FELIZ NAVIDAD
Tito Ortiz.-
Digo y mantengo, que Granada es una parte del mundo donde se vive cercano al paraíso, aunque sea el de Soto de Rojas, que aparte de no existir nada más que en el papel como letra impresa, para colmo, está cerrado. Tal incongruencia sólo se suele dar en esta tierra tan atávica, indolente, y resignada a su triste destino, que será – yo no lo pongo en duda – muy bello, pero muy triste y fatalista, como todo lo de aquí. Si recogemos algunos titulares de los últimos días, observaremos con pavor, que el espectáculo que Granada ofrece en la actualidad como realidad social, es auténticamente dantesco. Porque sospecho que no atraemos muchas inversiones empresariales, con el estudio que UGT puso sobre la mesa, en el que los granadinos batimos récords en aguantar de baja laboral, estando la cifra media cercana al mes. Eso es aguantar, y no lo que hacen los buceadores. Pero como tenemos para todos los gustos, no es cuestión baladí, que la precariedad laboral en materia de contratos y sueldos, alcance en la provincia de la Alhambra hasta el noventa y tres por ciento, de lo que se deduce, que sólo siete de cada cien trabajadores, poseen un contrato en regla y un sueldo digno. Pero que nadie comience a llorar, porque me faltan los datos mas asombrosos, y los que de verdad nos hunden en la miseria. Es en la provincia granatensis donde más ha subido la cesta de la compra, mientras vemos con absoluta templanza, como van desapareciendo los vuelos baratos y no tan baratos, de nuestro aeropuerto compartido con los hermanos jiennenses, al tiempo de que como fragmento territorial último al sur de Europa, somos desde hace años, los más atrasados y subdesarrollados, a la espera de una “T” invertida, que nos conecte con el Mediterráneo y con el Atlántico, que pueda sacar mercancías del Puerto de Motril en dirección a Madrid, como atraque más cercano a la capital del reino, y compensar así a estas alturas, que carecemos de metro, AVE, y otras infraestructuras, que ya se han envejecido en otras autonomías, o incluso en la otra parte de la nuestra.
Algo si mantenemos: La regularidad en casos y denuncias por violencia de género, accidentes laborales mortales, pérdida de empleo, último lugar del país en renta percápita, las zonas “ecológicas” para los contenedores del reciclaje, convertidas en comederos de insectos y ratas, y un transporte metropolitano, cuya rapidez y frecuencia, entra en los parámetros de las antiguas diligencias y coches de postas, sin olvidar a los taxistas que impiden que tengamos servicio adecuado en el área poblacional del cinturón. A todo esto deberíamos añadir que, la red de carreteras provinciales, en su mayoría, mantiene el trazado de los reyes católicos, y el estado del firme y las curvas, anterior a la república. No hay más que intentar acceder a la Alpujarra, Los Montes, o visitar el Norte. Es esta la ciudad de la quimera, donde los discursos reales, con entidad de auténticos estadistas y análisis certero, no están en la voz de los políticos que nos gobiernan, dada su cortedad de miras y precariedad intelectual, sino en la de aquellos que fueron fagocitados prematuramente de la vida pública por sus propios partidos, y al pasar de muchos años, todavía no han sido capaces de reemplazarlos por compañer@s , que puedan desatarles la correa de las sandalias. Granada tiene en su casa, o en instituciones donde no tocan bola, convertidos en fantasmas con memoria, a las mentes preclaras necesarias para sacarnos del subdesarrollo, pero tristemente, los que tienen la obligación de hacerlo, carecen de la capacidad intelectual imprescindible para llevar los proyectos a cabo, que por no tener, ni tienen capacidad para dialogar con el contrario, buscando el bien común de la sociedad a la que representan. Jamás esta ciudad y su provincia, estuvieron más abandonadas a su suerte, dado el bajo nivel de quienes nos representan. Así no hay forma de ganarle el pulso al futuro. ¿ Qué están haciendo con nosotros?, que además somos los que les hemos contratado por cuatro años para que nos resuelvan los problemas. Con nuestro voto, les hemos proporcionado sueldos de lujo, transporte preferente y un nivel de vida envidiable. Lo menos que pueden hacer, es resolvernos los problemas, y no gastar su tiempo y energías en vanas peleas de contrincantes políticos acatetados, que intentan poner la frontera y la aduana, entre villa oreja de arriba y la de abajo. Esto no es un pueblo señores. Esta es una ciudad milenaria con una historia tan grande, que les sobrepasa a ustedes. Y una provincia tan rica, que a base de perder trenes, ya no hay forma de hacerla creer en su futuro. Entre la crisis que a nadie afecta y la ineptitud de sus señorías, si usted querido lector quiere visitarme, estoy a la entrada del cubo de la Alhambra, expendiendo los números por riguroso orden, para todos aquellos que decidan que ya no pueden más, pero como estamos en tiempos de recortes, voy a poner otro dispensador de tíquest numéricos en el Tajo del Pollero, que siempre queda mas a mano, y permite un último paseo por el de Los Tristes. Por favor no se me aglomeren, que hay para todos. A fin de cuentas, ya lo dijo mi director espiritual: La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso, y aplicar después los remedios equivocados. Ahí queda eso.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
miércoles, 25 de junio de 2008
OJO CON NOSOTROS LOS PERIODISTAS
NOSOTROS TAMBIÉN CAEMOS
Tito Ortiz.-
Es humano, siempre se ha dicho que la carne es débil, y de esta manera, la sociedad ha disculpado, cuando no, exculpado, a todos aquellos que por su condición laboral, o religiosa, no predican con el ejemplo. Y este razonamiento es aplicable a toda la sociedad en su conjunto, incluidos los periodistas, porque la noticia de éstos días nos ha dejado boquiabiertos, sobre todo a los que en nuestra trayectoria, nos ha tocado redactar sucesos durante años, como es mi caso, en el desaparecido diario Patria. En los últimos meses, en el pueblecito de Kicevo de Macedonia, la gente estaba sobresaltada por la intervención de un asesino en serie, que estaba sembrando de cadáveres los contornos. Violaba y asesinaba mujeres con total impunidad, pero a la policía le llamó poderosamente la atención, que las informaciones firmadas por el periodista, Vlado Taneski, marido y padre ejemplar de dos hijos, de 56 años y brillante plumilla, contenían datos tan exactos sobre los crímenes, y que ellos no habían revelado, que terminó confesando que él era el asesino, y en pocos días se ha suicidado en su celda “convenientemente”, pues ya se sabe que allí estas cosas son expeditas. O sea, que los periodistas también caemos del otro lado de la justicia, bien cuando los dioses miran para otro lado, o cuando nuestras mujeres no nos hacen caso, que de todo hay en la viña del señor, y más con estas calores que desequilibran al más pintado.
Aunque la historia está llena de aquellos y aquellas que han traspasado los límites de la cordura, y delinquido incluso, realizando acciones desde la parte opuesta, al razonamiento personal que les tocaba defender. No ha mucho tiempo, sesudos compañeros del periodismo de investigación, sorprendieron por las calles de Madrid, el coche oficial del mismísimo Director General de Tráfico, a más de ciento cuarenta kilómetros por hora, pasándose por el forro de las entretelas, todos los consejos y leyes que publicita en carísimas campañas, y que luego, a nosotros nos cuesta el dinero y los puntos, y desde hace poco, hasta la cárcel. Pues que quieren que les diga... que no hay derecho a estos atropellos de la razón. Y que la vida no puede ser un embudo, con lo ancho para unos y los estrecho para los de siempre. Pero transgredir las normas tiene su morbo, y algunos/as caen en la tentación. El mes pasado, durante la celebración de las cruces de Mayo en Córdoba, el hermano mayor de una hermandad, fue paseado por un patio en posición de crucificado, alzado sobre los hombros de sus afectos costaleros, asunto este que le ha costado la dimisión, y que pare ahí la cosa. Todos recordamos el caso de aquel famoso anestesista, que como hombre de la salud, se le suponía una mínima asepsia y pulcritud, y que muy al contrario, además de drogarse diariamente, por lo que estaba infectado de enfermedad horrible, anestesiaba a sus pacientes con la misma jeringuilla, con lo cual, además de excrementar sobre su juramento hipocrático, era un guarro de muy padre y señor mío. Conocí a un pastelero que odiaba a su jefe, y para vengarse, escupía enormes gargajos sobre la masa de cabello de ángel, antes de introducirla en las empanadillas. Todo un angelito... de la muerte, claro.
Si alguien piensa que el ejercicio de la prostitución está alejado de la religiosidad popular, es que no conoce el país donde vive. Al menos, que yo conozca, dos hermandades del Realejo de los años cuarenta y cincuenta, están en la calle y pudieron fundarse, gracias a la colaboración de afamadas casas de trato del barrio de San Matías, donde se recaudaron suculentos fondos para llevar a cabo los dignos proyectos. Además, de todos es conocido el fervor mariano de aquellas meretrices, representado por enormes medallas de oro macizo al cuello, con la efigie de nuestra Patrona. Durante mi preparación para ingreso en bachiller, tuve un excelente compañero de pupitre, hijo de madre soltera, limpiadora del Colegio de Los Escolapios, aunque todos sabíamos que su padre era un sacerdote que nos daba clase de francés. La carne es débil, ya lo he dicho y lo mantengo, pues pertenezco a la promoción de monaguillos preconciliares de misa de espaldas y en latín, que se bebían el vino de consagrar con un descaro espeluznante. El mismo que reputados vinateros de la época exhibían al echar agua al vino, un deporte que también practicaban algunos lecheros. La tentación vive arriba, dijo alguien en letra impresa y celuloide, pero a veces convive con nosotros mismos, no hay más que recordar el caso de algunos/as jueces/zas suspendidos o condenados, por no aplicarse así mismos la justicia que imparten.
