miércoles, 28 de agosto de 2013

UNA ABUELITA CON AVERSIÓN A ESPAÑA

UNA ABUELITA CON AVERSIÓN A ESPAÑA Tito Ortiz.- Hay una pre-anciana de pelo blanco en Europa, que quiere que nos vuelvan a rebajar el sueldo un diez por ciento, y facilitar aún más el despido, mientras ella casi alcanza los cuatrocientos mil euros anuales, y todavía tiene la desfachatez de no pestañear, cuando dice estas cosas, o aconseja a sus discípulos decir lo mismo para ir propagando la mentira. Es el caso de su perrillo faldero, Olli Rehn, que pasa de los veinte mil euros mensuales, aparte gastos y colegios gratis para sus niños, pero que sin embargo, recomienda que solamente España, se rebaje el diez por ciento del sueldo. Sólo conque la gentuza del Fondo Monetario Internacional, y los que les ríen las gracias en Europa, especialmente en Bruselas, se rebajaran ellos los sueldos, y no se los subieran un once por ciento como la señora de pelo canoso, la crisis ya sería cosa de la historia, pero no, lo que toca es masacrar al pueblo llano, para así continuar acogotándonos con la bota en el cuello en una economía que ellos se han inventado. Su negocio, como el de bancos y cajas españoles, es hacerse ricos y, si les vienen mal dadas, que el gobierno los salve. ¿Cuándo vamos ha hacer los ciudadanos un ERE, para echar a tanto incompetente? La cuerda se tensa entre chinos y japoneses, mientras Corea del Norte y su presidente pelado a lo tazón, sin prisa pero sin pausa, se atrincheran en la ofensiva bélica más tenebrosa de los últimos decenios. Mientras, Egipto no encuentra ya el Norte, ni siquiera la brújula de su futuro. La guerra santa entre ellos mismos, es ya una realidad que nos salpica a todos. Los “hermanos” musulmanes, se bastan y se sobran para masacrarse, sin necesidad de que intervengan los infieles, cuya lengua Alá confunda. La primavera árabe camina inexorablemente hacia un otoño gris, de tonos violáceos, en el que una vez más, un Islam anclado en la noche más tenebrosa de los tiempos, no es capaz de adaptarse a los nuevos tiempos, quemar los burkas, enterrar las armas y dejar de autoinmolarse, causando destrucción y sembrando odio en el resto del mundo, que mira con horror comportamientos nehardentales, fruto sólo de la ignorancia educativa y el fanatismo religioso no escrito. El Corán nada dice de asesinar a los demás. Las lecturas e interpretaciones de falsos profetas, sí. ¡Gibraltar Español. Y Ceuta y Melilla, africanas. ¿Cuántas condenas firmes se necesitan para que Berlusconi entre de una puñetera vez en la cárcel, y la ejecución de las sentencias contra él en Italia, no parezcan un cach... como diría Pedro Pacheco? Vamos a tener que admitir que la mafia, o cosa nostra, es el mejor sistema político para el país de los espaguetis. Me resisto a pensar, que la sangre de hombres de bien como el juez, Giovanni Falcone, haya sido derramada en vano. En que puede creer un ciudadano de a pie, cuando le arrebatan por la fuerza los hombres justos de referencia y confianza en el ser humano. Un país como el nuestro, que permite que jueces como Balatasar Garzón, estén fuera de la carrera judicial, y magistrados como, Francisco Pérez de Los Cobos, metiendo las manos en el cajón del pan de la imparcialidad, es un país, cuando menos, enfermo y de dudosa honestidad. En eso nos están convirtiendo nuestros actuales políticos, en una nación que es poco de fiar, porque hasta tiene que devolver subvenciones a Europa, cobradas o gastadas, indebidamente. Somos unos pillos sin credibilidad, a los ojos de la vieja Europa. ¡Que vergüenza! ¿En cuantos partidos se va a subdividir desde la transición política, ese cajón de sastre con trajes a medida para pícaros y corruptos que es el antiguo PA, dimanante de la Alianza Socialista de Andalucía que emerge en el tardío franquismo?. Dice el obispo de San Sebastián que las víctimas del terrorismo deben perdonar a los etarras, para así cerrar el ciclo. ¿No sería mejor que antes, sean los terroristas los que pidan perdón y entreguen las armas? Un malpensado, creería que el buen obispo mitrado, equipara en importancia tanto a víctimas como verdugos, y eso me parece de una miopía política y religiosa, galopante. Debe el ensotanado clérigo, antes que solicitar acciones benignas del sector dolido, dejar zanjado y para siempre, el arrepentimiento de todos y cada uno de los verdugos, fanáticos de la ikurriña y el tiro en la nunca. Sólo entonces podrá el futuro purpurado, equiparar posturas, que a pesar de los gestos de buena voluntad no atisbados aún, siempre ofrecerían ventaja eterna de aquellos que perdieron a un ser querido, frente a quienes se los arrebataron por la fuerza criminal de la sin razón. Por cierto. Hay que ver cuanto tarda en morir un etarra con cáncer terminal. Debe ser que tener malas entrañas, prolonga la vida. Agur, gero arte.

