Tito Ortiz.-
COLEGIO DE LOS ESCOLAPIOS: MÁS DE SIGLO Y MEDIOS INSERTADO EN LA SOCIEDAD GRANADINA
A principios del siglo XVII, la Marquesa de Los Trujillos, cedió su Casa Blanca, para que se erigiera en los terrenos, el Monasterio de Los Basilios. Pero no sería hasta 1860, cuando vièamos la primera comunidad escolapia junto al río, de ahí que, ya sean más de ciento cincuenta años, los que la orden lleva educando y albergando criaturas granatensis, de todas las extracciones sociales, pues famosas eran sus clases de “gratuitos”, cuando allá por los años sesenta, la flor y nata de la Granada pudiente, la alta y la baja burguesía, se educaba en sus aulas, sin olvidar los de provincias hermanas como internos, con derecho a cine semanal, aunque los besos se cortaran por la censura del padre Francisco, el Torquemada de turno, que nos daba clase a los de primero de bachiller. El padre Emiliano se encargaba de los gratuitos, que aprendíamos a escribir a máquina como signo de modernidad en la época, y presumíamos de instalaciones deportivas como ninguna otras, de hecho, el colegio colaboraba con la sociedad granadina, cediendo sus canchas para cualquier competición. Eran los años en que la Imprenta “Alhambra”, tenía sus talleres en la calle, Puente de Castañeda , número cinco, en cuyas máquinas el Ayuntamiento tiraba los programas del Corpus, que luego se vendían al módico precio de dos pesetas.
Equipos de barrio, de pueblos, de todas las edades y categorías, tuvieron su campo de Fútbol en Los Escolapios, para hacer cualquier actividad deportiva, pistas para correr, vestuarios, gimnasio, con toda la facilidad del mundo y desinterés. Los Escolapios pronto se identificaron con la ciudad, su historia y sus costumbres, y se colocaron a la vanguardia de las nuevas técnicas de educación y pedagogía, abriendo un mundo nuevo a las actividades paralelas, sin olvidar la misa de ocho diaria obligatoria y el rosario vespertino, antes de merendar pan con carne de membrillo. Eran los años en que se celebraban para el Corpus, los famosos campeonatos de albañilería, en el paseo del Salón frente al colegio, o la extinta Feria de Ganado un poco más abajo en el Violón, frente a la Real Sociedad de Tenis.
Prueba de esa vinculación del Colegio con la ciudad, es la foto que les ofrecemos. Un documento extraordinario en el que un equipo de fútbol, de aficionados veteranos albaicineros, se disponen un Domingo de 1965 a las nueve de la mañana, a celebrar un partido de fútbol contra otra peña del no menos afamado barrio del matadero. Lo hacen en el campo de fútbol de Los Escolapios. Los de la imagen, son jugadores de la peña “El Cañizo”, reputado bar del Albayzín, de la cuesta de María La Miel, famoso por su emparrillado de cañas, para dar sombra en el patio, donde se jugaba a la lotería, o como diría un moderno... al bingo, a la petanca, a la cañadul con monedas de perragorda de cobre, a la ronda, la brisca, y al dominó, con deseo inquinante de ahorcar el seis doble a todo bicho viviente, incluido el cura párroco de san José. La espuela se suele tomar, más abajo, en “La Mancha Chica”.
Pues éste once de gala, está compuesto entre otros por, Pepe Falero, segundo agachado por la derecha, que es quién conserva la instantánea como oro en paño. Pepe es un carpintero de lujo y mejor ebanista, que ejerció en mí de profesor, cuando ambos estábamos a las órdenes de Miguel Castro, en la carpintería que éste tenía en la puerta de al lado de Miguel Arenas, y su mujer Angustias, en la calle Fábrica Vieja, donde vendían los huevos por cartones, y pasaba el tranvía del Triunfo, hacia San Antón. De pié, el primero por la izquierda, el que esto escribe, en funciones de utillero, aguador, masajista, y encendedor de cigarrillos al instante. Me explico. Cuando cualquiera de los jugadores, se sentía asfixiado, que le llegaba la hora de toser, se acercaban a la banda dando voces... ¡Niño, una calá!. Y a mí me tocaba sacar rápidamente del bolsillo el paquete de Peninsulares sin emboquillar, que me habían dado antes de empezar el partido, y en sacando un pitillo, prenderlo con el encendedor de martillo, piedra y gasolina, y darle la primera calada profunda para que cuando el jugador se acercara a la banda, aquello ya tuviera humo de sobra para calmarle la tos al instante. Había quien ya aprovechaba y me daba para guardarle, el reloj, la medalla y la sortija, en fin todas esas cosas que se suelen llevar para jugar al fútbol y que en un momento dado del partido, te sobran. Otros me pedían a gritos el “agua milagrosa”, que aunque se llamaba así, al bote de líquido indescifrable con el que se masajeaban las lesiones, en realidad lo que me pedían era un trago del botijo, que lejos de mantener agua, lo que albergaba en su interior, era una mezcla de blanco Espinosa con gaseosa, que resucitaba a los muertos. Hay quien incluso al acercarse, me pedía la muerte, pero la verdad es que yo nunca he sido agresivo. Eran aquellos que la noche anterior habían cerrado “El Cañizo”, a base de vino costa y tres paquetes de Caldo de Gallina, del papel amarillo.
El primero de los jugadores por la izquierda, es el portero. Juan, “El Barnizador”, muy eficaz como cancerbero, progenitor del que esto escribe, que venía del mundo del toro, pero que no se resistía cada mañana de domingo granadino, a pasárselo de mandíbula batiente hasta desternillarse, con el juego o lo que fuera, de éste puñado de vecinos albaicineros, que se juntaban para pasarlo bien, y como pueden imaginarse, lo de menos era el resultado. Todos eran del barrio, amigos e inseparables. Lo que de verdad deseaban era pasar un rato de risas, y eso estaba asegurado. Ganaran o perdieran, la celebración posterior en “El Cañizo” hasta altas horas de la tarde, tenían como consecuencia el enfado de todas sus mujeres, -mí madre la primera-, que se quedaban con el arroz sobre la mesa para pegar carteles. Esto se repetía un domingo sí y otro también. Pero volviendo a Los Escolapios y su siglo y medio granadino, lo que de verdad hay que dejar patente a través de ésta historia ajena al colegio, o al menos lo que yo he pretendido, es dejar clara, la vinculación de tan insigne institución con la vida social de Granada, desde sus comienzos a nuestros días.
lunes, 5 de marzo de 2012
domingo, 26 de febrero de 2012
CLUB HERMANOS MONTENEGRO
CLÁSICOS GRANADINOS
Tito Ortiz.-
El Club Hermanos Montenegro, la decana de las peñas taurinas de Granada, cambia de domicilio.
En sus paredes se cuelgan las dos orejas y el rabo de “Islero”, el toro que mató a Manolete.
Nació en los años cuarenta para reunir a los aficionados a favor de Curro y Miguel Montenegro, frente a los que optaban por Rafael Mariscal.
En el corazón del Barrio del Realejo, entre los bares, “El Romeral “ y “El Sota”, en la corta calle Honda, frente a la plaza de Fortuny, en plena posguerra española, nace por entonces el Club Hermanos Montenegro, para reunir a los aficionados taurinos que en la época, optaron por éstos chavales que surgieron de la extinta escuela del club Taurino, y que en su momento, pusieron el cartel de no hay billetes en plazas como la de Carabanchel, cuando al más puro estilo Berenjeno Motrileño, por la tarde se toreaba y por la noche se boxeaba en el mismo ruedo.
De sus paredes cuelgan los trofeos más preciados cortados en tardes de éxito clamoroso, como los apéndices de “Islero” de la ganadería de Mihura, que le llevaron a la enfermería al califa “Manolete”, la tarde del 28 de Agosto de 1947, cuando herido de muerte, iba soltando gota a gota sobre una palangana en el suelo, la sangre transfundida de un policía nacional granadino, que fue el primer voluntario en la plaza, para darle vida al que la perdía sin remisión. Fotos inolvidables hay en sus paredes, del mejor ambiente taurino granadino de todos los tiempos, con personalidades de todos los ámbitos, que hicieron grandes las interminables tertulias del antiguo número cinco, hoy 24 de la calle Honda del Realejo. Los “montenegristas”, siempre fueron gentes de gran humor y bondad, que recibieron con los brazos abiertos en su sede, a todo el que de buen talante, quiso coincidir o disentir desde la educación, en el valor de la particular tauromaquia, de los hermanos Montenegro.
LAS PATAS
Se distinguen entre las fotos y carteles irreemplazables, unos trofeos que hace años se dejaron de cortar por cuestiones de higiene, son las patas de los astados, que por entonces era el máximo trofeo que se podía otorgar en una faena, y que una vez desecado, se posaba sobre soporte de madera barnizada a modo de trofeo inalcanzable para muchos. En el centro, las mesas que tanto saben de ajedrez, damas, dominó, brisca, ronda o julepe, y a los lados, la historia taurina de una Granada que ya no volverá, pero que se resiste a ser arrumbada en un trastero de la desmemoria. Fotos y carteles testigos mudos de interminables charlas en torno a la faena de Miguel Montenegro aquella tarde en Madrid, o su campaña como banderillero en tierras hispanoamericanas, donde era idolatrado. Igual de su hermano Curro, que una vez vestido el oro, no lo cambió por la plata, aunque jamás se desconectó del toro y su mundo.