Parece que todos – si nos dejan – somos capaces de lo contrario que deberíamos hacer. El dueño del desaparecido restaurante “Los Pinetes” del Callejón de Arjona, me confesaba una tarde con maligna satisfacción, como un jeque árabe de visita oficial en Granada, se escapó de la comitiva durante unos minutos, para probar sus callos de cerdo y el vino de la costa, llegando a engullir en tiempo récord, dos raciones y tres copas, acoquinando una propina de miles de pesetas de la época. Podría seguir en páginas interiores relatando casos reales como estos, pero dejo tres para el punto final, de los que hacen que el ciudadano pierda la fe en la policía y hasta en el ser humano: En el Aljarafe sevillano, se ha detenido a un Guarda Jurado, como autor de los últimos diez robos más escandalosos de la zona. Pero si hablamos de escándalo, la palma se la llevan los mas de treinta policías de Coslada, detenidos por infringir la ley, con todas las de la misma. Y la noticia de última hora. Un Guardia Civil ha sido condenado a nueve meses, multa y retirada del carnet de conducir durante dos años, por conducir bebido, pero como se dice en los dibujos animados, no se vayan, que aún hay más. El citado miembro de la benemérita está destinado en el destacamento de Tráfico, o sea, que es de los que nos hace el control a usted y a mí, y es además, Secretario de Seguridad Vial, de la Asociación Unificada de Guardias Civiles. ¿Hay quién de más?
Tito Ortiz.-
Es humano, siempre se ha dicho que la carne es débil, y de esta manera, la sociedad ha disculpado, cuando no, exculpado, a todos aquellos que por su condición laboral, o religiosa, no predican con el ejemplo. Y este razonamiento es aplicable a toda la sociedad en su conjunto, incluidos los periodistas, porque la noticia de éstos días nos ha dejado boquiabiertos, sobre todo a los que en nuestra trayectoria, nos ha tocado redactar sucesos durante años, como es mi caso, en el desaparecido diario Patria. En los últimos meses, en el pueblecito de Kicevo de Macedonia, la gente estaba sobresaltada por la intervención de un asesino en serie, que estaba sembrando de cadáveres los contornos. Violaba y asesinaba mujeres con total impunidad, pero a la policía le llamó poderosamente la atención, que las informaciones firmadas por el periodista, Vlado Taneski, marido y padre ejemplar de dos hijos, de 56 años y brillante plumilla, contenían datos tan exactos sobre los crímenes, y que ellos no habían revelado, que terminó confesando que él era el asesino, y en pocos días se ha suicidado en su celda “convenientemente”, pues ya se sabe que allí estas cosas son expeditas. O sea, que los periodistas también caemos del otro lado de la justicia, bien cuando los dioses miran para otro lado, o cuando nuestras mujeres no nos hacen caso, que de todo hay en la viña del señor, y más con estas calores que desequilibran al más pintado.
Aunque la historia está llena de aquellos y aquellas que han traspasado los límites de la cordura, y delinquido incluso, realizando acciones desde la parte opuesta, al razonamiento personal que les tocaba defender. No ha mucho tiempo, sesudos compañeros del periodismo de investigación, sorprendieron por las calles de Madrid, el coche oficial del mismísimo Director General de Tráfico, a más de ciento cuarenta kilómetros por hora, pasándose por el forro de las entretelas, todos los consejos y leyes que publicita en carísimas campañas, y que luego, a nosotros nos cuesta el dinero y los puntos, y desde hace poco, hasta la cárcel. Pues que quieren que les diga... que no hay derecho a estos atropellos de la razón. Y que la vida no puede ser un embudo, con lo ancho para unos y los estrecho para los de siempre. Pero transgredir las normas tiene su morbo, y algunos/as caen en la tentación. El mes pasado, durante la celebración de las cruces de Mayo en Córdoba, el hermano mayor de una hermandad, fue paseado por un patio en posición de crucificado, alzado sobre los hombros de sus afectos costaleros, asunto este que le ha costado la dimisión, y que pare ahí la cosa. Todos recordamos el caso de aquel famoso anestesista, que como hombre de la salud, se le suponía una mínima asepsia y pulcritud, y que muy al contrario, además de drogarse diariamente, por lo que estaba infectado de enfermedad horrible, anestesiaba a sus pacientes con la misma jeringuilla, con lo cual, además de excrementar sobre su juramento hipocrático, era un guarro de muy padre y señor mío. Conocí a un pastelero que odiaba a su jefe, y para vengarse, escupía enormes gargajos sobre la masa de cabello de ángel, antes de introducirla en las empanadillas. Todo un angelito... de la muerte, claro.
Si alguien piensa que el ejercicio de la prostitución está alejado de la religiosidad popular, es que no conoce el país donde vive. Al menos, que yo conozca, dos hermandades del Realejo de los años cuarenta y cincuenta, están en la calle y pudieron fundarse, gracias a la colaboración de afamadas casas de trato del barrio de San Matías, donde se recaudaron suculentos fondos para llevar a cabo los dignos proyectos. Además, de todos es conocido el fervor mariano de aquellas meretrices, representado por enormes medallas de oro macizo al cuello, con la efigie de nuestra Patrona. Durante mi preparación para ingreso en bachiller, tuve un excelente compañero de pupitre, hijo de madre soltera, limpiadora del Colegio de Los Escolapios, aunque todos sabíamos que su padre era un sacerdote que nos daba clase de francés. La carne es débil, ya lo he dicho y lo mantengo, pues pertenezco a la promoción de monaguillos preconciliares de misa de espaldas y en latín, que se bebían el vino de consagrar con un descaro espeluznante. El mismo que reputados vinateros de la época exhibían al echar agua al vino, un deporte que también practicaban algunos lecheros. La tentación vive arriba, dijo alguien en letra impresa y celuloide, pero a veces convive con nosotros mismos, no hay más que recordar el caso de algunos/as jueces/zas suspendidos o condenados, por no aplicarse así mismos la justicia que imparten.
Parece que todos – si nos dejan – somos capaces de lo contrario que deberíamos hacer. El dueño del desaparecido restaurante “Los Pinetes” del Callejón de Arjona, me confesaba una tarde con maligna satisfacción, como un jeque árabe de visita oficial en Granada, se escapó de la comitiva durante unos minutos, para probar sus callos de cerdo y el vino de la costa, llegando a engullir en tiempo récord, dos raciones y tres copas, acoquinando una propina de miles de pesetas de la época. Podría seguir en páginas interiores relatando casos reales como estos, pero dejo tres para el punto final, de los que hacen que el ciudadano pierda la fe en la policía y hasta en el ser humano: En el Aljarafe sevillano, se ha detenido a un Guarda Jurado, como autor de los últimos diez robos más escandalosos de la zona. Pero si hablamos de escándalo, la palma se la llevan los mas de treinta policías de Coslada, detenidos por infringir la ley, con todas las de la misma. Y la noticia de última hora. Un Guardia Civil ha sido condenado a nueve meses, multa y retirada del carnet de conducir durante dos años, por conducir bebido, pero como se dice en los dibujos animados, no se vayan, que aún hay más. El citado miembro de la benemérita está destinado en el destacamento de Tráfico, o sea, que es de los que nos hace el control a usted y a mí, y es además, Secretario de Seguridad Vial, de la Asociación Unificada de Guardias Civiles. ¿Hay quién de más?
lunes, 16 de junio de 2008
dejarse matar no es torear
DEJARSE MATAR, NO ES TOREAR
Tito Ortiz.-
Desde Cúchares a Pedro el de Ronda, pasando por todo el Cossio, a lo largo de la historia de la tauromaquia, hay una serie de mitos que han entrado en la leyenda, porque toreaban como los ángeles, unos, o porque tuvieron la mala suerte de morir en el ruedo otros, pero nadie buscaba ese final. La cogida es el percance posible, casi siempre por error del torero, nunca buscado y siempre evitado, en honor del arte. El valor es algo inherente al torero, pero nunca la irracionalidad, puede sobrevalorarse como el objetivo de la fiesta, muy al contrario, la esencia misma del toreo, basa sus cimientos en que la inteligencia del hombre, es lo suficientemente habilidosa, como para realizar arte, frente a un animal sin inteligencia, nunca poniéndose a su altura neuronal, de tal forma, que lo que se tenga que valorar, sea la insensatez, frente a la cordura. Cuando la fuerza bruta del burel, se pone a la altura del que no se quita cuando pasa el tren, lo único que estamos valorando es el valor extremo, o la falta de sensatez, y para eso ya estaban los gladiadores en los circos romanos, que sabían que si no eran capaces de vencer la fiereza, serían ellos los sacrificados. Pero no es el caso. Si ante la tromba de antitaurinos que invade Europa, los aficionados tenemos algo a lo que agarrarnos, es a la realización de un arte, donde la inteligencia vence a la fiera, pero no a la del suicidio por que si. Eso ni es arte, ni es la esencia del toreo, ni es el futuro. Por eso José Tomás, puede ser en estos momentos, el profesional que más daño le esté haciendo a la fiesta, cuando el futuro de la misma se debate en las más altas instancias políticas, y el resultado de cada una de sus actuaciones, es la posible pérdida de la vida, de una manera gratuita y sin sentido, atropellando a la razón, exponiendo sin necesidad, y lo que es mas grave, sin aportar arte a la lidia, sino, riesgo y tragedia. El toreo no es eso.