martes, 20 de agosto de 2013

ESTUDIO CON VISTAS AL ALBAYZÍN

ESTUDIO CON VISTAS AL ALBAYZÍN Tito Ortiz.- Éste verano de reposiciones hasta el corvejón, de rosas y mohedanos, de Bárcenas, Alaskas y Marios, me he vuelto a refugiar en la radio, admitiendo el aparato como animal de compañía, y dándole un descanso a la televisión, que para la próxima temporada, promete más fútbol y menos cultura. Qué raro, ¿no?. Y entre el récord de muertos por ahogamiento en playas y piscinas, y el repunte de los contratos basura a media jornada de dieciséis horas al día, todo parece empujarme al sofá frente al ventilador, para caer en duermevela, pero eso sí, con los casquitos puestos para escuchar el invento de Marconi, que ha diferencia de las televisiones, las radios no cierran por vacaciones, y te mantienen el gusanillo de la curiosidad, más allá del tinto de verano don simóm. Me acomodo en el sofá, entorno los ojos en mi frecuencia favorita, y parezco volver a los años setenta, en aquel tres plazas de escay, que se encontraba en el estudio de Grabaciones de Radio Popular de Granada. Un sofá por el que pasaron los más grandes de la época, y que tenía el privilegio de estar situado bajo una ventana con vistas Albayzín. Por aquel estudio con vistas al barrio granadino por excelencia, y por aquel sofá, se contaron mil y una historias que hoy son leyendas de la radio hispana. Allí sentados cantaron con la ventana abierta a la vida, todos y cada uno de los personajes de “Manifiesto Canción del Sur”. Desde Antonio Mata a Carlos Cano, todos pusieron voz a la libertad, conducidos por la melena plata de Juan de Loxa, que desde el mismo estudio, la misma ventana al Albayzín y el mismo sofá de escay, bordó en bastidor de aire, pespunte a pespunte, por las ondas, un programa universal llamado “Poesía 70”, que jamás ha sido superado, por mucho que durante décadas los hayan intentado en Radio 3. Aquel estudio, cuyo muro izquierdo sostiene el campanario del Sagrado Corazón de Jesús, en mitad de la Gran Vía, tiene entre sus paredes acolchadas con hueveras de cartón, la historia viva del flamenco granaino, que tras el programa diario de José Delgado Olmos, o el que mandaba grabado en cinta todos los días en la alsina graells, Agustín Gómez, desde Córdoba, dio paso a otro que permitió tener en vivo y en directo, a las buenas voces del momento, que desinteresadamente, y a veces, hasta poniendo el vino y la tapa, desparramaron su arte, haciendo posible un programa de flamenco de Graná, pa los granainos. Allí hablaron por primera vez en la historia, Pepe Heredia y Mario Maya, de un proyecto al que llamaron, “Camalemos Naquerar”. Allí se gestó el “Ay Jondo” de Juan de Loxa. Por aquel sofá de escay, con ventana