LISTAS PARA PERDER
Tito Ortiz.-
Cuando todos los indicadores de a bordo, coinciden en señalar que lo venidero está oscuro, las ratas son las primeras en abandonar el barco, pero en todo partido, existe un fondo de armario del que tirar, para que la travesía del desierto futuro, sea lo más llevadera posible, pero en esto como en todo, la experiencia de los años vividos en democracia, nos siguen demostrando que la democracia interna, es una quimera lejana en el tiempo, y que ya, ni los de izquierdas, se atreven a plantear en serio unas primarias, para que la verdad de lo que piensa la militancia, sea la que ponga a los candidatos en las listas, aunque sea para perder. En Granada, el PSOE ha llevado a cabo una pantomima, una especie de entremés a lo Enrique Jardiel Poncela, en el que a lo largo de una semana, los militantes han “elegido” a quienes deberían encabezar las listas al Congreso y El Senado, para las próximas elecciones del 20 N, fecha en la que José Antonio, dijo adiós a la vida, al no ser impedido el fusilamiento por Franco – que lo podía haber hecho – y luego el general de infausto recuerdo, también se despidió, a pesar, o gracias a los cuidados de su Marqués de Villaverde.
Me cuentan desde dentro, que del resultado que tenían en mente, al que nos han vendido después en el provincial, va un trecho como del blanco al negro. Hay un tufillo muy desagradable, al comprobar que no hay ni una mujer en cabeza de lista, ni a la cámara baja, ni a la alta. Y eso teniendo en cuenta que el partido lo dirige una mujer, y no una mujer cualquiera, sino una mujer con experiencia y cargos tanto públicos como orgánicos, a la que por lo visto, tienen atenazada, y hacen recaer sobre su espalda, la época de mayor agravio con su género, para que alguien interesadamente recuerde, que el anterior responsable del partido en la provincia era más partidario de promocionar a las mujeres. Cosa curiosa, tratándose de un misógino, cuyas fobias y filias, han marcado la época más triste del socialismo granadino, a base de pagar adhesiones inquebrantables, como la de su doberman, el senador que no tiene quién le escriba, que para escarnio de la militancia, y desprecio a los votantes, vuelve a encabezar en las próximas, la lista al senado. Un destripaterrones analfabeto, especializado en amenazar a los periodistas independientes que no le siguen el juego, que se permite hablar de libertad de expresión y defensa del artículo 20 constitucional, para mayor mofa de su cruda realidad neofascista. Dos insurrectos éstos, cuyo daño al partido en la provincia, tardará mucho tiempo en recuperarse, pero que lo mismo que el obeso chauchinero va en primer lugar a la cámara alta, ya puedo adelantar, que quien ha enterrado el sistema educativo en Andalucía, dando el mayor índice de fracaso escolar en toda Europa, irá el primero de la lista a las autonómicas. Los favores hay que pagarlos, aunque sea en personas sin formación, educación ni valores democráticos, como es el caso de estos dos cuadrúpedos, que jamás pudieron pensar que ellos llegarían a tanto, ni el partido a menos, gracias a su sectarismo y falta de preparación.
En el soe granadino no se oye a las bases, se desprecia al electorado, y se hipoteca el futuro con tal de tapar bocas, pagar favores pasados, o mantener a los expedientes más mediocres, pero más dóciles y serviles, ante el poder establecido. Después de éste proceso electoral y el que se nos viene encima en primavera, donde el pescado ya está repartido, para que ahora nadie levante la voz ahora, y como diría el poeta que fue cajero del banco Hispano Americano... toda esperanza será poca. Al pesoe granadino sólo le falta fichar al padre de Mari Luz Cortés, como asesor de justicia, ahora que el PP le va a dar de lado por estar implicado en un extraño tiroteo. Ya lo decía mi abuela, que era republicana, los gitanos, si no la hacen a la entrada, la hacen a la salida. Y el Juan José Cortés, ese mudaillín caló de los evangelistas, es un paquete bomba que le ha estallado a los conservadores en las manos, menos mal que no ha sido más abajo, porque ese yiahista de mercadillo ambulante, es otro de los ejemplos que nunca hay que seguir, haciendo demagogia política contra el adversario. A saber donde se compra éste los trajes. Quien le iba a decir a semejante bestia parda, que la muerte de su hija, le iba a proporcionar el futuro a toda su familia. Que pena de hija, al menos no ha vivido para avergonzarse de su padre y del partido que lo mantiene. Ese que lleva imputados en sus listas sin rubor alguno, claro que si, Sandokan ha llegado a ser concejal de Córdoba y está metiendo mano en la oficina de urbanismo, que nos vamos a espera de la clase política. Con éstos ejemplos, no me extraña que haya gente que el día de las votaciones se valla de playa o montaña. No cabe mayor desvergüenza que la que estamos padeciendo en los últimos años, donde la deshonra de tu casa es, que un hijo te diga que quiere dedicarse a la política, dando todo el mundo por hecho, que lo que quiere es llevárselo cuanto antes, y no prestar un servicio a la sociedad. El cabestro Cortés, ha prometido dos millones de votos al partido Popular. Después de esto, que pinta ahí Mariano Rajoy.
lunes, 26 de septiembre de 2011
martes, 13 de septiembre de 2011
Ni lindo ni querido
NI LINDO, NI QUERIDO
Tito Ortiz.-
Soy un niño de la tardía posguerra, que aprendió a querer a México, por la radio y por mi abuela. La primera, porque a base de Jorge Negrete, y Miguel Aceves Mejía, a través de la rejilla dorada de aquella vieja Marconi, con el poder de las rancheras, nos cautivó a todos. La abuela comentaba entre risotadas enormes, como Negrete, al llegar en avión a España, para promocionar una de sus películas, y verse acorralado y manoseado por decenas de mujeres al bajar la escalerilla, hizo un comentario que no gustó para nada a los hispanos. Dijo aquello famoso de: ¡Pero es que en España!, ¿no hay machos?. Y desde ese momento los machotes españoles, le juraron venganza cierta, ¿cómo?, pués muy sencillo: No llevando a las mujeres al cine, para que vieran las películas del guapo charro. Luego cuando ya fui creciendo, quedé absorto ante las películas de Mario Moreno Cantinflas, y por los boleros de Pedro Vargas, aquel orondo y magistral cantante, que como hiciera Olga Gillot, sentara cátedra bolerista, por los siglos de los siglos, a la mismísima altura de Lucho Gatica, o el incombustible y renovable, Trío Los Panchos, cuyo enésimo cantante acaba de fallecer hace poco. Por eso, sin saber localizarlo en el mapa, y porque mi republicana abuela me hablaba de las bondades de ese país, del taco y el guacamole, que acogió con los brazos abiertos a tantos compatriotas que huían de Franco, por eso – entre otras cosas – yo amé a México y sus gentes sin conocerlos ni saber donde estaban.
Pero no hay amor que dure cien años. Hace treinta, un compañero periodista que ejerció allí, me habló de la famosa “mordida” de la policía para evitar no una denuncia de tráfico, sino todo. Hasta el punto de que, éste amigo me confesaba que en el país azteca, hacía falta un cuerpo de policía, para mantener a raya a la mismísima policía, porque la corrupción había sobrepasado todos los límites. La trata de blancas y el narcotráfico, se estaban adueñando de México, poniendo y quitando gobiernos y jueces a su antojo. La confirmación la tuve con los sangrientos sucesos de Ciudad Juárez, en los que centenares de mujeres han perdido la vida, mientras policía, jueces y gobierno miran para otro lado, no así los periodistas, que como siempre, nos la jugamos con los sinvergüenzas y, o nos cesan de nuestros cargos, como al mundo es bien notorio, o nos matan a la luz del día, brindando después con tequila. Sólo en un año, han asesinado a más de mil setecientas mujeres mexicanas, y al gobierno, no se le cae la cara al suelo, y lo que es peor, no hace nada por remediarlo.