José Tomás, no es tonto. Los que lo llevan y animan en esta trayectoria suicida desde su reaparición, tampoco. Cada tarde se embolsa decenas de millones de pesetas por atropellar la razón, y eso acrecienta el mito y la cuenta corriente. Pero eso no es torear. El torero tiene unos terrenos, el toro los suyos, ponerse en los de la bestia, es saber de antemano que serás atropellado, de igual manera que si te tumbaras en un paso a nivel sin barreras, a pocos segundos de que pase el ave. Los toreros de verdad, han pasado a la historia con muy pocas cornadas. Sin remontarme siglos atrás, sólo con los que yo he visto en la plaza, recuerdo sin necesidad de verles las tripas fuera, a genios como, Antonio Ordóñez, Paco Camino, Curro Romero, Rafael de Paula, José María Manzanares, Emilio Muñoz, o José Antonio Morante de La Puebla. Todos ellos, han sido capaces de hacerme levantar de mi asiento con los vellos de punta, sin necesidad de pasar miedo. Yo voy a la plaza a disfrutar, no ha pasar un mal rato. Si quiero ver como muere alguien inútilmente, me aposto en una cuneta a esperar el accidente. A los toros se va a disfrutar, no ha sufrir un infarto. Aquel que compra un abono, o se gasta tres mil euros en la reventa por una andanada, para ver como el torero sale ensartado en un pitón, como un pinchito moruno, no es un aficionado a los toros, es un enfermo digno de ser tratado por José María López Sánchez.
Dicen los que de esto saben y me enseñaron lo que sé, que el toreo consiste en acercarte a la fiera, traerlo embebido en el engaño, liártelo a la cintura y llevarlo lo más largo posible por detrás, a modo de un caracoleo dancístico, en el que parar, mandar y templar, sean las premisas imprescindibles, para que tu creatividad se pronuncie lo más lenta posible, y cada lance se haga eterno en el desarrollo espontáneo de quince segundos, irrepetibles e inimaginables, porque como todo arte, se desarrolla en el instante, y el tiempo es imposible congelarlo. Nada se dice a los largo de cinco siglos, de que el arte del toreo, sea el revolcón por el revolcón, la cornada por la cornada, o como hace José Tomás, ponerte en la trayectoria natural del toro, para que este te atropelle a la fuerza. Eso no es torear, eso es dejar a las claras, que nadie te espera cuando aquello termina. Que no hay una paciente esposa rezando en casa, ni unos hijos esperando abrazarte cuando vuelvas, que te da lo mismo tu dormitorio, que la UVI del Gregorio Marañón, y no tengo nada que decir al respecto, porque cada uno puede hacer de su capa un sayo. Pero pretender que eso sea valorable como un mito del toreo, es un engaño a la fiesta y su historia. Torear no es dejarse matar, sobre todo cuando se sabe, que la enfermería de Madrid es la mejor del Mundo. Su equipo de cirujanos el mas cualificado, y la ciencia ya no es la de los tiempos de Manolete o Paquirri. Ya es muy difícil morir en una plaza y menos en la primera del mundo. ¿Arriesgaría tanto José Tomás en una portátil de un pueblo perdido en la sierra?.
A historia del toreo hay que pasar por torear, y no por morir en una plaza. Y si de toreo hablamos, en su regreso a los ruedos hemos visto menos. Hay mucho de tremendismo, pero poco de toreo fundamental. Se enmascara todo con ponerse donde lo cogen los toros, y eso, queridos aficionados, vosotros lo sabéis como yo, es muy fácil. Lo verdaderamente difícil, es torear con sentimiento, con valor y con arte, y no mancharte la taleguilla. Eso es lo que tiene importancia, y no que te atropelle uno de seiscientos kilos, porque te has puesto en su trayectoria. Ya está bien de camelos y de “artistas” del engaño.
Tito Ortiz.-
Desde Cúchares a Pedro el de Ronda, pasando por todo el Cossio, a lo largo de la historia de la tauromaquia, hay una serie de mitos que han entrado en la leyenda, porque toreaban como los ángeles, unos, o porque tuvieron la mala suerte de morir en el ruedo otros, pero nadie buscaba ese final. La cogida es el percance posible, casi siempre por error del torero, nunca buscado y siempre evitado, en honor del arte. El valor es algo inherente al torero, pero nunca la irracionalidad, puede sobrevalorarse como el objetivo de la fiesta, muy al contrario, la esencia misma del toreo, basa sus cimientos en que la inteligencia del hombre, es lo suficientemente habilidosa, como para realizar arte, frente a un animal sin inteligencia, nunca poniéndose a su altura neuronal, de tal forma, que lo que se tenga que valorar, sea la insensatez, frente a la cordura. Cuando la fuerza bruta del burel, se pone a la altura del que no se quita cuando pasa el tren, lo único que estamos valorando es el valor extremo, o la falta de sensatez, y para eso ya estaban los gladiadores en los circos romanos, que sabían que si no eran capaces de vencer la fiereza, serían ellos los sacrificados. Pero no es el caso. Si ante la tromba de antitaurinos que invade Europa, los aficionados tenemos algo a lo que agarrarnos, es a la realización de un arte, donde la inteligencia vence a la fiera, pero no a la del suicidio por que si. Eso ni es arte, ni es la esencia del toreo, ni es el futuro. Por eso José Tomás, puede ser en estos momentos, el profesional que más daño le esté haciendo a la fiesta, cuando el futuro de la misma se debate en las más altas instancias políticas, y el resultado de cada una de sus actuaciones, es la posible pérdida de la vida, de una manera gratuita y sin sentido, atropellando a la razón, exponiendo sin necesidad, y lo que es mas grave, sin aportar arte a la lidia, sino, riesgo y tragedia. El toreo no es eso.
José Tomás, no es tonto. Los que lo llevan y animan en esta trayectoria suicida desde su reaparición, tampoco. Cada tarde se embolsa decenas de millones de pesetas por atropellar la razón, y eso acrecienta el mito y la cuenta corriente. Pero eso no es torear. El torero tiene unos terrenos, el toro los suyos, ponerse en los de la bestia, es saber de antemano que serás atropellado, de igual manera que si te tumbaras en un paso a nivel sin barreras, a pocos segundos de que pase el ave. Los toreros de verdad, han pasado a la historia con muy pocas cornadas. Sin remontarme siglos atrás, sólo con los que yo he visto en la plaza, recuerdo sin necesidad de verles las tripas fuera, a genios como, Antonio Ordóñez, Paco Camino, Curro Romero, Rafael de Paula, José María Manzanares, Emilio Muñoz, o José Antonio Morante de La Puebla. Todos ellos, han sido capaces de hacerme levantar de mi asiento con los vellos de punta, sin necesidad de pasar miedo. Yo voy a la plaza a disfrutar, no ha pasar un mal rato. Si quiero ver como muere alguien inútilmente, me aposto en una cuneta a esperar el accidente. A los toros se va a disfrutar, no ha sufrir un infarto. Aquel que compra un abono, o se gasta tres mil euros en la reventa por una andanada, para ver como el torero sale ensartado en un pitón, como un pinchito moruno, no es un aficionado a los toros, es un enfermo digno de ser tratado por José María López Sánchez.
Dicen los que de esto saben y me enseñaron lo que sé, que el toreo consiste en acercarte a la fiera, traerlo embebido en el engaño, liártelo a la cintura y llevarlo lo más largo posible por detrás, a modo de un caracoleo dancístico, en el que parar, mandar y templar, sean las premisas imprescindibles, para que tu creatividad se pronuncie lo más lenta posible, y cada lance se haga eterno en el desarrollo espontáneo de quince segundos, irrepetibles e inimaginables, porque como todo arte, se desarrolla en el instante, y el tiempo es imposible congelarlo. Nada se dice a los largo de cinco siglos, de que el arte del toreo, sea el revolcón por el revolcón, la cornada por la cornada, o como hace José Tomás, ponerte en la trayectoria natural del toro, para que este te atropelle a la fuerza. Eso no es torear, eso es dejar a las claras, que nadie te espera cuando aquello termina. Que no hay una paciente esposa rezando en casa, ni unos hijos esperando abrazarte cuando vuelvas, que te da lo mismo tu dormitorio, que la UVI del Gregorio Marañón, y no tengo nada que decir al respecto, porque cada uno puede hacer de su capa un sayo. Pero pretender que eso sea valorable como un mito del toreo, es un engaño a la fiesta y su historia. Torear no es dejarse matar, sobre todo cuando se sabe, que la enfermería de Madrid es la mejor del Mundo. Su equipo de cirujanos el mas cualificado, y la ciencia ya no es la de los tiempos de Manolete o Paquirri. Ya es muy difícil morir en una plaza y menos en la primera del mundo. ¿Arriesgaría tanto José Tomás en una portátil de un pueblo perdido en la sierra?.
