Y DE LA JUSTICIA... LÍBRANOS SEÑOR
Tito Ortiz.-
De cómo sobrevivir a la acción, de los dignísimos representantes de la justicia en todas sus categorías y estamentos, sin morir en el intento, trata esta epístola togada, cuyo autor comprueba con pavor, como las palabras proféticas de un exalcalde de Jerez, quedan en estos tiempos muy en pañales, pues nunca antes tuvieron sus señorías peor imagen pública, ganada a pulso por semblante armado en ocasiones, y por flagrante incompetencia en otras.
Sé que las oposiciones para ejercer de juez/a son duras, pero de ahí, a marcar de por vida en pocas, pero singulares individualidades, comportamientos incompatibles con la razón, la educación y las buenas costumbres, va un trecho penoso de horadar. Háilos que sin el menor empacho ni rubor, argumentan ante un tribunal serio, que ellos sólo ven en España, los documentales de la BBC de Londres, como toda ración de TV y medios de comunicación. Lo cual ya debería ser penado por los tribunales, pues no se puede impartir justicia en un país, viviendo de espalda a sus medios y realidad social. Esto ya sería como para apartarlo de la carrera, pero el corporativismo de sus señorías no tiene límites. Y si no, recuerden que al juez del caso Mariluz, sus compañeros sólo le han tirado de las orejas, mientras que a la pobre secretaria se la han ventilado por la vía de apremio, demostrando así, que se trata del colectivo donde el amiguismo a ultranza, llega a ocasiones – como ésta- de auténtico ridículo nacional, pero a ell@s les da lo mismo, porque siguen cobrando todos a final de mes. Incluso, cuando el Fiscal del Estado se queja de que la policía nacional no le hace ni caso, y la estrella los felicita por su buena labor.
Los seis días que le han hecho pasar en la cárcel de Granada, a un pobre inocente que vino de su tierra a ver las procesiones, no hace más que remachar la oleada de incompetencia que embarga al colectivo, que desde el simple agente de policía judicial, hasta el supremo o el constitucional, no atraviesan su mejor momento, y entre ell@s ya se vapulean solos hasta por los pasillos, y si no, que alguien explique lo de dirigir la audiencia nacional, y su “precampaña”, o aquellos que se la juegan haciendo la instrucción rigurosa de un buen caso, y sus propios compañeros se la van desmontando poco a poco, para que quede en agua de borrajas. Hay jueces que se han convertido en el azote de ETA con todas las de la ley, pero naufragan en su comportamiento externo, al interpretar que su brillantez y eficacia en la lucha antiterrorista, les da derecho de pernada, para cometer otros excesos, incluidos el papel cuché, viajes al extranjero, conferencias millonarias, o en tiempos pretéritos formar parte del gobierno González. También hay otros que ya de ministros, vienen a cazar sin licencia a Andalucía, como si eso de pegar tiros no tuviera también sus trámites “judiciales”. El famoso juez Estevill, fue condenado en firme a muchos años de cárcel, por extorsionar a empresarios, entre otras lindezas. Una jueza de Motril, dejó encarcelada a una criatura mas de un año, porque se le olvidó si respiraba aún, y donde lo hacía. Años antes, una compañera en Marbella, consentía que su padre dirigiera el imperio del fraude inmobiliario, precursor de la era Gil y Gil, con una sonrisa de oreja a oreja, y todo esto, en el colectivo que más tarde se ha incorporado a la era democrática, incluso por detrás del ejército, que ya es decir.
Con la excusa de la falta de medios, osan ponerse a dar la nota amenazando con huelgas, como si de los subalternos de mantenimiento se tratara, como si no fueran los representantes de un poder del Estado, como si de contratados a tiempo parcial se tratara, sólo porque un/a político/a compañero/a de carrera en uso de sus atribuciones, les canta las cuarenta y les saca los colores, porque entre caló y caló, no vale la “güenaventura”. Pero es que hay más. Los hay de aquellos que todavía espetan aquello famoso de... usted no sabe con quien está hablando. Como es el caso de la jueza de instrucción de Barcelona, María Silvia López Mejía, que al ser sorprendida por los Mossos d’Esquadra, haciendo eses al volante, se negó a realizar la prueba del alcohol, alegando que era jueza. Dio positivo en un veinte por ciento más, de lo permitido por la ley, a las tres y media de la mañana, argumentando que venía de trabajar. Cuando vio que la cosa iba en serio, no dudó en pedir el número de placa a todos los agentes del control, y amenazarlos con el día en que un caso de ellos, cayera en su juzgado. Una escena esperpéntica, digna de la vieja España de caciques togad@s, que fue corroborada ante el consejo del poder judicial, por un taxista y un pediatra que fueron testigos de estos hechos tan lamentables, para la credibilidad de los tribunales en los tiempos que corren. Si una orden de busca y captura cumplimentada y con el reo entre rejas, sigue vigente mes y medio más tarde, es que el sistema hace aguas, como la sala de calderas del Titánic. Se que la amplia mayoría de los/as Jueces/zas, cumplen escrupulosamente con su trabajo, vocacional y riguroso, porque si no, este país hace tiempo que sería una república bananera, pero Bushi, es el matón que asaltó al ventrílocuo, José Luís Moreno en su casa, y que ha sido puesto en libertad por un juez, por arte de birlo-birloque, sin que de momento se aprecie engrosamiento de cuenta corriente alguna. José Antonio Martín, expresidente de la audiencia provincial de Las Palmas, ha sido condenado en firme por el Tribunal Superior, por favorecer a un “narco” para que obtuviera la libertad con fianza, que él mismo debía decidir. El juez del caso Spanair, tiene que recurrir a peritos del extranjero, porque los españoles no le dan garantías de imparcialidad en sus informes. Yo no sé ustedes, pero a mí me está empezando a dar miedo, caer en manos de la justicia.
miércoles, 29 de abril de 2009
miércoles, 25 de marzo de 2009
ENLAZADOS
ENLAZADOS
Tito Ortiz.-
Si algo distingue – los últimos cinco siglos - a la iglesia instituida en sus relaciones con los cofrades, es el desprecio más absoluto, el trato displicente, la dirección espiritual a regañadientes, cuando no, la guerra abierta a la hermandad, a pesar de ser las únicas asociaciones que le quedan a los cristianos, con cierto nivel de militancia. Claro, que este panorama tiene sus excepciones, pero son eso, excepciones; Porque abundan mas los desencuentros entre las hermandades y sus consiliarios, el trato desabrido de la autoridad eclesiástica, para con sus cofrades, costaleros y camareras, cuando no el hostigamiento, la persecución, o la suspensión addivinis, porque no te sometes a sus caprichos, o porque no pueden comprender, - su cabeza no suele dar para mas - que una criatura sea cristiana y de izquierdas. Todos comprendemos la diferencia abismal entre la madre Teresa de Calcuta y Monseñor Escrivá de Balaguer, pero Joseph Ratzinger y sus acólitos no. Hay muchas iglesias dentro de la del Papa de Roma, pero ellos no las quieren ver, y a la orden de ¡prietas las filas!, pretenden que los habitualmente ningüneados, formen en escuadra de tres en fondo, y enarbolando los mástiles de “muerte al infiel”, se conviertan en capirotes enlazados, obedientes a sus dictados políticos, que no religiosos. El PP toca arrebato entre sus huestes asotanadas, y éstos, empuñando la cruz justiciera se ponen al frente de las turbas penitenciales, contra el aborto y quién haga falta. Faltaría más.
Se necesita tenerla de cemento armado, para aprovecharse de las almas cándidas, que durante cientos de años han sido desatendidos espiritualmente, y vistos como bichos raros en el seno de la iglesia instituida, y ahora, requerir su apoyo, incluso mancillando el sagrado hábito penitencial con un lazo, a la voz de ¡Vamos a endiñarles a los socialistas!. No se puede tener el rostro tan duro, y pretender seguir pareciendo normal a los ojos de Dios, su Dios y el de los hombres. ¿Hasta cuando ésta iglesia de millones de almas puras, que creemos en Jesucristo, va a seguir manejada por cuatro artistas con pasaporte diplomático del Vaticano.? Lo que están haciendo con nosotros no tiene nombre, y alguna vez habrá que decir ¡Basta! Y con el látigo en la mano, echar otra vez a los mercaderes del Templo.