EL ESCUDO INSIGNIA
Ahora que la centenaria sede se declara en ruina, los “Montenegristas” se han buscado la forma de seguir con la llama viva de su afición, y se trasladan a un viejo local conocido de todos ellos, emplazado en la cercana calle del Apóstol Santiago, frente al convento del huerto de los olivos y la virgen de la amargura. Continúan con su escudo anagrama, que por su estilo y estética, es un auténtico barómetro de la época fundacional, adherido a los cristales de sus balcones, que también fue orgullosa insignia para presumir de ella en la solapa, en la que no falta la efigie alhambreña, mascarón de proa del sentir granadino. En los años de las fatigas, nació ésta que ahora es la decana de las peñas taurinas de Granada, con unos socios que para demostrar su alto nivel adquisitivo en tiempos, dejaban aparcada en la puerta su flamante, Veloxoles Orbea, aquella criatura con las maniquetas de los frenos hacia dentro, y diminuto motor en la rueda delantera con mezcla por combustible, que tanto diferenció ya, a la sociedad bicicletuda de posguerra, con la que empezaba a ver la luz, a base de no dar a los pedales, algo que para entonces ya era un lujo. Lo mismo que los que podían permitirse, las modernas abrazaderas para que el pernil del pantalón, no rozara con la cadena manchándose de grasa, porque los no pudientes, se lo pegaban al tobillo con una pinza de la ropa. Eso, y un cigarro de repuesto en la oreja, eran sinónimo de un estatus diferente en la Granada de las hambres, cuando los que querían ser toreros, se tenían que ir por la noche a torear al matadero, las reses que se iban a sacrificar por la mañana. José Julio Granada, fue de los últimos en hacer eso. Que diga él si miento.
Tito Ortiz.-
El Club Hermanos Montenegro, la decana de las peñas taurinas de Granada, cambia de domicilio.
En sus paredes se cuelgan las dos orejas y el rabo de “Islero”, el toro que mató a Manolete.
Nació en los años cuarenta para reunir a los aficionados a favor de Curro y Miguel Montenegro, frente a los que optaban por Rafael Mariscal.
En el corazón del Barrio del Realejo, entre los bares, “El Romeral “ y “El Sota”, en la corta calle Honda, frente a la plaza de Fortuny, en plena posguerra española, nace por entonces el Club Hermanos Montenegro, para reunir a los aficionados taurinos que en la época, optaron por éstos chavales que surgieron de la extinta escuela del club Taurino, y que en su momento, pusieron el cartel de no hay billetes en plazas como la de Carabanchel, cuando al más puro estilo Berenjeno Motrileño, por la tarde se toreaba y por la noche se boxeaba en el mismo ruedo.
De sus paredes cuelgan los trofeos más preciados cortados en tardes de éxito clamoroso, como los apéndices de “Islero” de la ganadería de Mihura, que le llevaron a la enfermería al califa “Manolete”, la tarde del 28 de Agosto de 1947, cuando herido de muerte, iba soltando gota a gota sobre una palangana en el suelo, la sangre transfundida de un policía nacional granadino, que fue el primer voluntario en la plaza, para darle vida al que la perdía sin remisión. Fotos inolvidables hay en sus paredes, del mejor ambiente taurino granadino de todos los tiempos, con personalidades de todos los ámbitos, que hicieron grandes las interminables tertulias del antiguo número cinco, hoy 24 de la calle Honda del Realejo. Los “montenegristas”, siempre fueron gentes de gran humor y bondad, que recibieron con los brazos abiertos en su sede, a todo el que de buen talante, quiso coincidir o disentir desde la educación, en el valor de la particular tauromaquia, de los hermanos Montenegro.
LAS PATAS
Se distinguen entre las fotos y carteles irreemplazables, unos trofeos que hace años se dejaron de cortar por cuestiones de higiene, son las patas de los astados, que por entonces era el máximo trofeo que se podía otorgar en una faena, y que una vez desecado, se posaba sobre soporte de madera barnizada a modo de trofeo inalcanzable para muchos. En el centro, las mesas que tanto saben de ajedrez, damas, dominó, brisca, ronda o julepe, y a los lados, la historia taurina de una Granada que ya no volverá, pero que se resiste a ser arrumbada en un trastero de la desmemoria. Fotos y carteles testigos mudos de interminables charlas en torno a la faena de Miguel Montenegro aquella tarde en Madrid, o su campaña como banderillero en tierras hispanoamericanas, donde era idolatrado. Igual de su hermano Curro, que una vez vestido el oro, no lo cambió por la plata, aunque jamás se desconectó del toro y su mundo.
EL ESCUDO INSIGNIA
Ahora que la centenaria sede se declara en ruina, los “Montenegristas” se han buscado la forma de seguir con la llama viva de su afición, y se trasladan a un viejo local conocido de todos ellos, emplazado en la cercana calle del Apóstol Santiago, frente al convento del huerto de los olivos y la virgen de la amargura. Continúan con su escudo anagrama, que por su estilo y estética, es un auténtico barómetro de la época fundacional, adherido a los cristales de sus balcones, que también fue orgullosa insignia para presumir de ella en la solapa, en la que no falta la efigie alhambreña, mascarón de proa del sentir granadino. En los años de las fatigas, nació ésta que ahora es la decana de las peñas taurinas de Granada, con unos socios que para demostrar su alto nivel adquisitivo en tiempos, dejaban aparcada en la puerta su flamante, Veloxoles Orbea, aquella criatura con las maniquetas de los frenos hacia dentro, y diminuto motor en la rueda delantera con mezcla por combustible, que tanto diferenció ya, a la sociedad bicicletuda de posguerra, con la que empezaba a ver la luz, a base de no dar a los pedales, algo que para entonces ya era un lujo. Lo mismo que los que podían permitirse, las modernas abrazaderas para que el pernil del pantalón, no rozara con la cadena manchándose de grasa, porque los no pudientes, se lo pegaban al tobillo con una pinza de la ropa. Eso, y un cigarro de repuesto en la oreja, eran sinónimo de un estatus diferente en la Granada de las hambres, cuando los que querían ser toreros, se tenían que ir por la noche a torear al matadero, las reses que se iban a sacrificar por la mañana. José Julio Granada, fue de los últimos en hacer eso. Que diga él si miento.
jueves, 26 de enero de 2012
TELEFÓNICA ME AMENAZA
TELEFÓNICA ME AMENAZA
Tito Ortiz.-
Vivía yo en el casco histórico de la ciudad de La Alhambra, pero buscando mayor espacio de trabajo, me tuve que mudar a la pizpireta ciudad de Armilla, que a tan sólo un tiro de piedra de la urbe, me ofrecía la comodidad requerida para laborar. Llamé entonces – malaya el día – al teléfono de atención al usuario de Movistar, para que me fueran trasladados el teléfono fijo y la conexión a Internet. Me atendió simpático y voluntarioso un mozo con acento bolivariano, que tras realizar la operación, me ofreció en “oferta gratuita” un pincho, o artefacto para conectar al puerto USB, y que te permite conectarte a Internet en cualquier sitio o lugar. Yo le dije que no lo necesitaba, pero él insistió en la gratuidad del obsequio, del que yo sólo pagaría el consumo derivado de cuando me conectara, previo el paso de, insertar la tarjeta pink en el bicho y llamar a Movistar, para activarlo. Yo insistí en que siempre trabajaba en mi empresa o en casa. Él insistió en que si no lo activaba no pagaría, con lo cual, terminé aceptando, que el tal Mauricio, me lo remitiera sin gasto alguno a casa. Y así fue, un buen día, una empresa de mensajería urgente me dejó en el domicilio un paquetito, que yo intuí, albergaba el pincho gratis de Internet, y tal como venía, sin desprecintarlo siquiera, lo metí en un cajón de mi despacho, donde sigue en la actualidad. No sé ni el color que tiene.
La sorpresa fue que a los pocos días, recibí con asombro la primera factura del consumo del dichoso pincho, que sigo sin meter su tarjeta y sin llamar para activarlo, pero además, acompañaba la misiva un gráfico de columnitas negras, en las que se apreciaba mi consumo ascendente de los últimos meses. Espantado por lo esperpéntico del caso, llamé raudo y veloz a Movistar, para resolver el asunto. Después de que una voz grabada me fuera diciendo los números a marcar, con pena de que no me dijera el del presidente de Telefónica, para poder excrementar verbalmente sobre sus difuntos, me atendió María Graciela, de acento mexicano, que tras 48 minutos exactos, me juró que el conflicto estaba resuelto. Nada más lejos de la realidad, porque al mes siguiente, volví a recibir otra factura, y ésta vez con más columnitas altas de consumo. Volví a llamar, no sé para qué, pero lo hice. En ésta ocasión, después de 54 minutos al teléfono, Oscar Oswaldo, de claro acento uruguayo, me juró por el almirante Colón, que me había dado de baja en el servicio, y me serían reembolsadas las cantidades adeudadas en mi cuenta. Pues no. Al mes siguiente llegó la tercera factura adeudada en cuenta, con más consumo aún que las anteriores, y entonces, Gustavo Alejandro, de rancio acento peruano, me prometió por Fray Martín de Porres, que mi odisea había terminado, y que ya no sabría más de falsas facturas ni del dichoso pincho “gratuito” de Internet Movistar Móviles.