Como de costumbre, los únicos que le echamos lo que hay que echarle a esa atrocidad inhumana, somos los periodistas, y por eso, el gobierno mexicano consiente en que sean ya, prácticamente un centenar de informadores, los que hayan pasado a mejor vida, gracias a las balas de los corruptos, que por lo visto, son los que mandan en México. Y nadie dimite, y nadie pone remedio. No cabe mayor impunidad en el orbe mundial. Naciones Unidas calla en un silencio cómplice, viendo como son balaseados, hombres y mujeres inocentes, que creen en un México libre de mafias y delincuentes, pero que desprotegidos por las “autoridades”, mueren todos los días a manos de los sin ley, porque eso es ahora mismo México. Un país que ya no es lindo y querido, y que gracias a la ineptitud de sus últimos gobernantes, se ha convertido en el hazmerreír de Hispanoamérica, y en el prototipo de una sociedad donde la delincuencia ha conseguido suplantar a todas las instituciones que signifiquen, ley, orden, libertad y democracia. Ser mexicano hoy día, es estar emparentado con la indecencia, la brutalidad, la barbarie, el asesinato y la impunidad. El mexicano es un pueblo que se está cebando, contra la mujer y los periodistas que denuncian la situación, frente a un gobierno de polichinelas, que cobran de las arcas del estado, pero que no protegen a la población que los ha elegido. Nunca en la historia de esa nación, ni en los tiempos de Pancho Villa, ha existido mayor degradación de los principios elementales de la vida humana, el respeto a las criaturas, y la decencia política. México es un país donde impera la ley de las bestias, mientras políticos y funcionarios callan y miran para otro lado, mientras conservan la vida y llenan sus bolsillos. Pero no sólo de pesos, también de la sangre de inocentes. De mujeres que no hicieron mal a nadie, y de periodistas que quisieron contar al resto del mundo terráqueo lo que está pasando, y los mexicanos han permitido que les cierren la boca con plomo. Tan culpables son los que dan la orden, los descerebrados que aprietan el gatillo, como los que miran para otro lado. Tarde o temprano, la historia hará justicia, y los mexicanos, no van a quedar bien parados, al menos, mientras yo esté vivo. Claro que el que yo siga respirando, después de lo escrito... está en sus manos. Las de los mexicanos, digo.
Tito Ortiz.-
Soy un niño de la tardía posguerra, que aprendió a querer a México, por la radio y por mi abuela. La primera, porque a base de Jorge Negrete, y Miguel Aceves Mejía, a través de la rejilla dorada de aquella vieja Marconi, con el poder de las rancheras, nos cautivó a todos. La abuela comentaba entre risotadas enormes, como Negrete, al llegar en avión a España, para promocionar una de sus películas, y verse acorralado y manoseado por decenas de mujeres al bajar la escalerilla, hizo un comentario que no gustó para nada a los hispanos. Dijo aquello famoso de: ¡Pero es que en España!, ¿no hay machos?. Y desde ese momento los machotes españoles, le juraron venganza cierta, ¿cómo?, pués muy sencillo: No llevando a las mujeres al cine, para que vieran las películas del guapo charro. Luego cuando ya fui creciendo, quedé absorto ante las películas de Mario Moreno Cantinflas, y por los boleros de Pedro Vargas, aquel orondo y magistral cantante, que como hiciera Olga Gillot, sentara cátedra bolerista, por los siglos de los siglos, a la mismísima altura de Lucho Gatica, o el incombustible y renovable, Trío Los Panchos, cuyo enésimo cantante acaba de fallecer hace poco. Por eso, sin saber localizarlo en el mapa, y porque mi republicana abuela me hablaba de las bondades de ese país, del taco y el guacamole, que acogió con los brazos abiertos a tantos compatriotas que huían de Franco, por eso – entre otras cosas – yo amé a México y sus gentes sin conocerlos ni saber donde estaban.
Pero no hay amor que dure cien años. Hace treinta, un compañero periodista que ejerció allí, me habló de la famosa “mordida” de la policía para evitar no una denuncia de tráfico, sino todo. Hasta el punto de que, éste amigo me confesaba que en el país azteca, hacía falta un cuerpo de policía, para mantener a raya a la mismísima policía, porque la corrupción había sobrepasado todos los límites. La trata de blancas y el narcotráfico, se estaban adueñando de México, poniendo y quitando gobiernos y jueces a su antojo. La confirmación la tuve con los sangrientos sucesos de Ciudad Juárez, en los que centenares de mujeres han perdido la vida, mientras policía, jueces y gobierno miran para otro lado, no así los periodistas, que como siempre, nos la jugamos con los sinvergüenzas y, o nos cesan de nuestros cargos, como al mundo es bien notorio, o nos matan a la luz del día, brindando después con tequila. Sólo en un año, han asesinado a más de mil setecientas mujeres mexicanas, y al gobierno, no se le cae la cara al suelo, y lo que es peor, no hace nada por remediarlo.
Como de costumbre, los únicos que le echamos lo que hay que echarle a esa atrocidad inhumana, somos los periodistas, y por eso, el gobierno mexicano consiente en que sean ya, prácticamente un centenar de informadores, los que hayan pasado a mejor vida, gracias a las balas de los corruptos, que por lo visto, son los que mandan en México. Y nadie dimite, y nadie pone remedio. No cabe mayor impunidad en el orbe mundial. Naciones Unidas calla en un silencio cómplice, viendo como son balaseados, hombres y mujeres inocentes, que creen en un México libre de mafias y delincuentes, pero que desprotegidos por las “autoridades”, mueren todos los días a manos de los sin ley, porque eso es ahora mismo México. Un país que ya no es lindo y querido, y que gracias a la ineptitud de sus últimos gobernantes, se ha convertido en el hazmerreír de Hispanoamérica, y en el prototipo de una sociedad donde la delincuencia ha conseguido suplantar a todas las instituciones que signifiquen, ley, orden, libertad y democracia. Ser mexicano hoy día, es estar emparentado con la indecencia, la brutalidad, la barbarie, el asesinato y la impunidad. El mexicano es un pueblo que se está cebando, contra la mujer y los periodistas que denuncian la situación, frente a un gobierno de polichinelas, que cobran de las arcas del estado, pero que no protegen a la población que los ha elegido. Nunca en la historia de esa nación, ni en los tiempos de Pancho Villa, ha existido mayor degradación de los principios elementales de la vida humana, el respeto a las criaturas, y la decencia política. México es un país donde impera la ley de las bestias, mientras políticos y funcionarios callan y miran para otro lado, mientras conservan la vida y llenan sus bolsillos. Pero no sólo de pesos, también de la sangre de inocentes. De mujeres que no hicieron mal a nadie, y de periodistas que quisieron contar al resto del mundo terráqueo lo que está pasando, y los mexicanos han permitido que les cierren la boca con plomo. Tan culpables son los que dan la orden, los descerebrados que aprietan el gatillo, como los que miran para otro lado. Tarde o temprano, la historia hará justicia, y los mexicanos, no van a quedar bien parados, al menos, mientras yo esté vivo. Claro que el que yo siga respirando, después de lo escrito... está en sus manos. Las de los mexicanos, digo.
martes, 30 de agosto de 2011
PACO CARMONA
HISTORIAS DE AQUÍ
Tito Ortiz.-
Paco Carmona
Llegó a Granada como un soplo de aire fresco, para renovar las ondas de la vieja radio, “La Voz de Granada”, que ya era Radiocadena Española. Aquella por la que nos habíamos acostumbrado a oír a Manolo Franco, Rafael Gómez Montero, mi compañero Alberto, con el que compartí micrófono en radio Popular. Pepe Girona, Leonardo Amor, y el maestro y amigo, José María Guadalupe Guerrero, quien en no pocas ocasiones, protagonizó con él, deliciosos conciertos de piano a cuatro manos, en aquel media cola negro, que sin saber por qué, terminó en los estudios de Radio Nacional en Málaga. Tanto Paco Carmona, como el jefe de informativos José María Guadalupe, poseían estudios musicales académicos, que no dudaban en poner al servicio del improvisado auditorio de compañeros/as, antes de acudir a las ruedas de prensa habituales, o iniciar el magazine, “Calle de Elvira”, de cuatro horas de duración y que repasaba concienzudamente la actualidad arandina.
Paco Carmona, egabrense asevillanado por razones del noble oficio de radiofonista, tardó diez minutos en incrustarse a sangre y fuego en la sociedad granadina. De la mano de su inseparable Josefina, y acompañado de sus hijos, Paco, María José y Rodrigo, comenzó a tener voz entre los compañeros y los medios informativos de la Granada de los ochenta, y como consecuencia de su maestría; Voto. Pronto el mundo del flamenco, tuvo en Paco Carmona, un colaborador, presentador y divulgador de auténtica excepción, imprescindible en festivales, recitales, y actos del arte andaluz, que tuvieron su eco inmediato en aquella emisora mítica que nunca debió desaparecer, gestada por José María Durán y Paco Sánchez, que se llamó, RadioCadena, Flamenca, que con la producción del desaparecido, Carlos Arbelos, y la presentación del granadino de la Cuesta de Los Chinos, Miguel Acal, hizo las delicias de los aficionados del mundo entero.