abierta al Albayzín, dejaron su voz, entre otros muchos, Juan Antonio Cuevas Pérez, “El Piki”, Enrique Morente, Javier Montenegro, Curro Vega, Antonio Trinidad, Curro Andrés, o Ángel Rodríguez,“Chanquete”, en tardes noches y madrugadas, de eternas grabaciones sin rectificar, en las que el arte y el buen humor, estaban al servicio de la amistad, con las guitarras colaboradoras siempre de: Francisco Manuel Díaz, Antonio de Pinillos, Miguel Molina Ochando, o Rafael Santiago “Habichuela”. Sesiones memorables fueron, por ejemplo, las de Manuel Avila, por la hipoacusia al final de sus días, la de Isidro Alba, que bordaba la soleá apolá del Niño de Jun, o Juan “El Canastero” con sus tangos del camino. Por aquel sofá de escay pasaron doctores en flamencología, como Miguel Ángel González, o Emilio Fuentes, con cuyas voces, siempre se fundieron las golondrinas del atardecer, porque abrir una ventana al Albayzin mientras se graba, es lo que tiene. Los técnicos no lo llevaban bien, y mi trabajo me costó convencerlos para que vieran que el piar y los trinos de los pájaros sólo enriquecían lo grabado, lejos de enturbiarlo, Así que a regañadientes, lograron másteres irrepetibles, sabios de los mandos como, Arsenio Rodríguez, “El Mago de Las Ondas”, Manuel Martín de La Vega, su hermano, Miguel, Rafael Álvarez de Cienfuegos, o el jefe, Pepe Campos de España. Operadores de sonido históricos, como los magnetofones de carrete abierto con los que trabajaban, creadores de una radio local que siempre tuvo categoría de internacional, gracias a sus guiones y realización. Si, he dicho guiones y realización, algo que por lo visto ya no se lleva, y es la esencia misma de la radio con mayúsculas. Retozo en el sofá, a caballo entre el sueño y la realidad, recuerdo el fandango de Otívar en la voz de mi compadre, “Chanquete”, o el eco inconfundible del amigo de Frasquito Yerbagüena, Manuel Celestino Cobos, “Cobitos”, con el guitarrista de ambos, Miguel “El Santo”. En aquel sofá conversé tantas veces con Manuel Salamanca, que todavía debe tener grabada entre sus arrugas, la lista de Cantes Prohibidos, que no debían ejecutarse en la Peña La Platería. Y en esa reliquia de escay, bajo la ventana que da al Albayzín, se sentó muchas tardes, Manuel Martín Liñán, para relatarme la de personas que habían colaborado, en la compra del Carmen de la Placeta de Toqueros, firmando letras con gastos de a veinte duros, mientras tocaba la guitarra por granainas, como sus bodegas, entre Alhóndiga y Párraga. El Vílchez, con su amplia sonrisa, siempre estuvo dispuesto a acompañar a quien hiciera falta, en aquel viejo estudio de grabación, donde los ecos flamencos iban y venían, como los cantes, desde el Albayzín... a Granada.