A historia del toreo hay que pasar por torear, y no por morir en una plaza. Y si de toreo hablamos, en su regreso a los ruedos hemos visto menos. Hay mucho de tremendismo, pero poco de toreo fundamental. Se enmascara todo con ponerse donde lo cogen los toros, y eso, queridos aficionados, vosotros lo sabéis como yo, es muy fácil. Lo verdaderamente difícil, es torear con sentimiento, con valor y con arte, y no mancharte la taleguilla. Eso es lo que tiene importancia, y no que te atropelle uno de seiscientos kilos, porque te has puesto en su trayectoria. Ya está bien de camelos y de “artistas” del engaño.
jueves, 12 de junio de 2008
PATRONAL PROLETARIA
PATRONAL PROLETARIA
Tito Ortiz.-
Estaba el gobierno distraído y relajado, regocijándose en la verdad de su triunfo electoral, y con el rabillo del ojo atisbando la cercanía de las vacaciones, la composición de las diputaciones permanentes, por si acaso, y el cierre de las cámaras por veraneo, que ni sus servicios de información han sido capaces de alertar, de que la derechona facistoide, agazapada en traje de alpaca de Armani, iba a poner el país boca abajo, con una simple huelga de transporte. En esta tierra, en la que la rancia conservaduría política, no perdona el triunfo de la izquierda, y esta vez, sin necesidad de atentado manipulable, era lógico sospechar, de donde nos iban a venir las bofetadas. Dado que el partido popular no está para estrategias de oposición, sino para centrarse en su reestructuración posible, quien ha dado la cara, disparando sus cañones a la línea de flotación, del gobierno instituido libremente por el resultado de las urnas, ha sido la derecha más peligrosa y dañina para la libertad, o sea, la derecha económica, que es la verdadera y de la que todos dependemos.
Un país en el que los obreros no van a la huelga, es un país desacelerado económicamente, pero llevadero si te aprietas el cinturón, y aguantas a que pase el chaparrón, que pasará a buen seguro. Pero entonces, la derecha no se venga de su fracaso electoral. ¿Cómo hacerlo?. Muy sencillo. Que las acciones de ataque, derribo, erosión y desgaste al gobierno, las lleven a cabo los peones, pero por orden de los “señoritos” de siempre, que son los que están dejando de ganar algo, con la crisis, y entonces, sus yates de recreo, - desde los que dan las órdenes a los huelguistas, - sus aviones particulares, y sus coches de alta gama, se ponen en movimiento para adoctrinar a los piquetes, que desconocedores de quienes manejan los hilos, arriesgan inútilmente sus vidas, para sacarles las castañas del fuego, a los que compatibilizan las cuentas transparentes cara a Hacienda, con otras en paraísos fiscales, para jugar a todas las bandas, y continuar impunemente llenándose los bolsillos a manos llenas, mientras otros no conciliamos el sueño, pensando en que el maldito Euribor ha vuelto a subir, que el IPC está disparado a tan sólo la mitad del ejercicio, y que con los veinte euros de siempre, me echan la mitad de combustible en el depósito.
Cuando es la patronal – como es el caso que nos ocupa – la que se pone en huelga en un país, los curritos no deberían tirarse a las carreteras integrando piquetes “informativos”, haciéndole el caldo gordo a sus amos, que se ríen, Daiquiri en mano, con las fotos en primera de las movilizaciones, viéndoles como mueren y los apalean, para que ellos sigan ganando más y más, hasta que ellos mismos ordenen a sus representantes, aceptar lo que se cuece en una mesa de convenio ministerial. Cuando la derecha política, no está legitimada para desgastar a un gobierno de izquierdas, es la diestra extrema de la economía, la que hace el trabajo sucio, dejando ver a las claras, quien manda en el mundo, que no siempre es quien ganas las elecciones, como al mundo es bien notorio. La estrategia les ha salido perfecta. Porque camuflada como una simple huelga de transporte, la foto obtenida a las cuarenta y ocho horas, es la de mercados desabastecidos, con ciudadanos que no encuentran los alimentos de primera necesidad, los ganaderos tirando miles de litros de leche a las alcantarillas porque no pueden almacenarla, los agricultores sembrando las autopistas con productos perecederos que no pueden llegar a su destino, ciudadanos parados en las cunetas, porque no encuentran combustible en las gasolineras, en definitiva, la de un país sumido en el caos, gracias a tan sólo el doce por ciento de la patronal del transporte, que es la que se niega a llegar a un acuerdo, y la que tiene a todo un país con síntomas de tercermundista, sumido en la incertidumbre.
Queda una vez más a la vista y claramente comprobado, que el peligro social no se concentra solamente en la derecha política, sino en la derecha económica, que es la verdadera, y la que nos pone la bota en el cuello, para que seamos buenos y dejemos que sigan ganando el quinientos por cien sobre lo invertido, ya que los márgenes que estudiamos en economía como posibles, son una quimera fantasiosa. Aquí se trata – como siempre – de llenarse los bolsillos cuanto antes más y mejor, a costa de los últimos de la fila, que son además los utilizados como vanguardias de la acción, para recibir los palos en las manifestaciones, y los insultos de sus propios compañeros, que no están de acuerdo con que los sigan manejando como marionetas gratuitas, al servicio de “su señor”. Dividir a los que menos ganan, es el éxito más grande de esta huelga, que paradójicamente, ha sido auspiciada, mantenida, protagonizada y subvencionada, por la patronal. Algo que la clase trabajadora debería tener claro, para no caer en sus manejos, y tener al menos la dignidad del obrero, que no debe hacerle el juego sucio, a quienes desde la cubierta de su yate, se ríen a mandíbula batiente, viendo en la televisión, como sus fieles empleados reciben con estoicismo los golpes de los antidisturbios, para conseguirles mayores ingresos a la vuelta de la esquina. No hay mas ciego que el que no quiere ver, y en este conflicto, la clase trabajadora debería visitar al oculista con urgencia.
Tito Ortiz.-
Estaba el gobierno distraído y relajado, regocijándose en la verdad de su triunfo electoral, y con el rabillo del ojo atisbando la cercanía de las vacaciones, la composición de las diputaciones permanentes, por si acaso, y el cierre de las cámaras por veraneo, que ni sus servicios de información han sido capaces de alertar, de que la derechona facistoide, agazapada en traje de alpaca de Armani, iba a poner el país boca abajo, con una simple huelga de transporte. En esta tierra, en la que la rancia conservaduría política, no perdona el triunfo de la izquierda, y esta vez, sin necesidad de atentado manipulable, era lógico sospechar, de donde nos iban a venir las bofetadas. Dado que el partido popular no está para estrategias de oposición, sino para centrarse en su reestructuración posible, quien ha dado la cara, disparando sus cañones a la línea de flotación, del gobierno instituido libremente por el resultado de las urnas, ha sido la derecha más peligrosa y dañina para la libertad, o sea, la derecha económica, que es la verdadera y de la que todos dependemos.
Un país en el que los obreros no van a la huelga, es un país desacelerado económicamente, pero llevadero si te aprietas el cinturón, y aguantas a que pase el chaparrón, que pasará a buen seguro. Pero entonces, la derecha no se venga de su fracaso electoral. ¿Cómo hacerlo?. Muy sencillo. Que las acciones de ataque, derribo, erosión y desgaste al gobierno, las lleven a cabo los peones, pero por orden de los “señoritos” de siempre, que son los que están dejando de ganar algo, con la crisis, y entonces, sus yates de recreo, - desde los que dan las órdenes a los huelguistas, - sus aviones particulares, y sus coches de alta gama, se ponen en movimiento para adoctrinar a los piquetes, que desconocedores de quienes manejan los hilos, arriesgan inútilmente sus vidas, para sacarles las castañas del fuego, a los que compatibilizan las cuentas transparentes cara a Hacienda, con otras en paraísos fiscales, para jugar a todas las bandas, y continuar impunemente llenándose los bolsillos a manos llenas, mientras otros no conciliamos el sueño, pensando en que el maldito Euribor ha vuelto a subir, que el IPC está disparado a tan sólo la mitad del ejercicio, y que con los veinte euros de siempre, me echan la mitad de combustible en el depósito.
Cuando es la patronal – como es el caso que nos ocupa – la que se pone en huelga en un país, los curritos no deberían tirarse a las carreteras integrando piquetes “informativos”, haciéndole el caldo gordo a sus amos, que se ríen, Daiquiri en mano, con las fotos en primera de las movilizaciones, viéndoles como mueren y los apalean, para que ellos sigan ganando más y más, hasta que ellos mismos ordenen a sus representantes, aceptar lo que se cuece en una mesa de convenio ministerial. Cuando la derecha política, no está legitimada para desgastar a un gobierno de izquierdas, es la diestra extrema de la economía, la que hace el trabajo sucio, dejando ver a las claras, quien manda en el mundo, que no siempre es quien ganas las elecciones, como al mundo es bien notorio. La estrategia les ha salido perfecta. Porque camuflada como una simple huelga de transporte, la foto obtenida a las cuarenta y ocho horas, es la de mercados desabastecidos, con ciudadanos que no encuentran los alimentos de primera necesidad, los ganaderos tirando miles de litros de leche a las alcantarillas porque no pueden almacenarla, los agricultores sembrando las autopistas con productos perecederos que no pueden llegar a su destino, ciudadanos parados en las cunetas, porque no encuentran combustible en las gasolineras, en definitiva, la de un país sumido en el caos, gracias a tan sólo el doce por ciento de la patronal del transporte, que es la que se niega a llegar a un acuerdo, y la que tiene a todo un país con síntomas de tercermundista, sumido en la incertidumbre.