Lo mismo que jamás pensé, que mis pobres ojos albaycineros verían construir por tercera vez, el auditorio Manuel de Falla, nunca mi mente se permitió la licencia de sospechar, que la autoridad eclesiástica, recurriera a quienes considera advenedizos, hijos postizos, equivocados de la razón, almas descarriadas, fuera de todo camino en dirección a dios, y tragándose su orgullo, pero sobre todo lo que más le sobra, la soberbia, pidiera –ahora si- considerándolos de los suyos por pura y descarada conveniencia, que se pongan un lazo, para al mas puro estilo farandulero, servir a la causa de dios ¿Qué Dios?. Poniendo un lazo a centenares de criaturas en su inmaculado hábito, dan al traste con las comisiones de arte y ornato, dependientes de las curias, agrupaciones de hermandades, cabildos y demás estructuras oficiales, que arremeten contra todo lo que consideran ajeno a la noble compostura, la estética vaticana, y los dictados artesanales que a ellos les vienen bien, según conveniencia del momento. Que no dudan en prohibir ornatos, aditamentos, apliques y demás iniciativas, que puedan contravenir un código nunca escrito, y que penden de su arbitrariedad, según les convenga, y dependiendo de la hermandad que se trate, y como les caiga de simpática, en definitiva, de cómo se llene el cepillo correspondiente. Para ello no hay más que preguntar el criterio de coronación de vírgenes, tan en boga últimamente, o la facilidad, o no, de encontrar una iglesia donde celebrar cultos, trasladar imágenes, o llevar a cabo montajes de salida. La iglesia instituida en estos casos, siempre es imparcial, al mejor postor. Y tengo datos y ejemplos, para aburrir a quienes me los pidan. Mi capacidad de asombro con respecto a la institución, hace años que la perdí. Yo me considero militante de la iglesia católica, creo en Jesucristo, pero me cuesta aceptar que su organización, haya derivado por sendas que van contra la razón, y que son capaces de lo mejor y lo peor del ser humano. Porque esta iglesia es la del Padre Damián con una vida en favor de los leprosos, pero también es la que albergó el nacimiento de ETA, la que no admite a la mujer en el sacerdocio, la que piensa que usar el preservativo es pecado. Cada día estoy mas convencido, que los “príncipes” de esta iglesia, no se han leído los evangelios, ni siquiera, los hechos de los apóstoles. Que Dios nos coja confesados, y nos libre de nuestra propia iglesia. Amén.
Tito Ortiz.-
Si algo distingue – los últimos cinco siglos - a la iglesia instituida en sus relaciones con los cofrades, es el desprecio más absoluto, el trato displicente, la dirección espiritual a regañadientes, cuando no, la guerra abierta a la hermandad, a pesar de ser las únicas asociaciones que le quedan a los cristianos, con cierto nivel de militancia. Claro, que este panorama tiene sus excepciones, pero son eso, excepciones; Porque abundan mas los desencuentros entre las hermandades y sus consiliarios, el trato desabrido de la autoridad eclesiástica, para con sus cofrades, costaleros y camareras, cuando no el hostigamiento, la persecución, o la suspensión addivinis, porque no te sometes a sus caprichos, o porque no pueden comprender, - su cabeza no suele dar para mas - que una criatura sea cristiana y de izquierdas. Todos comprendemos la diferencia abismal entre la madre Teresa de Calcuta y Monseñor Escrivá de Balaguer, pero Joseph Ratzinger y sus acólitos no. Hay muchas iglesias dentro de la del Papa de Roma, pero ellos no las quieren ver, y a la orden de ¡prietas las filas!, pretenden que los habitualmente ningüneados, formen en escuadra de tres en fondo, y enarbolando los mástiles de “muerte al infiel”, se conviertan en capirotes enlazados, obedientes a sus dictados políticos, que no religiosos. El PP toca arrebato entre sus huestes asotanadas, y éstos, empuñando la cruz justiciera se ponen al frente de las turbas penitenciales, contra el aborto y quién haga falta. Faltaría más.
Se necesita tenerla de cemento armado, para aprovecharse de las almas cándidas, que durante cientos de años han sido desatendidos espiritualmente, y vistos como bichos raros en el seno de la iglesia instituida, y ahora, requerir su apoyo, incluso mancillando el sagrado hábito penitencial con un lazo, a la voz de ¡Vamos a endiñarles a los socialistas!. No se puede tener el rostro tan duro, y pretender seguir pareciendo normal a los ojos de Dios, su Dios y el de los hombres. ¿Hasta cuando ésta iglesia de millones de almas puras, que creemos en Jesucristo, va a seguir manejada por cuatro artistas con pasaporte diplomático del Vaticano.? Lo que están haciendo con nosotros no tiene nombre, y alguna vez habrá que decir ¡Basta! Y con el látigo en la mano, echar otra vez a los mercaderes del Templo.
Lo mismo que jamás pensé, que mis pobres ojos albaycineros verían construir por tercera vez, el auditorio Manuel de Falla, nunca mi mente se permitió la licencia de sospechar, que la autoridad eclesiástica, recurriera a quienes considera advenedizos, hijos postizos, equivocados de la razón, almas descarriadas, fuera de todo camino en dirección a dios, y tragándose su orgullo, pero sobre todo lo que más le sobra, la soberbia, pidiera –ahora si- considerándolos de los suyos por pura y descarada conveniencia, que se pongan un lazo, para al mas puro estilo farandulero, servir a la causa de dios ¿Qué Dios?. Poniendo un lazo a centenares de criaturas en su inmaculado hábito, dan al traste con las comisiones de arte y ornato, dependientes de las curias, agrupaciones de hermandades, cabildos y demás estructuras oficiales, que arremeten contra todo lo que consideran ajeno a la noble compostura, la estética vaticana, y los dictados artesanales que a ellos les vienen bien, según conveniencia del momento. Que no dudan en prohibir ornatos, aditamentos, apliques y demás iniciativas, que puedan contravenir un código nunca escrito, y que penden de su arbitrariedad, según les convenga, y dependiendo de la hermandad que se trate, y como les caiga de simpática, en definitiva, de cómo se llene el cepillo correspondiente. Para ello no hay más que preguntar el criterio de coronación de vírgenes, tan en boga últimamente, o la facilidad, o no, de encontrar una iglesia donde celebrar cultos, trasladar imágenes, o llevar a cabo montajes de salida. La iglesia instituida en estos casos, siempre es imparcial, al mejor postor. Y tengo datos y ejemplos, para aburrir a quienes me los pidan. Mi capacidad de asombro con respecto a la institución, hace años que la perdí. Yo me considero militante de la iglesia católica, creo en Jesucristo, pero me cuesta aceptar que su organización, haya derivado por sendas que van contra la razón, y que son capaces de lo mejor y lo peor del ser humano. Porque esta iglesia es la del Padre Damián con una vida en favor de los leprosos, pero también es la que albergó el nacimiento de ETA, la que no admite a la mujer en el sacerdocio, la que piensa que usar el preservativo es pecado. Cada día estoy mas convencido, que los “príncipes” de esta iglesia, no se han leído los evangelios, ni siquiera, los hechos de los apóstoles. Que Dios nos coja confesados, y nos libre de nuestra propia iglesia. Amén.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
FELIZ NAVIDAD
FELIZ NAVIDAD
Tito Ortiz.-
Digo y mantengo, que Granada es una parte del mundo donde se vive cercano al paraíso, aunque sea el de Soto de Rojas, que aparte de no existir nada más que en el papel como letra impresa, para colmo, está cerrado. Tal incongruencia sólo se suele dar en esta tierra tan atávica, indolente, y resignada a su triste destino, que será – yo no lo pongo en duda – muy bello, pero muy triste y fatalista, como todo lo de aquí. Si recogemos algunos titulares de los últimos días, observaremos con pavor, que el espectáculo que Granada ofrece en la actualidad como realidad social, es auténticamente dantesco. Porque sospecho que no atraemos muchas inversiones empresariales, con el estudio que UGT puso sobre la mesa, en el que los granadinos batimos récords en aguantar de baja laboral, estando la cifra media cercana al mes. Eso es aguantar, y no lo que hacen los buceadores. Pero como tenemos para todos los gustos, no es cuestión baladí, que la precariedad laboral en materia de contratos y sueldos, alcance en la provincia de la Alhambra hasta el noventa y tres por ciento, de lo que se deduce, que sólo siete de cada cien trabajadores, poseen un contrato en regla y un sueldo digno. Pero que nadie comience a llorar, porque me faltan los datos mas asombrosos, y los que de verdad nos hunden en la miseria. Es en la provincia granatensis donde más ha subido la cesta de la compra, mientras vemos con absoluta templanza, como van desapareciendo los vuelos baratos y no tan baratos, de nuestro aeropuerto compartido con los hermanos jiennenses, al tiempo de que como fragmento territorial último al sur de Europa, somos desde hace años, los más atrasados y subdesarrollados, a la espera de una “T” invertida, que nos conecte con el Mediterráneo y con el Atlántico, que pueda sacar mercancías del Puerto de Motril en dirección a Madrid, como atraque más cercano a la capital del reino, y compensar así a estas alturas, que carecemos de metro, AVE, y otras infraestructuras, que ya se han envejecido en otras autonomías, o incluso en la otra parte de la nuestra.