viernes, 9 de agosto de 2013

ME MUERO

ME MUERO Tito Ortiz.- Llevo sesenta años muriéndome. Esto es un sinvivir, que no hay cuerpo que lo aguante. Tengo la sensación de que empecé a morirme, justo en el momento de nacer, pero por lo visto, es todo cuestión de tiempo. Unos morimos antes que otros, sin que podamos hacer nada, a no ser que pretendas acortar la estancia y decidas poner fin al asunto por imperativo personal. Si no es así, la cosa tiene fecha de caducidad, pero no hay forma de verla en ningún lugar del envase. Con lo que yo miro mi cuerpo – incluso a través del espejo – y no detecto fecha alguna que como el sello de los mataderos, diga cuando entonaré el canto del cisne. O más claramente, el adiós a la vida de Tosca. Tiene perejiles, que de lo único que tiene uno certeza al venir al mundo, es de que va a palmar. Tarde o temprano, pero palmar, palmas. Nadie te dice como va a ser tu vida. Si serás rico o pobre, listo o lerdo, feo o guapo, de ésta o de aquella acera. Nada de nada. Te dejan que lo vayas descubriendo tú y, que te zurzan. Que bien pensado, es toda una aventura, porque no saber cuando vendrá a por ti la parca, a que clase social pertenecerás, que educación tendrás y que salud disfrutarás, no deja de tener su aliciente, teniendo en cuenta que yo siempre he valorado mucho la belleza de lo desconocido. Que vete a saber, por qué diablos, me apasiona a mí tanto el no saber las cosas, cuando la capacidad de sorpresa la tengo por los suelos. Vamos, más baja, que la credibilidad de un político. Pero es que esto de vivir, me lo estoy tomando cada vez con menos ganas, no sé si tengo la tensión baja, o es que hace mucho tiempo, desde la última vez que... El Caso es, que no tengo ganas ni de mirarme. Estoy muy desanimado por el poco tiempo que hemos tardado en cargarnos una democracia incipiente, que prometía, pero que no hemos logrado que llegue a las listas abiertas, a la democracia interna en los partidos y a la independencia del poder judicial. Todo esto me tiene más quemado, que el responsable de imagen del ex portavoz del gobierno, Miguel Ángel Rodríguez, que acierta menos en su discurrir, que el diputado ex actor, Toni Cantó, con sus mensajes de twitter. Todo un alarde de soplapollez extrema, del que deberían rendir cuentas a los ciudadanos que les pagamos sus buenos sueldos, sometiéndose periódicamente – cada diez minutos – a un tés de alcoholemia y otro de drogas, o en su defecto, a uno de inteligencia simple, que tampoco quiero yo que vayan a sospechar, lo que en realidad pienso de ellos, no fuera que cayeran fulminados. Éste subgénero humano al que votamos cada cuatro años para que nos represente, ha logrado cosechar, el mayor descrédito en menos tiempo, desde que tenemos noticias del ser humano representante de las criaturas. Ellos son los únicos responsables del nulo entusiasmo de la población por ir a las urnas, ya que de todos es notorio, lo que el saber popular divulga: Ningún partido se libra. Todos en mayor o menor medida, - dependiendo de cuanto manden - tienen entre sus filas a miembros distinguidos de la delincuencia política, y lo que es peor, hemos permitido que gentes sin oficio ni beneficio, se hayan convertido en profesionales del asunto, sin otra experiencia en la vida, ni laboral, ni de estudios, lo que sin duda nos llevará tarde o temprano, a ser víctimas de éstos políticos de invernadero, inmunes a la ética, la razón, la solidaridad, y hasta a la vergüenza. Claro que si la casa real está como está, ¿cómo pretendemos refugiarnos en nuestros representantes?. Los pocos honestos que quedan, deben retirarse a sus cuarteles de invierno, para así distinguir con claridad el grano de la paja. Hay que dejarlos en evidencia, al igual que los curas pederastas, los magistrados militantes de formaciones que los nombran, olvidándose de que la mujer del Cesar también debe aparentarlo. Magistrados que se cebaron con Garzón y ahora poco a poco van dando su verdadera cara, como la que tiene el nuevo abogado de Bárcenas, a la sazón, ex magistrado que quiso encarcelar al difunto Polanco, por orden del eterno candidato al retorno presidencial, virrey de Las Azores. Gentes sin escrúpulos que se llenan los bolsillos a manos llenas, cuán jugador de balonmano emparentado con la nobleza, que hacen de la militancia política, su herramienta para enriquecerse a la velocidad del rayo, burlando, - sino a la justicia - a la honestidad y la ética, masacrando la honradez que debe orlar a todo político con vocación de servicio a los demás, dietas, kilómetros y gastos de representación, aparte. Si hace unos años, los padres demudábamos “la color” y nos daban palpitaciones, cuando un hijo nos decía que quería estudiar Bellas Artes, o una hija quería ser artista, ahora nos ponen al borde del patatús, cuando se nos revelan con una vocación política, que les lleva a afiliarse sin parpadear. ¡Niña! Si vuelves a insinuarme, siquiera, que te quieres dedicar a la política... vamos, es que te encierro en un convento.