Queda una vez más a la vista y claramente comprobado, que el peligro social no se concentra solamente en la derecha política, sino en la derecha económica, que es la verdadera, y la que nos pone la bota en el cuello, para que seamos buenos y dejemos que sigan ganando el quinientos por cien sobre lo invertido, ya que los márgenes que estudiamos en economía como posibles, son una quimera fantasiosa. Aquí se trata – como siempre – de llenarse los bolsillos cuanto antes más y mejor, a costa de los últimos de la fila, que son además los utilizados como vanguardias de la acción, para recibir los palos en las manifestaciones, y los insultos de sus propios compañeros, que no están de acuerdo con que los sigan manejando como marionetas gratuitas, al servicio de “su señor”. Dividir a los que menos ganan, es el éxito más grande de esta huelga, que paradójicamente, ha sido auspiciada, mantenida, protagonizada y subvencionada, por la patronal. Algo que la clase trabajadora debería tener claro, para no caer en sus manejos, y tener al menos la dignidad del obrero, que no debe hacerle el juego sucio, a quienes desde la cubierta de su yate, se ríen a mandíbula batiente, viendo en la televisión, como sus fieles empleados reciben con estoicismo los golpes de los antidisturbios, para conseguirles mayores ingresos a la vuelta de la esquina. No hay mas ciego que el que no quiere ver, y en este conflicto, la clase trabajadora debería visitar al oculista con urgencia.
jueves, 8 de mayo de 2008
ESCYELA DE JURADOS
ESCUELA DE JURADOS
Tito Ortiz.-
“Se necesita miembro para jurado, que sepa de que va esto. Razón aquí”.
Este sería el anuncio que debería publicar el Ayuntamiento, y alguna institución pública y privada, para poder seleccionar, o en su defecto, formar, a los distintos miembros de los jurados, que deben decidir en los concursos convocados al efecto, para que luego no haya que lamentar decisiones, que dejan ver claramente, la poca o nula capacitación de un jurado para decidir los premios de un certamen. Y en concreto me refiero a las pasadas cruces de Mayo, y con tal motivo, invito a reflexionar al respecto, porque en materia de tradiciones, los cánones son tan claros, que no admiten innovaciones, ni interpretaciones contemporáneas, la tradición tiene una estética, que como la liturgia, es inamovible, si es que no queremos adulterarla, desvirtuarla, descafeinarla, o hacer un pastiche muy moderno, pero que nada tiene que ver con nuestras seculares costumbres etnográficas.
No se puede nombrar jurado de las cruces, a aquella criatura que tiene la tarde libre y no le importa trasnochar, de dudosa o nula formación en la materia, porque luego se ve lo que se ve, en los premios y en las cruces galardonadas. Para empezar, hay que decirles a est@s almas menesterosas, a la vez que poco versadas en la materia, que una cruz de Mayo no es un altar del Corpus. Subrayo esto de manera contundente y no me apeo del burro, porque como albaycinero que peina canas, y que vivió las cruces de mayo desde antes de que don Antonio Gallego Morell, las resucitara en la década de los años sesenta, creo que sé de lo que hablo. Las cruces de mayo no llevan unos escalones a modo de altar, eso para los del Corpus. No llevan vírgenes ni santos, la protagonista es sólo la cruz, que por cierto, debe ser de clavel rojo, y no de otra materia por muy original que se crea. Los que fundamos “Granada Histórica y Cultural “ erigimos un premio a la cruz de mayo más tradicional, que era un clavel de plata de los Moreno, y el año que yo fui jurado, descalificamos la mejor cruz de todas, que era la de Nueva Acrópolis, porque se les había ocurrido la peregrina idea de confeccionar el emblema de la crucifixión, con mosaicos de cerámica, en un arranque innovador y progresista, pero fuera de lugar y de la tradición que es de lo que se trata.
Las Cruces de mi infancia en el Albaicín y Sacromonte, se ponían con todos los enseres que las vecinas aportaban, los mantones, las colchas, los hierros forjados, el cobre, las damajuanas, las macetas de geranios, pero no llevaban cirios procesionales, ni angelitos, cornucopias si, crucificados de talla no. Porque insisto, desde que las Hermandades y cofradías de semana santa, han dado un gran impulso a esta tradición del tres de mayo, también han permitido que sus autodidactas diseñadores, con el afán de colaborar desinteresadamente, pero haciendo gala de un desconocimiento atroz, como si todo sirviera para todo, han desvirtuado los componentes de la cruz de mayo, confundiéndolos en su ornamentación con los de una altar del corpus, y en ese ”totum-revolutum”, han creado un monstruo híbrido, en el que todo elemento religioso se da por válido, tirando por la borda de la tradición, los elementos reales e imprescindibles de la cruz de mayo, que nada tienen que ver, o solaparse, con los de un altar del corpus. En éste, si caven las figuras religiosas, y los cirios, y toda la simbología que se quiera en torno a la Sagrada Forma, desde una espiga a una custodia. No podemos, ni debemos, si de verdad amamos nuestra tradición auténtica, dejar de la mano de dios a ese cofrade menesteroso y desinteresado, que se brinda a la hermandad sin cobrar un duro, para trabajar contrarreloj un mar de horas sin descanso, si luego el resultado que se brinda al visitante, es un colag, en el que uno no sabe donde termina la cruz de mayo, y comienza el altar del corpus, porque todo es válido ante el desconocimiento. Y no, y mil veces no. No todo es válido. La tradición de la cruz de mayo está registrada oralmente de padres a hijos, para aquel que desee conocerla. Incluso en las hemerotecas de nuestros periódicos del siglo pasado, se detallan los componentes de unos y otros montajes, y se acompañan de fotos muy aleccionadoras.
Jamás una cruz de mayo debe contar entre su exorno, con un techo de palio, un frontal de las caídas, y menos aún con un fragmento de los respiraderos del trono. ¿Quién les ha dicho a estas criaturas que esa es la tradición?. Pero lo que es más grave, quién le ha dicho al jurado que eso es premiable, cuando eso es precisamente lo que descalifica la cruz en el instante de verla. Si la tradición oral y escrita, dice que la Cruz será el único elemento religioso de todo el conjunto, para que su exaltación sea el primer motivo de todo lo montado, y que esta debe ser de clavel rojo, ¿cómo hay un jurado que otorga un accésit a una cruz de naranjas, en cuyo basamento hay una cafetera moderna de imitación a cobre pulido?. ¿Cave mayor desprecio por la tradición y la historia de nuestras costumbres?. ¿Tiene que venir la Casa de Jaén en Granada, y su hermandad de La Virgen de La Cabeza, a montar una cruz exacta a la que marcan los cánones en el patio de su encantadora casa del barrio de la Magdalena, y demostrarnos a los granadinos como se hace una cruz?. Pues si, lo hicieron y de rechupete, y no tenía santicos, sino todo el arsenal de enseres castizos que marca la tradición, incluidos su pero y tijeras.
Digo y proclamo para terminar, que necesitamos con urgencia una escuela municipal en la que impartir materia, a los futuros miembros de los distintos jurados, para que por menesterosas criaturas, desinteresadas y de buena voluntad, pero con un desconocimiento grande de nuestras tradiciones, no vayamos enterrando en el olvido la verdad de nuestra historia, transformándola en híbridos engendros muy modernos y en los que todo vale. No paisanos, en tocando a nuestra tradición e historia, debemos conservarla como es, por eso, no todo vale. Y una cruz, no es un altar del corpus, se ponga el artista como se ponga. Y el que no sepa de que va, que no se meta a creativo, que pregunte algún viejo, y verá como lo saca de dudas
Tito Ortiz.-
“Se necesita miembro para jurado, que sepa de que va esto. Razón aquí”.
Este sería el anuncio que debería publicar el Ayuntamiento, y alguna institución pública y privada, para poder seleccionar, o en su defecto, formar, a los distintos miembros de los jurados, que deben decidir en los concursos convocados al efecto, para que luego no haya que lamentar decisiones, que dejan ver claramente, la poca o nula capacitación de un jurado para decidir los premios de un certamen. Y en concreto me refiero a las pasadas cruces de Mayo, y con tal motivo, invito a reflexionar al respecto, porque en materia de tradiciones, los cánones son tan claros, que no admiten innovaciones, ni interpretaciones contemporáneas, la tradición tiene una estética, que como la liturgia, es inamovible, si es que no queremos adulterarla, desvirtuarla, descafeinarla, o hacer un pastiche muy moderno, pero que nada tiene que ver con nuestras seculares costumbres etnográficas.