Algo si mantenemos: La regularidad en casos y denuncias por violencia de género, accidentes laborales mortales, pérdida de empleo, último lugar del país en renta percápita, las zonas “ecológicas” para los contenedores del reciclaje, convertidas en comederos de insectos y ratas, y un transporte metropolitano, cuya rapidez y frecuencia, entra en los parámetros de las antiguas diligencias y coches de postas, sin olvidar a los taxistas que impiden que tengamos servicio adecuado en el área poblacional del cinturón. A todo esto deberíamos añadir que, la red de carreteras provinciales, en su mayoría, mantiene el trazado de los reyes católicos, y el estado del firme y las curvas, anterior a la república. No hay más que intentar acceder a la Alpujarra, Los Montes, o visitar el Norte. Es esta la ciudad de la quimera, donde los discursos reales, con entidad de auténticos estadistas y análisis certero, no están en la voz de los políticos que nos gobiernan, dada su cortedad de miras y precariedad intelectual, sino en la de aquellos que fueron fagocitados prematuramente de la vida pública por sus propios partidos, y al pasar de muchos años, todavía no han sido capaces de reemplazarlos por compañer@s , que puedan desatarles la correa de las sandalias. Granada tiene en su casa, o en instituciones donde no tocan bola, convertidos en fantasmas con memoria, a las mentes preclaras necesarias para sacarnos del subdesarrollo, pero tristemente, los que tienen la obligación de hacerlo, carecen de la capacidad intelectual imprescindible para llevar los proyectos a cabo, que por no tener, ni tienen capacidad para dialogar con el contrario, buscando el bien común de la sociedad a la que representan. Jamás esta ciudad y su provincia, estuvieron más abandonadas a su suerte, dado el bajo nivel de quienes nos representan. Así no hay forma de ganarle el pulso al futuro. ¿ Qué están haciendo con nosotros?, que además somos los que les hemos contratado por cuatro años para que nos resuelvan los problemas. Con nuestro voto, les hemos proporcionado sueldos de lujo, transporte preferente y un nivel de vida envidiable. Lo menos que pueden hacer, es resolvernos los problemas, y no gastar su tiempo y energías en vanas peleas de contrincantes políticos acatetados, que intentan poner la frontera y la aduana, entre villa oreja de arriba y la de abajo. Esto no es un pueblo señores. Esta es una ciudad milenaria con una historia tan grande, que les sobrepasa a ustedes. Y una provincia tan rica, que a base de perder trenes, ya no hay forma de hacerla creer en su futuro. Entre la crisis que a nadie afecta y la ineptitud de sus señorías, si usted querido lector quiere visitarme, estoy a la entrada del cubo de la Alhambra, expendiendo los números por riguroso orden, para todos aquellos que decidan que ya no pueden más, pero como estamos en tiempos de recortes, voy a poner otro dispensador de tíquest numéricos en el Tajo del Pollero, que siempre queda mas a mano, y permite un último paseo por el de Los Tristes. Por favor no se me aglomeren, que hay para todos. A fin de cuentas, ya lo dijo mi director espiritual: La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso, y aplicar después los remedios equivocados. Ahí queda eso.
Tito Ortiz.-
Digo y mantengo, que Granada es una parte del mundo donde se vive cercano al paraíso, aunque sea el de Soto de Rojas, que aparte de no existir nada más que en el papel como letra impresa, para colmo, está cerrado. Tal incongruencia sólo se suele dar en esta tierra tan atávica, indolente, y resignada a su triste destino, que será – yo no lo pongo en duda – muy bello, pero muy triste y fatalista, como todo lo de aquí. Si recogemos algunos titulares de los últimos días, observaremos con pavor, que el espectáculo que Granada ofrece en la actualidad como realidad social, es auténticamente dantesco. Porque sospecho que no atraemos muchas inversiones empresariales, con el estudio que UGT puso sobre la mesa, en el que los granadinos batimos récords en aguantar de baja laboral, estando la cifra media cercana al mes. Eso es aguantar, y no lo que hacen los buceadores. Pero como tenemos para todos los gustos, no es cuestión baladí, que la precariedad laboral en materia de contratos y sueldos, alcance en la provincia de la Alhambra hasta el noventa y tres por ciento, de lo que se deduce, que sólo siete de cada cien trabajadores, poseen un contrato en regla y un sueldo digno. Pero que nadie comience a llorar, porque me faltan los datos mas asombrosos, y los que de verdad nos hunden en la miseria. Es en la provincia granatensis donde más ha subido la cesta de la compra, mientras vemos con absoluta templanza, como van desapareciendo los vuelos baratos y no tan baratos, de nuestro aeropuerto compartido con los hermanos jiennenses, al tiempo de que como fragmento territorial último al sur de Europa, somos desde hace años, los más atrasados y subdesarrollados, a la espera de una “T” invertida, que nos conecte con el Mediterráneo y con el Atlántico, que pueda sacar mercancías del Puerto de Motril en dirección a Madrid, como atraque más cercano a la capital del reino, y compensar así a estas alturas, que carecemos de metro, AVE, y otras infraestructuras, que ya se han envejecido en otras autonomías, o incluso en la otra parte de la nuestra.
Algo si mantenemos: La regularidad en casos y denuncias por violencia de género, accidentes laborales mortales, pérdida de empleo, último lugar del país en renta percápita, las zonas “ecológicas” para los contenedores del reciclaje, convertidas en comederos de insectos y ratas, y un transporte metropolitano, cuya rapidez y frecuencia, entra en los parámetros de las antiguas diligencias y coches de postas, sin olvidar a los taxistas que impiden que tengamos servicio adecuado en el área poblacional del cinturón. A todo esto deberíamos añadir que, la red de carreteras provinciales, en su mayoría, mantiene el trazado de los reyes católicos, y el estado del firme y las curvas, anterior a la república. No hay más que intentar acceder a la Alpujarra, Los Montes, o visitar el Norte. Es esta la ciudad de la quimera, donde los discursos reales, con entidad de auténticos estadistas y análisis certero, no están en la voz de los políticos que nos gobiernan, dada su cortedad de miras y precariedad intelectual, sino en la de aquellos que fueron fagocitados prematuramente de la vida pública por sus propios partidos, y al pasar de muchos años, todavía no han sido capaces de reemplazarlos por compañer@s , que puedan desatarles la correa de las sandalias. Granada tiene en su casa, o en instituciones donde no tocan bola, convertidos en fantasmas con memoria, a las mentes preclaras necesarias para sacarnos del subdesarrollo, pero tristemente, los que tienen la obligación de hacerlo, carecen de la capacidad intelectual imprescindible para llevar los proyectos a cabo, que por no tener, ni tienen capacidad para dialogar con el contrario, buscando el bien común de la sociedad a la que representan. Jamás esta ciudad y su provincia, estuvieron más abandonadas a su suerte, dado el bajo nivel de quienes nos representan. Así no hay forma de ganarle el pulso al futuro. ¿ Qué están haciendo con nosotros?, que además somos los que les hemos contratado por cuatro años para que nos resuelvan los problemas. Con nuestro voto, les hemos proporcionado sueldos de lujo, transporte preferente y un nivel de vida envidiable. Lo menos que pueden hacer, es resolvernos los problemas, y no gastar su tiempo y energías en vanas peleas de contrincantes políticos acatetados, que intentan poner la frontera y la aduana, entre villa oreja de arriba y la de abajo. Esto no es un pueblo señores. Esta es una ciudad milenaria con una historia tan grande, que les sobrepasa a ustedes. Y una provincia tan rica, que a base de perder trenes, ya no hay forma de hacerla creer en su futuro. Entre la crisis que a nadie afecta y la ineptitud de sus señorías, si usted querido lector quiere visitarme, estoy a la entrada del cubo de la Alhambra, expendiendo los números por riguroso orden, para todos aquellos que decidan que ya no pueden más, pero como estamos en tiempos de recortes, voy a poner otro dispensador de tíquest numéricos en el Tajo del Pollero, que siempre queda mas a mano, y permite un último paseo por el de Los Tristes. Por favor no se me aglomeren, que hay para todos. A fin de cuentas, ya lo dijo mi director espiritual: La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso, y aplicar después los remedios equivocados. Ahí queda eso.
miércoles, 25 de junio de 2008
OJO CON NOSOTROS LOS PERIODISTAS
NOSOTROS TAMBIÉN CAEMOS
Tito Ortiz.-
Es humano, siempre se ha dicho que la carne es débil, y de esta manera, la sociedad ha disculpado, cuando no, exculpado, a todos aquellos que por su condición laboral, o religiosa, no predican con el ejemplo. Y este razonamiento es aplicable a toda la sociedad en su conjunto, incluidos los periodistas, porque la noticia de éstos días nos ha dejado boquiabiertos, sobre todo a los que en nuestra trayectoria, nos ha tocado redactar sucesos durante años, como es mi caso, en el desaparecido diario Patria. En los últimos meses, en el pueblecito de Kicevo de Macedonia, la gente estaba sobresaltada por la intervención de un asesino en serie, que estaba sembrando de cadáveres los contornos. Violaba y asesinaba mujeres con total impunidad, pero a la policía le llamó poderosamente la atención, que las informaciones firmadas por el periodista, Vlado Taneski, marido y padre ejemplar de dos hijos, de 56 años y brillante plumilla, contenían datos tan exactos sobre los crímenes, y que ellos no habían revelado, que terminó confesando que él era el asesino, y en pocos días se ha suicidado en su celda “convenientemente”, pues ya se sabe que allí estas cosas son expeditas. O sea, que los periodistas también caemos del otro lado de la justicia, bien cuando los dioses miran para otro lado, o cuando nuestras mujeres no nos hacen caso, que de todo hay en la viña del señor, y más con estas calores que desequilibran al más pintado.