Pero nada más lejos de la realidad. Cuando al mes siguiente volví a ser atracado en mi cuenta bancaria por Telefónica, me llegué al banco y di orden de que fuera devuelto el recibo. Y ahí viene lo bueno. Desde entonces, las cartas de Movistar se han sucedido con varias amenazas, sobre todo la de ingresarme en un registro de morosos, si no les pago eso que no consumo, o sea, un atraco a la luz del día y se acabó. Que a veces me pregunto, si lo que a mí me están estafando, será para pagarle la millonaria nómina estadounidense a Ignacio Urdangarín. Pero estos ladrones de guante blanco han ido a más, y hoy he recibido nuevas amenazas de una empresa que se llama, I.S.G. INFORMES COMERCIALES, S.L., en la que se me advierte que si en el plazo de siete días, no le pago a Telefónica, los 21 euros con 24 céntimos - que no les debo- porque nada he consumido por lo que deba pagar, ellos mismos me partirán las piernas, si así se lo pide su cliente, Telefónica Moviles España, S.A.U.
Debo añadir que, hasta ésta última epístola intimidatoria y extorsionante de ésta mañana, he escrito por correo ordinario a Telefónica sin obtener respuesta. Y también he enviado un correo electrónico a su gabinete de prensa, por si mis compañeros podían ayudarme, pero me han dado todos la callada por respuesta, y aquí me tienen, esperando a los matones de I.S.G.F, de la calle Lezama 2 de Madrid, para que alguien evalúe mis lesiones, cuando cumplan sus amenazas. Como las hemorroides, he sufrido y padezco éste atropello sin sentido en silencio, pero reiteradas las amenazas por escrito, tanto de Telefónica, como de su despreciable empresa lacaya, he puesto ya hoy el asunto y toda la documentación, en manos del Gabinete Jurídico de La Asociación de la Prensa de Granada, de la que soy Vicepresidente, a la espera de que me depare la suerte, en manos de Telefónica y sus extorsionadores. ¿Qué haría en mi caso, Mariano José de Larra? ... con la pistola, digo.
Tito Ortiz.-
Vivía yo en el casco histórico de la ciudad de La Alhambra, pero buscando mayor espacio de trabajo, me tuve que mudar a la pizpireta ciudad de Armilla, que a tan sólo un tiro de piedra de la urbe, me ofrecía la comodidad requerida para laborar. Llamé entonces – malaya el día – al teléfono de atención al usuario de Movistar, para que me fueran trasladados el teléfono fijo y la conexión a Internet. Me atendió simpático y voluntarioso un mozo con acento bolivariano, que tras realizar la operación, me ofreció en “oferta gratuita” un pincho, o artefacto para conectar al puerto USB, y que te permite conectarte a Internet en cualquier sitio o lugar. Yo le dije que no lo necesitaba, pero él insistió en la gratuidad del obsequio, del que yo sólo pagaría el consumo derivado de cuando me conectara, previo el paso de, insertar la tarjeta pink en el bicho y llamar a Movistar, para activarlo. Yo insistí en que siempre trabajaba en mi empresa o en casa. Él insistió en que si no lo activaba no pagaría, con lo cual, terminé aceptando, que el tal Mauricio, me lo remitiera sin gasto alguno a casa. Y así fue, un buen día, una empresa de mensajería urgente me dejó en el domicilio un paquetito, que yo intuí, albergaba el pincho gratis de Internet, y tal como venía, sin desprecintarlo siquiera, lo metí en un cajón de mi despacho, donde sigue en la actualidad. No sé ni el color que tiene.
La sorpresa fue que a los pocos días, recibí con asombro la primera factura del consumo del dichoso pincho, que sigo sin meter su tarjeta y sin llamar para activarlo, pero además, acompañaba la misiva un gráfico de columnitas negras, en las que se apreciaba mi consumo ascendente de los últimos meses. Espantado por lo esperpéntico del caso, llamé raudo y veloz a Movistar, para resolver el asunto. Después de que una voz grabada me fuera diciendo los números a marcar, con pena de que no me dijera el del presidente de Telefónica, para poder excrementar verbalmente sobre sus difuntos, me atendió María Graciela, de acento mexicano, que tras 48 minutos exactos, me juró que el conflicto estaba resuelto. Nada más lejos de la realidad, porque al mes siguiente, volví a recibir otra factura, y ésta vez con más columnitas altas de consumo. Volví a llamar, no sé para qué, pero lo hice. En ésta ocasión, después de 54 minutos al teléfono, Oscar Oswaldo, de claro acento uruguayo, me juró por el almirante Colón, que me había dado de baja en el servicio, y me serían reembolsadas las cantidades adeudadas en mi cuenta. Pues no. Al mes siguiente llegó la tercera factura adeudada en cuenta, con más consumo aún que las anteriores, y entonces, Gustavo Alejandro, de rancio acento peruano, me prometió por Fray Martín de Porres, que mi odisea había terminado, y que ya no sabría más de falsas facturas ni del dichoso pincho “gratuito” de Internet Movistar Móviles.
Pero nada más lejos de la realidad. Cuando al mes siguiente volví a ser atracado en mi cuenta bancaria por Telefónica, me llegué al banco y di orden de que fuera devuelto el recibo. Y ahí viene lo bueno. Desde entonces, las cartas de Movistar se han sucedido con varias amenazas, sobre todo la de ingresarme en un registro de morosos, si no les pago eso que no consumo, o sea, un atraco a la luz del día y se acabó. Que a veces me pregunto, si lo que a mí me están estafando, será para pagarle la millonaria nómina estadounidense a Ignacio Urdangarín. Pero estos ladrones de guante blanco han ido a más, y hoy he recibido nuevas amenazas de una empresa que se llama, I.S.G. INFORMES COMERCIALES, S.L., en la que se me advierte que si en el plazo de siete días, no le pago a Telefónica, los 21 euros con 24 céntimos - que no les debo- porque nada he consumido por lo que deba pagar, ellos mismos me partirán las piernas, si así se lo pide su cliente, Telefónica Moviles España, S.A.U.
Debo añadir que, hasta ésta última epístola intimidatoria y extorsionante de ésta mañana, he escrito por correo ordinario a Telefónica sin obtener respuesta. Y también he enviado un correo electrónico a su gabinete de prensa, por si mis compañeros podían ayudarme, pero me han dado todos la callada por respuesta, y aquí me tienen, esperando a los matones de I.S.G.F, de la calle Lezama 2 de Madrid, para que alguien evalúe mis lesiones, cuando cumplan sus amenazas. Como las hemorroides, he sufrido y padezco éste atropello sin sentido en silencio, pero reiteradas las amenazas por escrito, tanto de Telefónica, como de su despreciable empresa lacaya, he puesto ya hoy el asunto y toda la documentación, en manos del Gabinete Jurídico de La Asociación de la Prensa de Granada, de la que soy Vicepresidente, a la espera de que me depare la suerte, en manos de Telefónica y sus extorsionadores. ¿Qué haría en mi caso, Mariano José de Larra? ... con la pistola, digo.
martes, 10 de enero de 2012
UN DESPROPÓSITO TRAS OTRO
UN DESPROPÓSITO TRAS OTRO
Tito Ortiz.-
Hay jueces que nombran administradores concursales, a ojo de buen cubero, y a partir de ese momento, los ponen en el dólar. Hay quién mata por entrar en esa oposición sin tribunal, a dedo de quién decide, y que puede hacer que te levantes decenas de millones por una gestión judicial, con la bendición del instructor y sobre una empresa en ruina. Ya que la casa Real ha dicho en que se gasta el dinero de los españoles, a mí me gustaría que los togados que han nombrado administradores concursales en los últimos treinta años, me dijeran ¿qué han cobrado éstos y en concepto de qué?. Son las cosas de la crisis, hablamos de la ruina de una empresa, que pone a las puertas de un paraíso fiscal, a quien la ley decide que la saque del trance. Hubo una vez un loro que murió al estornudar, porque se clavó el pico en el pecho. Algún tipo de resfriado debe haber en la Junta de Andalucía, cuando la Consejería de Medio Ambiente, abre expediente sancionador a Cetursa, la empresa que explota la estación de esquí de Sierra Nevada, de capital mayoritario de la propia Junta, o lo que es lo mismo, a la exconsejera de Justicia, que tiene bemoles la cosa ¿no?. Es como una especie de vendetta, a pocos días de estar todos “en funciones”, en expectativa de destino, o la cola del INEM. Ocho decenas de metros lineales de la pista del Águila, en la cabecera del río San Juan, pertenecen según algunos al Estado desde hace treinta años, y hasta ahora, no le ha estorbado a nadie que la estación se colara presuntamente en el maíz, desde 1964. Para lo que les queda de estar en el convento, se cag... dentro. Es de tal esperpento, que como dice mi compadre Luís Cerón,. Yo ya no sé si soy uno de los nuestros. Es como dar con un cura ateo, o algo más llevadero. El párroco gallego que sigue diciendo misa, aunque ha contraído matrimonio, pero no nos vamos a asustar. Hace años que en un convento de clausura del Albayzín, -contaba mi abuela en su lecho de muerte-, que una monja dio a luz una hermosa criatura, de cuatro kilos trescientos. Los caminos del señor son inescrutables. No olvidemos que han sido dos saharauis, los que han colaborado en el secuestro de nuestros cooperantes. ¿Seguiremos ahora colaborando lo mismo con el pueblo saharaui, si ellos mismos nos echan en los brazos de Al Qaeda?.