No se puede nombrar jurado de las cruces, a aquella criatura que tiene la tarde libre y no le importa trasnochar, de dudosa o nula formación en la materia, porque luego se ve lo que se ve, en los premios y en las cruces galardonadas. Para empezar, hay que decirles a est@s almas menesterosas, a la vez que poco versadas en la materia, que una cruz de Mayo no es un altar del Corpus. Subrayo esto de manera contundente y no me apeo del burro, porque como albaycinero que peina canas, y que vivió las cruces de mayo desde antes de que don Antonio Gallego Morell, las resucitara en la década de los años sesenta, creo que sé de lo que hablo. Las cruces de mayo no llevan unos escalones a modo de altar, eso para los del Corpus. No llevan vírgenes ni santos, la protagonista es sólo la cruz, que por cierto, debe ser de clavel rojo, y no de otra materia por muy original que se crea. Los que fundamos “Granada Histórica y Cultural “ erigimos un premio a la cruz de mayo más tradicional, que era un clavel de plata de los Moreno, y el año que yo fui jurado, descalificamos la mejor cruz de todas, que era la de Nueva Acrópolis, porque se les había ocurrido la peregrina idea de confeccionar el emblema de la crucifixión, con mosaicos de cerámica, en un arranque innovador y progresista, pero fuera de lugar y de la tradición que es de lo que se trata.
Las Cruces de mi infancia en el Albaicín y Sacromonte, se ponían con todos los enseres que las vecinas aportaban, los mantones, las colchas, los hierros forjados, el cobre, las damajuanas, las macetas de geranios, pero no llevaban cirios procesionales, ni angelitos, cornucopias si, crucificados de talla no. Porque insisto, desde que las Hermandades y cofradías de semana santa, han dado un gran impulso a esta tradición del tres de mayo, también han permitido que sus autodidactas diseñadores, con el afán de colaborar desinteresadamente, pero haciendo gala de un desconocimiento atroz, como si todo sirviera para todo, han desvirtuado los componentes de la cruz de mayo, confundiéndolos en su ornamentación con los de una altar del corpus, y en ese ”totum-revolutum”, han creado un monstruo híbrido, en el que todo elemento religioso se da por válido, tirando por la borda de la tradición, los elementos reales e imprescindibles de la cruz de mayo, que nada tienen que ver, o solaparse, con los de un altar del corpus. En éste, si caven las figuras religiosas, y los cirios, y toda la simbología que se quiera en torno a la Sagrada Forma, desde una espiga a una custodia. No podemos, ni debemos, si de verdad amamos nuestra tradición auténtica, dejar de la mano de dios a ese cofrade menesteroso y desinteresado, que se brinda a la hermandad sin cobrar un duro, para trabajar contrarreloj un mar de horas sin descanso, si luego el resultado que se brinda al visitante, es un colag, en el que uno no sabe donde termina la cruz de mayo, y comienza el altar del corpus, porque todo es válido ante el desconocimiento. Y no, y mil veces no. No todo es válido. La tradición de la cruz de mayo está registrada oralmente de padres a hijos, para aquel que desee conocerla. Incluso en las hemerotecas de nuestros periódicos del siglo pasado, se detallan los componentes de unos y otros montajes, y se acompañan de fotos muy aleccionadoras.
Jamás una cruz de mayo debe contar entre su exorno, con un techo de palio, un frontal de las caídas, y menos aún con un fragmento de los respiraderos del trono. ¿Quién les ha dicho a estas criaturas que esa es la tradición?. Pero lo que es más grave, quién le ha dicho al jurado que eso es premiable, cuando eso es precisamente lo que descalifica la cruz en el instante de verla. Si la tradición oral y escrita, dice que la Cruz será el único elemento religioso de todo el conjunto, para que su exaltación sea el primer motivo de todo lo montado, y que esta debe ser de clavel rojo, ¿cómo hay un jurado que otorga un accésit a una cruz de naranjas, en cuyo basamento hay una cafetera moderna de imitación a cobre pulido?. ¿Cave mayor desprecio por la tradición y la historia de nuestras costumbres?. ¿Tiene que venir la Casa de Jaén en Granada, y su hermandad de La Virgen de La Cabeza, a montar una cruz exacta a la que marcan los cánones en el patio de su encantadora casa del barrio de la Magdalena, y demostrarnos a los granadinos como se hace una cruz?. Pues si, lo hicieron y de rechupete, y no tenía santicos, sino todo el arsenal de enseres castizos que marca la tradición, incluidos su pero y tijeras.
Digo y proclamo para terminar, que necesitamos con urgencia una escuela municipal en la que impartir materia, a los futuros miembros de los distintos jurados, para que por menesterosas criaturas, desinteresadas y de buena voluntad, pero con un desconocimiento grande de nuestras tradiciones, no vayamos enterrando en el olvido la verdad de nuestra historia, transformándola en híbridos engendros muy modernos y en los que todo vale. No paisanos, en tocando a nuestra tradición e historia, debemos conservarla como es, por eso, no todo vale. Y una cruz, no es un altar del corpus, se ponga el artista como se ponga. Y el que no sepa de que va, que no se meta a creativo, que pregunte algún viejo, y verá como lo saca de dudas
domingo, 20 de abril de 2008
DEFENSA ES NOMBRE DE MUJER
DEFENSA, ES NOMBRE DE MUJER
Tito Ortiz.-
Que Zapatero tiene un veedor, es algo que ya nadie debería dudar a estas alturas de la legislatura; Ahora, que la palabreja se la tengamos que explicar a los no versados, es algo que vamos a resolver al instante. Sólo tienen veedor con fe ciega, aquellos toreros de postín, y algunos empresarios, que encomiendan una labor muy difícil a sus hombres de confianza. El veedor es aquel personaje anónimo, que sabiendo más de toros que las vacas, se recorre todas las ganaderías de reses bravas españolas, para elegir, en nombre de su torero y/o de su empresa, los toros que se van a lidiar en cada feria, con la total seguridad de que no se equivoca, ni eligiendo los sobreros. Por si algún aficionado bisoño no lo ha descubierto todavía, la mayoría de los encierros que torean las figuras que comandan el escalafón, no las eligen ni los ganaderos, ni los aficionados, las seleccionan sus veedores o los de la empresa que los contrata. Ahí radica en gran parte el timo al que es sometido el aficionado de a pié que se arrima a la pared, o sea, que pasa por taquilla. Pero a lo que vamos, que Zapatero tiene un veedor y de los mejores, para elegir a sus ministros/as, y que además, suele dejar por los suelos, a todos esos santones opinadores y tertulianos de tres al cuarto, que se pasan los días haciendo quinielas adivinando l@s futor@s ministr@s, es algo claro y notorio.
De cualquier rincón de España, el presidente saca Ministr@s que jamás nadie sabía, no sólo que fueran elegibles para esa tarea, sino que existieran, por eso las sorpresas son siempre ha positivo, tirando a geniales. Y lo que nadie le podrá negar nunca a Zapatero es su valentía y la apuesta por la igualdad. Desde que el mundo es mundo, España tiene un Gobierno con mayoría femenina y además, con la ministra más joven que se pudiera sospechar, y para eso hay que ser muy valiente. Porque poner a mandar a todos unos señores generales, a una dama, es de una valentía tan insospechada, que sólo los elegidos pueden hacerlo y aceptarlo. Con el trabajito que nos está costando sacar una mujer generala. Pero aún así, nos podemos dar con un canto en los dientes. De las instituciones del Estado que mejor y más pronto se han adaptado a la democracia, esa es sin duda el ejército, con diferencia sobre las demás. Y si no, echemos un vistazo ala judicatura, cuyos escándalos en los últimos tiempos, están siendo protagonizados por jueces/zas, que no se significan por su progresía y talante democrático precisamente. Y si no, echemos una mirada a los escandalosos casos de violencia de género o pederastia, para comprobar que treinta años más tarde, la institución que mas tarda en ponerse al día es la judicial. Unas veces con sentencias muy preocupantes, y otras, con una actitud contra sistema, haciendo ralentizar el proceso, o llevándolo a un colapso, en el que se adivinan más intenciones ideológicas, que precariedad de medios. Parece ser que alguien piensa, que cuando “los suyos” no están gobernando, no tienen que rendir en su juzgado. Pero volviendo a lo que nos ocupa, Zapatero vuelve a sorprender incluso a los suyos, apostando por la mujer y su eficacia al frente de cualquier ministerio. Mantiene con honor en su cargo a la vilipendiada Magdalena, porque todo el mundo sabe, que no es culpable de los fracasos en materia de obras públicas, contratadas antes de que ella accediera al cargo, y aún así, tuvo los ovarios de ir a hacerse la foto a Cataluña en varias ocasiones, y lo que es más importante, a resolver los problemas heredados de la ineptitud de otros, sin que de su rostro se cayera la sonrisa. Magdalena repite por eficiente y discreta, que ha sabido triunfar en una cartera tradicionalmente masculina, en la que unos a otros, se han tapado los fracasos, aún siendo de distinto partido.
