jueves, 20 de agosto de 2009

Aristócratas del peonaje

ARISTÓCRATAS DEL PEONAJE

Tito Ortiz.-

Existen en esta ciudad de nuestras entretelas, algunas criaturas que ejercen un trabajo, para el que no estaban preparados – al parecer – porque en realidad estos elementos, forman parte de la alta nobleza granatensis, pero el destino les ha debido jugar una mala pasada, y los ha puesto en determinadas actividades, que ellos cobran a precio de lujo, como si de creativos engarzadores de oro y piedras preciosas se tratara. Hablo por ejemplo de las tintorerías. No conozco un ser humano vivo, que no haya tenido un altercado en una tintorería, como si eso de quitar manchas a una prenda de ropa, fuera poco menos, que descifrar la ecuación que nos llevara al ácido desoxirribonucleico. Lo último que me han hecho en una tintorería, ha sido llevarse un edredón al almacén de dos pueblos más abajo, hasta el próximo invierno, porque el tintorero, pensando el solito por su cuenta, decidió que yo no iría a recogerlo el día que él me dijo y ponía en la papeleta, sino tres meses después cuando volvieran los fríos. Pero no contento con eso, el día que debía recoger una chaqueta manchada de zarzaparrilla en la solapa, la criatura me dijo a 24 horas de ponérmela en un acto oficial, que no estaba lista, que la mancha no le salía, y que haciéndome un gran favor, procuraría tenérmela al día siguiente, sin más remedio porque él se iba de vacaciones, y si no, ya no la tendría hasta su regreso en invierno. Teniendo en cuenta que la chaqueta es de riguroso verano, ya me contarán para que la necesito yo en la tintorería, mientras el se va tranquilamente de vacaciones. Y todo esto, con el sentimiento de la indefensión más ultrajante, porque te miran por encima del hombro, te llaman poco menos que imbécil, y de forma displicente te invitan a dejarlos en paz, y si no, no haber llevado allí la prenda. Esto es así de sencillo y dramático.

No menos curioso es el gremio de los persianeros. Si, esos señores que hacen persianas a medida y te las colocan. Pues resulta que me hacían falta unas persianas para el patinillo, para evitar el sol del verano, y creyendo que lo suyo era ir hasta un establecimiento público, rotulado como tal, en pleno centro y con un “profesional” tras el mostrador, encaminé mis pasos al sitio, no el de Zaragoza... sino el del persianero, que sonriente me dijo que no me podía ni imaginarme el trabajo que tenía. Cosa rara pensé yo, si esto de las persianas ya no se lleva, pero el caso es que se quedó con mi dirección y teléfono, para ir esa misma tarde de Abril, a tomar medidas y darme presupuesto. Transcurridas dos semanas sin noticias del persianero, el joyero de al lado, me dijo que es que estaba pintando unos pisos porque también hacía chapuzas de todo tipo, que en breve lo podría encontrar en su local. Pasó una semana más, y como por encantamiento, lo atrapé tras el mostrador una mañana de Sábado. Lejos de disculparse por los veinte días sin dar señales de vida, dijo que esa misma tarde a primera hora estaba en mi casa para tomar medidas. Lo de primera hora de la tarde, lo debe interpretar él de una forma muy especial, porque eran como las diez de la noche cuando sonó el portero automático. Tomó las medidas y dijo que al día siguiente llamaría para dar el presupuesto, y en vista de que pasaban las semanas y no lo hacía, fui de nuevo a su establecimiento, y me encontré un gran letrero que decía estaba de vacaciones, desde el día siguiente al que fue a casa a tomar medidas. Después de jurar en arameo, encaminé mis pasos hacia otro persianero, que al menos no me ha entretenido tanto. Tomó mis datos, me dijo que al día siguiente iría a tomar medidas, y que en 48 horas las persianas estarían colocadas. Hasta el día de hoy no he vuelto a tener noticias, y cada vez queda menos verano, y menos necesidad de las persianas.

