jueves, 19 de abril de 2012

ESTANCO Nº 17. SETENTA AÑOS ECHANDO HUMO

Estanco nº 17, setenta años echando humo

Tito Ortiz.-

Emplazado en lugar de privilegio, entre las vías del tranvía y las posadas, dando frente a la bulliciosa plaza de La Trinidad, número cuatro, donde cosarios y forasteros corren a sus recados, y en tiempos navideños lo hacen entre las piaras de pavos, o las montañas de carrañacas y zambombas, se encuentra desde la posguerra, el estanco número 17, que le fuera concedido a Doña Araceli Antequera Martín, por ser viuda de guerra, tal y como ocurría en aquellos tiempos, tanto con la concesión de estancos, como con la de administraciones de loterías. Me atiende su hija, que heredó también el nombre de su madre, y que comenzó a ayudarle en el estanco cuando apenas tenía catorce años. Me habla de su hermano, Francisco Rivas Antequera, médico en Barcelona, y de aquel delineante químico de la familia, que trabajó en la casa uralita, metió el agua potable en las casas de Granada, y como premio a su saber y servicio a los demás, fue fusilado en la guerra por los de siempre.
Me cuenta Araceli, que su madre empezó vendiendo cuatro paquetes de tabaco, y que el local era mercería, perfumería, quincalla, lencería, o sea, de todo un poco, porque los tiempos no eran nada fáciles. Lo que estaba de moda era la cartilla de racionamiento, sin la que no se podía adquirir tabaco, y en las cantidades acordadas por el gobierno. Los certificados y timbres formaban parte del volumen de negocio, pues no hay que olvidar, que las multas, por ejemplo, se pagaban con papel del estado, que había que comprar en los estancos, también las pólizas para las instancias, los certificados médicos, de penales, defunción, los sellos, vamos que entonces en los estancos, competían el tabaco y las cerillas, con todo tipo de impresos oficiales, que sólo se podían adquirir en éstos establecimientos.
Francisco, es el marido de Araceli, que le echa una mano tras el mostrador, desde los tiempos en que eran novios, pues él vendía junto a la expendeduría, jamones y vino de la Alpujarra, y aquella niña que no le pasó desapercibida, es desde hace muchos años su mujer, con la que comparte recuerdos y marcas del tabaco de entonces, algunos de cuyos paquetes, conservan como piezas de museo.

Celtas, Peninsulares, Tres Carabelas, Rumbo, o el famoso Caldo de Gallina. (Ideales), que venían gordos y envueltos en papel amarillo, y mí padre los deshacía, los liaba en papel Bambú, y de cada uno, sacaba dos, multiplicando así, el número de cigarrillos. Mí tío Ñoño fumaba Bisontes sin emboquillar, porque eso de la boquilla en los cigarros se conoció mucho después. Eran tiempos de llevar en la petaca una buena Picadura Selecta, o la humilde Chasca, si la vida no daba para más. El llamado, Prado Fino Superior, era un paquete muy deseado por el personal, y en cuanto a los puros, lo único que se conocía eran las Farias, que se vendían mucho para los pueblos. Ahora con esto de la crisis, me dicen mis interlocutores, que ha vuelto el tabaco de liar, poniendo de moda de nuevo los libritos de papel. Pero que empezaron siendo más baratos que las cajetillas, y conforme avanzan los meses, los están poniendo tan caros que casi están equiparados ya. También han cambiado mucho los tiempos para los fumadores en pipa. En los sesenta y setenta no había más que dos marcas, Apolo y Cibeles, ahora hay un surtido extenso, dividido en aromas y sabores de todas clases.
Por éste estanco, ha pasado la historia viva del periodismo, que ellos personifican en compañeros como Nono Hidalgo, José Luís Piñero, Rafael Gómez, “El Nene”, y tantos otros cuya lista haría inacabable la reseña. Araceli dice que las mujeres han fumado siempre, pero que ahora fuman más que los hombres. Hace años se inclinaban por el Piper mentolado o el famoso 1-X-2, pero ahora tiran lo mismo de rubio que de negro, y hay muchas que se lo llevan en hebra para liarlo, tanto a mano, como con las modernas maquinitas, que los sacan perfectos. En cuanto a los puros, hoy ya se venden puros caros, no todos los días, pero se expenden con frecuencia, por mucha prohibición de fumar que exista. En éste estanco se vendieron muchos encendedores de yesca, pero ahora se pueden encontrar muy modernos, incluso de esos de llama ultrasónica, las cerillas cada vez se ven menos. Fósforos de Fosforera Española, en cuyas cajillas los niños de mi quinta, comenzamos a jugar, coleccionar, aprender historia, y a fumar a escondidas, porque no sé por qué razón, cuando nos iniciábamos en éste vicio tan malo, lo primero que hacíamos era hacernos con una caja de cerillas, para así no tener que pedir fuego y no ser delatados. Como diría, Juncal.... “Joío fumeque”, a él le pasaba igual que a mí, llevaba cuarenta años intentando dejar de fumar.

lunes, 16 de abril de 2012

¿ SE SABE ALGO DEL ELEFANTE ?