Pero el caso de Bibiana merece una mención de honor. El primer día que hablé con ella, no tenía móvil oficial, tampoco mesa u ordenador ante el que sentarse, y aún así, había aceptado el inmenso reto de meter por vereda la política en torno a la promoción del flamenco, dentro de la Consejería de Cultura. Jamás vi mayor entusiasmo en una mujer, para trabajar en un mundo de hombres, rancio y añejo como nuestro arte andaluz, y aceptó el reto con alegría desmesurada, con una precariedad de medios asombrosa, pero con las ganas de trabajar que no ha tenido ningún hombre que antes haya pasado por ese mismo cargo. Y de María Teresa Fernández de La Vega, que confieso es mi gran debilidad desde hace cuatro años, no se que decir que no suene a laudatorio. No conozco en democracia ni en dictadura, una Vicepresidencia de Gobierno desempeñada con mayor tino, eficacia y empaque, dándole a ese cargo una dimensión y una responsabilidad política que hasta su llegada, no se hubiera sospechado. Ella ha sido la que ha dado sentido y contenido a un cargo, que antes parecía de comparsa, y que ahora está reconocido y valorado, gracias a su entrega y efectividad.
Permítanme una maldad: Yo que hice la mili con Franco, y que además, voluntariamente seguí en la disciplina castrense durante varios años, aunque de una manera muy especializada, voy a pegarme una carcajada enorme, el primer día que a la Señora Ministra de Defensa, La Excelentísima Señora doña Carmen Chacón – que no hizo el servicio militar – todo un señor general, tenga que rendirle honores y cuadrándose ante ella, la salude y le diga que no hay novedad en la formación. Ya lo creo que hay novedad…y menuda novedad, que una mujer manda en el ejército y en la inteligencia militar, y eso hace treinta años, hubiera sido motivo de consejo de guerra y fusilamiento en el paredón ante un pelotón.
¿Hay…, o no hay novedad, mi general?. Por cierto, y las mujeres es que no ascienden a generalas?. Con la de veces que yo toque generala.
Tito Ortiz.-
Que Zapatero tiene un veedor, es algo que ya nadie debería dudar a estas alturas de la legislatura; Ahora, que la palabreja se la tengamos que explicar a los no versados, es algo que vamos a resolver al instante. Sólo tienen veedor con fe ciega, aquellos toreros de postín, y algunos empresarios, que encomiendan una labor muy difícil a sus hombres de confianza. El veedor es aquel personaje anónimo, que sabiendo más de toros que las vacas, se recorre todas las ganaderías de reses bravas españolas, para elegir, en nombre de su torero y/o de su empresa, los toros que se van a lidiar en cada feria, con la total seguridad de que no se equivoca, ni eligiendo los sobreros. Por si algún aficionado bisoño no lo ha descubierto todavía, la mayoría de los encierros que torean las figuras que comandan el escalafón, no las eligen ni los ganaderos, ni los aficionados, las seleccionan sus veedores o los de la empresa que los contrata. Ahí radica en gran parte el timo al que es sometido el aficionado de a pié que se arrima a la pared, o sea, que pasa por taquilla. Pero a lo que vamos, que Zapatero tiene un veedor y de los mejores, para elegir a sus ministros/as, y que además, suele dejar por los suelos, a todos esos santones opinadores y tertulianos de tres al cuarto, que se pasan los días haciendo quinielas adivinando l@s futor@s ministr@s, es algo claro y notorio.
De cualquier rincón de España, el presidente saca Ministr@s que jamás nadie sabía, no sólo que fueran elegibles para esa tarea, sino que existieran, por eso las sorpresas son siempre ha positivo, tirando a geniales. Y lo que nadie le podrá negar nunca a Zapatero es su valentía y la apuesta por la igualdad. Desde que el mundo es mundo, España tiene un Gobierno con mayoría femenina y además, con la ministra más joven que se pudiera sospechar, y para eso hay que ser muy valiente. Porque poner a mandar a todos unos señores generales, a una dama, es de una valentía tan insospechada, que sólo los elegidos pueden hacerlo y aceptarlo. Con el trabajito que nos está costando sacar una mujer generala. Pero aún así, nos podemos dar con un canto en los dientes. De las instituciones del Estado que mejor y más pronto se han adaptado a la democracia, esa es sin duda el ejército, con diferencia sobre las demás. Y si no, echemos un vistazo ala judicatura, cuyos escándalos en los últimos tiempos, están siendo protagonizados por jueces/zas, que no se significan por su progresía y talante democrático precisamente. Y si no, echemos una mirada a los escandalosos casos de violencia de género o pederastia, para comprobar que treinta años más tarde, la institución que mas tarda en ponerse al día es la judicial. Unas veces con sentencias muy preocupantes, y otras, con una actitud contra sistema, haciendo ralentizar el proceso, o llevándolo a un colapso, en el que se adivinan más intenciones ideológicas, que precariedad de medios. Parece ser que alguien piensa, que cuando “los suyos” no están gobernando, no tienen que rendir en su juzgado. Pero volviendo a lo que nos ocupa, Zapatero vuelve a sorprender incluso a los suyos, apostando por la mujer y su eficacia al frente de cualquier ministerio. Mantiene con honor en su cargo a la vilipendiada Magdalena, porque todo el mundo sabe, que no es culpable de los fracasos en materia de obras públicas, contratadas antes de que ella accediera al cargo, y aún así, tuvo los ovarios de ir a hacerse la foto a Cataluña en varias ocasiones, y lo que es más importante, a resolver los problemas heredados de la ineptitud de otros, sin que de su rostro se cayera la sonrisa. Magdalena repite por eficiente y discreta, que ha sabido triunfar en una cartera tradicionalmente masculina, en la que unos a otros, se han tapado los fracasos, aún siendo de distinto partido.
Pero el caso de Bibiana merece una mención de honor. El primer día que hablé con ella, no tenía móvil oficial, tampoco mesa u ordenador ante el que sentarse, y aún así, había aceptado el inmenso reto de meter por vereda la política en torno a la promoción del flamenco, dentro de la Consejería de Cultura. Jamás vi mayor entusiasmo en una mujer, para trabajar en un mundo de hombres, rancio y añejo como nuestro arte andaluz, y aceptó el reto con alegría desmesurada, con una precariedad de medios asombrosa, pero con las ganas de trabajar que no ha tenido ningún hombre que antes haya pasado por ese mismo cargo. Y de María Teresa Fernández de La Vega, que confieso es mi gran debilidad desde hace cuatro años, no se que decir que no suene a laudatorio. No conozco en democracia ni en dictadura, una Vicepresidencia de Gobierno desempeñada con mayor tino, eficacia y empaque, dándole a ese cargo una dimensión y una responsabilidad política que hasta su llegada, no se hubiera sospechado. Ella ha sido la que ha dado sentido y contenido a un cargo, que antes parecía de comparsa, y que ahora está reconocido y valorado, gracias a su entrega y efectividad.
Permítanme una maldad: Yo que hice la mili con Franco, y que además, voluntariamente seguí en la disciplina castrense durante varios años, aunque de una manera muy especializada, voy a pegarme una carcajada enorme, el primer día que a la Señora Ministra de Defensa, La Excelentísima Señora doña Carmen Chacón – que no hizo el servicio militar – todo un señor general, tenga que rendirle honores y cuadrándose ante ella, la salude y le diga que no hay novedad en la formación. Ya lo creo que hay novedad…y menuda novedad, que una mujer manda en el ejército y en la inteligencia militar, y eso hace treinta años, hubiera sido motivo de consejo de guerra y fusilamiento en el paredón ante un pelotón.
¿Hay…, o no hay novedad, mi general?. Por cierto, y las mujeres es que no ascienden a generalas?. Con la de veces que yo toque generala.
martes, 18 de marzo de 2008
LLAMA UN PERIODISTA
LLAMA UN PERIODISTA
Tito Ortiz.-
La última vez que vi la obra de teatro ""Llama un Inspector" de John Priestley, estaba a las puertas de la transición democrática, en el Centro Artístico, Literario y Científico de la Acera del Casino. La ponía en escena mi admirado Manuel de Pinedo, con su grupo de "Teatro Popular", y entre los actores, se contaban un trabajador del banco cercano, Granados, líder de comisiones en la clandestinidad, un militante del partido socialista popular de Tierno Galván, Jesús Quero, el andalucista Pablo, y el libre pensador Alfredo José María Curiel Aróstegui, entre otros y otras de reconocido prestigio provincial, a los que todavía, treinta años más tarde no se les ha hecho justicia en esta ciudad de los olvidos. Y es que al titular éste artículo, me he acordado de aquellas gentes de bien y sinceras, que esperaban una España mejor, utilizando el teatro como espoleador social, y la verdad es que lo consiguieron
Lo que ocurre es que a mí, no me llamó un inspector, me llamó un periodista, amigo para contarme una historia, que desgraciadamente nos retrotrae a la época en que el presidente del gobierno, almirante Carrero Blanco, llamaba al entonces director general de televisión española, Adolfo Suárez a eso de las doce de la mañana, y le dictaba todo lo que tenía que salir aquel día en el Telediario, y lo que no, también.
Me dice el compañero periodista, que desgraciadamente ha constatado en esta última campaña política, una enorme regresión de las libertades periodísticas, llegando incluso a verse comprometido el sacrosanto mandamiento de la independencia de los/as trabajadores/as de la información, gracias a la incalificable injerencia, cuando no al chantaje, de algunos políticos que no merecen representar al pueblo, y mucho menos, comer del.