Lo mismo que hay campeones del mundo de motociclismo y automovilismo, que no se han sacado el carnet de conducir, pues de la misma manera, cualquiera puede ser en un mismo acto, juez y parte, acusación y defensa, ya saben el famoso adagio: ¡Haced lo que yo diga, pero no lo que yo haga!. Y así se escribe la historia, en un mar de confusiones y oportunismos, en los que nadie conoce a nadie, y de nadie te puedes fiar. ¿Hay algo más raro que la dieta Mediterránea?. Como se puede llamar a una dieta con nombre de mar, si de lo que menos contiene es marisco. Si resulta que la base es pimiento, tomate y aceite de oliva, ¿Por qué la llaman mediterránea?, debería llamarse cuando menos... Dieta de Montaña, ¿No?. No comprendo porque en ésta tierra, sigue sin sancionarse y sin hacerle controles de alcoholemia a los que van a caballo por las carreteras y autopistas causando accidentes, o a los ciclistas que invaden aceras y calles en dirección prohibida, o a los transportes blindados, que aparcan donde les da la real gana, a la vista de la autoridad incompetente, revestida de uniforme, que sólo regula el tráfico a la entrada de los colegios de pago, y retira los coches -que sin entorpecer el tráfico- aparcan por necesidad perentoria en un carga y descarga. De las decenas de autobuses urbanos que componen la flota, sólo dos, se meten en la parada a recoger los viajeros, el resto ocupa toda la calle para que tu que vas tras él, rechines los dientes y te aguantes porque él es más grande, y ojo, saldrá sin mirar y sin intermitente, porque tiene preferencia, dice el chófer. Seguramente la tendrá, pero lo que no tiene es civismo, ni educación, ni solidaridad para con los demás usuarios de la vía. Es como ese penitente de hábito oscuro en la madrugada, que con su cirio y paso cadencioso, no hace sospechar a los que ven la procesión, que bajo el capillo, lleva una radio de diminutos auriculares, escuchando su programa deportivo, o musical, mientras su fachada externa, incita a la oración y el recogimiento. Pero es ésta una ciudad de tantas contradicciones, que sólo se entiende, si sabemos que es la última en renta per cápita, la primera en paro, y la segunda de España en depósitos en metálico en los bancos. Es la ciudad en la que un socio del colectivo de parapléjicos, puede vivir en un décimo sin ascensor, y a todo el mundo le parece normal. Esta es la tierra donde una violinista profesional, pide indemnización por los daños causados durante un ensayo, que tuvo que soportar la voz de la soprano en retaguardia, interpretando la gran aria “verdiana”... Behetoven no era sordo, es que se lo hacía por conveniencia. En Granada todo es posible señores, ¿Hay quién de más?, no se corten, hagan sus apuestas, sólo nos falta como en Cuenca, una funeraria que se llame: La Alegre Agonía. Y quemar en plaza pública, una estatua de Miguel Estrogoff, porque desde que existe el móvil, ese mito ya no tiene sentido.
Tito Ortiz.-
Hay jueces que nombran administradores concursales, a ojo de buen cubero, y a partir de ese momento, los ponen en el dólar. Hay quién mata por entrar en esa oposición sin tribunal, a dedo de quién decide, y que puede hacer que te levantes decenas de millones por una gestión judicial, con la bendición del instructor y sobre una empresa en ruina. Ya que la casa Real ha dicho en que se gasta el dinero de los españoles, a mí me gustaría que los togados que han nombrado administradores concursales en los últimos treinta años, me dijeran ¿qué han cobrado éstos y en concepto de qué?. Son las cosas de la crisis, hablamos de la ruina de una empresa, que pone a las puertas de un paraíso fiscal, a quien la ley decide que la saque del trance. Hubo una vez un loro que murió al estornudar, porque se clavó el pico en el pecho. Algún tipo de resfriado debe haber en la Junta de Andalucía, cuando la Consejería de Medio Ambiente, abre expediente sancionador a Cetursa, la empresa que explota la estación de esquí de Sierra Nevada, de capital mayoritario de la propia Junta, o lo que es lo mismo, a la exconsejera de Justicia, que tiene bemoles la cosa ¿no?. Es como una especie de vendetta, a pocos días de estar todos “en funciones”, en expectativa de destino, o la cola del INEM. Ocho decenas de metros lineales de la pista del Águila, en la cabecera del río San Juan, pertenecen según algunos al Estado desde hace treinta años, y hasta ahora, no le ha estorbado a nadie que la estación se colara presuntamente en el maíz, desde 1964. Para lo que les queda de estar en el convento, se cag... dentro. Es de tal esperpento, que como dice mi compadre Luís Cerón,. Yo ya no sé si soy uno de los nuestros. Es como dar con un cura ateo, o algo más llevadero. El párroco gallego que sigue diciendo misa, aunque ha contraído matrimonio, pero no nos vamos a asustar. Hace años que en un convento de clausura del Albayzín, -contaba mi abuela en su lecho de muerte-, que una monja dio a luz una hermosa criatura, de cuatro kilos trescientos. Los caminos del señor son inescrutables. No olvidemos que han sido dos saharauis, los que han colaborado en el secuestro de nuestros cooperantes. ¿Seguiremos ahora colaborando lo mismo con el pueblo saharaui, si ellos mismos nos echan en los brazos de Al Qaeda?.
Lo mismo que hay campeones del mundo de motociclismo y automovilismo, que no se han sacado el carnet de conducir, pues de la misma manera, cualquiera puede ser en un mismo acto, juez y parte, acusación y defensa, ya saben el famoso adagio: ¡Haced lo que yo diga, pero no lo que yo haga!. Y así se escribe la historia, en un mar de confusiones y oportunismos, en los que nadie conoce a nadie, y de nadie te puedes fiar. ¿Hay algo más raro que la dieta Mediterránea?. Como se puede llamar a una dieta con nombre de mar, si de lo que menos contiene es marisco. Si resulta que la base es pimiento, tomate y aceite de oliva, ¿Por qué la llaman mediterránea?, debería llamarse cuando menos... Dieta de Montaña, ¿No?. No comprendo porque en ésta tierra, sigue sin sancionarse y sin hacerle controles de alcoholemia a los que van a caballo por las carreteras y autopistas causando accidentes, o a los ciclistas que invaden aceras y calles en dirección prohibida, o a los transportes blindados, que aparcan donde les da la real gana, a la vista de la autoridad incompetente, revestida de uniforme, que sólo regula el tráfico a la entrada de los colegios de pago, y retira los coches -que sin entorpecer el tráfico- aparcan por necesidad perentoria en un carga y descarga. De las decenas de autobuses urbanos que componen la flota, sólo dos, se meten en la parada a recoger los viajeros, el resto ocupa toda la calle para que tu que vas tras él, rechines los dientes y te aguantes porque él es más grande, y ojo, saldrá sin mirar y sin intermitente, porque tiene preferencia, dice el chófer. Seguramente la tendrá, pero lo que no tiene es civismo, ni educación, ni solidaridad para con los demás usuarios de la vía. Es como ese penitente de hábito oscuro en la madrugada, que con su cirio y paso cadencioso, no hace sospechar a los que ven la procesión, que bajo el capillo, lleva una radio de diminutos auriculares, escuchando su programa deportivo, o musical, mientras su fachada externa, incita a la oración y el recogimiento. Pero es ésta una ciudad de tantas contradicciones, que sólo se entiende, si sabemos que es la última en renta per cápita, la primera en paro, y la segunda de España en depósitos en metálico en los bancos. Es la ciudad en la que un socio del colectivo de parapléjicos, puede vivir en un décimo sin ascensor, y a todo el mundo le parece normal. Esta es la tierra donde una violinista profesional, pide indemnización por los daños causados durante un ensayo, que tuvo que soportar la voz de la soprano en retaguardia, interpretando la gran aria “verdiana”... Behetoven no era sordo, es que se lo hacía por conveniencia. En Granada todo es posible señores, ¿Hay quién de más?, no se corten, hagan sus apuestas, sólo nos falta como en Cuenca, una funeraria que se llame: La Alegre Agonía. Y quemar en plaza pública, una estatua de Miguel Estrogoff, porque desde que existe el móvil, ese mito ya no tiene sentido.