¿ SE SABE ALGO DEL ELEFANTE ¿

Tito Ortiz.-

Los privilegios de la monarquía ya no están de moda. El derecho de pernada ya no está bien visto. La servidumbre de una sociedad a un monarca, por el sólo hecho de haber nacido en cuna de oro, con sangre azul, es de otra época. Tras la muerte de Franco, una parte del facherío, aguantó a regañadientes, y otra de la extrema izquierda, aplicaron sordina a sus apetencias de sistema republicano, porque el rey había resuelto con cierta gallardía la noche del 23 F. Pero después de los últimos años la cosa viene a darles la razón, a quienes dicen que la corona estaría bien en un museo, tal y como se estudian en bachillerato los reyes godos, por ejemplo. El tema Marichalar nunca nos lo han contado tal y como es, o mejor dicho, como fue. El de Urdangarín tampoco, pero los medios nos hemos encargado de hacerle el trabajo a la justicia y ponerles a jueces y fiscales sobre la mesa, la sinvergonzonería más grande emparentada con la nobleza, de la que tengamos conocimiento en época contemporánea. De Bárbara Rey no hablaré, porque es actriz en activo, y de la rubia que acompañaba al monarca aquella noche en el ascensor del Meliá Sierra Nevada, tampoco, porque sólo son producto de mi locura y desatino.

Cuando los desahucios de criaturas humanas se producen a diario, dejando a mujeres y niños en la calle, sin más abrigo que unos soportales y unos cartones, y el censo de parados aumenta vertiginosamente todos los días, a cifras nunca conocidas, que baten récords en el mundo, cuando los funcionarios tienen congelado el sueldo, las pensiones son de risa, el corralito ya funciona en la banca, y el copago se cierne sobre nosotros, como la única salida a la sanidad y la justicia, tan sólo en principio, que después vendrán más, que un jefe de estado se dedique a cazar elefantes con mi dinero, eso es algo que ya me toca la moral, por no decir la entrepierna.

Nunca fui monárquico, sí Juan Carlista, pero ya no. Estoy hasta los coj... de que suba la gasolina, de ganar menos que hace diez años, de tener que jubilarme dos años después de lo previsto, de que haya dos fascistas misóginos, camuflados como demócratas de izquierdas, dentro del PSOE granadino, con cargos orgánicos e institucionales. De depender de una nómina y no poder defraudar a hacienda, para que me apliquen sólo el diez por ciento de multa como supermillonario acreditado De no poder unirme al movimiento 15M, porque no soporto a los que no se duchan, que la progresía y la libertad, no están reñidas con el agua. Que se parecen al comando fétido de la pública andaluza, a pesar de laborar en una laguna. Un poquito de agua y jabón, para que las ideas huelan a limpio, diablos. Es absolutamente falso que cuanto menos se duchen, más serán de izquierdas. Y además, resulta muy de agradecer por el prójimo circundante, que además de lavarse, se haga lo mismo con la ropa. No basta con ducharse, si después te pones los gayumbos y la camisa de hace un mes que ya se quedan de pie. No estamos haciendo nada. Se nos va el vino en catas.

El abuelo lo hacía con más vista. Cazaba si, pero en la finca del duque de San Pedro de Galatino en Láchar, donde por cierto suele hacer niebla y así todos los gatos son pardos. Y no cazaba elefantes, que es algo grosero y dieciochesco. Lo de Alfonso XIII era caza menor, en concreto, conejo de la más alta calidad, conejo plebeyo, pero conejo de armas tomar en boca de todos los que vieron y, algunos afortunados, -en ausencia real-, hasta lo compartieron. De ahí que viniera a Granada con tanta frecuencia, a comprobar como iban las obras del hotel Alhambra Palace, las de la carretera de La Sierra, y su blanco tranvía. Lo de cazar elefantes en África, está más trasnochado que “La Venganza de don Mendo”, aunque hay que reconocer que Muñoz Seca, retrató a la monarquía española con una coña hiperrealista, de muy padre y señor mío, claro, así le costó la vida al pobre. El corporativismo de los cazadores, ya se sabe. Franco también cazaba, es que cuando la gente llega a un palacio, por muy normalita que sea su extracción social, se vuelve muy cazadora, algunos como éste bajito del Ferrol, hasta podían llegar a cazar hombres. Carlos III, aparte de escribir las mejores ordenanzas del ejército de todos los tiempos, cazaba con bien tino, y se hizo retratar en actitud idónea, de hecho, a poco avispado que estés en El Prado, te lo encuentras en su posición descanso, cuán fusilero en hora de bocadillo, o para ser más exactos, atento al toque de fagina. La caza y la realeza española han ido siempre de la mano, incluso del pie, y si no, que se lo pregunten a Froilán, que ya apunta maneras, muy malas, pero las apunta, menos mal que – de momento - es contra si mismo.