Escucho con estupor al compañero, relatarme como la noche del pasado 22 de Diciembre, cuando cenaba tranquilamente con su familia, sonó su teléfono personal, y al otro lado, alguien que se identificó con nombre y apellidos - momento en que él puso en marcha la grabadora- como segundo de a bordo de un partido provincial granadino, se dedicó a darle voces, insultarlo y amenazarlo con llamar a su director general, porque ese día no había metido una noticia de su formación en el informativo. Amenaza que cumplió efectivamente. Mientras el compañero se aseguraba que la grabación estaba en marcha, balbuceó alguna excusa sin sentido, mientras el político continuaba iracundo dándole voces y amedrantándolo, hasta que exhausto de rabia colgó. El sorprendido periodista, curtido en mil batallas no daba crédito a lo vivido y así me lo relató. Aquello fue como si la dictadura de Franco se hubiera implantado de nuevo en Granada, el día de la lotería de Navidad de 2007.
Dándole una nueva oportunidad para la cordura a semejante destripaterrones, comedor de ancas de rana, que suele hablar con faltas de ortografía, el periodista decidió pasar página y comentármelo a mí, a modo de confesión entre compañeros que siempre sabemos guardar nuestras fuentes. Pero la sorpresa vuelve a surgir, cuando de nuevo me llama el periodista para atraer mi atención sobre un comunicado del Sindicato de Periodistas de Andalucía, en el que a los pocos días de iniciada la pasada campaña, se llama la atención sobre las presiones que algunos compañeros están teniendo del mismo partido, de su jefa de prensa la voz de su amo, para coartar, limitar e incluso proponer formas de trabajar en la campaña, protagonizando así la violación de la libertad de prensa mas flagrante desde los tiempos de Franco. El compañero que se me ha confesado, me hizo prometer que no diría nada de esto antes de las elecciones, pero, hoy que ya han pasado, me parece que los hechos son tan graves y preocupantes, viniendo de individuos camuflados en partidos democráticos, con talantes dictatoriales y despectivos antes la clase periodística, que nos jugamos el tipo en la transición para que ahora él coma del pueblo, que me parece oportuno poner sobre la mesa, la necesidad de que los partidos que se denominan a los cuatro vientos democráticos, extirpen de su filas a semejantes semovientes, que debido a su falta de formación política, educación, y talante democrático, contaminan el ambiente de la libertad y de quienes estamos obligados a ejercerla diariamente, para librar a la sociedad de paquidermos como este, que aún perteneciendo al consejo de administración de un medio de comunicación, con ocasión de una entrevista, no tuvo empacho ante el interlocutor de reconocer, que ni veía ni escuchaba el medio que le pagaba su sueldo todos los meses. Eso ya dice mucho del individuo en cuestión. La pena es que la democracia con esta gentuza, está tan desamparada como contra los terroristas. El Duque de Ahumada no acabó con los bandoleros hasta que organizó "La Contrapartía", y los que amamos la libertad, luchamos por ella, y nos la jugamos mas de una vez, con la Brigada Político Social de Franco pisándonos los talones, les hemos allanado el camino a estos "demócratas" de boquilla, para que puedan masacrar la libertad de periodistas independientes y equilibrados, y jugar con el pan de sus niños, sólo porque ese día no les han sacado en su informativo. Lo mismo que la policía tiene su departamento de asuntos internos para separar del servicio a los corruptos, algún partido político provincial debería ir pensando en hacer lo mismo con estos "ilustres " militantes que tanto daño pueden hacer a la libertad y a la democracia.
Muy a su pesar, me cuenta el compañero periodista, que aún conserva la grabación de aquel fatídico día, por si en algún momento alguien quisiera escucharla. Aunque la verdad, si quieren que yo les dé mi opinión, creo que esto debió pasar hace muchos años, y a mi compañero se le ha ido la cabeza. ¡Esto no puede ser verdad!.
Tito Ortiz.-
La última vez que vi la obra de teatro ""Llama un Inspector" de John Priestley, estaba a las puertas de la transición democrática, en el Centro Artístico, Literario y Científico de la Acera del Casino. La ponía en escena mi admirado Manuel de Pinedo, con su grupo de "Teatro Popular", y entre los actores, se contaban un trabajador del banco cercano, Granados, líder de comisiones en la clandestinidad, un militante del partido socialista popular de Tierno Galván, Jesús Quero, el andalucista Pablo, y el libre pensador Alfredo José María Curiel Aróstegui, entre otros y otras de reconocido prestigio provincial, a los que todavía, treinta años más tarde no se les ha hecho justicia en esta ciudad de los olvidos. Y es que al titular éste artículo, me he acordado de aquellas gentes de bien y sinceras, que esperaban una España mejor, utilizando el teatro como espoleador social, y la verdad es que lo consiguieron
Lo que ocurre es que a mí, no me llamó un inspector, me llamó un periodista, amigo para contarme una historia, que desgraciadamente nos retrotrae a la época en que el presidente del gobierno, almirante Carrero Blanco, llamaba al entonces director general de televisión española, Adolfo Suárez a eso de las doce de la mañana, y le dictaba todo lo que tenía que salir aquel día en el Telediario, y lo que no, también.
Me dice el compañero periodista, que desgraciadamente ha constatado en esta última campaña política, una enorme regresión de las libertades periodísticas, llegando incluso a verse comprometido el sacrosanto mandamiento de la independencia de los/as trabajadores/as de la información, gracias a la incalificable injerencia, cuando no al chantaje, de algunos políticos que no merecen representar al pueblo, y mucho menos, comer del.
Escucho con estupor al compañero, relatarme como la noche del pasado 22 de Diciembre, cuando cenaba tranquilamente con su familia, sonó su teléfono personal, y al otro lado, alguien que se identificó con nombre y apellidos - momento en que él puso en marcha la grabadora- como segundo de a bordo de un partido provincial granadino, se dedicó a darle voces, insultarlo y amenazarlo con llamar a su director general, porque ese día no había metido una noticia de su formación en el informativo. Amenaza que cumplió efectivamente. Mientras el compañero se aseguraba que la grabación estaba en marcha, balbuceó alguna excusa sin sentido, mientras el político continuaba iracundo dándole voces y amedrantándolo, hasta que exhausto de rabia colgó. El sorprendido periodista, curtido en mil batallas no daba crédito a lo vivido y así me lo relató. Aquello fue como si la dictadura de Franco se hubiera implantado de nuevo en Granada, el día de la lotería de Navidad de 2007.
Dándole una nueva oportunidad para la cordura a semejante destripaterrones, comedor de ancas de rana, que suele hablar con faltas de ortografía, el periodista decidió pasar página y comentármelo a mí, a modo de confesión entre compañeros que siempre sabemos guardar nuestras fuentes. Pero la sorpresa vuelve a surgir, cuando de nuevo me llama el periodista para atraer mi atención sobre un comunicado del Sindicato de Periodistas de Andalucía, en el que a los pocos días de iniciada la pasada campaña, se llama la atención sobre las presiones que algunos compañeros están teniendo del mismo partido, de su jefa de prensa la voz de su amo, para coartar, limitar e incluso proponer formas de trabajar en la campaña, protagonizando así la violación de la libertad de prensa mas flagrante desde los tiempos de Franco. El compañero que se me ha confesado, me hizo prometer que no diría nada de esto antes de las elecciones, pero, hoy que ya han pasado, me parece que los hechos son tan graves y preocupantes, viniendo de individuos camuflados en partidos democráticos, con talantes dictatoriales y despectivos antes la clase periodística, que nos jugamos el tipo en la transición para que ahora él coma del pueblo, que me parece oportuno poner sobre la mesa, la necesidad de que los partidos que se denominan a los cuatro vientos democráticos, extirpen de su filas a semejantes semovientes, que debido a su falta de formación política, educación, y talante democrático, contaminan el ambiente de la libertad y de quienes estamos obligados a ejercerla diariamente, para librar a la sociedad de paquidermos como este, que aún perteneciendo al consejo de administración de un medio de comunicación, con ocasión de una entrevista, no tuvo empacho ante el interlocutor de reconocer, que ni veía ni escuchaba el medio que le pagaba su sueldo todos los meses. Eso ya dice mucho del individuo en cuestión. La pena es que la democracia con esta gentuza, está tan desamparada como contra los terroristas. El Duque de Ahumada no acabó con los bandoleros hasta que organizó "La Contrapartía", y los que amamos la libertad, luchamos por ella, y nos la jugamos mas de una vez, con la Brigada Político Social de Franco pisándonos los talones, les hemos allanado el camino a estos "demócratas" de boquilla, para que puedan masacrar la libertad de periodistas independientes y equilibrados, y jugar con el pan de sus niños, sólo porque ese día no les han sacado en su informativo. Lo mismo que la policía tiene su departamento de asuntos internos para separar del servicio a los corruptos, algún partido político provincial debería ir pensando en hacer lo mismo con estos "ilustres " militantes que tanto daño pueden hacer a la libertad y a la democracia.
Muy a su pesar, me cuenta el compañero periodista, que aún conserva la grabación de aquel fatídico día, por si en algún momento alguien quisiera escucharla. Aunque la verdad, si quieren que yo les dé mi opinión, creo que esto debió pasar hace muchos años, y a mi compañero se le ha ido la cabeza. ¡Esto no puede ser verdad!.
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