lunes, 19 de diciembre de 2011
ADMITIMOS MENTIRA, COMO ANIMAL DE COMPAÑÍA
ADMITIMOS MENTIRA, COMO ANIMAL DE COMPAÑÍA
Tito Ortiz.-
Hubo un momento histórico en que la policía, contrató a delincuentes convictos y confesos para que les enseñaran a conducir en situaciones extremas. Persecuciones, escoltas, blindados, o sea, que tuvo que recurrir al “vaquilla” de turno, para saber como se hacía un puente a un coche para robarlo, y como se hacían trompos para despistar a los maderos, y eso fue un éxito. Desde entonces - que vestían de marrón - las cosas no han cuadrado nunca. Baste recordar, que el fichaje estrella que el Partido Popular hizo para ganar las elecciones, fue el padre de Mari Luz Cortés, gitano, analfabeto, en calidad de asesor de los populares para la reforma del Código Penal. Claro que después de discernir algún asunto familiar a tiros, Rajoy ya no quiso hacerse ninguna foto con él, y no sabemos como irá el informe de una criatura que, sin el Certificado de estudios Primarios, pretende enmendarle la plana a los magistrados de la Corte Suprema española. Porque la obra lo ha querido, ha hecho todo lo posible para acabar con otra Iglesia evangélica, pero no lo han conseguido, porque el padre de la niña asesinada, encumbrado a los cielos por los populares, en vista de que su iglesia no le “echaba cuentas “, ha terminado por inventarse y crear la suya propia. Eso es arte. Viva el pepé y la madre que lo parió, y a sus veedores, también, que ésta es la gentuza que tienen que fichar, para sacarnos de la crisis.
Es éste un hecho tan sólo comparable con el letrero que se ve en los estancos: El de, ¡Se prohibe fumar!. Que en casa del que vende el tabaco, mueve a chacota, que diría un ilustrado. Lo único que siento del padre de Mari Luz, es que tuviera un vecino mal nacido, que dio con un juez tontorrón que se fió de un psicópata, y lo dejó en la calle siendo un peligro público, pero eso no me impide discernir entre un patán, y demagogo, que no entiende de Patria, ni dios ni rey. Un “chanelaor” que toma por tontos a los payos señoritos, y se hace el mártir, pero a mi no, compadre. Que entre caló y caló, no vale la güena ventura. Lo tuyo es puro teatro, y no lo de Olga Gillot. Que yo nací en el Albayzín, me crié con los del Ave María y tenía Familia en Haza Grande y en el Sacromonte. A mí no me la das tú... “artista”. Yo estoy muy escaldado. Cansado está mi cuerpo de soportar como se les prohibe la entrada a los perros en las clínicas veterinarias, que es que ya no puedo más. Esto es tan sólo comparable con aquel capitán de barco que se mareaba. Dicen las malas lenguas que el del Titánic era de estos, y que por eso estaba en su camarote la noche que el iceberg hizo de las suyas, hace ya un siglo. Estoy hasta el gorro, de los que ponen a los “dionis” de turno, a vigilar la caja fuerte del Banco de España, algo de lo que en éste país tenemos grandes especialistas en todos los bandos, pues no hay que olvidar, que aquí pusimos a un Roldán, que no tenía el Graduado Escolar, a dirigir nada más y nada menos que a la mismísima Guardia Civil, y nos quedamos tan anchos, porque aquí, cuando decimos de equivocarnos, lo hacemos a lo grande, aunque falte para pan, oiga. Ésta ciudad tiene el único ayuntamiento del mundo, capaz como hizo hace algún tiempo, de poner una denuncia a un cuerpo de costaleros por ensayar en la calle, y conseguir que su semana santa sea –por el contrario - declarada de Interés Turístico Internacional, que ya tiene delito la cosa. La denuncia rezaba así: ...vehículo de tracción animal, que circula por la vía pública, de noche y sin luces de situación ó emergencia. Esa acta de infracción la tuve en la mano, y no se como no le puse un marco para la historia. Algo parecido ocurre con las bandas de música, denunciadas por hacer ruido mientras ensayan, pero cuya presencia se reclama desde la institución municipal, para cualquier acto que la casa organiza. También es histórico el hecho denunciado por la autoridad municipal, de aquel paso que se llevó por delante farola y letreros en la calle Salamanca, porque el ayuntamiento no los había retirado con la antelación debida, al paso de los cortejos del Domingo de Ramos. Esto me recuerda aquel concejal de pueblo costero, que pasado de copas se cayó de la moto, y no dudó en denunciar a su propio ayuntamiento, del que cobró suculenta indemnización, aludiendo a un bache en la calle, como causa del accidente. Espero que se sonroje al leer esto.
Ésta ciudad es capaz de poner a Carpanta, como vigilante de seguridad en el banco de alimentos, multar a un graffitero por “ensuciar” las paredes, y luego, patrocinarle una exposición con dinero público en institución oficial. Conozco algún paracaidista con vértigo, y un caballero legionario, que lleva años de baja por depresión, al no soportar el color verde del uniforme, o sea, un asunto cromático, como salta a la vista. Son granadinos los dos. Como las almas caritativas, que el otro día invitaron a champagne francés y caviar de Río Frío a mi perro, cosa que no me extraña, porque mi Duke, es de lo más listo y cariñoso, con decir que ladra por señas, para no molestar a los vecinos y que además, lo entiendan los sordos, con eso está todo dicho. Pero que conste, que lo del caviar al perro, aunque sea el mío, me parece un desperdicio. Es como decorarle el dormitorio a Serafín Zubiri, con los mejores desnudos de Marilyn Monrroe. A ésta sociedad hay que meterla ya de una vez, en un ente de razón, darle el poder a los indignados, y echar del país a los políticos. Hoy estoy sembrao... ¿no?
Tito Ortiz.-
Hubo un momento histórico en que la policía, contrató a delincuentes convictos y confesos para que les enseñaran a conducir en situaciones extremas. Persecuciones, escoltas, blindados, o sea, que tuvo que recurrir al “vaquilla” de turno, para saber como se hacía un puente a un coche para robarlo, y como se hacían trompos para despistar a los maderos, y eso fue un éxito. Desde entonces - que vestían de marrón - las cosas no han cuadrado nunca. Baste recordar, que el fichaje estrella que el Partido Popular hizo para ganar las elecciones, fue el padre de Mari Luz Cortés, gitano, analfabeto, en calidad de asesor de los populares para la reforma del Código Penal. Claro que después de discernir algún asunto familiar a tiros, Rajoy ya no quiso hacerse ninguna foto con él, y no sabemos como irá el informe de una criatura que, sin el Certificado de estudios Primarios, pretende enmendarle la plana a los magistrados de la Corte Suprema española. Porque la obra lo ha querido, ha hecho todo lo posible para acabar con otra Iglesia evangélica, pero no lo han conseguido, porque el padre de la niña asesinada, encumbrado a los cielos por los populares, en vista de que su iglesia no le “echaba cuentas “, ha terminado por inventarse y crear la suya propia. Eso es arte. Viva el pepé y la madre que lo parió, y a sus veedores, también, que ésta es la gentuza que tienen que fichar, para sacarnos de la crisis.
Es éste un hecho tan sólo comparable con el letrero que se ve en los estancos: El de, ¡Se prohibe fumar!. Que en casa del que vende el tabaco, mueve a chacota, que diría un ilustrado. Lo único que siento del padre de Mari Luz, es que tuviera un vecino mal nacido, que dio con un juez tontorrón que se fió de un psicópata, y lo dejó en la calle siendo un peligro público, pero eso no me impide discernir entre un patán, y demagogo, que no entiende de Patria, ni dios ni rey. Un “chanelaor” que toma por tontos a los payos señoritos, y se hace el mártir, pero a mi no, compadre. Que entre caló y caló, no vale la güena ventura. Lo tuyo es puro teatro, y no lo de Olga Gillot. Que yo nací en el Albayzín, me crié con los del Ave María y tenía Familia en Haza Grande y en el Sacromonte. A mí no me la das tú... “artista”. Yo estoy muy escaldado. Cansado está mi cuerpo de soportar como se les prohibe la entrada a los perros en las clínicas veterinarias, que es que ya no puedo más. Esto es tan sólo comparable con aquel capitán de barco que se mareaba. Dicen las malas lenguas que el del Titánic era de estos, y que por eso estaba en su camarote la noche que el iceberg hizo de las suyas, hace ya un siglo. Estoy hasta el gorro, de los que ponen a los “dionis” de turno, a vigilar la caja fuerte del Banco de España, algo de lo que en éste país tenemos grandes especialistas en todos los bandos, pues no hay que olvidar, que aquí pusimos a un Roldán, que no tenía el Graduado Escolar, a dirigir nada más y nada menos que a la mismísima Guardia Civil, y nos quedamos tan anchos, porque aquí, cuando decimos de equivocarnos, lo hacemos a lo grande, aunque falte para pan, oiga. Ésta ciudad tiene el único ayuntamiento del mundo, capaz como hizo hace algún tiempo, de poner una denuncia a un cuerpo de costaleros por ensayar en la calle, y conseguir que su semana santa sea –por el contrario - declarada de Interés Turístico Internacional, que ya tiene delito la cosa. La denuncia rezaba así: ...vehículo de tracción animal, que circula por la vía pública, de noche y sin luces de situación ó emergencia. Esa acta de infracción la tuve en la mano, y no se como no le puse un marco para la historia. Algo parecido ocurre con las bandas de música, denunciadas por hacer ruido mientras ensayan, pero cuya presencia se reclama desde la institución municipal, para cualquier acto que la casa organiza. También es histórico el hecho denunciado por la autoridad municipal, de aquel paso que se llevó por delante farola y letreros en la calle Salamanca, porque el ayuntamiento no los había retirado con la antelación debida, al paso de los cortejos del Domingo de Ramos. Esto me recuerda aquel concejal de pueblo costero, que pasado de copas se cayó de la moto, y no dudó en denunciar a su propio ayuntamiento, del que cobró suculenta indemnización, aludiendo a un bache en la calle, como causa del accidente. Espero que se sonroje al leer esto.