Pero al menos los anteriores, aún no haciéndote ni caso y riéndose de ti en tu cara, no te tratan mal, incluso son amables, absoluta y rotundamente informales, pero muy amables. Nada parecido con un gremio en Granada, que destaca por su habitual mal humor, mal trato al cliente, y pose de noble venido a menos. Me estoy refiriendo al los lavacoches, esos señores que tienen establecimientos repartido por la ciudad para lavarte el coche a precio de oro, pero además, te tratan como su fueras su vasallo. Lo primero es que no se te vaya a ocurrir, pobrecito humano, llevarles el coche sin avisar, sin pedir cita previa, eso ya los pone de una leche, que te escupen a la cara sin medida ni temor. ¿Cómo se te ocurre a ti, pobrecito mortal, llevar el coche a lavar sin haber llamado una semana antes, por lo menos? ¿Es qué estás loco?. Y además, como se te ocurre llevarlo sucio. El coche a lavar se lleva como los chorros del oro, y sino, té quedas en casa. Porque ellos revisan el coche antes de decirte que se lo quedan, pero le dan previamente, una vuelta al más puro estilo Sherlock Homes, se acarician la barbilla, no te miran a la cara, y te espetan la hora de recogida, con aire de sufici8encia y esto es lo que hay, o lo tomas o lo dejas. La gracia cuesta alrededor de 20 euros, que divididos por el tiempo que tardan y los materiales usados en la limpieza, la hora de lavacoches a mano en Granada, sale más cara que la de un neurocirujano en quirófano permanente, y ni la responsabilidad y nos estudios, que yo sepa son los mismos, aunque hay algunos que se empeñan en compararse con un ingeniero técnico de la NASA, y se quedan tan frescos. El otro día llevé el coche a lavar, uy mientras el hombre hacía su inspección ocular del vehículo, dio un paso más, y en un giro inesperado, abrió por sorpresa una puerta trasera,... horror, cielo santo, para que quise más... descubrió, válgame el cielo, unos pelos sueltos de mi Duke, al que había llevado al veterinario el día anterior. ¡Cielo santo! la que me calló encima. La explicación del lavacoches, fue toda una lección magistral, que puede validarse en cualquier universidad, por los créditos correspondientes del cualquier doctorado. Enfatizando la voz, sacando pecho y levantando la barbilla, mirándome fijamente a los ojos, señalando con el dedo acusador el asiento trasero de mi coche, con los pelos sueltos de mi pastor labrador, dijo: Sepa usted señor mío, que por las características del entramado tejido de su tapicería, los pelos de su perro no se posan en la horizontal. Muy al contrario, y peor para la operación, se introducen en los orificios emergentes de la tela, conformados por el relieve del dibujo, obligándome a realizar, no una aspiración rutinaria, sino, un cepillado previo manual a contra pelo, de tal forma, que despojando al cepillo de la electricidad estática, los cabellos de su pero sean absorbidos... total, que son 85 euros.
Dicen los presentes que hacían cola y me vieron, que en ese momento me desmayé. Recobré el conocimiento en urgencias del Clínico, pidiendo a voces una cuerda fuerte y una viga.

domingo, 9 de agosto de 2009

DE LA REALIDAD Y OTROS MAZAZOS

DE LA REALIDAD Y OTROS MAZAZOS

Tito Ortiz.-

Fue casi sin darme cuenta. De repente, me volví inconsciente ante el espejo de mi abuela en el pasillo, ese que lleva más de un siglo colgado en el trayecto del dormitorio al baño, y me vi triste, bueno yo diría que serio. Me descubrí más serio que Méndez de Lugo, y me sorprendí a mí mismo, porque eso suele ocurrirme conforme avanza el día, pero no a las siete menos cuarto de la mañana, cuando “Duke” se me acerca a darme los buenos días, moviendo el rabo insistentemente y con la correa entre los dientes, dispuesto a sacarme a la calle un día mas, para que me de el aire y me despeje las ideas. Porque yo soy así, yo no saco al perro, es el amigo fiel, quien consciente de mi deterioro anímico, ante la realidad de la vida y el ser humano, se apiada de mí, y me pasea cuán sonámbulo de la historia, rescatándome así de mi habitual desencanto y frustración. Me han defraudado tanto las criaturas humanas, que a veces dudo que lo sean. Hay políticos fascistas, con cargo público, camuflados en partidos de izquierdas, que amenazan a periodistas independientes al más puro estilo cosa nostra, y se permiten dar lecciones desde la atalaya del salitre, azufre y carbón. Hay periodistas a los que jamás podré llamar compañeros, lo mismo que al señor Aznar nunca lo reconocí como mi presidente. Hay desgraciadamente compañeros de profesión, hijos de la ira, la envidia y la indecencia, que no dudan en utilizar su medio, para atacar de manera partidista a polític@s honrad@s, que no son de su cuerda. Radiopredicadores al servicio de dioses paganos de barro, que pronto sabrán que... Roma no paga traidores, descubriendo con pavor, que han sido utilizados y posteriormente tirados a la papelera, como pañuelos de papel usados con secreciones amarillopurulentas.

El espejo centenario, me devolvió la imagen de un periodista curtido en mil batallas, sin afeitar, y con el rostro arrugado y serio, como el día que descubrí, que la rana Gustavo era una mano con un fieltro verde. Así de triste o más, caminaba yo hacia la ducha, mientras “Duke” no paraba de llamar mi atención y requerir mis caricias, esas que como un zombi, yo le hago cuando la noche se resiste a darle paso al día, cuando el sopor te mantiene en duerme vela, hasta que el agua sobre tu rostro te espabila, dándote el contundente mazazo de realidad suficiente, como para que saques los reaños de donde no te quedan, y como un valiente a pecho descubierto, previo Pharmaton Complex con café, te eches a la calle, intentando sobrevivir en un mundo agresivo, ineducado y tan falto de valores, que el saludar a alguien cortésmente, es materia de admiración, júbilo y felicitación por propios y extraños. Un mundo en el que al cruzarte por la calle o a la entrada del ascensor, el vecino te rebuzna en lugar de saludarte, es un mundo hostil del que me excluyo. Lo lamento, pero no pertenezco a esa masa acéfala de seres con los que te cruzas en un paso de peatones, y son capaces de apuñalarte por una pueril discusión de tráfico. El grado de violencia ya ha pasado en esta sociedad, de ser verbal, al más puro estilo de los políticos actuales faltos de argumentos, al físico. Un día alguien te matará, porque no le ha gustado el tono de tu voz, al cederle el asiento en el autobús. Y esta sociedad tan moderna e incivilizada, no lo verá raro, todo lo más, algún chusco dirá que es que el mundo está muy mal, olvidando que ese mundo al que se refiere, es tan suyo como mío, y no podemos excluirnos del, cuando no nos gusta lo que hacen nuestros iguales.