Aunque la historia está llena de aquellos y aquellas que han traspasado los límites de la cordura, y delinquido incluso, realizando acciones desde la parte opuesta, al razonamiento personal que les tocaba defender. No ha mucho tiempo, sesudos compañeros del periodismo de investigación, sorprendieron por las calles de Madrid, el coche oficial del mismísimo Director General de Tráfico, a más de ciento cuarenta kilómetros por hora, pasándose por el forro de las entretelas, todos los consejos y leyes que publicita en carísimas campañas, y que luego, a nosotros nos cuesta el dinero y los puntos, y desde hace poco, hasta la cárcel. Pues que quieren que les diga... que no hay derecho a estos atropellos de la razón. Y que la vida no puede ser un embudo, con lo ancho para unos y los estrecho para los de siempre. Pero transgredir las normas tiene su morbo, y algunos/as caen en la tentación. El mes pasado, durante la celebración de las cruces de Mayo en Córdoba, el hermano mayor de una hermandad, fue paseado por un patio en posición de crucificado, alzado sobre los hombros de sus afectos costaleros, asunto este que le ha costado la dimisión, y que pare ahí la cosa. Todos recordamos el caso de aquel famoso anestesista, que como hombre de la salud, se le suponía una mínima asepsia y pulcritud, y que muy al contrario, además de drogarse diariamente, por lo que estaba infectado de enfermedad horrible, anestesiaba a sus pacientes con la misma jeringuilla, con lo cual, además de excrementar sobre su juramento hipocrático, era un guarro de muy padre y señor mío. Conocí a un pastelero que odiaba a su jefe, y para vengarse, escupía enormes gargajos sobre la masa de cabello de ángel, antes de introducirla en las empanadillas. Todo un angelito... de la muerte, claro.
Si alguien piensa que el ejercicio de la prostitución está alejado de la religiosidad popular, es que no conoce el país donde vive. Al menos, que yo conozca, dos hermandades del Realejo de los años cuarenta y cincuenta, están en la calle y pudieron fundarse, gracias a la colaboración de afamadas casas de trato del barrio de San Matías, donde se recaudaron suculentos fondos para llevar a cabo los dignos proyectos. Además, de todos es conocido el fervor mariano de aquellas meretrices, representado por enormes medallas de oro macizo al cuello, con la efigie de nuestra Patrona. Durante mi preparación para ingreso en bachiller, tuve un excelente compañero de pupitre, hijo de madre soltera, limpiadora del Colegio de Los Escolapios, aunque todos sabíamos que su padre era un sacerdote que nos daba clase de francés. La carne es débil, ya lo he dicho y lo mantengo, pues pertenezco a la promoción de monaguillos preconciliares de misa de espaldas y en latín, que se bebían el vino de consagrar con un descaro espeluznante. El mismo que reputados vinateros de la época exhibían al echar agua al vino, un deporte que también practicaban algunos lecheros. La tentación vive arriba, dijo alguien en letra impresa y celuloide, pero a veces convive con nosotros mismos, no hay más que recordar el caso de algunos/as jueces/zas suspendidos o condenados, por no aplicarse así mismos la justicia que imparten.
Parece que todos – si nos dejan – somos capaces de lo contrario que deberíamos hacer. El dueño del desaparecido restaurante “Los Pinetes” del Callejón de Arjona, me confesaba una tarde con maligna satisfacción, como un jeque árabe de visita oficial en Granada, se escapó de la comitiva durante unos minutos, para probar sus callos de cerdo y el vino de la costa, llegando a engullir en tiempo récord, dos raciones y tres copas, acoquinando una propina de miles de pesetas de la época. Podría seguir en páginas interiores relatando casos reales como estos, pero dejo tres para el punto final, de los que hacen que el ciudadano pierda la fe en la policía y hasta en el ser humano: En el Aljarafe sevillano, se ha detenido a un Guarda Jurado, como autor de los últimos diez robos más escandalosos de la zona. Pero si hablamos de escándalo, la palma se la llevan los mas de treinta policías de Coslada, detenidos por infringir la ley, con todas las de la misma. Y la noticia de última hora. Un Guardia Civil ha sido condenado a nueve meses, multa y retirada del carnet de conducir durante dos años, por conducir bebido, pero como se dice en los dibujos animados, no se vayan, que aún hay más. El citado miembro de la benemérita está destinado en el destacamento de Tráfico, o sea, que es de los que nos hace el control a usted y a mí, y es además, Secretario de Seguridad Vial, de la Asociación Unificada de Guardias Civiles. ¿Hay quién de más?
Tito Ortiz.-
Es humano, siempre se ha dicho que la carne es débil, y de esta manera, la sociedad ha disculpado, cuando no, exculpado, a todos aquellos que por su condición laboral, o religiosa, no predican con el ejemplo. Y este razonamiento es aplicable a toda la sociedad en su conjunto, incluidos los periodistas, porque la noticia de éstos días nos ha dejado boquiabiertos, sobre todo a los que en nuestra trayectoria, nos ha tocado redactar sucesos durante años, como es mi caso, en el desaparecido diario Patria. En los últimos meses, en el pueblecito de Kicevo de Macedonia, la gente estaba sobresaltada por la intervención de un asesino en serie, que estaba sembrando de cadáveres los contornos. Violaba y asesinaba mujeres con total impunidad, pero a la policía le llamó poderosamente la atención, que las informaciones firmadas por el periodista, Vlado Taneski, marido y padre ejemplar de dos hijos, de 56 años y brillante plumilla, contenían datos tan exactos sobre los crímenes, y que ellos no habían revelado, que terminó confesando que él era el asesino, y en pocos días se ha suicidado en su celda “convenientemente”, pues ya se sabe que allí estas cosas son expeditas. O sea, que los periodistas también caemos del otro lado de la justicia, bien cuando los dioses miran para otro lado, o cuando nuestras mujeres no nos hacen caso, que de todo hay en la viña del señor, y más con estas calores que desequilibran al más pintado.
Aunque la historia está llena de aquellos y aquellas que han traspasado los límites de la cordura, y delinquido incluso, realizando acciones desde la parte opuesta, al razonamiento personal que les tocaba defender. No ha mucho tiempo, sesudos compañeros del periodismo de investigación, sorprendieron por las calles de Madrid, el coche oficial del mismísimo Director General de Tráfico, a más de ciento cuarenta kilómetros por hora, pasándose por el forro de las entretelas, todos los consejos y leyes que publicita en carísimas campañas, y que luego, a nosotros nos cuesta el dinero y los puntos, y desde hace poco, hasta la cárcel. Pues que quieren que les diga... que no hay derecho a estos atropellos de la razón. Y que la vida no puede ser un embudo, con lo ancho para unos y los estrecho para los de siempre. Pero transgredir las normas tiene su morbo, y algunos/as caen en la tentación. El mes pasado, durante la celebración de las cruces de Mayo en Córdoba, el hermano mayor de una hermandad, fue paseado por un patio en posición de crucificado, alzado sobre los hombros de sus afectos costaleros, asunto este que le ha costado la dimisión, y que pare ahí la cosa. Todos recordamos el caso de aquel famoso anestesista, que como hombre de la salud, se le suponía una mínima asepsia y pulcritud, y que muy al contrario, además de drogarse diariamente, por lo que estaba infectado de enfermedad horrible, anestesiaba a sus pacientes con la misma jeringuilla, con lo cual, además de excrementar sobre su juramento hipocrático, era un guarro de muy padre y señor mío. Conocí a un pastelero que odiaba a su jefe, y para vengarse, escupía enormes gargajos sobre la masa de cabello de ángel, antes de introducirla en las empanadillas. Todo un angelito... de la muerte, claro.
Si alguien piensa que el ejercicio de la prostitución está alejado de la religiosidad popular, es que no conoce el país donde vive. Al menos, que yo conozca, dos hermandades del Realejo de los años cuarenta y cincuenta, están en la calle y pudieron fundarse, gracias a la colaboración de afamadas casas de trato del barrio de San Matías, donde se recaudaron suculentos fondos para llevar a cabo los dignos proyectos. Además, de todos es conocido el fervor mariano de aquellas meretrices, representado por enormes medallas de oro macizo al cuello, con la efigie de nuestra Patrona. Durante mi preparación para ingreso en bachiller, tuve un excelente compañero de pupitre, hijo de madre soltera, limpiadora del Colegio de Los Escolapios, aunque todos sabíamos que su padre era un sacerdote que nos daba clase de francés. La carne es débil, ya lo he dicho y lo mantengo, pues pertenezco a la promoción de monaguillos preconciliares de misa de espaldas y en latín, que se bebían el vino de consagrar con un descaro espeluznante. El mismo que reputados vinateros de la época exhibían al echar agua al vino, un deporte que también practicaban algunos lecheros. La tentación vive arriba, dijo alguien en letra impresa y celuloide, pero a veces convive con nosotros mismos, no hay más que recordar el caso de algunos/as jueces/zas suspendidos o condenados, por no aplicarse así mismos la justicia que imparten.