Ésta ciudad es capaz de poner a Carpanta, como vigilante de seguridad en el banco de alimentos, multar a un graffitero por “ensuciar” las paredes, y luego, patrocinarle una exposición con dinero público en institución oficial. Conozco algún paracaidista con vértigo, y un caballero legionario, que lleva años de baja por depresión, al no soportar el color verde del uniforme, o sea, un asunto cromático, como salta a la vista. Son granadinos los dos. Como las almas caritativas, que el otro día invitaron a champagne francés y caviar de Río Frío a mi perro, cosa que no me extraña, porque mi Duke, es de lo más listo y cariñoso, con decir que ladra por señas, para no molestar a los vecinos y que además, lo entiendan los sordos, con eso está todo dicho. Pero que conste, que lo del caviar al perro, aunque sea el mío, me parece un desperdicio. Es como decorarle el dormitorio a Serafín Zubiri, con los mejores desnudos de Marilyn Monrroe. A ésta sociedad hay que meterla ya de una vez, en un ente de razón, darle el poder a los indignados, y echar del país a los políticos. Hoy estoy sembrao... ¿no?
martes, 22 de noviembre de 2011
BORRÓN Y CUENTA NUEVA
BORRÓN Y CUENTA NUEVA
Tito Ortiz.-
Desde que a los gabachos les dio por albergar etarras y volcarnos los camiones de fruta en la frontera, en Europa hemos pintado menos que “follatabiques” en Bilbao. Los alemanes vienen a nuestras islas baleares a miccionar y pelearse, los africanos a quedarse por el morro. El candidato a las elecciones marroquíes dice que España no sabe elegir a sus amigos, y que para ellos somos un estorbo que los separa del viejo continente. Los ingleses se ríen en nuestra cara y en nuestra casa, pues siguen sin devolvernos el peñón. La selección pierde todos los amistosos. Los rumanos nos han mandado lo mejor de cada casa. Con esto de la caída del muro y el asunto Gorbachov, la desintegración de la UU.RR.SS, nos ha proporcionado la élite de la delincuencia mundial, que reside en nuestro país, como Alá en el paraíso. Sigo sin conocer a un solo argentino que abra zanjas a pico y pala, o barra las calles de sol a sol. Y eso si que es el arte de nos dar un palo al agua, pues todos siguen siendo – como hace treinta años-, psicólogos o “artistas”. Vos tenés que escucháme. Soy artista, ché. No boludo. Mientras, para pasar el rato, los países del Este nos surten de prostitutas, sudáfrica de dependientes para el top manta, y china de una invasión latente y progresiva, que comenzó a modo silente con rollitos de primavera, arroz tres delicias y cerdo agridulce, y terminará con todos nosotros, en menos que canta un gallo. ¿Qué queda de España,?, ¿qué fue de Las Españas de Felipe segundo?. ¿ para qué colonizamos Guinea, si ahora no tienen bemoles de sacar a patadas a Obiang Nguema. ¿Por qué seguimos sin hacer nada con los saharauis?, parece que con traer a los niños en vacaciones ya tranquilizamos las conciencias. Unos radicales oportunistas han prohibido los toros en Cataluña, mientras los borrachos e inconscientes siguen muriendo en las innombrables sueltas de vaquillas. Seguimos admitiendo el boxeo como deporte, pero que nadie maltrate a un perro. Esto es un país de despropósitos, donde se prohibe fumar en los estancos, es como si en las clínicas veterinarias, estuviera prohibida la entrada de perros. Legislamos gilipolleces para unos pocos, y la gente sigue durmiendo en el metro y viviendo de la caridad. Ya lo decía mí tío: Mesúa la polla a garbancillos: ¿Quiere usted unos poquillos?.
Espero que al senador socialista escupe-piedras, comedor de ancas de rana, le haya quedado claro, que las elecciones no se ganan a base de insultar, coaccionar, presionar y cesar, a los periodistas de trayectoria ejemplar e independientes. Tampoco de esa forma se consigue un partido cohesionado, con democracia interna y libertad para disentir. Semejante patán cejijunto, derrochador del peor talante autoritario y ruin que pudiera sospecharse en un militante de izquierdas, presuntamente democrático, debería haber sido apartado de un partido prestigioso e histórico como el suyo, que él mancilla con su militancia de tic dictatoriales. Pero no sólo no ha sido expedientado, sino que se le ha premiado poniéndolo en puesto de salida, para rascarse las ingles en Madrid durante los próximos cuatro años. Pero en el PSOE de Granada se ha perdido tanto el Norte, que no sólo no se reprende la actitud de semejante semoviente, sino que su ejemplo ha cundido entre los cargos públicos, permitiéndose el lujo algunas individualidades, de llamar al orden a periodistas, para que abandonen la ética y sean parciales al mejor postor. El escándalo alcanza dimensiones desproporcionadas, sin que la actual responsable del partido, consiga desterrar éstos comportamientos deleznables de sus pupilos más cercanos, adquirido durante el mandato provincial de su antecesor, un individuo que se significó en más de una ocasión, como de dudosa catadura democrática, y cuya larga sombra, a juzgar por algunos militantes, aún se proyecta como acreedor del reparto de favores, para pagar silencios que escandalizarían al menos progresista de sus votantes.
La herida del socialismo granadino, se lleva cerrando en falso desde hace tanto tiempo, que se hace urgente una regeneración desde la base, para poder volver a confiar en los herederos de Pablo Iglesias. Los compañeros y compañeras deben ingresar con urgencia en la unidad de diálisis, con el fin de someterse a una purificación imprescindible de su sangre política, de tal manera, que vuelva a emerger la riqueza de las ideas, emanante del mejor talante democrático, coadyuvado con la mayor formación académica y educativa de sus miembros, que destierre para siempre la mediocridad, y los menos capacitados, no copen los puestos de responsabilidad, mientras que los experimentados y juiciosos, son desplazados a sus casas, para ver en lugar de privilegio, como una analfabeta revolución del proletariado, se adueña de siglas, banderas e historia, llevando a un partido histórico de la política española, a las cotas más bajas de credibilidad democrática, gracias a la bisoñez de sus incapaces dirigentes, ayunos de visión de futuro, o de proyectos ambiciosos con los que ilusionar a un electorado que ahora les da la espalda por millones.
Ocultando de los órganos de debate y decisión el fenómeno del 15M, no hace el PSOE más que enquistar el problema, encapsulándolo, atrincherándose en la ignorancia y la incapacidad, para afrontar tema tan imprescindible si se quiere tener discurso político en los próximos años. Esconder la cabeza bajo el ala, o enterrarla como el Avestruz, no soluciona nada, y el psoe granadino, hace ya tiempo que tiene agotado su discurso, y la galería fotográfica de quienes lo defienden, anquilosados e incapaces retratos reiterativos, del todo ineficaces para afrontar los desafíos del tercer milenio, que agoniza en las cifras del paro y las hipotecas impagadas, con una generación completa, que por primera vez en la historia moderna, no posee experiencia laboral, porque no ha firmado aún, a sus 25 años, el primer contrato de trabajo de su vida. Hundidos en la catetez de sus discursos, ´los actuales responsable están más pendientes de pararle una obra pública al ayuntamiento, que de terminar con los verdaderos problemas de ésta provincia, tercermundista en infraestructuras, última en renta percápita, abanderada del los primeros puesto del ránking del desempleo. O hacemos borrón y cuenta nueva, o el PSOE no volverá gobernar en treinta años. Y ya para entonces, a mi me la sopla.