Anoche fui a sacar dinero a un cajero, y me encontré a un sin techo, durmiendo bajo los cartones de embalaje de un frigorífico no frost, o sea, de categoría. El cartón no era un cartón cualquiera. Le puse la mano en el hombro y le dije: ¡ Amigo, el rey ya anda!, con muletas, pero anda, la operación ha sido un éxito. El hombre, apartó sigilosamente el tetra brik de don Simón con el que se tapaba la cara, y mirándome de reojo, sin levantar apenas la cabeza me dijo: ¿ Se sabe algo del elefante ¿

lunes, 5 de marzo de 2012

COLEGIO DE LOS ESCOLAPIOS EN GRANADA

Tito Ortiz.-

COLEGIO DE LOS ESCOLAPIOS: MÁS DE SIGLO Y MEDIOS INSERTADO EN LA SOCIEDAD GRANADINA

A principios del siglo XVII, la Marquesa de Los Trujillos, cedió su Casa Blanca, para que se erigiera en los terrenos, el Monasterio de Los Basilios. Pero no sería hasta 1860, cuando vièamos la primera comunidad escolapia junto al río, de ahí que, ya sean más de ciento cincuenta años, los que la orden lleva educando y albergando criaturas granatensis, de todas las extracciones sociales, pues famosas eran sus clases de “gratuitos”, cuando allá por los años sesenta, la flor y nata de la Granada pudiente, la alta y la baja burguesía, se educaba en sus aulas, sin olvidar los de provincias hermanas como internos, con derecho a cine semanal, aunque los besos se cortaran por la censura del padre Francisco, el Torquemada de turno, que nos daba clase a los de primero de bachiller. El padre Emiliano se encargaba de los gratuitos, que aprendíamos a escribir a máquina como signo de modernidad en la época, y presumíamos de instalaciones deportivas como ninguna otras, de hecho, el colegio colaboraba con la sociedad granadina, cediendo sus canchas para cualquier competición. Eran los años en que la Imprenta “Alhambra”, tenía sus talleres en la calle, Puente de Castañeda , número cinco, en cuyas máquinas el Ayuntamiento tiraba los programas del Corpus, que luego se vendían al módico precio de dos pesetas.

Equipos de barrio, de pueblos, de todas las edades y categorías, tuvieron su campo de Fútbol en Los Escolapios, para hacer cualquier actividad deportiva, pistas para correr, vestuarios, gimnasio, con toda la facilidad del mundo y desinterés. Los Escolapios pronto se identificaron con la ciudad, su historia y sus costumbres, y se colocaron a la vanguardia de las nuevas técnicas de educación y pedagogía, abriendo un mundo nuevo a las actividades paralelas, sin olvidar la misa de ocho diaria obligatoria y el rosario vespertino, antes de merendar pan con carne de membrillo. Eran los años en que se celebraban para el Corpus, los famosos campeonatos de albañilería, en el paseo del Salón frente al colegio, o la extinta Feria de Ganado un poco más abajo en el Violón, frente a la Real Sociedad de Tenis.