Parece que todos – si nos dejan – somos capaces de lo contrario que deberíamos hacer. El dueño del desaparecido restaurante “Los Pinetes” del Callejón de Arjona, me confesaba una tarde con maligna satisfacción, como un jeque árabe de visita oficial en Granada, se escapó de la comitiva durante unos minutos, para probar sus callos de cerdo y el vino de la costa, llegando a engullir en tiempo récord, dos raciones y tres copas, acoquinando una propina de miles de pesetas de la época. Podría seguir en páginas interiores relatando casos reales como estos, pero dejo tres para el punto final, de los que hacen que el ciudadano pierda la fe en la policía y hasta en el ser humano: En el Aljarafe sevillano, se ha detenido a un Guarda Jurado, como autor de los últimos diez robos más escandalosos de la zona. Pero si hablamos de escándalo, la palma se la llevan los mas de treinta policías de Coslada, detenidos por infringir la ley, con todas las de la misma. Y la noticia de última hora. Un Guardia Civil ha sido condenado a nueve meses, multa y retirada del carnet de conducir durante dos años, por conducir bebido, pero como se dice en los dibujos animados, no se vayan, que aún hay más. El citado miembro de la benemérita está destinado en el destacamento de Tráfico, o sea, que es de los que nos hace el control a usted y a mí, y es además, Secretario de Seguridad Vial, de la Asociación Unificada de Guardias Civiles. ¿Hay quién de más?
lunes, 16 de junio de 2008
dejarse matar no es torear
DEJARSE MATAR, NO ES TOREAR
Tito Ortiz.-
Desde Cúchares a Pedro el de Ronda, pasando por todo el Cossio, a lo largo de la historia de la tauromaquia, hay una serie de mitos que han entrado en la leyenda, porque toreaban como los ángeles, unos, o porque tuvieron la mala suerte de morir en el ruedo otros, pero nadie buscaba ese final. La cogida es el percance posible, casi siempre por error del torero, nunca buscado y siempre evitado, en honor del arte. El valor es algo inherente al torero, pero nunca la irracionalidad, puede sobrevalorarse como el objetivo de la fiesta, muy al contrario, la esencia misma del toreo, basa sus cimientos en que la inteligencia del hombre, es lo suficientemente habilidosa, como para realizar arte, frente a un animal sin inteligencia, nunca poniéndose a su altura neuronal, de tal forma, que lo que se tenga que valorar, sea la insensatez, frente a la cordura. Cuando la fuerza bruta del burel, se pone a la altura del que no se quita cuando pasa el tren, lo único que estamos valorando es el valor extremo, o la falta de sensatez, y para eso ya estaban los gladiadores en los circos romanos, que sabían que si no eran capaces de vencer la fiereza, serían ellos los sacrificados. Pero no es el caso. Si ante la tromba de antitaurinos que invade Europa, los aficionados tenemos algo a lo que agarrarnos, es a la realización de un arte, donde la inteligencia vence a la fiera, pero no a la del suicidio por que si. Eso ni es arte, ni es la esencia del toreo, ni es el futuro. Por eso José Tomás, puede ser en estos momentos, el profesional que más daño le esté haciendo a la fiesta, cuando el futuro de la misma se debate en las más altas instancias políticas, y el resultado de cada una de sus actuaciones, es la posible pérdida de la vida, de una manera gratuita y sin sentido, atropellando a la razón, exponiendo sin necesidad, y lo que es mas grave, sin aportar arte a la lidia, sino, riesgo y tragedia. El toreo no es eso.
José Tomás, no es tonto. Los que lo llevan y animan en esta trayectoria suicida desde su reaparición, tampoco. Cada tarde se embolsa decenas de millones de pesetas por atropellar la razón, y eso acrecienta el mito y la cuenta corriente. Pero eso no es torear. El torero tiene unos terrenos, el toro los suyos, ponerse en los de la bestia, es saber de antemano que serás atropellado, de igual manera que si te tumbaras en un paso a nivel sin barreras, a pocos segundos de que pase el ave. Los toreros de verdad, han pasado a la historia con muy pocas cornadas. Sin remontarme siglos atrás, sólo con los que yo he visto en la plaza, recuerdo sin necesidad de verles las tripas fuera, a genios como, Antonio Ordóñez, Paco Camino, Curro Romero, Rafael de Paula, José María Manzanares, Emilio Muñoz, o José Antonio Morante de La Puebla. Todos ellos, han sido capaces de hacerme levantar de mi asiento con los vellos de punta, sin necesidad de pasar miedo. Yo voy a la plaza a disfrutar, no ha pasar un mal rato. Si quiero ver como muere alguien inútilmente, me aposto en una cuneta a esperar el accidente. A los toros se va a disfrutar, no ha sufrir un infarto. Aquel que compra un abono, o se gasta tres mil euros en la reventa por una andanada, para ver como el torero sale ensartado en un pitón, como un pinchito moruno, no es un aficionado a los toros, es un enfermo digno de ser tratado por José María López Sánchez.
Dicen los que de esto saben y me enseñaron lo que sé, que el toreo consiste en acercarte a la fiera, traerlo embebido en el engaño, liártelo a la cintura y llevarlo lo más largo posible por detrás, a modo de un caracoleo dancístico, en el que parar, mandar y templar, sean las premisas imprescindibles, para que tu creatividad se pronuncie lo más lenta posible, y cada lance se haga eterno en el desarrollo espontáneo de quince segundos, irrepetibles e inimaginables, porque como todo arte, se desarrolla en el instante, y el tiempo es imposible congelarlo. Nada se dice a los largo de cinco siglos, de que el arte del toreo, sea el revolcón por el revolcón, la cornada por la cornada, o como hace José Tomás, ponerte en la trayectoria natural del toro, para que este te atropelle a la fuerza. Eso no es torear, eso es dejar a las claras, que nadie te espera cuando aquello termina. Que no hay una paciente esposa rezando en casa, ni unos hijos esperando abrazarte cuando vuelvas, que te da lo mismo tu dormitorio, que la UVI del Gregorio Marañón, y no tengo nada que decir al respecto, porque cada uno puede hacer de su capa un sayo. Pero pretender que eso sea valorable como un mito del toreo, es un engaño a la fiesta y su historia. Torear no es dejarse matar, sobre todo cuando se sabe, que la enfermería de Madrid es la mejor del Mundo. Su equipo de cirujanos el mas cualificado, y la ciencia ya no es la de los tiempos de Manolete o Paquirri. Ya es muy difícil morir en una plaza y menos en la primera del mundo. ¿Arriesgaría tanto José Tomás en una portátil de un pueblo perdido en la sierra?.
A historia del toreo hay que pasar por torear, y no por morir en una plaza. Y si de toreo hablamos, en su regreso a los ruedos hemos visto menos. Hay mucho de tremendismo, pero poco de toreo fundamental. Se enmascara todo con ponerse donde lo cogen los toros, y eso, queridos aficionados, vosotros lo sabéis como yo, es muy fácil. Lo verdaderamente difícil, es torear con sentimiento, con valor y con arte, y no mancharte la taleguilla. Eso es lo que tiene importancia, y no que te atropelle uno de seiscientos kilos, porque te has puesto en su trayectoria. Ya está bien de camelos y de “artistas” del engaño.
Tito Ortiz.-
Desde Cúchares a Pedro el de Ronda, pasando por todo el Cossio, a lo largo de la historia de la tauromaquia, hay una serie de mitos que han entrado en la leyenda, porque toreaban como los ángeles, unos, o porque tuvieron la mala suerte de morir en el ruedo otros, pero nadie buscaba ese final. La cogida es el percance posible, casi siempre por error del torero, nunca buscado y siempre evitado, en honor del arte. El valor es algo inherente al torero, pero nunca la irracionalidad, puede sobrevalorarse como el objetivo de la fiesta, muy al contrario, la esencia misma del toreo, basa sus cimientos en que la inteligencia del hombre, es lo suficientemente habilidosa, como para realizar arte, frente a un animal sin inteligencia, nunca poniéndose a su altura neuronal, de tal forma, que lo que se tenga que valorar, sea la insensatez, frente a la cordura. Cuando la fuerza bruta del burel, se pone a la altura del que no se quita cuando pasa el tren, lo único que estamos valorando es el valor extremo, o la falta de sensatez, y para eso ya estaban los gladiadores en los circos romanos, que sabían que si no eran capaces de vencer la fiereza, serían ellos los sacrificados. Pero no es el caso. Si ante la tromba de antitaurinos que invade Europa, los aficionados tenemos algo a lo que agarrarnos, es a la realización de un arte, donde la inteligencia vence a la fiera, pero no a la del suicidio por que si. Eso ni es arte, ni es la esencia del toreo, ni es el futuro. Por eso José Tomás, puede ser en estos momentos, el profesional que más daño le esté haciendo a la fiesta, cuando el futuro de la misma se debate en las más altas instancias políticas, y el resultado de cada una de sus actuaciones, es la posible pérdida de la vida, de una manera gratuita y sin sentido, atropellando a la razón, exponiendo sin necesidad, y lo que es mas grave, sin aportar arte a la lidia, sino, riesgo y tragedia. El toreo no es eso.