Tito Ortiz.-
Desde que a los gabachos les dio por albergar etarras y volcarnos los camiones de fruta en la frontera, en Europa hemos pintado menos que “follatabiques” en Bilbao. Los alemanes vienen a nuestras islas baleares a miccionar y pelearse, los africanos a quedarse por el morro. El candidato a las elecciones marroquíes dice que España no sabe elegir a sus amigos, y que para ellos somos un estorbo que los separa del viejo continente. Los ingleses se ríen en nuestra cara y en nuestra casa, pues siguen sin devolvernos el peñón. La selección pierde todos los amistosos. Los rumanos nos han mandado lo mejor de cada casa. Con esto de la caída del muro y el asunto Gorbachov, la desintegración de la UU.RR.SS, nos ha proporcionado la élite de la delincuencia mundial, que reside en nuestro país, como Alá en el paraíso. Sigo sin conocer a un solo argentino que abra zanjas a pico y pala, o barra las calles de sol a sol. Y eso si que es el arte de nos dar un palo al agua, pues todos siguen siendo – como hace treinta años-, psicólogos o “artistas”. Vos tenés que escucháme. Soy artista, ché. No boludo. Mientras, para pasar el rato, los países del Este nos surten de prostitutas, sudáfrica de dependientes para el top manta, y china de una invasión latente y progresiva, que comenzó a modo silente con rollitos de primavera, arroz tres delicias y cerdo agridulce, y terminará con todos nosotros, en menos que canta un gallo. ¿Qué queda de España,?, ¿qué fue de Las Españas de Felipe segundo?. ¿ para qué colonizamos Guinea, si ahora no tienen bemoles de sacar a patadas a Obiang Nguema. ¿Por qué seguimos sin hacer nada con los saharauis?, parece que con traer a los niños en vacaciones ya tranquilizamos las conciencias. Unos radicales oportunistas han prohibido los toros en Cataluña, mientras los borrachos e inconscientes siguen muriendo en las innombrables sueltas de vaquillas. Seguimos admitiendo el boxeo como deporte, pero que nadie maltrate a un perro. Esto es un país de despropósitos, donde se prohibe fumar en los estancos, es como si en las clínicas veterinarias, estuviera prohibida la entrada de perros. Legislamos gilipolleces para unos pocos, y la gente sigue durmiendo en el metro y viviendo de la caridad. Ya lo decía mí tío: Mesúa la polla a garbancillos: ¿Quiere usted unos poquillos?.
Espero que al senador socialista escupe-piedras, comedor de ancas de rana, le haya quedado claro, que las elecciones no se ganan a base de insultar, coaccionar, presionar y cesar, a los periodistas de trayectoria ejemplar e independientes. Tampoco de esa forma se consigue un partido cohesionado, con democracia interna y libertad para disentir. Semejante patán cejijunto, derrochador del peor talante autoritario y ruin que pudiera sospecharse en un militante de izquierdas, presuntamente democrático, debería haber sido apartado de un partido prestigioso e histórico como el suyo, que él mancilla con su militancia de tic dictatoriales. Pero no sólo no ha sido expedientado, sino que se le ha premiado poniéndolo en puesto de salida, para rascarse las ingles en Madrid durante los próximos cuatro años. Pero en el PSOE de Granada se ha perdido tanto el Norte, que no sólo no se reprende la actitud de semejante semoviente, sino que su ejemplo ha cundido entre los cargos públicos, permitiéndose el lujo algunas individualidades, de llamar al orden a periodistas, para que abandonen la ética y sean parciales al mejor postor. El escándalo alcanza dimensiones desproporcionadas, sin que la actual responsable del partido, consiga desterrar éstos comportamientos deleznables de sus pupilos más cercanos, adquirido durante el mandato provincial de su antecesor, un individuo que se significó en más de una ocasión, como de dudosa catadura democrática, y cuya larga sombra, a juzgar por algunos militantes, aún se proyecta como acreedor del reparto de favores, para pagar silencios que escandalizarían al menos progresista de sus votantes.
La herida del socialismo granadino, se lleva cerrando en falso desde hace tanto tiempo, que se hace urgente una regeneración desde la base, para poder volver a confiar en los herederos de Pablo Iglesias. Los compañeros y compañeras deben ingresar con urgencia en la unidad de diálisis, con el fin de someterse a una purificación imprescindible de su sangre política, de tal manera, que vuelva a emerger la riqueza de las ideas, emanante del mejor talante democrático, coadyuvado con la mayor formación académica y educativa de sus miembros, que destierre para siempre la mediocridad, y los menos capacitados, no copen los puestos de responsabilidad, mientras que los experimentados y juiciosos, son desplazados a sus casas, para ver en lugar de privilegio, como una analfabeta revolución del proletariado, se adueña de siglas, banderas e historia, llevando a un partido histórico de la política española, a las cotas más bajas de credibilidad democrática, gracias a la bisoñez de sus incapaces dirigentes, ayunos de visión de futuro, o de proyectos ambiciosos con los que ilusionar a un electorado que ahora les da la espalda por millones.
Ocultando de los órganos de debate y decisión el fenómeno del 15M, no hace el PSOE más que enquistar el problema, encapsulándolo, atrincherándose en la ignorancia y la incapacidad, para afrontar tema tan imprescindible si se quiere tener discurso político en los próximos años. Esconder la cabeza bajo el ala, o enterrarla como el Avestruz, no soluciona nada, y el psoe granadino, hace ya tiempo que tiene agotado su discurso, y la galería fotográfica de quienes lo defienden, anquilosados e incapaces retratos reiterativos, del todo ineficaces para afrontar los desafíos del tercer milenio, que agoniza en las cifras del paro y las hipotecas impagadas, con una generación completa, que por primera vez en la historia moderna, no posee experiencia laboral, porque no ha firmado aún, a sus 25 años, el primer contrato de trabajo de su vida. Hundidos en la catetez de sus discursos, ´los actuales responsable están más pendientes de pararle una obra pública al ayuntamiento, que de terminar con los verdaderos problemas de ésta provincia, tercermundista en infraestructuras, última en renta percápita, abanderada del los primeros puesto del ránking del desempleo. O hacemos borrón y cuenta nueva, o el PSOE no volverá gobernar en treinta años. Y ya para entonces, a mi me la sopla.
jueves, 10 de noviembre de 2011
DON FRANCISCO Y DON JUAN
DON FRANCISCO Y DON JUAN
Tito Ortiz.-
Fue mi padre, un humilde barnizador del barrio del Realejo, a cuya asociación de vecinos nunca agradeceré bastante, que muy cercano al fin de sus días, le otorgara el premio de Vecino Ilustre, como artesano ejemplar de los greñúos. Mi padre era todo un artista en el tratamiento del barniz y la madera. Desde los siete años que entró como aprendiz en el taller de su tío, aprendió el oficio que nos inculcó a todos mis hermanos, y que los tres practicamos con mayor o menor acierto. Tras su infancia y adolescencia en una portería de la calle, Jesús y María, criado por su abuela, restauraba con sabiduría las piezas más valiosas de cualquier ajuar granatensis, pues no en vano, la mayoría de los anticuarios eran sus clientes y amigos. Abordaba el barnizado de toda índole, que podía ir, desde el tratamiento con barniz de barco, llamado así por aguantar a la intemperie la cubierta de una nave, o una baranda externa en el carmen de la dinastía Rodríguez Acosta en el Albayzín, el suelo en barro del restaurante, “La Vidrieras”, en la esquina de Recogidas con el Camino de Ronda, hasta el artesonado y mobiliario de Las Tinajas, en Martínez Campos. Lo mismo barnizaba estuches de tararea, que guitarras, a la goma laca y muñequilla, como sólo los luthiers del siglo XVII, dejaron prescrito en la tradición oral de sus alumnos. El barniz tapaporos, las anilinas de todos los colores, la sosa cáustica para dejar limpia la madera de otras impurezas, la lija del cinco o los dos ceros, y todo tipo de disolventes, eran sus productos de droguería, con los que llevar a cabo su arte. Se independizó antes de marchar al servicio militar a Melilla, y a su regreso, montó el primer taller en la calle Solares, junto a la fábrica de sombreros de mi amigo Miguel, y más tarde recaló en la calle Cuartelillo, en un lateral del Hospital Militar, donde la parca le abordó con zarpa de fiera, y aunque se zafó del primer cáncer de pulmón, producido por la aspiración de los vapores del barniz desde la infancia, en un regate, la señora del más allá, vino a por él, con un triple tumor de pulmón, cabeza de páncreas y duodeno. Se fumaba al día un paquete de Ducados y otro de Fortuna, por aquello de tentar la suerte. El último capotazo, no se lo pudo echar, ni su amigo “Rubito”, tranviario de profesión durante la semana y Charlot del toreo cómico los domingos, ni Vaquerito, ni El Diamante Rubio. Vino la de negro, y no tuvo piedad conmigo... se lo llevó.