Pero si el flamenco gozó de tan espléndido divulgador, no se quedó atrás el mundo de las tradiciones religiosas. Su veneración por nuestra Patrona La Virgen de Las Angustias, cuya fe ya traía él desde su Cabra natal, donde se venera la misma advocación, con talla de origen granadino, le hizo estar cercano a los inicios de la ofrenda floral y su transmisión en directo. También fue colaborador extraordinario de la Hermandad de Gloria del Rocío granadina, y pregonero radiofónico de sus excelencias. Y sobre la semana santa de nuestra ciudad, Paco Carmona se volcó con el cariño desinteresado que sólo un hombre cabal, pone en tan digno menester, sacando – incluso - de apuros a amigos como el entonces hermano mayor de La Concha, Sebastián, que a tan sólo 24 horas del pregón de su hermandad, que ese año iba a pronunciar, el también radiofonista granadino afincado en Sevilla, José Luís López Murcia, y recibir telegrama de enfermedad imprevista, no dudó en poner en el compromiso a su amigo, Paco Carmona, de realizar tan inesperado pregón, y éste, aceptando el reto, no durmió en toda la noche ni durante el día en las horas previas a pronunciarlo en el Monasterio, y lejos de salir del paso con argumento ramplón, que todos hubiéramos aceptado y comprendido, Paco Carmona deleitó al auditorio con un pregón de fe y sentimiento, como se han pronunciado pocos en la ciudad de La Alhambra. Así era Paco Carmona y su corazón cofrade entregado siempre a La Concha y el Manuel.
No le fue ajeno el mundo de los toros, en cuya parcela brilló con luz propia, como en cualquier otra informativa que requiriera, iniciativa y profesionalidad. Pionero y participante de las comidas con especial tertulia a los postres, de todos los directores de emisoras de Granada, hecho no muy frecuente hasta entonces, también participó en un programa solidario, con motivo de la sequía y el buen uso del agua potable, que con la presencia del Alcalde, Antonio Jara, se realizó en los estudios de la extinta Radio 80, presentado y dirigido por su director, y emitido por primera vez en la historia, simultáneamente por todas las emisoras granadinas. Paco Carmona, presentó innumerables festivales benéficos, divulgó como nadie nuestras tradiciones, y cuando Radio Nacional tiró de su experiencia para mayores empresas junto a la Giralda, dejó en Granada un reguero de amigos para toda la vida. Su jubilación anticipada, le permitió volver a otra de sus grandes vocaciones, el teatro. Y de la mano de, Durán Ayo, lo pudimos ver tarde tras tarde, en Canal Sur Televisión, encarnando a diversos personajes con gran solvencia. Entrañable conversador y hombre de vasta cultura, fue su pasión hacer disfrutar a sus amigos, de agradable compañía y amistad sincera. Una de sus últimas visitas a Granada, fue cuando aceptó la invitación de, José Luís Ramírez Domenech, y presentó en el Centro Artístico, el cartel anunciador de la coronación canónica, de Nuestra Señora de Las Angustias de La Alhambra, ante un auditorio que volvió a rendirse a su palabra, esa que lleva unida para siempre, la amistad de Paco Carmona. Un señor de las ondas.
Tito Ortiz.-
Paco Carmona
Llegó a Granada como un soplo de aire fresco, para renovar las ondas de la vieja radio, “La Voz de Granada”, que ya era Radiocadena Española. Aquella por la que nos habíamos acostumbrado a oír a Manolo Franco, Rafael Gómez Montero, mi compañero Alberto, con el que compartí micrófono en radio Popular. Pepe Girona, Leonardo Amor, y el maestro y amigo, José María Guadalupe Guerrero, quien en no pocas ocasiones, protagonizó con él, deliciosos conciertos de piano a cuatro manos, en aquel media cola negro, que sin saber por qué, terminó en los estudios de Radio Nacional en Málaga. Tanto Paco Carmona, como el jefe de informativos José María Guadalupe, poseían estudios musicales académicos, que no dudaban en poner al servicio del improvisado auditorio de compañeros/as, antes de acudir a las ruedas de prensa habituales, o iniciar el magazine, “Calle de Elvira”, de cuatro horas de duración y que repasaba concienzudamente la actualidad arandina.
Paco Carmona, egabrense asevillanado por razones del noble oficio de radiofonista, tardó diez minutos en incrustarse a sangre y fuego en la sociedad granadina. De la mano de su inseparable Josefina, y acompañado de sus hijos, Paco, María José y Rodrigo, comenzó a tener voz entre los compañeros y los medios informativos de la Granada de los ochenta, y como consecuencia de su maestría; Voto. Pronto el mundo del flamenco, tuvo en Paco Carmona, un colaborador, presentador y divulgador de auténtica excepción, imprescindible en festivales, recitales, y actos del arte andaluz, que tuvieron su eco inmediato en aquella emisora mítica que nunca debió desaparecer, gestada por José María Durán y Paco Sánchez, que se llamó, RadioCadena, Flamenca, que con la producción del desaparecido, Carlos Arbelos, y la presentación del granadino de la Cuesta de Los Chinos, Miguel Acal, hizo las delicias de los aficionados del mundo entero.
Pero si el flamenco gozó de tan espléndido divulgador, no se quedó atrás el mundo de las tradiciones religiosas. Su veneración por nuestra Patrona La Virgen de Las Angustias, cuya fe ya traía él desde su Cabra natal, donde se venera la misma advocación, con talla de origen granadino, le hizo estar cercano a los inicios de la ofrenda floral y su transmisión en directo. También fue colaborador extraordinario de la Hermandad de Gloria del Rocío granadina, y pregonero radiofónico de sus excelencias. Y sobre la semana santa de nuestra ciudad, Paco Carmona se volcó con el cariño desinteresado que sólo un hombre cabal, pone en tan digno menester, sacando – incluso - de apuros a amigos como el entonces hermano mayor de La Concha, Sebastián, que a tan sólo 24 horas del pregón de su hermandad, que ese año iba a pronunciar, el también radiofonista granadino afincado en Sevilla, José Luís López Murcia, y recibir telegrama de enfermedad imprevista, no dudó en poner en el compromiso a su amigo, Paco Carmona, de realizar tan inesperado pregón, y éste, aceptando el reto, no durmió en toda la noche ni durante el día en las horas previas a pronunciarlo en el Monasterio, y lejos de salir del paso con argumento ramplón, que todos hubiéramos aceptado y comprendido, Paco Carmona deleitó al auditorio con un pregón de fe y sentimiento, como se han pronunciado pocos en la ciudad de La Alhambra. Así era Paco Carmona y su corazón cofrade entregado siempre a La Concha y el Manuel.
No le fue ajeno el mundo de los toros, en cuya parcela brilló con luz propia, como en cualquier otra informativa que requiriera, iniciativa y profesionalidad. Pionero y participante de las comidas con especial tertulia a los postres, de todos los directores de emisoras de Granada, hecho no muy frecuente hasta entonces, también participó en un programa solidario, con motivo de la sequía y el buen uso del agua potable, que con la presencia del Alcalde, Antonio Jara, se realizó en los estudios de la extinta Radio 80, presentado y dirigido por su director, y emitido por primera vez en la historia, simultáneamente por todas las emisoras granadinas. Paco Carmona, presentó innumerables festivales benéficos, divulgó como nadie nuestras tradiciones, y cuando Radio Nacional tiró de su experiencia para mayores empresas junto a la Giralda, dejó en Granada un reguero de amigos para toda la vida. Su jubilación anticipada, le permitió volver a otra de sus grandes vocaciones, el teatro. Y de la mano de, Durán Ayo, lo pudimos ver tarde tras tarde, en Canal Sur Televisión, encarnando a diversos personajes con gran solvencia. Entrañable conversador y hombre de vasta cultura, fue su pasión hacer disfrutar a sus amigos, de agradable compañía y amistad sincera. Una de sus últimas visitas a Granada, fue cuando aceptó la invitación de, José Luís Ramírez Domenech, y presentó en el Centro Artístico, el cartel anunciador de la coronación canónica, de Nuestra Señora de Las Angustias de La Alhambra, ante un auditorio que volvió a rendirse a su palabra, esa que lleva unida para siempre, la amistad de Paco Carmona. Un señor de las ondas.