Prueba de esa vinculación del Colegio con la ciudad, es la foto que les ofrecemos. Un documento extraordinario en el que un equipo de fútbol, de aficionados veteranos albaicineros, se disponen un Domingo de 1965 a las nueve de la mañana, a celebrar un partido de fútbol contra otra peña del no menos afamado barrio del matadero. Lo hacen en el campo de fútbol de Los Escolapios. Los de la imagen, son jugadores de la peña “El Cañizo”, reputado bar del Albayzín, de la cuesta de María La Miel, famoso por su emparrillado de cañas, para dar sombra en el patio, donde se jugaba a la lotería, o como diría un moderno... al bingo, a la petanca, a la cañadul con monedas de perragorda de cobre, a la ronda, la brisca, y al dominó, con deseo inquinante de ahorcar el seis doble a todo bicho viviente, incluido el cura párroco de san José. La espuela se suele tomar, más abajo, en “La Mancha Chica”.
Pues éste once de gala, está compuesto entre otros por, Pepe Falero, segundo agachado por la derecha, que es quién conserva la instantánea como oro en paño. Pepe es un carpintero de lujo y mejor ebanista, que ejerció en mí de profesor, cuando ambos estábamos a las órdenes de Miguel Castro, en la carpintería que éste tenía en la puerta de al lado de Miguel Arenas, y su mujer Angustias, en la calle Fábrica Vieja, donde vendían los huevos por cartones, y pasaba el tranvía del Triunfo, hacia San Antón. De pié, el primero por la izquierda, el que esto escribe, en funciones de utillero, aguador, masajista, y encendedor de cigarrillos al instante. Me explico. Cuando cualquiera de los jugadores, se sentía asfixiado, que le llegaba la hora de toser, se acercaban a la banda dando voces... ¡Niño, una calá!. Y a mí me tocaba sacar rápidamente del bolsillo el paquete de Peninsulares sin emboquillar, que me habían dado antes de empezar el partido, y en sacando un pitillo, prenderlo con el encendedor de martillo, piedra y gasolina, y darle la primera calada profunda para que cuando el jugador se acercara a la banda, aquello ya tuviera humo de sobra para calmarle la tos al instante. Había quien ya aprovechaba y me daba para guardarle, el reloj, la medalla y la sortija, en fin todas esas cosas que se suelen llevar para jugar al fútbol y que en un momento dado del partido, te sobran. Otros me pedían a gritos el “agua milagrosa”, que aunque se llamaba así, al bote de líquido indescifrable con el que se masajeaban las lesiones, en realidad lo que me pedían era un trago del botijo, que lejos de mantener agua, lo que albergaba en su interior, era una mezcla de blanco Espinosa con gaseosa, que resucitaba a los muertos. Hay quien incluso al acercarse, me pedía la muerte, pero la verdad es que yo nunca he sido agresivo. Eran aquellos que la noche anterior habían cerrado “El Cañizo”, a base de vino costa y tres paquetes de Caldo de Gallina, del papel amarillo.

El primero de los jugadores por la izquierda, es el portero. Juan, “El Barnizador”, muy eficaz como cancerbero, progenitor del que esto escribe, que venía del mundo del toro, pero que no se resistía cada mañana de domingo granadino, a pasárselo de mandíbula batiente hasta desternillarse, con el juego o lo que fuera, de éste puñado de vecinos albaicineros, que se juntaban para pasarlo bien, y como pueden imaginarse, lo de menos era el resultado. Todos eran del barrio, amigos e inseparables. Lo que de verdad deseaban era pasar un rato de risas, y eso estaba asegurado. Ganaran o perdieran, la celebración posterior en “El Cañizo” hasta altas horas de la tarde, tenían como consecuencia el enfado de todas sus mujeres, -mí madre la primera-, que se quedaban con el arroz sobre la mesa para pegar carteles. Esto se repetía un domingo sí y otro también. Pero volviendo a Los Escolapios y su siglo y medio granadino, lo que de verdad hay que dejar patente a través de ésta historia ajena al colegio, o al menos lo que yo he pretendido, es dejar clara, la vinculación de tan insigne institución con la vida social de Granada, desde sus comienzos a nuestros días.

domingo, 26 de febrero de 2012

CLUB HERMANOS MONTENEGRO

CLÁSICOS GRANADINOS

Tito Ortiz.-

El Club Hermanos Montenegro, la decana de las peñas taurinas de Granada, cambia de domicilio.

En sus paredes se cuelgan las dos orejas y el rabo de “Islero”, el toro que mató a Manolete.

Nació en los años cuarenta para reunir a los aficionados a favor de Curro y Miguel Montenegro, frente a los que optaban por Rafael Mariscal.

En el corazón del Barrio del Realejo, entre los bares, “El Romeral “ y “El Sota”, en la corta calle Honda, frente a la plaza de Fortuny, en plena posguerra española, nace por entonces el Club Hermanos Montenegro, para reunir a los aficionados taurinos que en la época, optaron por éstos chavales que surgieron de la extinta escuela del club Taurino, y que en su momento, pusieron el cartel de no hay billetes en plazas como la de Carabanchel, cuando al más puro estilo Berenjeno Motrileño, por la tarde se toreaba y por la noche se boxeaba en el mismo ruedo.

De sus paredes cuelgan los trofeos más preciados cortados en tardes de éxito clamoroso, como los apéndices de “Islero” de la ganadería de Mihura, que le llevaron a la enfermería al califa “Manolete”, la tarde del 28 de Agosto de 1947, cuando herido de muerte, iba soltando gota a gota sobre una palangana en el suelo, la sangre transfundida de un policía nacional granadino, que fue el primer voluntario en la plaza, para darle vida al que la perdía sin remisión. Fotos inolvidables hay en sus paredes, del mejor ambiente taurino granadino de todos los tiempos, con personalidades de todos los ámbitos, que hicieron grandes las interminables tertulias del antiguo número cinco, hoy 24 de la calle Honda del Realejo. Los “montenegristas”, siempre fueron gentes de gran humor y bondad, que recibieron con los brazos abiertos en su sede, a todo el que de buen talante, quiso coincidir o disentir desde la educación, en el valor de la particular tauromaquia, de los hermanos Montenegro.