Y atrás quedaron las conversaciones nocturnas en el Club Taurino con, Ricardo Puga, “El Cateto”, Juan Fandila, el abuelo del Fandi, los hermanos Cambil, “El Palomicas”, con Ricardo Bernedo “Bojilla”, que un día le prometió en el café de Pellejero, que iba a dejar de ser banderillero, para apoderar a un chico de Granada que merecía la pena: José Julio Granada, y fue y lo cumplió, y entonces pudimos vivir aquel Corpus de los setenta, como a media corrida y a petición del respetable, José Julio, en compañía de Curro Romero y Luis Miguel Dominguín, daban una vuelta triunfal al ruedo, luciendo el que cazaba con Franco, un terno verde manzana, bordado en blanco, con las medias blancas, diseño de su amigo Pablo Ruiz Picasso. Me concedió una entrevista en el patio de cuadrillas a cambio de que le buscara un pitillo rubio, que me dio sorprendido, mi compañero y amigo de Ideal, Pepito Cortés, con quién compartí tantas tardes en el tendido, también con su padre, don Antonio. Cuando salimos de la plaza, mi padre me dijo... Niño, ya has visto toros para toda tu vida. Y tenía razón, porque se cuentan por cientos las corridas que he visto después, y ninguna tan redonda.
Fue en ésta época, cuando un emergente dibujante humorístico, Paco Martín Morales, comenzó a frecuentar el taller de mi padre en el Realejo. Ambos no se conocían, y aunque la amistad se prolongó hasta 1995 cuando mi progenitor pasó a mejor vida, siempre de manera chusca y en plan chascarrillo, se hablaron de usted y de don. Mi padre le decía a Martín Morales, don Francisco, y Paco a mi padre le llamaba don Juan. Cada vez que el dibujante gráfico aparecía por el taller de la calle Cuartelillo, lo hacía con el mueble más viejo, desvencijado y harapiento que pudiera imaginarse, ante lo cual, mi padre le decía... Don Francisco, usted no quiere que yo restaure ésta ruina, lo que me está pidiendo es un milagro, y yo sólo soy barnizador. Ante eso, se escuchaba la voz abovedada de Martín Morales, que con grandes risotadas que se escuchan en “Los Altramuces” le respondía... Usted puede, don Juan, usted puede, si lo sabré yo. El asunto es que sobre el banco de trabajo, el humorista había dejado un palanganero con su aguamanil, que había conseguido en un derribo, y mi padre se encargó de que lo estrenara como nuevo, en la casa que Paco se estaba haciendo en La Alpujarra. Otro día era un baúl del siglo XVII, que había pertenecido a un almirante viajado al nuevo mundo. Alguna tarde apareció con la foto de boda de sus bisabuelos, en un marco tallado del XVIII, y también recuerdo el día en que apareció con un espejo de salón, en el que se habían mirado y conjurado las brujas de Salem, cuando eran quinceañeras. Las conversaciones posteriores en “El Faquilla”, del humorista y el barnizador, eran dignas de ser enmarcadas para la historia, como aquellas que se producían en “Los Mariscos”, entre “Frapuci”, gran humorista gráfico de la época, hermano del torero apodado “El Cateto”, y padre del actual y archifamoso “Mago Migue”, y el cantautor Luís Cerón, que ya por entonces, visitaba en su casa madrileña al poeta, Luís Rosales Camacho, preparando lo que tiempo después sería un gran concierto con canciones hechas de sus poemas, para cualquier casa encendida.
Tito Ortiz.-
Fue mi padre, un humilde barnizador del barrio del Realejo, a cuya asociación de vecinos nunca agradeceré bastante, que muy cercano al fin de sus días, le otorgara el premio de Vecino Ilustre, como artesano ejemplar de los greñúos. Mi padre era todo un artista en el tratamiento del barniz y la madera. Desde los siete años que entró como aprendiz en el taller de su tío, aprendió el oficio que nos inculcó a todos mis hermanos, y que los tres practicamos con mayor o menor acierto. Tras su infancia y adolescencia en una portería de la calle, Jesús y María, criado por su abuela, restauraba con sabiduría las piezas más valiosas de cualquier ajuar granatensis, pues no en vano, la mayoría de los anticuarios eran sus clientes y amigos. Abordaba el barnizado de toda índole, que podía ir, desde el tratamiento con barniz de barco, llamado así por aguantar a la intemperie la cubierta de una nave, o una baranda externa en el carmen de la dinastía Rodríguez Acosta en el Albayzín, el suelo en barro del restaurante, “La Vidrieras”, en la esquina de Recogidas con el Camino de Ronda, hasta el artesonado y mobiliario de Las Tinajas, en Martínez Campos. Lo mismo barnizaba estuches de tararea, que guitarras, a la goma laca y muñequilla, como sólo los luthiers del siglo XVII, dejaron prescrito en la tradición oral de sus alumnos. El barniz tapaporos, las anilinas de todos los colores, la sosa cáustica para dejar limpia la madera de otras impurezas, la lija del cinco o los dos ceros, y todo tipo de disolventes, eran sus productos de droguería, con los que llevar a cabo su arte. Se independizó antes de marchar al servicio militar a Melilla, y a su regreso, montó el primer taller en la calle Solares, junto a la fábrica de sombreros de mi amigo Miguel, y más tarde recaló en la calle Cuartelillo, en un lateral del Hospital Militar, donde la parca le abordó con zarpa de fiera, y aunque se zafó del primer cáncer de pulmón, producido por la aspiración de los vapores del barniz desde la infancia, en un regate, la señora del más allá, vino a por él, con un triple tumor de pulmón, cabeza de páncreas y duodeno. Se fumaba al día un paquete de Ducados y otro de Fortuna, por aquello de tentar la suerte. El último capotazo, no se lo pudo echar, ni su amigo “Rubito”, tranviario de profesión durante la semana y Charlot del toreo cómico los domingos, ni Vaquerito, ni El Diamante Rubio. Vino la de negro, y no tuvo piedad conmigo... se lo llevó.
Y atrás quedaron las conversaciones nocturnas en el Club Taurino con, Ricardo Puga, “El Cateto”, Juan Fandila, el abuelo del Fandi, los hermanos Cambil, “El Palomicas”, con Ricardo Bernedo “Bojilla”, que un día le prometió en el café de Pellejero, que iba a dejar de ser banderillero, para apoderar a un chico de Granada que merecía la pena: José Julio Granada, y fue y lo cumplió, y entonces pudimos vivir aquel Corpus de los setenta, como a media corrida y a petición del respetable, José Julio, en compañía de Curro Romero y Luis Miguel Dominguín, daban una vuelta triunfal al ruedo, luciendo el que cazaba con Franco, un terno verde manzana, bordado en blanco, con las medias blancas, diseño de su amigo Pablo Ruiz Picasso. Me concedió una entrevista en el patio de cuadrillas a cambio de que le buscara un pitillo rubio, que me dio sorprendido, mi compañero y amigo de Ideal, Pepito Cortés, con quién compartí tantas tardes en el tendido, también con su padre, don Antonio. Cuando salimos de la plaza, mi padre me dijo... Niño, ya has visto toros para toda tu vida. Y tenía razón, porque se cuentan por cientos las corridas que he visto después, y ninguna tan redonda.
Fue en ésta época, cuando un emergente dibujante humorístico, Paco Martín Morales, comenzó a frecuentar el taller de mi padre en el Realejo. Ambos no se conocían, y aunque la amistad se prolongó hasta 1995 cuando mi progenitor pasó a mejor vida, siempre de manera chusca y en plan chascarrillo, se hablaron de usted y de don. Mi padre le decía a Martín Morales, don Francisco, y Paco a mi padre le llamaba don Juan. Cada vez que el dibujante gráfico aparecía por el taller de la calle Cuartelillo, lo hacía con el mueble más viejo, desvencijado y harapiento que pudiera imaginarse, ante lo cual, mi padre le decía... Don Francisco, usted no quiere que yo restaure ésta ruina, lo que me está pidiendo es un milagro, y yo sólo soy barnizador. Ante eso, se escuchaba la voz abovedada de Martín Morales, que con grandes risotadas que se escuchan en “Los Altramuces” le respondía... Usted puede, don Juan, usted puede, si lo sabré yo. El asunto es que sobre el banco de trabajo, el humorista había dejado un palanganero con su aguamanil, que había conseguido en un derribo, y mi padre se encargó de que lo estrenara como nuevo, en la casa que Paco se estaba haciendo en La Alpujarra. Otro día era un baúl del siglo XVII, que había pertenecido a un almirante viajado al nuevo mundo. Alguna tarde apareció con la foto de boda de sus bisabuelos, en un marco tallado del XVIII, y también recuerdo el día en que apareció con un espejo de salón, en el que se habían mirado y conjurado las brujas de Salem, cuando eran quinceañeras. Las conversaciones posteriores en “El Faquilla”, del humorista y el barnizador, eran dignas de ser enmarcadas para la historia, como aquellas que se producían en “Los Mariscos”, entre “Frapuci”, gran humorista gráfico de la época, hermano del torero apodado “El Cateto”, y padre del actual y archifamoso “Mago Migue”, y el cantautor Luís Cerón, que ya por entonces, visitaba en su casa madrileña al poeta, Luís Rosales Camacho, preparando lo que tiempo después sería un gran concierto con canciones hechas de sus poemas, para cualquier casa encendida.
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