SALA DE ESPERA
SALA DE ESPERA
Tito Ortiz.-
La culpa la ha tenido Antonio López. Yo quería ver la exposición de mí ídolo en vida, antes de su clausura en el feudo de Tita Cervera, y por mi trabajo, las únicas fechas disponibles, coincidían con la visita a Madrid, de un antiguo militante nazi, que ahora visita las ciudades revestido de blanco, en olor de multitudes. Y nunca mejor dicho eso de multitudes, porque lo que yo he tenido que aguantar en el metro, de cánticos y empujones, eso no está pagado con nada. Cuanto memo vestido de blanco y amarillo, soltando como posesos, vivas a no sé quién, y Hosannas a no sé cuantos. Menos mal que Cristo es grande, y en Cuatro Vientos, se hizo presente, haciendo volar incluso, el solideo de quién se arroga su representación, sin dar ejemplo alguno de su auténtica doctrina. Cosas veredes, amigo Sancho. Y hablando de un manchego, resulta que Antonio López, me ha vuelto a cautivar con su obra pictórica, escultórica y con esos dibujos a lápiz, que te encogen el corazón, hasta producirte una crisis de apnea, por su belleza y perfección. La muestra que agoniza en el paseo de Recoletos, en casa de la baronesa más mediática, es muestra fehaciente de lo mejor del arte contemporáneo español, aunque a mi juicio, tiene dos defectos. El primero es que se me antoja corta, conociendo la trayectoria de mí ídolo, y la segunda, es que –a mi juicio- está sobredimensionada en algunos temas, o excesivamente reiterativa sin motivo, en otros aspectos. La exposición de Antonio López, en el Thyseen-Bornemisza, tiene el defecto ya observado, en otras muestras de distintos autores, cuando son comisariadas por personas muy cercanas al autor, carentes de la distancia precisa, para no admitir un “todo vale” en lo colgado. Sobran en ésta ocasión, cuadros inconclusos, abocetados, y no rematados, cosa que un comisario independiente puede advertir, pero que la propia hija del autor, eleva a la categoría de obra a exponer, en un craso error. No hay que rellenar por rellenar, lo importante de una muestra de un artista tan valorado, es que lo expuesto, responda a las expectativas de un autor tan consagrado, al que ya no medimos por la cantidad, sino, por la calidad. El asunto debe quedar como la famosa cena de Rossini. Cuentan que el gran compositor, fue invitado a cenar por una dama de la alta burguesía, que a su vez cosechaba merecida fama de tacaña. Al finalizar la velada, las viandas habían sido tan escasas, que al despedir en la puerta al músico, la dama para quedar bien le dijo: Señor Rossini, espero que pronto volvamos a cenar. A lo que el compositor contestó: Ahoramismo, si usted quiere. Pues así deben ser las exposiciones de nuestros ídolos. Deben dejarnos con ganas de repetir, y no cansarnos por su escasez y reiteración injustificada.
La moderada frustración de la muestra, unida a las colas para visitarla, y las esperas interminables en el metro gracias a las legiones de peregrinos cantarines, han hecho de la experiencia un claro ejemplo, de lo que Eduardo Punset, define como la felicidad. Mantiene ésta criatura multidisciplinar, a la que desaparecido Saramago, leo con más frecuencia ahora, que la auténtica felicidad es la sala de espera de la felicidad. O sea, que cuando más feliz eres, es cuando estás en el proceso de conseguirla, porque cuando la alcanzas, la cosa ya pierde su aquel, por el sólo hecho de haberla conseguido. Conforme con ésta definición, sostengo, que he sido mucho más feliz, durante los meses que he preparado el viaje a Madrid para ver la exposición de mi admirado Antonio López. La compra de entradas por Internet, la búsqueda de alojamiento, el metro más cercano para llegar al museo, el restaurante no cerrado en Agosto para poder comer, en fin, todos los preparativos de un provinciano, que se mantiene en contacto con la actividad cultural de la villa y corte, para no perder el salto de la formación continuada, y seguir cultivándose culturalmente, y que como todo lo impredecible, a veces, no es tan gratificante como nos lo planteamos en nuestra mente. Porque la puntilla han sido los precios del merchandise. Una simple reproducción del cuadro emblemático de, la Gran Vía madrileña, de mi ídolo Antonio López, y unos imanes para el frigo, de alguna de sus obras más conocidas, un ojo de la cara, óiga, lo que yo le diga. Que a veces a uno le obligan a pensar mal. Parece como si la descafeinada muestra “lopeziana”, fuera sólo el pretexto para forrarse, vendiendo a precios desorbitados, multitud de cosas inservibles con la foto de sus cuadros. Desde su última retrospectiva en 1993, el pintor ha evolucionado. Efectivamente, eso dice el “clarividente” catálogo de la muestra, lo que pasa es que de lo colgado, poco o nada corresponde a estos años, muy al contrario, la base de la exposición, es obra menor con alguna excepción, pero de los primeros años. Siempre es agradable ver los trazos inconclusos del genial manchego, pero de ahí, a que la mayor parte de lo exhibido esté sin acabar, me parece cuando menos, decepcionante. Antonio está mal aconsejado y peor comisariado. Suele ocurrir cuando estas cosas se dejan en manos de la familia. Recuerden: familia y trastos viejos, cuanto más lejos...
Tito Ortiz.-
La culpa la ha tenido Antonio López. Yo quería ver la exposición de mí ídolo en vida, antes de su clausura en el feudo de Tita Cervera, y por mi trabajo, las únicas fechas disponibles, coincidían con la visita a Madrid, de un antiguo militante nazi, que ahora visita las ciudades revestido de blanco, en olor de multitudes. Y nunca mejor dicho eso de multitudes, porque lo que yo he tenido que aguantar en el metro, de cánticos y empujones, eso no está pagado con nada. Cuanto memo vestido de blanco y amarillo, soltando como posesos, vivas a no sé quién, y Hosannas a no sé cuantos. Menos mal que Cristo es grande, y en Cuatro Vientos, se hizo presente, haciendo volar incluso, el solideo de quién se arroga su representación, sin dar ejemplo alguno de su auténtica doctrina. Cosas veredes, amigo Sancho. Y hablando de un manchego, resulta que Antonio López, me ha vuelto a cautivar con su obra pictórica, escultórica y con esos dibujos a lápiz, que te encogen el corazón, hasta producirte una crisis de apnea, por su belleza y perfección. La muestra que agoniza en el paseo de Recoletos, en casa de la baronesa más mediática, es muestra fehaciente de lo mejor del arte contemporáneo español, aunque a mi juicio, tiene dos defectos. El primero es que se me antoja corta, conociendo la trayectoria de mí ídolo, y la segunda, es que –a mi juicio- está sobredimensionada en algunos temas, o excesivamente reiterativa sin motivo, en otros aspectos. La exposición de Antonio López, en el Thyseen-Bornemisza, tiene el defecto ya observado, en otras muestras de distintos autores, cuando son comisariadas por personas muy cercanas al autor, carentes de la distancia precisa, para no admitir un “todo vale” en lo colgado. Sobran en ésta ocasión, cuadros inconclusos, abocetados, y no rematados, cosa que un comisario independiente puede advertir, pero que la propia hija del autor, eleva a la categoría de obra a exponer, en un craso error. No hay que rellenar por rellenar, lo importante de una muestra de un artista tan valorado, es que lo expuesto, responda a las expectativas de un autor tan consagrado, al que ya no medimos por la cantidad, sino, por la calidad. El asunto debe quedar como la famosa cena de Rossini. Cuentan que el gran compositor, fue invitado a cenar por una dama de la alta burguesía, que a su vez cosechaba merecida fama de tacaña. Al finalizar la velada, las viandas habían sido tan escasas, que al despedir en la puerta al músico, la dama para quedar bien le dijo: Señor Rossini, espero que pronto volvamos a cenar. A lo que el compositor contestó: Ahoramismo, si usted quiere. Pues así deben ser las exposiciones de nuestros ídolos. Deben dejarnos con ganas de repetir, y no cansarnos por su escasez y reiteración injustificada.