No me gusta lo que veo en el espejo de la abuela, ese que lleva tantos años colgado en el pasillo, por eso como un autómata bien programado, decido continuar hasta el baño, enciendo los modernos cuarzos, apoyo los brazos en los bordes del lavabo, como los políticos en sus modernos atriles con asideros, clavo la mirada en él menda que me devuelve el biselado cristal, y le espeto:... Vamos gilip..., que el día comienza, y el mundo espera ahí fuera. Y a partir de ese instante, comienzo el ritual de la desgana. Desnudo e indefenso bajo la ducha. Envuelto en el albornoz, con la guillet en la mano, intentando no suicidarme involuntariamente, porque cinco hojas, una tras otra, te dan un acabado de la leche. Fijador suave para un pelo cada vez con más claros, unas gotas de colonia, y hala, todo listo para la danza del fuego, para librar la batalla diaria en un mundo que no es el mío, en una sociedad a la que no pedí venir, y cuando me trajeron, me gastaron la broma de mal gusto, de hacerlo con cien años de retraso. No hay duda, los dioses están locos. De otra forma, no se explica este caos, desorden, y este canibalismo del hombre hacia sus iguales. Mantienen los budistas, que el hombre se perfecciona como ser humano, cuantas más veces se reencarne tras morir. Pues yo no he debido morirme nunca; sino, no se explica este permanente estado de cabreo contra la humanidad, del que disfruto asiduamente. No soporto la falta de educación, prepotencia, desvergüenza, delincuencia y necedad, que caracteriza la sociedad que me ha tocado sufrir. No tengo nada en común con esa gente que me rodea, y menos aún, con los hermanos que para reconciliarse, tienen que ir a un programa vespertino de televisión. Llegado ese momento, comienzo a vomitar a grandes arcadas. Menos mal que inmediatamente, “Duke” viene, me pone la correa al cuello, y me saca a pasear, dándome palmaditas en el lomo, hasta que se me va pasando.