José Tomás, no es tonto. Los que lo llevan y animan en esta trayectoria suicida desde su reaparición, tampoco. Cada tarde se embolsa decenas de millones de pesetas por atropellar la razón, y eso acrecienta el mito y la cuenta corriente. Pero eso no es torear. El torero tiene unos terrenos, el toro los suyos, ponerse en los de la bestia, es saber de antemano que serás atropellado, de igual manera que si te tumbaras en un paso a nivel sin barreras, a pocos segundos de que pase el ave. Los toreros de verdad, han pasado a la historia con muy pocas cornadas. Sin remontarme siglos atrás, sólo con los que yo he visto en la plaza, recuerdo sin necesidad de verles las tripas fuera, a genios como, Antonio Ordóñez, Paco Camino, Curro Romero, Rafael de Paula, José María Manzanares, Emilio Muñoz, o José Antonio Morante de La Puebla. Todos ellos, han sido capaces de hacerme levantar de mi asiento con los vellos de punta, sin necesidad de pasar miedo. Yo voy a la plaza a disfrutar, no ha pasar un mal rato. Si quiero ver como muere alguien inútilmente, me aposto en una cuneta a esperar el accidente. A los toros se va a disfrutar, no ha sufrir un infarto. Aquel que compra un abono, o se gasta tres mil euros en la reventa por una andanada, para ver como el torero sale ensartado en un pitón, como un pinchito moruno, no es un aficionado a los toros, es un enfermo digno de ser tratado por José María López Sánchez.
Dicen los que de esto saben y me enseñaron lo que sé, que el toreo consiste en acercarte a la fiera, traerlo embebido en el engaño, liártelo a la cintura y llevarlo lo más largo posible por detrás, a modo de un caracoleo dancístico, en el que parar, mandar y templar, sean las premisas imprescindibles, para que tu creatividad se pronuncie lo más lenta posible, y cada lance se haga eterno en el desarrollo espontáneo de quince segundos, irrepetibles e inimaginables, porque como todo arte, se desarrolla en el instante, y el tiempo es imposible congelarlo. Nada se dice a los largo de cinco siglos, de que el arte del toreo, sea el revolcón por el revolcón, la cornada por la cornada, o como hace José Tomás, ponerte en la trayectoria natural del toro, para que este te atropelle a la fuerza. Eso no es torear, eso es dejar a las claras, que nadie te espera cuando aquello termina. Que no hay una paciente esposa rezando en casa, ni unos hijos esperando abrazarte cuando vuelvas, que te da lo mismo tu dormitorio, que la UVI del Gregorio Marañón, y no tengo nada que decir al respecto, porque cada uno puede hacer de su capa un sayo. Pero pretender que eso sea valorable como un mito del toreo, es un engaño a la fiesta y su historia. Torear no es dejarse matar, sobre todo cuando se sabe, que la enfermería de Madrid es la mejor del Mundo. Su equipo de cirujanos el mas cualificado, y la ciencia ya no es la de los tiempos de Manolete o Paquirri. Ya es muy difícil morir en una plaza y menos en la primera del mundo. ¿Arriesgaría tanto José Tomás en una portátil de un pueblo perdido en la sierra?.
A historia del toreo hay que pasar por torear, y no por morir en una plaza. Y si de toreo hablamos, en su regreso a los ruedos hemos visto menos. Hay mucho de tremendismo, pero poco de toreo fundamental. Se enmascara todo con ponerse donde lo cogen los toros, y eso, queridos aficionados, vosotros lo sabéis como yo, es muy fácil. Lo verdaderamente difícil, es torear con sentimiento, con valor y con arte, y no mancharte la taleguilla. Eso es lo que tiene importancia, y no que te atropelle uno de seiscientos kilos, porque te has puesto en su trayectoria. Ya está bien de camelos y de “artistas” del engaño.
jueves, 12 de junio de 2008
PATRONAL PROLETARIA
PATRONAL PROLETARIA
Tito Ortiz.-
Estaba el gobierno distraído y relajado, regocijándose en la verdad de su triunfo electoral, y con el rabillo del ojo atisbando la cercanía de las vacaciones, la composición de las diputaciones permanentes, por si acaso, y el cierre de las cámaras por veraneo, que ni sus servicios de información han sido capaces de alertar, de que la derechona facistoide, agazapada en traje de alpaca de Armani, iba a poner el país boca abajo, con una simple huelga de transporte. En esta tierra, en la que la rancia conservaduría política, no perdona el triunfo de la izquierda, y esta vez, sin necesidad de atentado manipulable, era lógico sospechar, de donde nos iban a venir las bofetadas. Dado que el partido popular no está para estrategias de oposición, sino para centrarse en su reestructuración posible, quien ha dado la cara, disparando sus cañones a la línea de flotación, del gobierno instituido libremente por el resultado de las urnas, ha sido la derecha más peligrosa y dañina para la libertad, o sea, la derecha económica, que es la verdadera y de la que todos dependemos.
Un país en el que los obreros no van a la huelga, es un país desacelerado económicamente, pero llevadero si te aprietas el cinturón, y aguantas a que pase el chaparrón, que pasará a buen seguro. Pero entonces, la derecha no se venga de su fracaso electoral. ¿Cómo hacerlo?. Muy sencillo. Que las acciones de ataque, derribo, erosión y desgaste al gobierno, las lleven a cabo los peones, pero por orden de los “señoritos” de siempre, que son los que están dejando de ganar algo, con la crisis, y entonces, sus yates de recreo, - desde los que dan las órdenes a los huelguistas, - sus aviones particulares, y sus coches de alta gama, se ponen en movimiento para adoctrinar a los piquetes, que desconocedores de quienes manejan los hilos, arriesgan inútilmente sus vidas, para sacarles las castañas del fuego, a los que compatibilizan las cuentas transparentes cara a Hacienda, con otras en paraísos fiscales, para jugar a todas las bandas, y continuar impunemente llenándose los bolsillos a manos llenas, mientras otros no conciliamos el sueño, pensando en que el maldito Euribor ha vuelto a subir, que el IPC está disparado a tan sólo la mitad del ejercicio, y que con los veinte euros de siempre, me echan la mitad de combustible en el depósito.
Cuando es la patronal – como es el caso que nos ocupa – la que se pone en huelga en un país, los curritos no deberían tirarse a las carreteras integrando piquetes “informativos”, haciéndole el caldo gordo a sus amos, que se ríen, Daiquiri en mano, con las fotos en primera de las movilizaciones, viéndoles como mueren y los apalean, para que ellos sigan ganando más y más, hasta que ellos mismos ordenen a sus representantes, aceptar lo que se cuece en una mesa de convenio ministerial. Cuando la derecha política, no está legitimada para desgastar a un gobierno de izquierdas, es la diestra extrema de la economía, la que hace el trabajo sucio, dejando ver a las claras, quien manda en el mundo, que no siempre es quien ganas las elecciones, como al mundo es bien notorio. La estrategia les ha salido perfecta. Porque camuflada como una simple huelga de transporte, la foto obtenida a las cuarenta y ocho horas, es la de mercados desabastecidos, con ciudadanos que no encuentran los alimentos de primera necesidad, los ganaderos tirando miles de litros de leche a las alcantarillas porque no pueden almacenarla, los agricultores sembrando las autopistas con productos perecederos que no pueden llegar a su destino, ciudadanos parados en las cunetas, porque no encuentran combustible en las gasolineras, en definitiva, la de un país sumido en el caos, gracias a tan sólo el doce por ciento de la patronal del transporte, que es la que se niega a llegar a un acuerdo, y la que tiene a todo un país con síntomas de tercermundista, sumido en la incertidumbre.
Queda una vez más a la vista y claramente comprobado, que el peligro social no se concentra solamente en la derecha política, sino en la derecha económica, que es la verdadera, y la que nos pone la bota en el cuello, para que seamos buenos y dejemos que sigan ganando el quinientos por cien sobre lo invertido, ya que los márgenes que estudiamos en economía como posibles, son una quimera fantasiosa. Aquí se trata – como siempre – de llenarse los bolsillos cuanto antes más y mejor, a costa de los últimos de la fila, que son además los utilizados como vanguardias de la acción, para recibir los palos en las manifestaciones, y los insultos de sus propios compañeros, que no están de acuerdo con que los sigan manejando como marionetas gratuitas, al servicio de “su señor”. Dividir a los que menos ganan, es el éxito más grande de esta huelga, que paradójicamente, ha sido auspiciada, mantenida, protagonizada y subvencionada, por la patronal. Algo que la clase trabajadora debería tener claro, para no caer en sus manejos, y tener al menos la dignidad del obrero, que no debe hacerle el juego sucio, a quienes desde la cubierta de su yate, se ríen a mandíbula batiente, viendo en la televisión, como sus fieles empleados reciben con estoicismo los golpes de los antidisturbios, para conseguirles mayores ingresos a la vuelta de la esquina. No hay mas ciego que el que no quiere ver, y en este conflicto, la clase trabajadora debería visitar al oculista con urgencia.