La moderada frustración de la muestra, unida a las colas para visitarla, y las esperas interminables en el metro gracias a las legiones de peregrinos cantarines, han hecho de la experiencia un claro ejemplo, de lo que Eduardo Punset, define como la felicidad. Mantiene ésta criatura multidisciplinar, a la que desaparecido Saramago, leo con más frecuencia ahora, que la auténtica felicidad es la sala de espera de la felicidad. O sea, que cuando más feliz eres, es cuando estás en el proceso de conseguirla, porque cuando la alcanzas, la cosa ya pierde su aquel, por el sólo hecho de haberla conseguido. Conforme con ésta definición, sostengo, que he sido mucho más feliz, durante los meses que he preparado el viaje a Madrid para ver la exposición de mi admirado Antonio López. La compra de entradas por Internet, la búsqueda de alojamiento, el metro más cercano para llegar al museo, el restaurante no cerrado en Agosto para poder comer, en fin, todos los preparativos de un provinciano, que se mantiene en contacto con la actividad cultural de la villa y corte, para no perder el salto de la formación continuada, y seguir cultivándose culturalmente, y que como todo lo impredecible, a veces, no es tan gratificante como nos lo planteamos en nuestra mente. Porque la puntilla han sido los precios del merchandise. Una simple reproducción del cuadro emblemático de, la Gran Vía madrileña, de mi ídolo Antonio López, y unos imanes para el frigo, de alguna de sus obras más conocidas, un ojo de la cara, óiga, lo que yo le diga. Que a veces a uno le obligan a pensar mal. Parece como si la descafeinada muestra “lopeziana”, fuera sólo el pretexto para forrarse, vendiendo a precios desorbitados, multitud de cosas inservibles con la foto de sus cuadros. Desde su última retrospectiva en 1993, el pintor ha evolucionado. Efectivamente, eso dice el “clarividente” catálogo de la muestra, lo que pasa es que de lo colgado, poco o nada corresponde a estos años, muy al contrario, la base de la exposición, es obra menor con alguna excepción, pero de los primeros años. Siempre es agradable ver los trazos inconclusos del genial manchego, pero de ahí, a que la mayor parte de lo exhibido esté sin acabar, me parece cuando menos, decepcionante. Antonio está mal aconsejado y peor comisariado. Suele ocurrir cuando estas cosas se dejan en manos de la familia. Recuerden: familia y trastos viejos, cuanto más lejos...
lunes, 27 de junio de 2011
¿HAY VIDA ANTES DE LA MUERTE?
Tito Ortiz.-
Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero, porque no muero. Con ésta frase tan original que se me acaba de ocurrir a mí sólo, comienzo, cual plañidera, a relatar mi sin vivir, que me hace llegar a la conclusión de que dios no existe, o al menos, en lo que a mí respecta, está mirando para otro lado desde hace muchos años. Eso, sin entrar en que si dios hizo el mundo, ¿dónde estaba el día anterior?, y lo que es peor, si el mundo se formó a partir de un big bang, ¿dónde estaba esa materia un par de días antes?. Estoy convencido de que nos están tomando el pelo, y nadie nos dice la verdad de lo que somos, de donde venimos y a donde vamos. Los científicos mantienen, que lo que nos diferencia de los animales es la inteligencia, y yo digo que no. Que lo que de verdad hace diferente al hombre, del resto de la fauna terrícola, es la cocina. Si, la forma de guisar y preparar los alimentos es lo que nos hace ser distintos a los gorilas o las ranas. Nosotros no admitimos los alimentos crudos – por regla general – y además, hemos hecho todo un arte de la cocina, del que viven del cuento unos atodenominados gastrónomos, que sin pasar por universidad alguna, tienen patente de corso, para decir que es bueno, y que es malo en la cocina, de tal forma que, o les invitas con agrado en tu negocio, o sufres las iras de santón fogonero, que sin más respaldo que el medio en que publica, se cree el dios de la gula, aunque se tenga por ateo.
La culpa la tiene éste sistema de enseñanza, que en los últimos treinta años ha cambiado una docena de veces, y ha vuelto locos a algunos profesores, hasta el punto, de que siendo docentes de instituto, por extraña enajenación mental, que emana de cierta frustración académica, tratan a los estudiantes como si ya estuvieran en la universidad, no por subirles el nivel a los chicos, sino para creerse ellos que son profesores de universidad, cometiendo dos crímenes; El de juzgar a todos los niños por igual, intentando que todos asuman las enseñanzas al mismo nivel de comprensión, cosa no harto imposible, sino, imposible de conseguir, dejando de esta forma un reguero de cadáveres, que irán engrosando las filas del absentismo estudiantil, cuando no, las de la aversión a los libros de por vida, mientras ellos en la sala de profesores, se pavonean pensando que, ya quisieran en la universidad, ser tan buenos y exigentes como en el “insti”. Ante estos profesores, me pasa como con los prospectos de las medicinas, los interpretes como los interpretes, siempre te dejan frío. En uno puedes leer que en el ochenta por ciento de los casos, no se han descrito efectos adversos. Mientras que en otros te dicen que, en el veinte por ciento de los casos pueden presentarse efectos nocivos. Los laboratorios nunca se equivocan. Los políticos tampoco. Hace algún tiempo escuché a uno decir que la tarasca había salido a las calles vestida de Mariana Pineda, dándole así una coz a la historia y al vestuario del siglo XIX, tan sólo al alcance de los lerdos. Como el que conduce la máquina barredora, que deja el asfalto perfectamente engrasado, para que los motoristas nos estrellemos cada mañana, y en el caso de Armilla, el kamicaze que sube por la Calle de Las Campanas en dirección prohibida, para que no sólo te vayas al suelo, con el barrillo resultante de los ineficaces rodillos friega calles, sino que si te salvas de eso, te da la oportunidad de que te estrelles contra su barredora limpiadora. El caso es morir cada mañana, gracias a las máquinas de los cepillos giratorios, que llevan el pirulo naranja apagado, y a su conductor con unos cascos escuchando el “emepetres”, para que no se percate de nada de lo que ocurre a su alrededor. Aunque no están solos. Cuentan con la inestimable colaboración de gran número de dependientas de comercios, muy limpias ellas, que una vez fregado el local, arrojan a la calzada el agua sucia y jabonosa, para que tu que vas en moto, te dejes los sesos, bien pegados al asfalto. Es absolutamente incomprensible. Como también lo es, que en un hotel de cinco estrellas en la Gran Vía, no tengan estos días el aire acondicionado puesto en la cafetería, a la hora de la cerveza, lo mismo que en el otro cinco estrellas de la calle san Antón, que además tiene las puertas del jardín abiertas, para que a la una de la tarde del Sábado de feria, te dé un golpe de calor, si se te ocurre la feliz idea, de entrar de la calle a la diminuta barra, y pedir una cerveza fresquita. Si todo esto ocurre, cuando el entusiasta gudari del Bildu, que ahora regenta la casa consistorial de San Sebastián, decide quitar el retrato del rey, otro de sus colegas arría la bandera española de su mástil, y el socialista de Mollet del Vallés, se sube el sueldo, comprenderán amables lectores, que uno se pregunte si de verdad esto es vida, si no será más cierto, que cuando morimos, es cuando de verdad nacemos, porque da la impresión de que éste es el auténtico infierno, y no, con el que nos asustaban de niños. ¿Existen los agujeros blancos?, ¿Es verdad que soy votante del PSOE?. Si me reconoce por la calle, por favor, lléveme a mi casa.
Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero, porque no muero. Con ésta frase tan original que se me acaba de ocurrir a mí sólo, comienzo, cual plañidera, a relatar mi sin vivir, que me hace llegar a la conclusión de que dios no existe, o al menos, en lo que a mí respecta, está mirando para otro lado desde hace muchos años. Eso, sin entrar en que si dios hizo el mundo, ¿dónde estaba el día anterior?, y lo que es peor, si el mundo se formó a partir de un big bang, ¿dónde estaba esa materia un par de días antes?. Estoy convencido de que nos están tomando el pelo, y nadie nos dice la verdad de lo que somos, de donde venimos y a donde vamos. Los científicos mantienen, que lo que nos diferencia de los animales es la inteligencia, y yo digo que no. Que lo que de verdad hace diferente al hombre, del resto de la fauna terrícola, es la cocina. Si, la forma de guisar y preparar los alimentos es lo que nos hace ser distintos a los gorilas o las ranas. Nosotros no admitimos los alimentos crudos – por regla general – y además, hemos hecho todo un arte de la cocina, del que viven del cuento unos atodenominados gastrónomos, que sin pasar por universidad alguna, tienen patente de corso, para decir que es bueno, y que es malo en la cocina, de tal forma que, o les invitas con agrado en tu negocio, o sufres las iras de santón fogonero, que sin más respaldo que el medio en que publica, se cree el dios de la gula, aunque se tenga por ateo.