miércoles, 29 de abril de 2009

... Y DE LA JUSTICIA... LÍBRANOS SEÑOR

Y DE LA JUSTICIA... LÍBRANOS SEÑOR

Tito Ortiz.-

De cómo sobrevivir a la acción, de los dignísimos representantes de la justicia en todas sus categorías y estamentos, sin morir en el intento, trata esta epístola togada, cuyo autor comprueba con pavor, como las palabras proféticas de un exalcalde de Jerez, quedan en estos tiempos muy en pañales, pues nunca antes tuvieron sus señorías peor imagen pública, ganada a pulso por semblante armado en ocasiones, y por flagrante incompetencia en otras.
Sé que las oposiciones para ejercer de juez/a son duras, pero de ahí, a marcar de por vida en pocas, pero singulares individualidades, comportamientos incompatibles con la razón, la educación y las buenas costumbres, va un trecho penoso de horadar. Háilos que sin el menor empacho ni rubor, argumentan ante un tribunal serio, que ellos sólo ven en España, los documentales de la BBC de Londres, como toda ración de TV y medios de comunicación. Lo cual ya debería ser penado por los tribunales, pues no se puede impartir justicia en un país, viviendo de espalda a sus medios y realidad social. Esto ya sería como para apartarlo de la carrera, pero el corporativismo de sus señorías no tiene límites. Y si no, recuerden que al juez del caso Mariluz, sus compañeros sólo le han tirado de las orejas, mientras que a la pobre secretaria se la han ventilado por la vía de apremio, demostrando así, que se trata del colectivo donde el amiguismo a ultranza, llega a ocasiones – como ésta- de auténtico ridículo nacional, pero a ell@s les da lo mismo, porque siguen cobrando todos a final de mes. Incluso, cuando el Fiscal del Estado se queja de que la policía nacional no le hace ni caso, y la estrella los felicita por su buena labor.
Los seis días que le han hecho pasar en la cárcel de Granada, a un pobre inocente que vino de su tierra a ver las procesiones, no hace más que remachar la oleada de incompetencia que embarga al colectivo, que desde el simple agente de policía judicial, hasta el supremo o el constitucional, no atraviesan su mejor momento, y entre ell@s ya se vapulean solos hasta por los pasillos, y si no, que alguien explique lo de dirigir la audiencia nacional, y su “precampaña”, o aquellos que se la juegan haciendo la instrucción rigurosa de un buen caso, y sus propios compañeros se la van desmontando poco a poco, para que quede en agua de borrajas. Hay jueces que se han convertido en el azote de ETA con todas las de la ley, pero naufragan en su comportamiento externo, al interpretar que su brillantez y eficacia en la lucha antiterrorista, les da derecho de pernada, para cometer otros excesos, incluidos el papel cuché, viajes al extranjero, conferencias millonarias, o en tiempos pretéritos formar parte del gobierno González. También hay otros que ya de ministros, vienen a cazar sin licencia a Andalucía, como si eso de pegar tiros no tuviera también sus trámites “judiciales”. El famoso juez Estevill, fue condenado en firme a muchos años de cárcel, por extorsionar a empresarios, entre otras lindezas. Una jueza de Motril, dejó encarcelada a una criatura mas de un año, porque se le olvidó si respiraba aún, y donde lo hacía. Años antes, una compañera en Marbella, consentía que su padre dirigiera el imperio del fraude inmobiliario, precursor de la era Gil y Gil, con una sonrisa de oreja a oreja, y todo esto, en el colectivo que más tarde se ha incorporado a la era democrática, incluso por detrás del ejército, que ya es decir.
Con la excusa de la falta de medios, osan ponerse a dar la nota amenazando con huelgas, como si de los subalternos de mantenimiento se tratara, como si no fueran los representantes de un poder del Estado, como si de contratados a tiempo parcial se tratara, sólo porque un/a político/a compañero/a de carrera en uso de sus atribuciones, les canta las cuarenta y les saca los colores, porque entre caló y caló, no vale la “güenaventura”. Pero es que hay más. Los hay de aquellos que todavía espetan aquello famoso de... usted no sabe con quien está hablando. Como es el caso de la jueza de instrucción de Barcelona, María Silvia López Mejía, que al ser sorprendida por los Mossos d’Esquadra, haciendo eses al volante, se negó a realizar la prueba del alcohol, alegando que era jueza. Dio positivo en un veinte por ciento más, de lo permitido por la ley, a las tres y media de la mañana, argumentando que venía de trabajar. Cuando vio que la cosa iba en serio, no dudó en pedir el número de placa a todos los agentes del control, y amenazarlos con el día en que un caso de ellos, cayera en su juzgado. Una escena esperpéntica, digna de la vieja España de caciques togad@s, que fue corroborada ante el consejo del poder judicial, por un taxista y un pediatra que fueron testigos de estos hechos tan lamentables, para la credibilidad de los tribunales en los tiempos que corren. Si una orden de busca y captura cumplimentada y con el reo entre rejas, sigue vigente mes y medio más tarde, es que el sistema hace aguas, como la sala de calderas del Titánic. Se que la amplia mayoría de los/as Jueces/zas, cumplen escrupulosamente con su trabajo, vocacional y riguroso, porque si no, este país hace tiempo que sería una república bananera, pero Bushi, es el matón que asaltó al ventrílocuo, José Luís Moreno en su casa, y que ha sido puesto en libertad por un juez, por arte de birlo-birloque, sin que de momento se aprecie engrosamiento de cuenta corriente alguna. José Antonio Martín, expresidente de la audiencia provincial de Las Palmas, ha sido condenado en firme por el Tribunal Superior, por favorecer a un “narco” para que obtuviera la libertad con fianza, que él mismo debía decidir. El juez del caso Spanair, tiene que recurrir a peritos del extranjero, porque los españoles no le dan garantías de imparcialidad en sus informes. Yo no sé ustedes, pero a mí me está empezando a dar miedo, caer en manos de la justicia.

miércoles, 25 de marzo de 2009

ENLAZADOS

ENLAZADOS

Tito Ortiz.-

Si algo distingue – los últimos cinco siglos - a la iglesia instituida en sus relaciones con los cofrades, es el desprecio más absoluto, el trato displicente, la dirección espiritual a regañadientes, cuando no, la guerra abierta a la hermandad, a pesar de ser las únicas asociaciones que le quedan a los cristianos, con cierto nivel de militancia. Claro, que este panorama tiene sus excepciones, pero son eso, excepciones; Porque abundan mas los desencuentros entre las hermandades y sus consiliarios, el trato desabrido de la autoridad eclesiástica, para con sus cofrades, costaleros y camareras, cuando no el hostigamiento, la persecución, o la suspensión addivinis, porque no te sometes a sus caprichos, o porque no pueden comprender, - su cabeza no suele dar para mas - que una criatura sea cristiana y de izquierdas. Todos comprendemos la diferencia abismal entre la madre Teresa de Calcuta y Monseñor Escrivá de Balaguer, pero Joseph Ratzinger y sus acólitos no. Hay muchas iglesias dentro de la del Papa de Roma, pero ellos no las quieren ver, y a la orden de ¡prietas las filas!, pretenden que los habitualmente ningüneados, formen en escuadra de tres en fondo, y enarbolando los mástiles de “muerte al infiel”, se conviertan en capirotes enlazados, obedientes a sus dictados políticos, que no religiosos. El PP toca arrebato entre sus huestes asotanadas, y éstos, empuñando la cruz justiciera se ponen al frente de las turbas penitenciales, contra el aborto y quién haga falta. Faltaría más.