LAS PATAS

Se distinguen entre las fotos y carteles irreemplazables, unos trofeos que hace años se dejaron de cortar por cuestiones de higiene, son las patas de los astados, que por entonces era el máximo trofeo que se podía otorgar en una faena, y que una vez desecado, se posaba sobre soporte de madera barnizada a modo de trofeo inalcanzable para muchos. En el centro, las mesas que tanto saben de ajedrez, damas, dominó, brisca, ronda o julepe, y a los lados, la historia taurina de una Granada que ya no volverá, pero que se resiste a ser arrumbada en un trastero de la desmemoria. Fotos y carteles testigos mudos de interminables charlas en torno a la faena de Miguel Montenegro aquella tarde en Madrid, o su campaña como banderillero en tierras hispanoamericanas, donde era idolatrado. Igual de su hermano Curro, que una vez vestido el oro, no lo cambió por la plata, aunque jamás se desconectó del toro y su mundo.

EL ESCUDO INSIGNIA

Ahora que la centenaria sede se declara en ruina, los “Montenegristas” se han buscado la forma de seguir con la llama viva de su afición, y se trasladan a un viejo local conocido de todos ellos, emplazado en la cercana calle del Apóstol Santiago, frente al convento del huerto de los olivos y la virgen de la amargura. Continúan con su escudo anagrama, que por su estilo y estética, es un auténtico barómetro de la época fundacional, adherido a los cristales de sus balcones, que también fue orgullosa insignia para presumir de ella en la solapa, en la que no falta la efigie alhambreña, mascarón de proa del sentir granadino. En los años de las fatigas, nació ésta que ahora es la decana de las peñas taurinas de Granada, con unos socios que para demostrar su alto nivel adquisitivo en tiempos, dejaban aparcada en la puerta su flamante, Veloxoles Orbea, aquella criatura con las maniquetas de los frenos hacia dentro, y diminuto motor en la rueda delantera con mezcla por combustible, que tanto diferenció ya, a la sociedad bicicletuda de posguerra, con la que empezaba a ver la luz, a base de no dar a los pedales, algo que para entonces ya era un lujo. Lo mismo que los que podían permitirse, las modernas abrazaderas para que el pernil del pantalón, no rozara con la cadena manchándose de grasa, porque los no pudientes, se lo pegaban al tobillo con una pinza de la ropa. Eso, y un cigarro de repuesto en la oreja, eran sinónimo de un estatus diferente en la Granada de las hambres, cuando los que querían ser toreros, se tenían que ir por la noche a torear al matadero, las reses que se iban a sacrificar por la mañana. José Julio Granada, fue de los últimos en hacer eso. Que diga él si miento.

jueves, 26 de enero de 2012

TELEFÓNICA ME AMENAZA

TELEFÓNICA ME AMENAZA

Tito Ortiz.-

Vivía yo en el casco histórico de la ciudad de La Alhambra, pero buscando mayor espacio de trabajo, me tuve que mudar a la pizpireta ciudad de Armilla, que a tan sólo un tiro de piedra de la urbe, me ofrecía la comodidad requerida para laborar. Llamé entonces – malaya el día – al teléfono de atención al usuario de Movistar, para que me fueran trasladados el teléfono fijo y la conexión a Internet. Me atendió simpático y voluntarioso un mozo con acento bolivariano, que tras realizar la operación, me ofreció en “oferta gratuita” un pincho, o artefacto para conectar al puerto USB, y que te permite conectarte a Internet en cualquier sitio o lugar. Yo le dije que no lo necesitaba, pero él insistió en la gratuidad del obsequio, del que yo sólo pagaría el consumo derivado de cuando me conectara, previo el paso de, insertar la tarjeta pink en el bicho y llamar a Movistar, para activarlo. Yo insistí en que siempre trabajaba en mi empresa o en casa. Él insistió en que si no lo activaba no pagaría, con lo cual, terminé aceptando, que el tal Mauricio, me lo remitiera sin gasto alguno a casa. Y así fue, un buen día, una empresa de mensajería urgente me dejó en el domicilio un paquetito, que yo intuí, albergaba el pincho gratis de Internet, y tal como venía, sin desprecintarlo siquiera, lo metí en un cajón de mi despacho, donde sigue en la actualidad. No sé ni el color que tiene.