La culpa la tiene éste sistema de enseñanza, que en los últimos treinta años ha cambiado una docena de veces, y ha vuelto locos a algunos profesores, hasta el punto, de que siendo docentes de instituto, por extraña enajenación mental, que emana de cierta frustración académica, tratan a los estudiantes como si ya estuvieran en la universidad, no por subirles el nivel a los chicos, sino para creerse ellos que son profesores de universidad, cometiendo dos crímenes; El de juzgar a todos los niños por igual, intentando que todos asuman las enseñanzas al mismo nivel de comprensión, cosa no harto imposible, sino, imposible de conseguir, dejando de esta forma un reguero de cadáveres, que irán engrosando las filas del absentismo estudiantil, cuando no, las de la aversión a los libros de por vida, mientras ellos en la sala de profesores, se pavonean pensando que, ya quisieran en la universidad, ser tan buenos y exigentes como en el “insti”. Ante estos profesores, me pasa como con los prospectos de las medicinas, los interpretes como los interpretes, siempre te dejan frío. En uno puedes leer que en el ochenta por ciento de los casos, no se han descrito efectos adversos. Mientras que en otros te dicen que, en el veinte por ciento de los casos pueden presentarse efectos nocivos. Los laboratorios nunca se equivocan. Los políticos tampoco. Hace algún tiempo escuché a uno decir que la tarasca había salido a las calles vestida de Mariana Pineda, dándole así una coz a la historia y al vestuario del siglo XIX, tan sólo al alcance de los lerdos. Como el que conduce la máquina barredora, que deja el asfalto perfectamente engrasado, para que los motoristas nos estrellemos cada mañana, y en el caso de Armilla, el kamicaze que sube por la Calle de Las Campanas en dirección prohibida, para que no sólo te vayas al suelo, con el barrillo resultante de los ineficaces rodillos friega calles, sino que si te salvas de eso, te da la oportunidad de que te estrelles contra su barredora limpiadora. El caso es morir cada mañana, gracias a las máquinas de los cepillos giratorios, que llevan el pirulo naranja apagado, y a su conductor con unos cascos escuchando el “emepetres”, para que no se percate de nada de lo que ocurre a su alrededor. Aunque no están solos. Cuentan con la inestimable colaboración de gran número de dependientas de comercios, muy limpias ellas, que una vez fregado el local, arrojan a la calzada el agua sucia y jabonosa, para que tu que vas en moto, te dejes los sesos, bien pegados al asfalto. Es absolutamente incomprensible. Como también lo es, que en un hotel de cinco estrellas en la Gran Vía, no tengan estos días el aire acondicionado puesto en la cafetería, a la hora de la cerveza, lo mismo que en el otro cinco estrellas de la calle san Antón, que además tiene las puertas del jardín abiertas, para que a la una de la tarde del Sábado de feria, te dé un golpe de calor, si se te ocurre la feliz idea, de entrar de la calle a la diminuta barra, y pedir una cerveza fresquita. Si todo esto ocurre, cuando el entusiasta gudari del Bildu, que ahora regenta la casa consistorial de San Sebastián, decide quitar el retrato del rey, otro de sus colegas arría la bandera española de su mástil, y el socialista de Mollet del Vallés, se sube el sueldo, comprenderán amables lectores, que uno se pregunte si de verdad esto es vida, si no será más cierto, que cuando morimos, es cuando de verdad nacemos, porque da la impresión de que éste es el auténtico infierno, y no, con el que nos asustaban de niños. ¿Existen los agujeros blancos?, ¿Es verdad que soy votante del PSOE?. Si me reconoce por la calle, por favor, lléveme a mi casa.
martes, 21 de junio de 2011
DE CUANDO EL HONOR Y LA HONESTIDAD, COSTABAN LA VIDA.
Se llamaba, Manuel Fernández-Montesinos Lustau, fue médico profesional, y político vocacional. De carácter alegre y vitalista, me contaron los que le conocieron, que siempre veía la botella medio llena. Tenía una bandera; el servicio a los demás. Por eso se hizo médico, y por eso mismo, fue alcalde durante la república, fusilado por los sublevados. Era hijo de un alto cargo de la Banca Rodríguez Acosta en Granada, donde estudió Medicina obteniendo el título en 1921. Nueve años después, se casó con Concepción (Concha), hermana de García Lorca, con la que tuvo tres hijos, Vicenta, Manuel y Concha.
Miembro del PSOE, fue elegido concejal de Granada, el 12 de abril de 1931, en las listas de la Conjunción Republicano-Socialista. Sus ideas sobre la justicia social, el sistema de enseñanza para todos, la comunión con los postulados de Fernando de Los Ríos, y su frecuente aceptación de los idearios krausistas, le llevó al panenteismo, o racionalismo armónico, odiado por Franco y sus secuaces, que a falta de estudios y formación, los tildaban de comunistas o masones, aún a sabiendas, de no saber que significaban éstos calificativos, que los fascistas utilizaron como insulto. Junto a Luís Fajardo Fernández y Carlos Morenillas, fue autor en 1932 de la ponencia, "La conveniencia de formar parte de la Mancomunidad Andaluza", solicitada por el ayuntamiento de Granada para ir a la Asamblea de Córdoba, sobre el Estatuto de Andalucía y, en la que se muestra, contrario a la integración de Granada, dando muestras una vez más, de su libertad de pensamiento y obra, algo que entonces se interpretaba dentro del PSOE, como riqueza intelectual de la militancia, y que hoy sería motivo de expulsión de sus filas, pues ya se sabe, que o le haces el caldo gordo al jefe de la ejecutiva, o por muy razonable que sea tu planteamiento, pasarás a ser tratado como un traidor, enarbolándose contra ti y los tuyos, la bandera de la disciplina de partido, algo que ha terminado con la iniciativa, y por supuesto, con la aportación de ideas de cualquier militante, sin distinción de casta, grupete, o pandilla de camaradas a la que pertenezca. En el socialismo ahora, se sigue a raja tabla aquello de... el que no está conmigo, está contra mí, sin importar las ideas, y la lealtad, aquí no quieren militantes que aporten sabiduría, sabía fresca o la voz de la calle, lo único que se permite son seguidores con fe ciega en el líder, y sin rechistar, más al estilo de una secta que de un partido democrático, porque si te mueves, no saldrás en la foto. Por eso hay – desgraciadamente – militantes que se sorprenden, y otros hasta se ofenden, de que haya existido un movimiento como el de los acampados indignados del 15M, a los que han mirado con desprecio, como diciendo... ¿Pero estos niñatos, que es lo que quieren?. Y eso da una muestra muy preocupante, de la percepción que tienen los socialistas de lo que pasa en la calle. Es como si ellos no pisaran las aceras, como si levitaran para no mezclarse con la plebe. Los socialistas han fracasado en el conocimiento de la realidad social del momento, porque van a comer donde solo comen socialistas, van a desayunar donde solo lo hacen los compañeros de partido. Sus horas de ocio las disfrutan entre familias de camaradas, los hijos van a los mismos colegios, y haciéndose ellos una piña, se han apartado del resto de los ciudadanos de a pie, y de los contrincantes políticos, encapsulándose en una burbuja, que les impide ver la realidad, y que le lleguen los ecos de los sensatos ciudadanos, preocupados porque un partido de izquierdas, cada vez lo es menos. Porque un partido democrático, a nivel interno, cada vez lo es menos. Porque a base de no oír a la militancia de base, a la que sólo se le permite participar de campaña en campaña, para pegar carteles y repartir propaganda, se han construido un mundo tan distinto a la realidad, que no saben como están los ciudadanos, ni lo que necesitamos, ni lo que nos afecta. Todo lo contrario de “Manolito”, como lo llamaba su cuñado, Federico García Lorca, que no sólo tenía permanentemente abiertas, las puertas de su despacho en la Plaza del Carmen, a la espera de que irrumpiera cualquier vecino, con su pequeño o gran problema, sino que además, si hacía falta, lo atendía como médico, y le recetaba remedios boticarios para sus males. Hoy los alcaldes viajan ocultos entre cristales tintados, con escoltas numerosas, y no se dejan abordar por las criaturas, a no ser que estén en campaña y los periodistas estemos cerca para poder inmortalizar el momento magnánimo y condescendiente.