lunes, 29 de julio de 2013

EL CANTE DEL MIEDO

EL CANTE DEL MIEDO Tito Ortiz.- Tan antiguo como el propio cante flamenco, es el malfario que algunos dicen que trae el abordar la ejecución de “La Petenera”, desde que perdida en la noche de los tiempos, se cuenta la historia de aquel cantaor que nada más abordar el tema, cayó al suelo como fulminado por un rayo, o aquel guitarrista que en la falseta de introducción perdió la uña del pulgar, o al que se le partió la Prima, cruzándole la cara como un látigo. A la pobre Petenera, se le han achacado las desgracias más inverosímiles, después de ser cantada, y no digamos, si la osadía llegaba al punto de interpretarla bailando, entonces se cuentan por miles, las desgracias acarreadas de tal alarde flamenco. Menos mal, que para bien de la supervivencia de éste palo, hay artistas que no son supersticiosos, y lo hacen, incluso lo graban, para que no se pierda. Pero no es éste el único ejemplo de miedo al cante. La democracia española le debe mucho al cante, y más que al flamenco, a un puñado de valientes, que aún a riesgo de dar con sus huesos en la cárcel, utilizaron como herramienta de libertad, el arte gitano andaluz, pese a que en más de una ocasión, acabaron con los grilletes en una celda fría y lúgubre, entonando unas “carceleras” por derecho, y con orgullo. Un trozito de la tarta de libertad que ahora gozamos, se le debe a una recortada nómina de artistas flamencos, que antes del 20 de Noviembre de 1975, ya se atrevieron a usar el arte flamenco, con aires de libertad que entonces no gozábamos. Y a veces no había que ir contra el régimen, solo bastaba con cantar a un poeta, para jugarse la celda por una buena temporada. Recuerdo a Pepe Albayzín, entrar como cada noche a la Venta de El Álamo, y que alguno de sus compañeros lo asustara con sólo decirle, que “Los Jundunares “, se acababan de ir, preguntando por él. El crimen que el cantaor había cometido, no era otro que el haber grabado un pequeño disco en la casa Belter, cantando La Baladilla de Los Tres Ríos, de Federico García Lorca. Teniendo en cuenta que los señoritos a los que complacía con su arte en los reservados, eran de la antigua guardia no era descabellado pensar, que más de un recadito a la oreja se llevó, aquel que sólo pretendía, recuperar la obra de nuestro poeta más inmortal, pero en aquellos tiempos, no dejó de ser un alarde de valentía, ya que algún cliente de menos le costó al bueno de Pepe Albayzín. Tampoco faltaron los agoreros, que echaron las culpas del asesinato aún no resuelto, del cantaor granadino, Juan Antonio Cuevas Pérez, “El Piki”, por haber grabado un disco con letras del padre de la patria andaluza, Blás Infante, que le había producido Fernando Miranda, y que en los setenta se gestó en su bar ”La Trastienda” de la placeta de cuchilleros. El Piki, apareció en una cuneta de las afueras de Madrid, con el cuerpo destrozado y una pierna arrancada de cuajo, según me contó “El Morogato”, que junto con otros plateros fue a recoger el cadáver. Tenía los puños destrozados de haberse defendido de sus agresores, pero lo mataron, y lo único que se sabe, es que aquella noche fueron a recogerlo, cuando terminó de cantar en “El Café de Chinitas”, tres desconocidos, uno de ellos cojo y con bastón. Y hasta hoy. Pero el cante seguía dando miedo y sustos. Y si no que se lo pregunten a Paco Moyano, el cantaor de Alhama, él sabe de interrogatorios de la Brigada Politicosocial y sus consecuencias, por utilizar el cante como grito a la esperanza. José Meneses, con su voz, y su compadre, Moreno Galván con sus letras, sintieron más de una vez el aliento en el cogote de la dictadura. Como, Manuel Gerena, cuyo curriculum está jalonado por su lucha anti franquista, a través del cante flamenco. El Cabrero, es otro que sabe lo que es bajarse de un escenario esposado camino de la trena, escoltado por “la pestañí”. Hasta el propio Enrique Morente, tuvo un cariñoso tirón de orejas, cuando en su famoso disco de “La Estrella”, se atrevió a meter un cante, con la letra de La Nana de La Cebolla, de Miguel Hernández, menos mal que la sonrisa de ese albaicinero inmortal, restó importancia al asunto, y al día de hoy, eso ya está escrito en la historia. Su disco de Lorca, ya vino cuando los vientos eran otros, y a favor de corriente, pero lo de Miguel Hernández, estuvo a pique de un repique... que decimos en el barrio. Mí compadre, Ángel Rodríguez “Chanquete”, se salvó de milagro, siendo molestado sólo lo imprescindible, pese a beber los vientos por esa bandera roja desde la clandestinidad. Y así podría seguir añadiendo nombres de artistas flamencos en todas sus facetas, que antes del 75 y después en la transición, mostraron con orgullo y valentía su arte en pos de una España libre y democrática, y al día de hoy, no han recibido recompensa alguna, tal vez porque estar contra Franco, nunca fue sinónimo de militar en un determinado partido después, y por eso, los reconocimientos tardan en llegar, o no llegan, que de todo hay en la viña del señor. Pero que ya va siendo hora de reconocerles a los flamencos, los palos que han recibido, por desear un país en libertad, señores políticos de pacotilla. ¿Esperan a que se mueran para hacerlo a título póstumo?