La sorpresa fue que a los pocos días, recibí con asombro la primera factura del consumo del dichoso pincho, que sigo sin meter su tarjeta y sin llamar para activarlo, pero además, acompañaba la misiva un gráfico de columnitas negras, en las que se apreciaba mi consumo ascendente de los últimos meses. Espantado por lo esperpéntico del caso, llamé raudo y veloz a Movistar, para resolver el asunto. Después de que una voz grabada me fuera diciendo los números a marcar, con pena de que no me dijera el del presidente de Telefónica, para poder excrementar verbalmente sobre sus difuntos, me atendió María Graciela, de acento mexicano, que tras 48 minutos exactos, me juró que el conflicto estaba resuelto. Nada más lejos de la realidad, porque al mes siguiente, volví a recibir otra factura, y ésta vez con más columnitas altas de consumo. Volví a llamar, no sé para qué, pero lo hice. En ésta ocasión, después de 54 minutos al teléfono, Oscar Oswaldo, de claro acento uruguayo, me juró por el almirante Colón, que me había dado de baja en el servicio, y me serían reembolsadas las cantidades adeudadas en mi cuenta. Pues no. Al mes siguiente llegó la tercera factura adeudada en cuenta, con más consumo aún que las anteriores, y entonces, Gustavo Alejandro, de rancio acento peruano, me prometió por Fray Martín de Porres, que mi odisea había terminado, y que ya no sabría más de falsas facturas ni del dichoso pincho “gratuito” de Internet Movistar Móviles.

Pero nada más lejos de la realidad. Cuando al mes siguiente volví a ser atracado en mi cuenta bancaria por Telefónica, me llegué al banco y di orden de que fuera devuelto el recibo. Y ahí viene lo bueno. Desde entonces, las cartas de Movistar se han sucedido con varias amenazas, sobre todo la de ingresarme en un registro de morosos, si no les pago eso que no consumo, o sea, un atraco a la luz del día y se acabó. Que a veces me pregunto, si lo que a mí me están estafando, será para pagarle la millonaria nómina estadounidense a Ignacio Urdangarín. Pero estos ladrones de guante blanco han ido a más, y hoy he recibido nuevas amenazas de una empresa que se llama, I.S.G. INFORMES COMERCIALES, S.L., en la que se me advierte que si en el plazo de siete días, no le pago a Telefónica, los 21 euros con 24 céntimos - que no les debo- porque nada he consumido por lo que deba pagar, ellos mismos me partirán las piernas, si así se lo pide su cliente, Telefónica Moviles España, S.A.U.

Debo añadir que, hasta ésta última epístola intimidatoria y extorsionante de ésta mañana, he escrito por correo ordinario a Telefónica sin obtener respuesta. Y también he enviado un correo electrónico a su gabinete de prensa, por si mis compañeros podían ayudarme, pero me han dado todos la callada por respuesta, y aquí me tienen, esperando a los matones de I.S.G.F, de la calle Lezama 2 de Madrid, para que alguien evalúe mis lesiones, cuando cumplan sus amenazas. Como las hemorroides, he sufrido y padezco éste atropello sin sentido en silencio, pero reiteradas las amenazas por escrito, tanto de Telefónica, como de su despreciable empresa lacaya, he puesto ya hoy el asunto y toda la documentación, en manos del Gabinete Jurídico de La Asociación de la Prensa de Granada, de la que soy Vicepresidente, a la espera de que me depare la suerte, en manos de Telefónica y sus extorsionadores. ¿Qué haría en mi caso, Mariano José de Larra? ... con la pistola, digo.

martes, 10 de enero de 2012

UN DESPROPÓSITO TRAS OTRO

UN DESPROPÓSITO TRAS OTRO

Tito Ortiz.-

Hay jueces que nombran administradores concursales, a ojo de buen cubero, y a partir de ese momento, los ponen en el dólar. Hay quién mata por entrar en esa oposición sin tribunal, a dedo de quién decide, y que puede hacer que te levantes decenas de millones por una gestión judicial, con la bendición del instructor y sobre una empresa en ruina. Ya que la casa Real ha dicho en que se gasta el dinero de los españoles, a mí me gustaría que los togados que han nombrado administradores concursales en los últimos treinta años, me dijeran ¿qué han cobrado éstos y en concepto de qué?. Son las cosas de la crisis, hablamos de la ruina de una empresa, que pone a las puertas de un paraíso fiscal, a quien la ley decide que la saque del trance. Hubo una vez un loro que murió al estornudar, porque se clavó el pico en el pecho. Algún tipo de resfriado debe haber en la Junta de Andalucía, cuando la Consejería de Medio Ambiente, abre expediente sancionador a Cetursa, la empresa que explota la estación de esquí de Sierra Nevada, de capital mayoritario de la propia Junta, o lo que es lo mismo, a la exconsejera de Justicia, que tiene bemoles la cosa ¿no?. Es como una especie de vendetta, a pocos días de estar todos “en funciones”, en expectativa de destino, o la cola del INEM. Ocho decenas de metros lineales de la pista del Águila, en la cabecera del río San Juan, pertenecen según algunos al Estado desde hace treinta años, y hasta ahora, no le ha estorbado a nadie que la estación se colara presuntamente en el maíz, desde 1964. Para lo que les queda de estar en el convento, se cag... dentro. Es de tal esperpento, que como dice mi compadre Luís Cerón,. Yo ya no sé si soy uno de los nuestros. Es como dar con un cura ateo, o algo más llevadero. El párroco gallego que sigue diciendo misa, aunque ha contraído matrimonio, pero no nos vamos a asustar. Hace años que en un convento de clausura del Albayzín, -contaba mi abuela en su lecho de muerte-, que una monja dio a luz una hermosa criatura, de cuatro kilos trescientos. Los caminos del señor son inescrutables. No olvidemos que han sido dos saharauis, los que han colaborado en el secuestro de nuestros cooperantes. ¿Seguiremos ahora colaborando lo mismo con el pueblo saharaui, si ellos mismos nos echan en los brazos de Al Qaeda?.