Se necesita tenerla de cemento armado, para aprovecharse de las almas cándidas, que durante cientos de años han sido desatendidos espiritualmente, y vistos como bichos raros en el seno de la iglesia instituida, y ahora, requerir su apoyo, incluso mancillando el sagrado hábito penitencial con un lazo, a la voz de ¡Vamos a endiñarles a los socialistas!. No se puede tener el rostro tan duro, y pretender seguir pareciendo normal a los ojos de Dios, su Dios y el de los hombres. ¿Hasta cuando ésta iglesia de millones de almas puras, que creemos en Jesucristo, va a seguir manejada por cuatro artistas con pasaporte diplomático del Vaticano.? Lo que están haciendo con nosotros no tiene nombre, y alguna vez habrá que decir ¡Basta! Y con el látigo en la mano, echar otra vez a los mercaderes del Templo.

Lo mismo que jamás pensé, que mis pobres ojos albaycineros verían construir por tercera vez, el auditorio Manuel de Falla, nunca mi mente se permitió la licencia de sospechar, que la autoridad eclesiástica, recurriera a quienes considera advenedizos, hijos postizos, equivocados de la razón, almas descarriadas, fuera de todo camino en dirección a dios, y tragándose su orgullo, pero sobre todo lo que más le sobra, la soberbia, pidiera –ahora si- considerándolos de los suyos por pura y descarada conveniencia, que se pongan un lazo, para al mas puro estilo farandulero, servir a la causa de dios ¿Qué Dios?. Poniendo un lazo a centenares de criaturas en su inmaculado hábito, dan al traste con las comisiones de arte y ornato, dependientes de las curias, agrupaciones de hermandades, cabildos y demás estructuras oficiales, que arremeten contra todo lo que consideran ajeno a la noble compostura, la estética vaticana, y los dictados artesanales que a ellos les vienen bien, según conveniencia del momento. Que no dudan en prohibir ornatos, aditamentos, apliques y demás iniciativas, que puedan contravenir un código nunca escrito, y que penden de su arbitrariedad, según les convenga, y dependiendo de la hermandad que se trate, y como les caiga de simpática, en definitiva, de cómo se llene el cepillo correspondiente. Para ello no hay más que preguntar el criterio de coronación de vírgenes, tan en boga últimamente, o la facilidad, o no, de encontrar una iglesia donde celebrar cultos, trasladar imágenes, o llevar a cabo montajes de salida. La iglesia instituida en estos casos, siempre es imparcial, al mejor postor. Y tengo datos y ejemplos, para aburrir a quienes me los pidan. Mi capacidad de asombro con respecto a la institución, hace años que la perdí. Yo me considero militante de la iglesia católica, creo en Jesucristo, pero me cuesta aceptar que su organización, haya derivado por sendas que van contra la razón, y que son capaces de lo mejor y lo peor del ser humano. Porque esta iglesia es la del Padre Damián con una vida en favor de los leprosos, pero también es la que albergó el nacimiento de ETA, la que no admite a la mujer en el sacerdocio, la que piensa que usar el preservativo es pecado. Cada día estoy mas convencido, que los “príncipes” de esta iglesia, no se han leído los evangelios, ni siquiera, los hechos de los apóstoles. Que Dios nos coja confesados, y nos libre de nuestra propia iglesia. Amén.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

FELIZ NAVIDAD

FELIZ NAVIDAD

Tito Ortiz.-

Digo y mantengo, que Granada es una parte del mundo donde se vive cercano al paraíso, aunque sea el de Soto de Rojas, que aparte de no existir nada más que en el papel como letra impresa, para colmo, está cerrado. Tal incongruencia sólo se suele dar en esta tierra tan atávica, indolente, y resignada a su triste destino, que será – yo no lo pongo en duda – muy bello, pero muy triste y fatalista, como todo lo de aquí. Si recogemos algunos titulares de los últimos días, observaremos con pavor, que el espectáculo que Granada ofrece en la actualidad como realidad social, es auténticamente dantesco. Porque sospecho que no atraemos muchas inversiones empresariales, con el estudio que UGT puso sobre la mesa, en el que los granadinos batimos récords en aguantar de baja laboral, estando la cifra media cercana al mes. Eso es aguantar, y no lo que hacen los buceadores. Pero como tenemos para todos los gustos, no es cuestión baladí, que la precariedad laboral en materia de contratos y sueldos, alcance en la provincia de la Alhambra hasta el noventa y tres por ciento, de lo que se deduce, que sólo siete de cada cien trabajadores, poseen un contrato en regla y un sueldo digno. Pero que nadie comience a llorar, porque me faltan los datos mas asombrosos, y los que de verdad nos hunden en la miseria. Es en la provincia granatensis donde más ha subido la cesta de la compra, mientras vemos con absoluta templanza, como van desapareciendo los vuelos baratos y no tan baratos, de nuestro aeropuerto compartido con los hermanos jiennenses, al tiempo de que como fragmento territorial último al sur de Europa, somos desde hace años, los más atrasados y subdesarrollados, a la espera de una “T” invertida, que nos conecte con el Mediterráneo y con el Atlántico, que pueda sacar mercancías del Puerto de Motril en dirección a Madrid, como atraque más cercano a la capital del reino, y compensar así a estas alturas, que carecemos de metro, AVE, y otras infraestructuras, que ya se han envejecido en otras autonomías, o incluso en la otra parte de la nuestra.