martes, 23 de julio de 2013

DE POLICÍAS Y COSTALEROS...

DE COSTALEROS Y POLICÍAS, MUY AVANZADA LA MADRUGADA. Tito Ortiz.- Aquella noche se presumía larga y desafiante. En la tele no ponían nada atractivo, la cartelera, tampoco animaba, así que a partir de la diez, poco a poco y sin efecto llamada, fuimos recalando todos en la barra de “El Sota “, en la plaza del Realejo, donde el bueno de, José Ocaña Carmona, nos daba conversación y cobijo. Conforme el reloj avanzaba, Carmela, su mujer, se retiró a descansar, dejando “al sota” a nuestra merced, en ese momento en que las charlas cofrades discurrían, por lo azaroso de su responsabilidad como hermano mayor de la hermandad del Rosario, el montante económico que había que preparar para recibir al capitán general del estrecho, la escuadra de gastadores, la compañía de honores de la marina y su banda de música, que daría un concierto en el auditorio Manuel de Falla, el día antes de la salida procesional. José Carranza, - wily para los amigos- asentía y añadía comentarios juiciosos al respecto, aportando su experiencia en el mundo cofrade, con un toque de humor, que sólo desde la ternura, poseen los elegidos, que curiosamente, son llamados a la derecha del Padre antes de tiempo. El Turri, asentía y animaba cualquier opción, desde la lealtad de una copa saboreada, -no tragada-, pese a que la madrugada, avanzada y mucho ya estaba, y el número en general de escanciamientos... también. Al fondo del bar, donde antaño se divisaban las figuras de toreros recortadas en la pared, cerca de donde en 1947 estuvieron colgadas las dos orejas y el rabo de Islero, el mítico Mihura que puso fin a la vida de Manolete en Linares, ahora “El Sota” había puesto unos futbolines y unas mesas de billar, donde la costalería granadina pasaba las horas antes y después de ensayos, en la compañía de un larios con pepsi, o un pálido de Montero con cola. Sólo, El Compadre o Juan Cobo, desgustaban el wodka con naranja. El reloj de la madrugada, implacable como una sentencia, era testigo mudo de cómo el Sota, ya al otro lado de la barra, daba permiso a Jesús Ortiz y su hermano Falo, para que no faltara líquido en los vasos. Apagada la televisión, el viejo reproductor de cintas de casset, daba rienda suelta a las marchas procesionales venidas de otras tierras, con el volumen necesario para que la vecindad, aún sin pretenderlo, se sintiera imbuida del espíritu cofrade, de una Granada que despertaba a una nueva semana santa, tras el glorioso milagro de una nueva hermandad fundada por Francisco Andrés, Alberto Rodríguez Roldán, Ángel Rodríguez “Chanquete”, José Montero y otros, que con el sobre nombre piadoso de “La Concha y El Manuel”, tiró en solitario de la semana santa granadina, hasta conocerla como es hoy. Pasaban los reunidos de la cincuentena y se hizo necesario el arriado de la persiana, para no permitir intrusos, y aminorar el sonido al exterior, pero por lo visto ni eso fue suficiente. Tocaba la campana de La Torre de la vela el ritual de las ánimas, cuando alguien dispuso de una cortina que daba acceso a los servicios, y de un salto, se encaramó a la mesa de billar más cercana a la puerta. Allí espero a unos menesterosos y colaboradores costaleros, auparan al Wily y colocándolo en el centro del rectángulo, fue revestido con la tela, quedando envuelto a modo de cautivo. Pronto un patero derecha adelante, se hizo con la escoba de la cocina, y a modo de cetro o dicho “granainamente”, cañilla, se la colocó al Wily entre las manos, anudó éstas con el cordón de la cocina, y al grito de... ¡A éstas es!, la mesa de billar se izó por los aires en una levantá perfecta, y a la voz de: Vámonos abriendo calle, la mesa de billar americano con el improvisado cautivo, marchó presta hacia la calle, no sin que antes, un contraguía avispado, tirara de la persiana al cielo y dejara el camino expedito hacia la plaza de Fortuny. La sirena de un coche policial no se hizo esperar, ya que algún vecino dio el aviso de escándalo en el realejo. Pero la sorpresa del chivato fue mayúscula, cuando aquellos policías bajaron del coche patrulla y desde el balcón pensaba que íbamos todos a la cárcel. Los uniformados, formados a modo de gastadores, uno en cada esquina y con paso lento reglamentario, dieron escolta cumplida durante el trayecto de Fortuny a Santo Domingo y regreso a su iglesia, o sea, a la taberna del Sota. El malhumorado vecino no daba crédito, los ojos se le salían de las órbitas, pretendía tirarse por el balcón, con tal de infligirnos un castigo ejemplar, pero a punto de la locura, todavía tuvo que soportar, que al volver el trono, paráramos cuadrándolo en la puerta, y un cantaor profesional, lanzó al aire de la madrugada un cante por saetas, que reventó el cielo forzando el amanecer. Entre vítores y aplausos la mesa de billar volvió a su sitio, el wily a su casa y el sota a dormir, como el resto. La explicación era muy sencilla: Los cuatro policías que acudieron a la llamada del 091, eran costaleros nuestros. ¡Gracias a Dios! Y al wily, que no se movió en ningún momento, pese a ir todo el rato de costero a costero.