Tito Ortiz.-
Estaba el gobierno distraído y relajado, regocijándose en la verdad de su triunfo electoral, y con el rabillo del ojo atisbando la cercanía de las vacaciones, la composición de las diputaciones permanentes, por si acaso, y el cierre de las cámaras por veraneo, que ni sus servicios de información han sido capaces de alertar, de que la derechona facistoide, agazapada en traje de alpaca de Armani, iba a poner el país boca abajo, con una simple huelga de transporte. En esta tierra, en la que la rancia conservaduría política, no perdona el triunfo de la izquierda, y esta vez, sin necesidad de atentado manipulable, era lógico sospechar, de donde nos iban a venir las bofetadas. Dado que el partido popular no está para estrategias de oposición, sino para centrarse en su reestructuración posible, quien ha dado la cara, disparando sus cañones a la línea de flotación, del gobierno instituido libremente por el resultado de las urnas, ha sido la derecha más peligrosa y dañina para la libertad, o sea, la derecha económica, que es la verdadera y de la que todos dependemos.
Un país en el que los obreros no van a la huelga, es un país desacelerado económicamente, pero llevadero si te aprietas el cinturón, y aguantas a que pase el chaparrón, que pasará a buen seguro. Pero entonces, la derecha no se venga de su fracaso electoral. ¿Cómo hacerlo?. Muy sencillo. Que las acciones de ataque, derribo, erosión y desgaste al gobierno, las lleven a cabo los peones, pero por orden de los “señoritos” de siempre, que son los que están dejando de ganar algo, con la crisis, y entonces, sus yates de recreo, - desde los que dan las órdenes a los huelguistas, - sus aviones particulares, y sus coches de alta gama, se ponen en movimiento para adoctrinar a los piquetes, que desconocedores de quienes manejan los hilos, arriesgan inútilmente sus vidas, para sacarles las castañas del fuego, a los que compatibilizan las cuentas transparentes cara a Hacienda, con otras en paraísos fiscales, para jugar a todas las bandas, y continuar impunemente llenándose los bolsillos a manos llenas, mientras otros no conciliamos el sueño, pensando en que el maldito Euribor ha vuelto a subir, que el IPC está disparado a tan sólo la mitad del ejercicio, y que con los veinte euros de siempre, me echan la mitad de combustible en el depósito.
Cuando es la patronal – como es el caso que nos ocupa – la que se pone en huelga en un país, los curritos no deberían tirarse a las carreteras integrando piquetes “informativos”, haciéndole el caldo gordo a sus amos, que se ríen, Daiquiri en mano, con las fotos en primera de las movilizaciones, viéndoles como mueren y los apalean, para que ellos sigan ganando más y más, hasta que ellos mismos ordenen a sus representantes, aceptar lo que se cuece en una mesa de convenio ministerial. Cuando la derecha política, no está legitimada para desgastar a un gobierno de izquierdas, es la diestra extrema de la economía, la que hace el trabajo sucio, dejando ver a las claras, quien manda en el mundo, que no siempre es quien ganas las elecciones, como al mundo es bien notorio. La estrategia les ha salido perfecta. Porque camuflada como una simple huelga de transporte, la foto obtenida a las cuarenta y ocho horas, es la de mercados desabastecidos, con ciudadanos que no encuentran los alimentos de primera necesidad, los ganaderos tirando miles de litros de leche a las alcantarillas porque no pueden almacenarla, los agricultores sembrando las autopistas con productos perecederos que no pueden llegar a su destino, ciudadanos parados en las cunetas, porque no encuentran combustible en las gasolineras, en definitiva, la de un país sumido en el caos, gracias a tan sólo el doce por ciento de la patronal del transporte, que es la que se niega a llegar a un acuerdo, y la que tiene a todo un país con síntomas de tercermundista, sumido en la incertidumbre.
Queda una vez más a la vista y claramente comprobado, que el peligro social no se concentra solamente en la derecha política, sino en la derecha económica, que es la verdadera, y la que nos pone la bota en el cuello, para que seamos buenos y dejemos que sigan ganando el quinientos por cien sobre lo invertido, ya que los márgenes que estudiamos en economía como posibles, son una quimera fantasiosa. Aquí se trata – como siempre – de llenarse los bolsillos cuanto antes más y mejor, a costa de los últimos de la fila, que son además los utilizados como vanguardias de la acción, para recibir los palos en las manifestaciones, y los insultos de sus propios compañeros, que no están de acuerdo con que los sigan manejando como marionetas gratuitas, al servicio de “su señor”. Dividir a los que menos ganan, es el éxito más grande de esta huelga, que paradójicamente, ha sido auspiciada, mantenida, protagonizada y subvencionada, por la patronal. Algo que la clase trabajadora debería tener claro, para no caer en sus manejos, y tener al menos la dignidad del obrero, que no debe hacerle el juego sucio, a quienes desde la cubierta de su yate, se ríen a mandíbula batiente, viendo en la televisión, como sus fieles empleados reciben con estoicismo los golpes de los antidisturbios, para conseguirles mayores ingresos a la vuelta de la esquina. No hay mas ciego que el que no quiere ver, y en este conflicto, la clase trabajadora debería visitar al oculista con urgencia.
jueves, 8 de mayo de 2008
ESCYELA DE JURADOS
ESCUELA DE JURADOS
Tito Ortiz.-
“Se necesita miembro para jurado, que sepa de que va esto. Razón aquí”.
Este sería el anuncio que debería publicar el Ayuntamiento, y alguna institución pública y privada, para poder seleccionar, o en su defecto, formar, a los distintos miembros de los jurados, que deben decidir en los concursos convocados al efecto, para que luego no haya que lamentar decisiones, que dejan ver claramente, la poca o nula capacitación de un jurado para decidir los premios de un certamen. Y en concreto me refiero a las pasadas cruces de Mayo, y con tal motivo, invito a reflexionar al respecto, porque en materia de tradiciones, los cánones son tan claros, que no admiten innovaciones, ni interpretaciones contemporáneas, la tradición tiene una estética, que como la liturgia, es inamovible, si es que no queremos adulterarla, desvirtuarla, descafeinarla, o hacer un pastiche muy moderno, pero que nada tiene que ver con nuestras seculares costumbres etnográficas.
No se puede nombrar jurado de las cruces, a aquella criatura que tiene la tarde libre y no le importa trasnochar, de dudosa o nula formación en la materia, porque luego se ve lo que se ve, en los premios y en las cruces galardonadas. Para empezar, hay que decirles a est@s almas menesterosas, a la vez que poco versadas en la materia, que una cruz de Mayo no es un altar del Corpus. Subrayo esto de manera contundente y no me apeo del burro, porque como albaycinero que peina canas, y que vivió las cruces de mayo desde antes de que don Antonio Gallego Morell, las resucitara en la década de los años sesenta, creo que sé de lo que hablo. Las cruces de mayo no llevan unos escalones a modo de altar, eso para los del Corpus. No llevan vírgenes ni santos, la protagonista es sólo la cruz, que por cierto, debe ser de clavel rojo, y no de otra materia por muy original que se crea. Los que fundamos “Granada Histórica y Cultural “ erigimos un premio a la cruz de mayo más tradicional, que era un clavel de plata de los Moreno, y el año que yo fui jurado, descalificamos la mejor cruz de todas, que era la de Nueva Acrópolis, porque se les había ocurrido la peregrina idea de confeccionar el emblema de la crucifixión, con mosaicos de cerámica, en un arranque innovador y progresista, pero fuera de lugar y de la tradición que es de lo que se trata.