Algo si mantenemos: La regularidad en casos y denuncias por violencia de género, accidentes laborales mortales, pérdida de empleo, último lugar del país en renta percápita, las zonas “ecológicas” para los contenedores del reciclaje, convertidas en comederos de insectos y ratas, y un transporte metropolitano, cuya rapidez y frecuencia, entra en los parámetros de las antiguas diligencias y coches de postas, sin olvidar a los taxistas que impiden que tengamos servicio adecuado en el área poblacional del cinturón. A todo esto deberíamos añadir que, la red de carreteras provinciales, en su mayoría, mantiene el trazado de los reyes católicos, y el estado del firme y las curvas, anterior a la república. No hay más que intentar acceder a la Alpujarra, Los Montes, o visitar el Norte. Es esta la ciudad de la quimera, donde los discursos reales, con entidad de auténticos estadistas y análisis certero, no están en la voz de los políticos que nos gobiernan, dada su cortedad de miras y precariedad intelectual, sino en la de aquellos que fueron fagocitados prematuramente de la vida pública por sus propios partidos, y al pasar de muchos años, todavía no han sido capaces de reemplazarlos por compañer@s , que puedan desatarles la correa de las sandalias. Granada tiene en su casa, o en instituciones donde no tocan bola, convertidos en fantasmas con memoria, a las mentes preclaras necesarias para sacarnos del subdesarrollo, pero tristemente, los que tienen la obligación de hacerlo, carecen de la capacidad intelectual imprescindible para llevar los proyectos a cabo, que por no tener, ni tienen capacidad para dialogar con el contrario, buscando el bien común de la sociedad a la que representan. Jamás esta ciudad y su provincia, estuvieron más abandonadas a su suerte, dado el bajo nivel de quienes nos representan. Así no hay forma de ganarle el pulso al futuro. ¿ Qué están haciendo con nosotros?, que además somos los que les hemos contratado por cuatro años para que nos resuelvan los problemas. Con nuestro voto, les hemos proporcionado sueldos de lujo, transporte preferente y un nivel de vida envidiable. Lo menos que pueden hacer, es resolvernos los problemas, y no gastar su tiempo y energías en vanas peleas de contrincantes políticos acatetados, que intentan poner la frontera y la aduana, entre villa oreja de arriba y la de abajo. Esto no es un pueblo señores. Esta es una ciudad milenaria con una historia tan grande, que les sobrepasa a ustedes. Y una provincia tan rica, que a base de perder trenes, ya no hay forma de hacerla creer en su futuro. Entre la crisis que a nadie afecta y la ineptitud de sus señorías, si usted querido lector quiere visitarme, estoy a la entrada del cubo de la Alhambra, expendiendo los números por riguroso orden, para todos aquellos que decidan que ya no pueden más, pero como estamos en tiempos de recortes, voy a poner otro dispensador de tíquest numéricos en el Tajo del Pollero, que siempre queda mas a mano, y permite un último paseo por el de Los Tristes. Por favor no se me aglomeren, que hay para todos. A fin de cuentas, ya lo dijo mi director espiritual: La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso, y aplicar después los remedios equivocados. Ahí queda eso.

miércoles, 25 de junio de 2008

OJO CON NOSOTROS LOS PERIODISTAS

NOSOTROS TAMBIÉN CAEMOS

Tito Ortiz.-

Es humano, siempre se ha dicho que la carne es débil, y de esta manera, la sociedad ha disculpado, cuando no, exculpado, a todos aquellos que por su condición laboral, o religiosa, no predican con el ejemplo. Y este razonamiento es aplicable a toda la sociedad en su conjunto, incluidos los periodistas, porque la noticia de éstos días nos ha dejado boquiabiertos, sobre todo a los que en nuestra trayectoria, nos ha tocado redactar sucesos durante años, como es mi caso, en el desaparecido diario Patria. En los últimos meses, en el pueblecito de Kicevo de Macedonia, la gente estaba sobresaltada por la intervención de un asesino en serie, que estaba sembrando de cadáveres los contornos. Violaba y asesinaba mujeres con total impunidad, pero a la policía le llamó poderosamente la atención, que las informaciones firmadas por el periodista, Vlado Taneski, marido y padre ejemplar de dos hijos, de 56 años y brillante plumilla, contenían datos tan exactos sobre los crímenes, y que ellos no habían revelado, que terminó confesando que él era el asesino, y en pocos días se ha suicidado en su celda “convenientemente”, pues ya se sabe que allí estas cosas son expeditas. O sea, que los periodistas también caemos del otro lado de la justicia, bien cuando los dioses miran para otro lado, o cuando nuestras mujeres no nos hacen caso, que de todo hay en la viña del señor, y más con estas calores que desequilibran al más pintado.