domingo, 21 de julio de 2013

HACE UN RATO

HACE UN RATO Tito Ortiz.- Hace un rato, que mi madre me ha mandado a la droguería a por “pubilla” para lavar la ropa, pero el droguero me ha puesto en duda, porque dice que han salido unos productos nuevos, que uno se llama “OMO”, que lava más blanco, y otro, “ESE”, que lo hace limpio limpísimo. No sé que hacer, porque si no aparezco en casa con la bolsa anónima de la pubilla, se me va a caer el pelo. Lo mismo que si me confundo, y en lugar de llevar un estropajo de esparto, me decido por un redondelillo, que aunque también de esparto, lleva un centro trenzado a modo de contrafuerte, que nada tiene que ver con el asunto. Hace un rato que también me ha encargado un sobre de tintes “Iberia”, porque quiere cambiar de color un abrigo, y un poquito de “Flis-Flis” contra los mosquitos. Éste líquido que vertemos en el aparato de lata que lo espolvorea por la habitación, y que en la droguería conseguimos a granel, no sabemos en casa si mata a los mosquitos, pero de lo que estamos seguros, es que cuando bombeamos la nubecilla tóxica, estamos a la vez, comprando gran número de papeletas para morir, mucho antes que los molestos del zumbido y la picadura. Pero es que, con los líquidos peligrosos no se tiene nada de cuidado. Hace un rato, que mi padre me ha mandado para comprar un cuarto de litro de “aguarrás”, para seguir con la pintura al óleo, y cuarto y mitad de barniz “tapaporos”, para darle una muñequilla a la cómoda del salón que ya le hace falta. Hace un rato que le pedí al dependiente, medio kilo de polvo de piedra “Pómez”, para hacer con ella un atillo, como el que hace mi madre con el “Añil” para blanquear la ropa, pero éste, para darle más pulido a la madera, al pasarle la goma laca. Hace un rato que se me ha olvidado obedecer a mis progenitores, y acercarme a la droguería para comprarle a mi tío Ñoño, unas hojas de “Cola de Pescado” para seguir con el dorado de la cornucopia. También tres cuartos de litro de petróleo para la moderna hornilla, que ha hecho que desechemos la vieja de carbón, y dos kilos de “sosa cáustica”, para quitarle la pintura al repostero, y volviéndolo al color original de su madera, poder barnizarlo como dios manda. Hace un rato que espero me den un cartucho de “almagra”, para que mí abuela pinte el zócalo de las paredes del salón. También he pedido un bote de “Netol”, el mejor limpia metales de la historia, porque hay que hacer zafarrancho en el comedor. De camino, hace un rato que he ido a la “aparadora”, para que le cosa unos zapatos a mi padre, y ella también le cogerá unas carreras, que le han salido a las medias de cristal con costura, de mi madre, en una tarea de “zurcidora”, de auténtica obra de arte. También espero que me den un botecito de “brillolín” para quitarle los arañazos a los muebles, un cuarto de kilo de jabón en escamas, para que sea más fácil su disolución con la ropa delicada, puesto que todavía no se ha inventado “Norit”, el borreguito. Hace un rato que le estoy quitando chinos y cocos a las lentejas, castigo éste muy acreditado en mi casa, cuando alguno se pasa de listo. Lo mismo que pelar habas en temporada, desvainar guisantes, o desraspar el bacalao para los buñuelos, llamados “boladillos” en Graná, y que en tan ingrata tarea, debes aceptar los cargos y condenas que te correspondieren, si una vez guisado el dichoso pescado, alguno de los comensales, sintiera en boca o garganta el menor pinchazo, porque entonces sería mejor que te pasara por encima en diversas ocasiones, tanto el corto de Loja, como el tranvía de la sierra, con veintitrés o veinticuatro jardineras adosadas. Si eso se produjera, es muy aconsejable que la tierra se abra y te trague eternamente. Hace un rato, que he pedido cien gramos de malta, y todavía me la están moliendo. El cuarto de kilo de azúcar en terrón, es mucho más barato que molida, por eso es el que llevo a casa, envuelta en un papel de estraza, mientras en la mano siniestra sostengo la huevera de alambre, con media docena de los gordos, puestos por gallinas de campo. “Güenas poneoras”, dice mi abuela, mientras saca de la faltriquera una moneda de diez céntimos de peseta, para que mi padre le eche gasolina al encendedor de martillo, en el dispensador que hay entrando a Castañeda, en la primera columna a la izquierda. Hace un rato que han tocado a “sabatina” en los hospitalicos, y ayer les recordaron los niños que hacen éste año la primera comunión, que deben confesarse el día antes, y permanecer en ayunas durante 24 horas, antes de tomar la sagrada forma. Ni agua pueden probar hasta que no hayan comulgado. Que difícil pone la iglesia instituida, el tomar el cuerpo de Cristo a unas criaturas de sólo ocho años. Con razón luego se producen los mareos y lipotimias. Hace un rato que he comprado en la mercería unas ligas para los calcetines largos, unos corchetes nuevos para el sujetador de mi tía, y medio metro de cinta de seda rosa, para la trenza de mi hermana. Hace un rato que ha pasado el que atiranta las colchonetas, con su sonoro pregón, el hojalatero, que estaña las sartenes, el macetero con su buen mantillo, el vendedor de cal para blanquear, que porta en grandes serones de su borrico, llamado ¡Volunnnntaaaario!, Y las damas de la parroquia, que han dejado en mi casa, el armarito con hucha, que en su interior porta a la virgen del Carmen. Hace un rato que me he despertado, y todavía sigo soñando con recuerdos de mi infancia, y eso que ya he cumplido los treinta... ¿ o serán sesenta?. Bueno, que más da, si parece que hace... sólo un rato. ¿Acaso seguiré vivo ?.

jueves, 27 de junio de 2013

SLO CON LA DEUDA DE LOS CLUBES...