Destituido tras los sucesos de Octubre de 1934, la corporación municipal es sustituida por una gestora por orden del gobierno radical-cedista, y Manuel recupera su acta de concejal tras la victoria del Frente Popular, en las elecciones de Febrero de 1936. El 1 de julio sustituyó en la alcaldía a Luís Fajardo Fernández. Tras la sublevación que dio origen a la Guerra incivil española, el 20 de julio fue detenido por los golpistas, en el salón del Ayuntamiento, junto con otros concejales y militantes socialistas, siendo fusilado la madrugada del día 16 de agosto de 1936, en las tapias del cementerio de Granada. ¿Cave mayor sacrificio por una ciudad y sus ciudadanos?. En los tiempos que corren, es del todo impensable. Salvador Vila, Rector de La universidad granadina entonces, corrió igual suerte en la famosa colonia de Víznar, donde acabaron Federico y tantos otros. También fue fusilado, Virgilio Castilla, el presidente de la Diputación de entonces. Cuanto ejemplo, para tanto inepto actual, cuando no, corrupto. No me extraña que la familia de aquel honorable alcalde, continúe impidiendo que sus restos mortales, inauguren el nuevo panteón de personajes ilustres de nuestro cementerio.
Miembro del PSOE, fue elegido concejal de Granada, el 12 de abril de 1931, en las listas de la Conjunción Republicano-Socialista. Sus ideas sobre la justicia social, el sistema de enseñanza para todos, la comunión con los postulados de Fernando de Los Ríos, y su frecuente aceptación de los idearios krausistas, le llevó al panenteismo, o racionalismo armónico, odiado por Franco y sus secuaces, que a falta de estudios y formación, los tildaban de comunistas o masones, aún a sabiendas, de no saber que significaban éstos calificativos, que los fascistas utilizaron como insulto. Junto a Luís Fajardo Fernández y Carlos Morenillas, fue autor en 1932 de la ponencia, "La conveniencia de formar parte de la Mancomunidad Andaluza", solicitada por el ayuntamiento de Granada para ir a la Asamblea de Córdoba, sobre el Estatuto de Andalucía y, en la que se muestra, contrario a la integración de Granada, dando muestras una vez más, de su libertad de pensamiento y obra, algo que entonces se interpretaba dentro del PSOE, como riqueza intelectual de la militancia, y que hoy sería motivo de expulsión de sus filas, pues ya se sabe, que o le haces el caldo gordo al jefe de la ejecutiva, o por muy razonable que sea tu planteamiento, pasarás a ser tratado como un traidor, enarbolándose contra ti y los tuyos, la bandera de la disciplina de partido, algo que ha terminado con la iniciativa, y por supuesto, con la aportación de ideas de cualquier militante, sin distinción de casta, grupete, o pandilla de camaradas a la que pertenezca. En el socialismo ahora, se sigue a raja tabla aquello de... el que no está conmigo, está contra mí, sin importar las ideas, y la lealtad, aquí no quieren militantes que aporten sabiduría, sabía fresca o la voz de la calle, lo único que se permite son seguidores con fe ciega en el líder, y sin rechistar, más al estilo de una secta que de un partido democrático, porque si te mueves, no saldrás en la foto. Por eso hay – desgraciadamente – militantes que se sorprenden, y otros hasta se ofenden, de que haya existido un movimiento como el de los acampados indignados del 15M, a los que han mirado con desprecio, como diciendo... ¿Pero estos niñatos, que es lo que quieren?. Y eso da una muestra muy preocupante, de la percepción que tienen los socialistas de lo que pasa en la calle. Es como si ellos no pisaran las aceras, como si levitaran para no mezclarse con la plebe. Los socialistas han fracasado en el conocimiento de la realidad social del momento, porque van a comer donde solo comen socialistas, van a desayunar donde solo lo hacen los compañeros de partido. Sus horas de ocio las disfrutan entre familias de camaradas, los hijos van a los mismos colegios, y haciéndose ellos una piña, se han apartado del resto de los ciudadanos de a pie, y de los contrincantes políticos, encapsulándose en una burbuja, que les impide ver la realidad, y que le lleguen los ecos de los sensatos ciudadanos, preocupados porque un partido de izquierdas, cada vez lo es menos. Porque un partido democrático, a nivel interno, cada vez lo es menos. Porque a base de no oír a la militancia de base, a la que sólo se le permite participar de campaña en campaña, para pegar carteles y repartir propaganda, se han construido un mundo tan distinto a la realidad, que no saben como están los ciudadanos, ni lo que necesitamos, ni lo que nos afecta. Todo lo contrario de “Manolito”, como lo llamaba su cuñado, Federico García Lorca, que no sólo tenía permanentemente abiertas, las puertas de su despacho en la Plaza del Carmen, a la espera de que irrumpiera cualquier vecino, con su pequeño o gran problema, sino que además, si hacía falta, lo atendía como médico, y le recetaba remedios boticarios para sus males. Hoy los alcaldes viajan ocultos entre cristales tintados, con escoltas numerosas, y no se dejan abordar por las criaturas, a no ser que estén en campaña y los periodistas estemos cerca para poder inmortalizar el momento magnánimo y condescendiente.
Destituido tras los sucesos de Octubre de 1934, la corporación municipal es sustituida por una gestora por orden del gobierno radical-cedista, y Manuel recupera su acta de concejal tras la victoria del Frente Popular, en las elecciones de Febrero de 1936. El 1 de julio sustituyó en la alcaldía a Luís Fajardo Fernández. Tras la sublevación que dio origen a la Guerra incivil española, el 20 de julio fue detenido por los golpistas, en el salón del Ayuntamiento, junto con otros concejales y militantes socialistas, siendo fusilado la madrugada del día 16 de agosto de 1936, en las tapias del cementerio de Granada. ¿Cave mayor sacrificio por una ciudad y sus ciudadanos?. En los tiempos que corren, es del todo impensable. Salvador Vila, Rector de La universidad granadina entonces, corrió igual suerte en la famosa colonia de Víznar, donde acabaron Federico y tantos otros. También fue fusilado, Virgilio Castilla, el presidente de la Diputación de entonces. Cuanto ejemplo, para tanto inepto actual, cuando no, corrupto. No me extraña que la familia de aquel honorable alcalde, continúe impidiendo que sus restos mortales, inauguren el nuevo panteón de personajes ilustres de nuestro cementerio.
martes, 14 de junio de 2011
ISLANDIA MON AMOUR
ISLANDIA MON AMOUR
Tito Ortiz.-
Cuanto nos queda por aprender aún, de países tan extraordinariamente clarividentes como Islandia. No puedo explicar cuando escribo, si será por estar rodeado por el océano Atlántico, por su actividad volcánica, por su falta de horas solares, o por su vinculación vikinga. Los islandeses, son expeditos a la hora de solucionar sus temas. Allá por 1550, tuvieron problemas de fe, y no se lo pensaron. Decapitaron al obispo católico, Jón Arason, a sus dos hijos, únicos herederos y algún familiar allegado, con lo cual, dejaron la puerta abierta al Luteranismo, hasta nuestros días su confesión dominante, si es que no quieres perder la cabeza, claro. Pues en materia de política, los métodos suelen parecerse. Los españoles hemos sido – como el resto de europeos – engañados por políticos y banqueros, y no contentos con eso, nos han obligado a pagarles sus desatinos ideológicos y económicos, retrotrayendo nuestro bienestar a dos década atrás, sin esperanza de recuperarlo al nivel que teníamos, hasta pasados diez años, o sea, que muchos ya no volveremos a recuperar lo perdido, gracias a la ineptitud de unos y a la sinvergonzonería de otros. Pues mientras que los españolitos hemos sido corderitos dóciles y nos hemos rascado el bolsillo, para que los señores banqueros y los cómplices políticos no bajen su nivel de vida y sigan disfrutando a nuestras expensas, los islandeses, más sensatos y juiciosos que nosotros, han puesto a sus políticos y banqueros a disposición judicial, mientras nosotros nos hemos conformado con pasar hambre y frío, en acampadas disueltas por la policía, dando muestras una vez más, de nuestra supina ignorancia, y dando validez a quienes pregonan, que tenemos la clase política y banquera que nos merecemos. Y ante esto, yo no puedo quitarles la razón, pues nos roban a cara descubierta nuestro dinero y nuestro futuro, y nosotros nos lamentamos, pero como borregos bien amaestrados, vamos y los votamos, para que ellos se limpien el ano con nuestros votos, porque no creo que los ciudadanos que han votado al PSOE, al meter la papeleta en la urna, hayan autorizado con su gesto, que auténticos delincuentes políticos, pacten para que con votos socialistas, gobierne el PP en varios ayuntamientos, mientras los huesos de Pablo Iglesias, dan saltos en su tumba, y de su calavera salen sapos y culebras.