Aunque la historia está llena de aquellos y aquellas que han traspasado los límites de la cordura, y delinquido incluso, realizando acciones desde la parte opuesta, al razonamiento personal que les tocaba defender. No ha mucho tiempo, sesudos compañeros del periodismo de investigación, sorprendieron por las calles de Madrid, el coche oficial del mismísimo Director General de Tráfico, a más de ciento cuarenta kilómetros por hora, pasándose por el forro de las entretelas, todos los consejos y leyes que publicita en carísimas campañas, y que luego, a nosotros nos cuesta el dinero y los puntos, y desde hace poco, hasta la cárcel. Pues que quieren que les diga... que no hay derecho a estos atropellos de la razón. Y que la vida no puede ser un embudo, con lo ancho para unos y los estrecho para los de siempre. Pero transgredir las normas tiene su morbo, y algunos/as caen en la tentación. El mes pasado, durante la celebración de las cruces de Mayo en Córdoba, el hermano mayor de una hermandad, fue paseado por un patio en posición de crucificado, alzado sobre los hombros de sus afectos costaleros, asunto este que le ha costado la dimisión, y que pare ahí la cosa. Todos recordamos el caso de aquel famoso anestesista, que como hombre de la salud, se le suponía una mínima asepsia y pulcritud, y que muy al contrario, además de drogarse diariamente, por lo que estaba infectado de enfermedad horrible, anestesiaba a sus pacientes con la misma jeringuilla, con lo cual, además de excrementar sobre su juramento hipocrático, era un guarro de muy padre y señor mío. Conocí a un pastelero que odiaba a su jefe, y para vengarse, escupía enormes gargajos sobre la masa de cabello de ángel, antes de introducirla en las empanadillas. Todo un angelito... de la muerte, claro.

Si alguien piensa que el ejercicio de la prostitución está alejado de la religiosidad popular, es que no conoce el país donde vive. Al menos, que yo conozca, dos hermandades del Realejo de los años cuarenta y cincuenta, están en la calle y pudieron fundarse, gracias a la colaboración de afamadas casas de trato del barrio de San Matías, donde se recaudaron suculentos fondos para llevar a cabo los dignos proyectos. Además, de todos es conocido el fervor mariano de aquellas meretrices, representado por enormes medallas de oro macizo al cuello, con la efigie de nuestra Patrona. Durante mi preparación para ingreso en bachiller, tuve un excelente compañero de pupitre, hijo de madre soltera, limpiadora del Colegio de Los Escolapios, aunque todos sabíamos que su padre era un sacerdote que nos daba clase de francés. La carne es débil, ya lo he dicho y lo mantengo, pues pertenezco a la promoción de monaguillos preconciliares de misa de espaldas y en latín, que se bebían el vino de consagrar con un descaro espeluznante. El mismo que reputados vinateros de la época exhibían al echar agua al vino, un deporte que también practicaban algunos lecheros. La tentación vive arriba, dijo alguien en letra impresa y celuloide, pero a veces convive con nosotros mismos, no hay más que recordar el caso de algunos/as jueces/zas suspendidos o condenados, por no aplicarse así mismos la justicia que imparten.

Parece que todos – si nos dejan – somos capaces de lo contrario que deberíamos hacer. El dueño del desaparecido restaurante “Los Pinetes” del Callejón de Arjona, me confesaba una tarde con maligna satisfacción, como un jeque árabe de visita oficial en Granada, se escapó de la comitiva durante unos minutos, para probar sus callos de cerdo y el vino de la costa, llegando a engullir en tiempo récord, dos raciones y tres copas, acoquinando una propina de miles de pesetas de la época. Podría seguir en páginas interiores relatando casos reales como estos, pero dejo tres para el punto final, de los que hacen que el ciudadano pierda la fe en la policía y hasta en el ser humano: En el Aljarafe sevillano, se ha detenido a un Guarda Jurado, como autor de los últimos diez robos más escandalosos de la zona. Pero si hablamos de escándalo, la palma se la llevan los mas de treinta policías de Coslada, detenidos por infringir la ley, con todas las de la misma. Y la noticia de última hora. Un Guardia Civil ha sido condenado a nueve meses, multa y retirada del carnet de conducir durante dos años, por conducir bebido, pero como se dice en los dibujos animados, no se vayan, que aún hay más. El citado miembro de la benemérita está destinado en el destacamento de Tráfico, o sea, que es de los que nos hace el control a usted y a mí, y es además, Secretario de Seguridad Vial, de la Asociación Unificada de Guardias Civiles. ¿Hay quién de más?