Las Cruces de mi infancia en el Albaicín y Sacromonte, se ponían con todos los enseres que las vecinas aportaban, los mantones, las colchas, los hierros forjados, el cobre, las damajuanas, las macetas de geranios, pero no llevaban cirios procesionales, ni angelitos, cornucopias si, crucificados de talla no. Porque insisto, desde que las Hermandades y cofradías de semana santa, han dado un gran impulso a esta tradición del tres de mayo, también han permitido que sus autodidactas diseñadores, con el afán de colaborar desinteresadamente, pero haciendo gala de un desconocimiento atroz, como si todo sirviera para todo, han desvirtuado los componentes de la cruz de mayo, confundiéndolos en su ornamentación con los de una altar del corpus, y en ese ”totum-revolutum”, han creado un monstruo híbrido, en el que todo elemento religioso se da por válido, tirando por la borda de la tradición, los elementos reales e imprescindibles de la cruz de mayo, que nada tienen que ver, o solaparse, con los de un altar del corpus. En éste, si caven las figuras religiosas, y los cirios, y toda la simbología que se quiera en torno a la Sagrada Forma, desde una espiga a una custodia. No podemos, ni debemos, si de verdad amamos nuestra tradición auténtica, dejar de la mano de dios a ese cofrade menesteroso y desinteresado, que se brinda a la hermandad sin cobrar un duro, para trabajar contrarreloj un mar de horas sin descanso, si luego el resultado que se brinda al visitante, es un colag, en el que uno no sabe donde termina la cruz de mayo, y comienza el altar del corpus, porque todo es válido ante el desconocimiento. Y no, y mil veces no. No todo es válido. La tradición de la cruz de mayo está registrada oralmente de padres a hijos, para aquel que desee conocerla. Incluso en las hemerotecas de nuestros periódicos del siglo pasado, se detallan los componentes de unos y otros montajes, y se acompañan de fotos muy aleccionadoras.
Jamás una cruz de mayo debe contar entre su exorno, con un techo de palio, un frontal de las caídas, y menos aún con un fragmento de los respiraderos del trono. ¿Quién les ha dicho a estas criaturas que esa es la tradición?. Pero lo que es más grave, quién le ha dicho al jurado que eso es premiable, cuando eso es precisamente lo que descalifica la cruz en el instante de verla. Si la tradición oral y escrita, dice que la Cruz será el único elemento religioso de todo el conjunto, para que su exaltación sea el primer motivo de todo lo montado, y que esta debe ser de clavel rojo, ¿cómo hay un jurado que otorga un accésit a una cruz de naranjas, en cuyo basamento hay una cafetera moderna de imitación a cobre pulido?. ¿Cave mayor desprecio por la tradición y la historia de nuestras costumbres?. ¿Tiene que venir la Casa de Jaén en Granada, y su hermandad de La Virgen de La Cabeza, a montar una cruz exacta a la que marcan los cánones en el patio de su encantadora casa del barrio de la Magdalena, y demostrarnos a los granadinos como se hace una cruz?. Pues si, lo hicieron y de rechupete, y no tenía santicos, sino todo el arsenal de enseres castizos que marca la tradición, incluidos su pero y tijeras.
Digo y proclamo para terminar, que necesitamos con urgencia una escuela municipal en la que impartir materia, a los futuros miembros de los distintos jurados, para que por menesterosas criaturas, desinteresadas y de buena voluntad, pero con un desconocimiento grande de nuestras tradiciones, no vayamos enterrando en el olvido la verdad de nuestra historia, transformándola en híbridos engendros muy modernos y en los que todo vale. No paisanos, en tocando a nuestra tradición e historia, debemos conservarla como es, por eso, no todo vale. Y una cruz, no es un altar del corpus, se ponga el artista como se ponga. Y el que no sepa de que va, que no se meta a creativo, que pregunte algún viejo, y verá como lo saca de dudas
Tito Ortiz.-
“Se necesita miembro para jurado, que sepa de que va esto. Razón aquí”.
Este sería el anuncio que debería publicar el Ayuntamiento, y alguna institución pública y privada, para poder seleccionar, o en su defecto, formar, a los distintos miembros de los jurados, que deben decidir en los concursos convocados al efecto, para que luego no haya que lamentar decisiones, que dejan ver claramente, la poca o nula capacitación de un jurado para decidir los premios de un certamen. Y en concreto me refiero a las pasadas cruces de Mayo, y con tal motivo, invito a reflexionar al respecto, porque en materia de tradiciones, los cánones son tan claros, que no admiten innovaciones, ni interpretaciones contemporáneas, la tradición tiene una estética, que como la liturgia, es inamovible, si es que no queremos adulterarla, desvirtuarla, descafeinarla, o hacer un pastiche muy moderno, pero que nada tiene que ver con nuestras seculares costumbres etnográficas.
No se puede nombrar jurado de las cruces, a aquella criatura que tiene la tarde libre y no le importa trasnochar, de dudosa o nula formación en la materia, porque luego se ve lo que se ve, en los premios y en las cruces galardonadas. Para empezar, hay que decirles a est@s almas menesterosas, a la vez que poco versadas en la materia, que una cruz de Mayo no es un altar del Corpus. Subrayo esto de manera contundente y no me apeo del burro, porque como albaycinero que peina canas, y que vivió las cruces de mayo desde antes de que don Antonio Gallego Morell, las resucitara en la década de los años sesenta, creo que sé de lo que hablo. Las cruces de mayo no llevan unos escalones a modo de altar, eso para los del Corpus. No llevan vírgenes ni santos, la protagonista es sólo la cruz, que por cierto, debe ser de clavel rojo, y no de otra materia por muy original que se crea. Los que fundamos “Granada Histórica y Cultural “ erigimos un premio a la cruz de mayo más tradicional, que era un clavel de plata de los Moreno, y el año que yo fui jurado, descalificamos la mejor cruz de todas, que era la de Nueva Acrópolis, porque se les había ocurrido la peregrina idea de confeccionar el emblema de la crucifixión, con mosaicos de cerámica, en un arranque innovador y progresista, pero fuera de lugar y de la tradición que es de lo que se trata.
Las Cruces de mi infancia en el Albaicín y Sacromonte, se ponían con todos los enseres que las vecinas aportaban, los mantones, las colchas, los hierros forjados, el cobre, las damajuanas, las macetas de geranios, pero no llevaban cirios procesionales, ni angelitos, cornucopias si, crucificados de talla no. Porque insisto, desde que las Hermandades y cofradías de semana santa, han dado un gran impulso a esta tradición del tres de mayo, también han permitido que sus autodidactas diseñadores, con el afán de colaborar desinteresadamente, pero haciendo gala de un desconocimiento atroz, como si todo sirviera para todo, han desvirtuado los componentes de la cruz de mayo, confundiéndolos en su ornamentación con los de una altar del corpus, y en ese ”totum-revolutum”, han creado un monstruo híbrido, en el que todo elemento religioso se da por válido, tirando por la borda de la tradición, los elementos reales e imprescindibles de la cruz de mayo, que nada tienen que ver, o solaparse, con los de un altar del corpus. En éste, si caven las figuras religiosas, y los cirios, y toda la simbología que se quiera en torno a la Sagrada Forma, desde una espiga a una custodia. No podemos, ni debemos, si de verdad amamos nuestra tradición auténtica, dejar de la mano de dios a ese cofrade menesteroso y desinteresado, que se brinda a la hermandad sin cobrar un duro, para trabajar contrarreloj un mar de horas sin descanso, si luego el resultado que se brinda al visitante, es un colag, en el que uno no sabe donde termina la cruz de mayo, y comienza el altar del corpus, porque todo es válido ante el desconocimiento. Y no, y mil veces no. No todo es válido. La tradición de la cruz de mayo está registrada oralmente de padres a hijos, para aquel que desee conocerla. Incluso en las hemerotecas de nuestros periódicos del siglo pasado, se detallan los componentes de unos y otros montajes, y se acompañan de fotos muy aleccionadoras.
Jamás una cruz de mayo debe contar entre su exorno, con un techo de palio, un frontal de las caídas, y menos aún con un fragmento de los respiraderos del trono. ¿Quién les ha dicho a estas criaturas que esa es la tradición?. Pero lo que es más grave, quién le ha dicho al jurado que eso es premiable, cuando eso es precisamente lo que descalifica la cruz en el instante de verla. Si la tradición oral y escrita, dice que la Cruz será el único elemento religioso de todo el conjunto, para que su exaltación sea el primer motivo de todo lo montado, y que esta debe ser de clavel rojo, ¿cómo hay un jurado que otorga un accésit a una cruz de naranjas, en cuyo basamento hay una cafetera moderna de imitación a cobre pulido?. ¿Cave mayor desprecio por la tradición y la historia de nuestras costumbres?. ¿Tiene que venir la Casa de Jaén en Granada, y su hermandad de La Virgen de La Cabeza, a montar una cruz exacta a la que marcan los cánones en el patio de su encantadora casa del barrio de la Magdalena, y demostrarnos a los granadinos como se hace una cruz?. Pues si, lo hicieron y de rechupete, y no tenía santicos, sino todo el arsenal de enseres castizos que marca la tradición, incluidos su pero y tijeras.
Digo y proclamo para terminar, que necesitamos con urgencia una escuela municipal en la que impartir materia, a los futuros miembros de los distintos jurados, para que por menesterosas criaturas, desinteresadas y de buena voluntad, pero con un desconocimiento grande de nuestras tradiciones, no vayamos enterrando en el olvido la verdad de nuestra historia, transformándola en híbridos engendros muy modernos y en los que todo vale. No paisanos, en tocando a nuestra tradición e historia, debemos conservarla como es, por eso, no todo vale. Y una cruz, no es un altar del corpus, se ponga el artista como se ponga. Y el que no sepa de que va, que no se meta a creativo, que pregunte algún viejo, y verá como lo saca de dudas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