También se retuerce en su ataúd, la noble osamenta de Dolores Ibárruri, al comprobar muerta de espanto, como sus camaradas de izquierda hundida, han puesto en la mano, el bastón de mando de cuarenta ayuntamientos, la los herederos ideológicos de la España de Franco. Quién le iba a decir al señorito burgués de Baena, Luís Carlos Rejón, que su famosa pinza tendría tanta vida a lo largo de los tiempos. Estos comunistas de boquilla son la leche, como los que salen del armario en plena campaña, son graciosos, vamos a mí me dan más risa, que una folclórica borracha, cantando el Only You. Añoro los tiempos de gente comunista seria como, Nicolás Sartorius, Cristina Almeida, Jaime Ballesteros, Javier Terrientes, Pepe Guardia, o Damián Pretel, que pena que su legado ético y político, haya caído tan pronto en saco roto. Izquierda hundida, con su comportamiento de “pacteleos”, mueve a risa, mucha risa, más que los andalucistas... que ya es decir. ¿Hasta cuando pensarán estos artistas, que pueden seguir engañando a sus votantes, haciendo un uso deleznable de los votos, que finalmente son dirigidos en sentido contrario al que desea el que lo deposita?.
Mi esperanza está en manos del 15 M, para que vayamos concienciando a los ciudadanos, de que a éstos artistas, hay que meterlos en la cárcel, que no pueden ejercer la política o las altas finanzas, con blindaje de inmunidad, para hacer a su antojo lo que les plazca, a costa de la ciudadanía, que no pueden hacerse ellos cada vez más ricos, y los ciudadanos cada vez más pobres, todo porque al ser bancarios o políticos, se han autoconcedido riqueza e inmunidad de por vida, tras el noble ejercicio de tomarle el pelo a las criaturas y dejarnos a todos en la indigencia y con las pensiones pendiendo de un hilo. Que ya no aguantan ni los disciplinados togados, que el Foro Judicial Independiente, ha considerado "bastante sensato" que el vicepresidente del Tribunal Constitucional Eugeni Gay, y los magistrados Javier Delgado y Elisa Pérez Vera, hayan presentado su renuncia con la intención de forzar la renovación de esta institución. Que Javier Varona, ha calificado de "espectáculo", la situación que sufre el alto tribunal teniendo en cuenta la tardanza en la renovación de sus plazas, que está pendiente en el Congreso de los Diputados desde el pasado noviembre, que se dice pronto. Varona con buen juicio, ha tildado de "lamentable", que los partidos se olviden de nombrar a los mejores y opten por designar a los más afines a ellos. En lugar de seguir criterios de mérito y capacidad y elegir a juristas de reconocida competencia, ha advertido de que los grupos optan por nombrar a "licenciados en derecho proclives a su partido". "Eso no puede ser. Si se buscase a los mejores no habría ese problema. Y esto que es tan sencillo, ¿tenemos que oírlo cuando ya no existe solución? Éste país se ha convertido en un sainete, donde las elecciones, las ganan los partidos que más implicados tienen causas pendientes en la justicia. No cabe mayor desvergüenza. Estamos al mismo nivel de cosa nostra. O los echamos, o nos vamos.
Tito Ortiz.-
Cuanto nos queda por aprender aún, de países tan extraordinariamente clarividentes como Islandia. No puedo explicar cuando escribo, si será por estar rodeado por el océano Atlántico, por su actividad volcánica, por su falta de horas solares, o por su vinculación vikinga. Los islandeses, son expeditos a la hora de solucionar sus temas. Allá por 1550, tuvieron problemas de fe, y no se lo pensaron. Decapitaron al obispo católico, Jón Arason, a sus dos hijos, únicos herederos y algún familiar allegado, con lo cual, dejaron la puerta abierta al Luteranismo, hasta nuestros días su confesión dominante, si es que no quieres perder la cabeza, claro. Pues en materia de política, los métodos suelen parecerse. Los españoles hemos sido – como el resto de europeos – engañados por políticos y banqueros, y no contentos con eso, nos han obligado a pagarles sus desatinos ideológicos y económicos, retrotrayendo nuestro bienestar a dos década atrás, sin esperanza de recuperarlo al nivel que teníamos, hasta pasados diez años, o sea, que muchos ya no volveremos a recuperar lo perdido, gracias a la ineptitud de unos y a la sinvergonzonería de otros. Pues mientras que los españolitos hemos sido corderitos dóciles y nos hemos rascado el bolsillo, para que los señores banqueros y los cómplices políticos no bajen su nivel de vida y sigan disfrutando a nuestras expensas, los islandeses, más sensatos y juiciosos que nosotros, han puesto a sus políticos y banqueros a disposición judicial, mientras nosotros nos hemos conformado con pasar hambre y frío, en acampadas disueltas por la policía, dando muestras una vez más, de nuestra supina ignorancia, y dando validez a quienes pregonan, que tenemos la clase política y banquera que nos merecemos. Y ante esto, yo no puedo quitarles la razón, pues nos roban a cara descubierta nuestro dinero y nuestro futuro, y nosotros nos lamentamos, pero como borregos bien amaestrados, vamos y los votamos, para que ellos se limpien el ano con nuestros votos, porque no creo que los ciudadanos que han votado al PSOE, al meter la papeleta en la urna, hayan autorizado con su gesto, que auténticos delincuentes políticos, pacten para que con votos socialistas, gobierne el PP en varios ayuntamientos, mientras los huesos de Pablo Iglesias, dan saltos en su tumba, y de su calavera salen sapos y culebras.
También se retuerce en su ataúd, la noble osamenta de Dolores Ibárruri, al comprobar muerta de espanto, como sus camaradas de izquierda hundida, han puesto en la mano, el bastón de mando de cuarenta ayuntamientos, la los herederos ideológicos de la España de Franco. Quién le iba a decir al señorito burgués de Baena, Luís Carlos Rejón, que su famosa pinza tendría tanta vida a lo largo de los tiempos. Estos comunistas de boquilla son la leche, como los que salen del armario en plena campaña, son graciosos, vamos a mí me dan más risa, que una folclórica borracha, cantando el Only You. Añoro los tiempos de gente comunista seria como, Nicolás Sartorius, Cristina Almeida, Jaime Ballesteros, Javier Terrientes, Pepe Guardia, o Damián Pretel, que pena que su legado ético y político, haya caído tan pronto en saco roto. Izquierda hundida, con su comportamiento de “pacteleos”, mueve a risa, mucha risa, más que los andalucistas... que ya es decir. ¿Hasta cuando pensarán estos artistas, que pueden seguir engañando a sus votantes, haciendo un uso deleznable de los votos, que finalmente son dirigidos en sentido contrario al que desea el que lo deposita?.
Mi esperanza está en manos del 15 M, para que vayamos concienciando a los ciudadanos, de que a éstos artistas, hay que meterlos en la cárcel, que no pueden ejercer la política o las altas finanzas, con blindaje de inmunidad, para hacer a su antojo lo que les plazca, a costa de la ciudadanía, que no pueden hacerse ellos cada vez más ricos, y los ciudadanos cada vez más pobres, todo porque al ser bancarios o políticos, se han autoconcedido riqueza e inmunidad de por vida, tras el noble ejercicio de tomarle el pelo a las criaturas y dejarnos a todos en la indigencia y con las pensiones pendiendo de un hilo. Que ya no aguantan ni los disciplinados togados, que el Foro Judicial Independiente, ha considerado "bastante sensato" que el vicepresidente del Tribunal Constitucional Eugeni Gay, y los magistrados Javier Delgado y Elisa Pérez Vera, hayan presentado su renuncia con la intención de forzar la renovación de esta institución. Que Javier Varona, ha calificado de "espectáculo", la situación que sufre el alto tribunal teniendo en cuenta la tardanza en la renovación de sus plazas, que está pendiente en el Congreso de los Diputados desde el pasado noviembre, que se dice pronto. Varona con buen juicio, ha tildado de "lamentable", que los partidos se olviden de nombrar a los mejores y opten por designar a los más afines a ellos. En lugar de seguir criterios de mérito y capacidad y elegir a juristas de reconocida competencia, ha advertido de que los grupos optan por nombrar a "licenciados en derecho proclives a su partido". "Eso no puede ser. Si se buscase a los mejores no habría ese problema. Y esto que es tan sencillo, ¿tenemos que oírlo cuando ya no existe solución? Éste país se ha convertido en un sainete, donde las elecciones, las ganan los partidos que más implicados tienen causas pendientes en la justicia. No cabe mayor desvergüenza. Estamos al mismo nivel de cosa nostra. O los echamos, o nos vamos.
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