SÓLO CON LA DEUDA DE LOS CLUBES... Tito Ortiz.- Uno no deja de pensar en el déficit, en los desahucios, en las preferentes, y en ese puñado de criaturas, que acorraladas por el sistema, no han visto otra salida que la de quitarse la vida, porque ya no podían soportar más, las injusticias de un gobierno que después de despilfarrar a manos llenas, intenta equilibrar la balanza, a base de arañar nóminas y pensiones, de aquellos que no tenemos escapatoria, ni posibles para ponerlos a salvo en Suiza. Ávidos de imaginación y cordura, quienes nos desgobiernan en el continente, optan por lo más fácil. Estrangular a lo débiles, mientras los que más tienen siguen riéndose, y los políticos, lejos de bajarse el sueldo, se lo suben, hasta que son descubiertos por los medios de comunicación. Y ante tanto horror, el ejecutivo sigue manteniendo cotos privados de deuda, sin que ningún político alze la voz, ni la justicia obre de oficio. En éste país llamado España, existe una connivencia, consentimiento, un mirar hacia otro lado, cuando del fútbol de élite se trata, que ya clama al cielo, desespera al Santo Job, y merecería de mayor honradez, por parte de quienes pueden solucionar éste escándalo. Sólo con lo que los clubes de fútbol adeudan a la Seguridad Social, a la Hacienda Pública, lo que se deben entre ellos mismos, lo que no les pagan a los jugadores, y los catering que se sirven, antes, durante, en el descanso y al finalizar el partido en los comodísimos y bien acondicionados palcos VIP, de los estadios españoles, sólo con esa cantidad astronómica, saldríamos de la crisis y no sería necesario seguir masacrando económicamente a las clases sociales más desfavorecidas. Pero claro, ¿quién le pone el cascabel al gato? Cuando muchos de los que hay bebiendo y comiendo gratis en esos palcos, son precisamente, los que deberían actuar de oficio contra sus morosos anfitriones. Esos que cada principio de temporada, les envían entregados en mano, los carnets para ellos y sus familias, completamente gratis, y además, los tratan a cuerpo de rey cuando acuden al partido. Así es muy difícil actuar de oficio, y fácil ralentizar la acción de la justicia, que de llevarse a cabo, terminaría con la situación de precariedad de una sociedad harta de llevarse la peor parte de quienes nos desgobiernan y martirizan. S los periodistas nos preocupáramos más, de meter los micrófonos en los palcos VIP, que en transmitir a pie de banda, la sociedad entera nos estaría agradecida. No hay más que ver lo que se habla y quienes lo hablan entre tiempo y tiempo del encuentro, para saber los grandes negocios que se fraguan en éstos partidos, donde lo que menos interesa es el resultado de lo que ocurra en el campo. El marcador ni lo miran. Lo realmente extraordinario, es el resultado de las conversaciones de estómagos agradecidos, que no tienen la moral ni la ética, para actuar contra la corrupción reinante en el fútbol español, porque de hacerlo, tendrían que dar muchas explicaciones de lo poco que les cuesta pasar la tarde del Domingo con su familia a mandíbula batiente, en lugar de privilegio, que otros no pisarán nunca. Si la justicia y los políticos, son capaces de acabar con la deuda que la liga española mantiene desde antiguo con las arcas de todos, la crisis será cosa del pasado. Sólo entonces, podremos hablar de un reparto equitativo de los derechos de televisión entre los equipos, del dinero de las quinielas, -que por cierto es un misterio sin resolver,- digno de ser tratado en Cuarto Milenio por, Íker Jiménez, y su equipo de fenómenos paranormales, y de cómo el fútbol profesional debe mantenerse con el dinero de sus socios, y los ingresos por publicidad, pero no a costa de todos los españoles, incluidos la inmensa minoría a la que no le gusta el fútbol. ¿Por qué el mundo de los toros ha pegado ese bajón de infarto en los últimos años? Porque los toros los pagan los aficionados que pasan por taquilla, y eso es lo que tiene que ocurrir con el fútbol, que lo costee quién le gusta y va al campo, no el resto de una sociedad que cada día engrosa los comedores sociales, ve como su casa se la quita el banco por falta de pago, y contempla horrorizada que las cifras de paro son millonarias, y cada vez son más las familias en las que ningún miembro trabaja ni tiene subsidio que llevarse a la boca. Y si nadie tiene entre la bragueta lo necesario para acabar con esto, que todos los partidos sean televisados en abierto, gratis para todos, es lo menos que pueden hacer, si todos estamos pagando las consecuencias de que los clubes no estén al día con sus deudas al Estado, que todos tengamos la oportunidad de verlos sin pagar. A fin de cuentas, eso es lo que hacen los dirigentes del fútbol español, tener su equipo y su palco para los negocios particulares. Pues en abierto para todos. En el paro, sin casa y enmayaos, pero con fútbol de primera. ¿O no?. Otro día hablaremos de por qué los toros pagan el 21% de IVA, y el fútbol, solo el 10%, de Messi, de su puñetero padre, y de nuestros atletas de élite, que pagan sus impuestos en paraísos fiscales.