Lo mismo que hay campeones del mundo de motociclismo y automovilismo, que no se han sacado el carnet de conducir, pues de la misma manera, cualquiera puede ser en un mismo acto, juez y parte, acusación y defensa, ya saben el famoso adagio: ¡Haced lo que yo diga, pero no lo que yo haga!. Y así se escribe la historia, en un mar de confusiones y oportunismos, en los que nadie conoce a nadie, y de nadie te puedes fiar. ¿Hay algo más raro que la dieta Mediterránea?. Como se puede llamar a una dieta con nombre de mar, si de lo que menos contiene es marisco. Si resulta que la base es pimiento, tomate y aceite de oliva, ¿Por qué la llaman mediterránea?, debería llamarse cuando menos... Dieta de Montaña, ¿No?. No comprendo porque en ésta tierra, sigue sin sancionarse y sin hacerle controles de alcoholemia a los que van a caballo por las carreteras y autopistas causando accidentes, o a los ciclistas que invaden aceras y calles en dirección prohibida, o a los transportes blindados, que aparcan donde les da la real gana, a la vista de la autoridad incompetente, revestida de uniforme, que sólo regula el tráfico a la entrada de los colegios de pago, y retira los coches -que sin entorpecer el tráfico- aparcan por necesidad perentoria en un carga y descarga. De las decenas de autobuses urbanos que componen la flota, sólo dos, se meten en la parada a recoger los viajeros, el resto ocupa toda la calle para que tu que vas tras él, rechines los dientes y te aguantes porque él es más grande, y ojo, saldrá sin mirar y sin intermitente, porque tiene preferencia, dice el chófer. Seguramente la tendrá, pero lo que no tiene es civismo, ni educación, ni solidaridad para con los demás usuarios de la vía. Es como ese penitente de hábito oscuro en la madrugada, que con su cirio y paso cadencioso, no hace sospechar a los que ven la procesión, que bajo el capillo, lleva una radio de diminutos auriculares, escuchando su programa deportivo, o musical, mientras su fachada externa, incita a la oración y el recogimiento. Pero es ésta una ciudad de tantas contradicciones, que sólo se entiende, si sabemos que es la última en renta per cápita, la primera en paro, y la segunda de España en depósitos en metálico en los bancos. Es la ciudad en la que un socio del colectivo de parapléjicos, puede vivir en un décimo sin ascensor, y a todo el mundo le parece normal. Esta es la tierra donde una violinista profesional, pide indemnización por los daños causados durante un ensayo, que tuvo que soportar la voz de la soprano en retaguardia, interpretando la gran aria “verdiana”... Behetoven no era sordo, es que se lo hacía por conveniencia. En Granada todo es posible señores, ¿Hay quién de más?, no se corten, hagan sus apuestas, sólo nos falta como en Cuenca, una funeraria que se llame: La Alegre Agonía. Y quemar en plaza pública, una estatua de Miguel Estrogoff, porque desde que existe el móvil, ese mito ya no tiene sentido.

lunes, 19 de diciembre de 2011

ADMITIMOS MENTIRA, COMO ANIMAL DE COMPAÑÍA

ADMITIMOS MENTIRA, COMO ANIMAL DE COMPAÑÍA

Tito Ortiz.-

Hubo un momento histórico en que la policía, contrató a delincuentes convictos y confesos para que les enseñaran a conducir en situaciones extremas. Persecuciones, escoltas, blindados, o sea, que tuvo que recurrir al “vaquilla” de turno, para saber como se hacía un puente a un coche para robarlo, y como se hacían trompos para despistar a los maderos, y eso fue un éxito. Desde entonces - que vestían de marrón - las cosas no han cuadrado nunca. Baste recordar, que el fichaje estrella que el Partido Popular hizo para ganar las elecciones, fue el padre de Mari Luz Cortés, gitano, analfabeto, en calidad de asesor de los populares para la reforma del Código Penal. Claro que después de discernir algún asunto familiar a tiros, Rajoy ya no quiso hacerse ninguna foto con él, y no sabemos como irá el informe de una criatura que, sin el Certificado de estudios Primarios, pretende enmendarle la plana a los magistrados de la Corte Suprema española. Porque la obra lo ha querido, ha hecho todo lo posible para acabar con otra Iglesia evangélica, pero no lo han conseguido, porque el padre de la niña asesinada, encumbrado a los cielos por los populares, en vista de que su iglesia no le “echaba cuentas “, ha terminado por inventarse y crear la suya propia. Eso es arte. Viva el pepé y la madre que lo parió, y a sus veedores, también, que ésta es la gentuza que tienen que fichar, para sacarnos de la crisis.