lunes, 16 de junio de 2008

dejarse matar no es torear

DEJARSE MATAR, NO ES TOREAR

Tito Ortiz.-

Desde Cúchares a Pedro el de Ronda, pasando por todo el Cossio, a lo largo de la historia de la tauromaquia, hay una serie de mitos que han entrado en la leyenda, porque toreaban como los ángeles, unos, o porque tuvieron la mala suerte de morir en el ruedo otros, pero nadie buscaba ese final. La cogida es el percance posible, casi siempre por error del torero, nunca buscado y siempre evitado, en honor del arte. El valor es algo inherente al torero, pero nunca la irracionalidad, puede sobrevalorarse como el objetivo de la fiesta, muy al contrario, la esencia misma del toreo, basa sus cimientos en que la inteligencia del hombre, es lo suficientemente habilidosa, como para realizar arte, frente a un animal sin inteligencia, nunca poniéndose a su altura neuronal, de tal forma, que lo que se tenga que valorar, sea la insensatez, frente a la cordura. Cuando la fuerza bruta del burel, se pone a la altura del que no se quita cuando pasa el tren, lo único que estamos valorando es el valor extremo, o la falta de sensatez, y para eso ya estaban los gladiadores en los circos romanos, que sabían que si no eran capaces de vencer la fiereza, serían ellos los sacrificados. Pero no es el caso. Si ante la tromba de antitaurinos que invade Europa, los aficionados tenemos algo a lo que agarrarnos, es a la realización de un arte, donde la inteligencia vence a la fiera, pero no a la del suicidio por que si. Eso ni es arte, ni es la esencia del toreo, ni es el futuro. Por eso José Tomás, puede ser en estos momentos, el profesional que más daño le esté haciendo a la fiesta, cuando el futuro de la misma se debate en las más altas instancias políticas, y el resultado de cada una de sus actuaciones, es la posible pérdida de la vida, de una manera gratuita y sin sentido, atropellando a la razón, exponiendo sin necesidad, y lo que es mas grave, sin aportar arte a la lidia, sino, riesgo y tragedia. El toreo no es eso.

José Tomás, no es tonto. Los que lo llevan y animan en esta trayectoria suicida desde su reaparición, tampoco. Cada tarde se embolsa decenas de millones de pesetas por atropellar la razón, y eso acrecienta el mito y la cuenta corriente. Pero eso no es torear. El torero tiene unos terrenos, el toro los suyos, ponerse en los de la bestia, es saber de antemano que serás atropellado, de igual manera que si te tumbaras en un paso a nivel sin barreras, a pocos segundos de que pase el ave. Los toreros de verdad, han pasado a la historia con muy pocas cornadas. Sin remontarme siglos atrás, sólo con los que yo he visto en la plaza, recuerdo sin necesidad de verles las tripas fuera, a genios como, Antonio Ordóñez, Paco Camino, Curro Romero, Rafael de Paula, José María Manzanares, Emilio Muñoz, o José Antonio Morante de La Puebla. Todos ellos, han sido capaces de hacerme levantar de mi asiento con los vellos de punta, sin necesidad de pasar miedo. Yo voy a la plaza a disfrutar, no ha pasar un mal rato. Si quiero ver como muere alguien inútilmente, me aposto en una cuneta a esperar el accidente. A los toros se va a disfrutar, no ha sufrir un infarto. Aquel que compra un abono, o se gasta tres mil euros en la reventa por una andanada, para ver como el torero sale ensartado en un pitón, como un pinchito moruno, no es un aficionado a los toros, es un enfermo digno de ser tratado por José María López Sánchez.

Dicen los que de esto saben y me enseñaron lo que sé, que el toreo consiste en acercarte a la fiera, traerlo embebido en el engaño, liártelo a la cintura y llevarlo lo más largo posible por detrás, a modo de un caracoleo dancístico, en el que parar, mandar y templar, sean las premisas imprescindibles, para que tu creatividad se pronuncie lo más lenta posible, y cada lance se haga eterno en el desarrollo espontáneo de quince segundos, irrepetibles e inimaginables, porque como todo arte, se desarrolla en el instante, y el tiempo es imposible congelarlo. Nada se dice a los largo de cinco siglos, de que el arte del toreo, sea el revolcón por el revolcón, la cornada por la cornada, o como hace José Tomás, ponerte en la trayectoria natural del toro, para que este te atropelle a la fuerza. Eso no es torear, eso es dejar a las claras, que nadie te espera cuando aquello termina. Que no hay una paciente esposa rezando en casa, ni unos hijos esperando abrazarte cuando vuelvas, que te da lo mismo tu dormitorio, que la UVI del Gregorio Marañón, y no tengo nada que decir al respecto, porque cada uno puede hacer de su capa un sayo. Pero pretender que eso sea valorable como un mito del toreo, es un engaño a la fiesta y su historia. Torear no es dejarse matar, sobre todo cuando se sabe, que la enfermería de Madrid es la mejor del Mundo. Su equipo de cirujanos el mas cualificado, y la ciencia ya no es la de los tiempos de Manolete o Paquirri. Ya es muy difícil morir en una plaza y menos en la primera del mundo. ¿Arriesgaría tanto José Tomás en una portátil de un pueblo perdido en la sierra?.

A historia del toreo hay que pasar por torear, y no por morir en una plaza. Y si de toreo hablamos, en su regreso a los ruedos hemos visto menos. Hay mucho de tremendismo, pero poco de toreo fundamental. Se enmascara todo con ponerse donde lo cogen los toros, y eso, queridos aficionados, vosotros lo sabéis como yo, es muy fácil. Lo verdaderamente difícil, es torear con sentimiento, con valor y con arte, y no mancharte la taleguilla. Eso es lo que tiene importancia, y no que te atropelle uno de seiscientos kilos, porque te has puesto en su trayectoria. Ya está bien de camelos y de “artistas” del engaño.