Es éste un hecho tan sólo comparable con el letrero que se ve en los estancos: El de, ¡Se prohibe fumar!. Que en casa del que vende el tabaco, mueve a chacota, que diría un ilustrado. Lo único que siento del padre de Mari Luz, es que tuviera un vecino mal nacido, que dio con un juez tontorrón que se fió de un psicópata, y lo dejó en la calle siendo un peligro público, pero eso no me impide discernir entre un patán, y demagogo, que no entiende de Patria, ni dios ni rey. Un “chanelaor” que toma por tontos a los payos señoritos, y se hace el mártir, pero a mi no, compadre. Que entre caló y caló, no vale la güena ventura. Lo tuyo es puro teatro, y no lo de Olga Gillot. Que yo nací en el Albayzín, me crié con los del Ave María y tenía Familia en Haza Grande y en el Sacromonte. A mí no me la das tú... “artista”. Yo estoy muy escaldado. Cansado está mi cuerpo de soportar como se les prohibe la entrada a los perros en las clínicas veterinarias, que es que ya no puedo más. Esto es tan sólo comparable con aquel capitán de barco que se mareaba. Dicen las malas lenguas que el del Titánic era de estos, y que por eso estaba en su camarote la noche que el iceberg hizo de las suyas, hace ya un siglo. Estoy hasta el gorro, de los que ponen a los “dionis” de turno, a vigilar la caja fuerte del Banco de España, algo de lo que en éste país tenemos grandes especialistas en todos los bandos, pues no hay que olvidar, que aquí pusimos a un Roldán, que no tenía el Graduado Escolar, a dirigir nada más y nada menos que a la mismísima Guardia Civil, y nos quedamos tan anchos, porque aquí, cuando decimos de equivocarnos, lo hacemos a lo grande, aunque falte para pan, oiga. Ésta ciudad tiene el único ayuntamiento del mundo, capaz como hizo hace algún tiempo, de poner una denuncia a un cuerpo de costaleros por ensayar en la calle, y conseguir que su semana santa sea –por el contrario - declarada de Interés Turístico Internacional, que ya tiene delito la cosa. La denuncia rezaba así: ...vehículo de tracción animal, que circula por la vía pública, de noche y sin luces de situación ó emergencia. Esa acta de infracción la tuve en la mano, y no se como no le puse un marco para la historia. Algo parecido ocurre con las bandas de música, denunciadas por hacer ruido mientras ensayan, pero cuya presencia se reclama desde la institución municipal, para cualquier acto que la casa organiza. También es histórico el hecho denunciado por la autoridad municipal, de aquel paso que se llevó por delante farola y letreros en la calle Salamanca, porque el ayuntamiento no los había retirado con la antelación debida, al paso de los cortejos del Domingo de Ramos. Esto me recuerda aquel concejal de pueblo costero, que pasado de copas se cayó de la moto, y no dudó en denunciar a su propio ayuntamiento, del que cobró suculenta indemnización, aludiendo a un bache en la calle, como causa del accidente. Espero que se sonroje al leer esto.

Ésta ciudad es capaz de poner a Carpanta, como vigilante de seguridad en el banco de alimentos, multar a un graffitero por “ensuciar” las paredes, y luego, patrocinarle una exposición con dinero público en institución oficial. Conozco algún paracaidista con vértigo, y un caballero legionario, que lleva años de baja por depresión, al no soportar el color verde del uniforme, o sea, un asunto cromático, como salta a la vista. Son granadinos los dos. Como las almas caritativas, que el otro día invitaron a champagne francés y caviar de Río Frío a mi perro, cosa que no me extraña, porque mi Duke, es de lo más listo y cariñoso, con decir que ladra por señas, para no molestar a los vecinos y que además, lo entiendan los sordos, con eso está todo dicho. Pero que conste, que lo del caviar al perro, aunque sea el mío, me parece un desperdicio. Es como decorarle el dormitorio a Serafín Zubiri, con los mejores desnudos de Marilyn Monrroe. A ésta sociedad hay que meterla ya de una vez, en un ente de razón, darle el poder a los indignados, y echar del país a los políticos. Hoy estoy sembrao... ¿no?