domingo, 21 de julio de 2013
HACE UN RATO
HACE UN RATO
Tito Ortiz.-
Hace un rato, que mi madre me ha mandado a la droguería a por “pubilla” para lavar la ropa, pero el droguero me ha puesto en duda, porque dice que han salido unos productos nuevos, que uno se llama “OMO”, que lava más blanco, y otro, “ESE”, que lo hace limpio limpísimo. No sé que hacer, porque si no aparezco en casa con la bolsa anónima de la pubilla, se me va a caer el pelo. Lo mismo que si me confundo, y en lugar de llevar un estropajo de esparto, me decido por un redondelillo, que aunque también de esparto, lleva un centro trenzado a modo de contrafuerte, que nada tiene que ver con el asunto. Hace un rato que también me ha encargado un sobre de tintes “Iberia”, porque quiere cambiar de color un abrigo, y un poquito de “Flis-Flis” contra los mosquitos. Éste líquido que vertemos en el aparato de lata que lo espolvorea por la habitación, y que en la droguería conseguimos a granel, no sabemos en casa si mata a los mosquitos, pero de lo que estamos seguros, es que cuando bombeamos la nubecilla tóxica, estamos a la vez, comprando gran número de papeletas para morir, mucho antes que los molestos del zumbido y la picadura. Pero es que, con los líquidos peligrosos no se tiene nada de cuidado. Hace un rato, que mi padre me ha mandado para comprar un cuarto de litro de “aguarrás”, para seguir con la pintura al óleo, y cuarto y mitad de barniz “tapaporos”, para darle una muñequilla a la cómoda del salón que ya le hace falta. Hace un rato que le pedí al dependiente, medio kilo de polvo de piedra “Pómez”, para hacer con ella un atillo, como el que hace mi madre con el “Añil” para blanquear la ropa, pero éste, para darle más pulido a la madera, al pasarle la goma laca.
Hace un rato que se me ha olvidado obedecer a mis progenitores, y acercarme a la droguería para comprarle a mi tío Ñoño, unas hojas de “Cola de Pescado” para seguir con el dorado de la cornucopia. También tres cuartos de litro de petróleo para la moderna hornilla, que ha hecho que desechemos la vieja de carbón, y dos kilos de “sosa cáustica”, para quitarle la pintura al repostero, y volviéndolo al color original de su madera, poder barnizarlo como dios manda. Hace un rato que espero me den un cartucho de “almagra”, para que mí abuela pinte el zócalo de las paredes del salón. También he pedido un bote de “Netol”, el mejor limpia metales de la historia, porque hay que hacer zafarrancho en el comedor. De camino, hace un rato que he ido a la “aparadora”, para que le cosa unos zapatos a mi padre, y ella también le cogerá unas carreras, que le han salido a las medias de cristal con costura, de mi madre, en una tarea de “zurcidora”, de auténtica obra de arte. También espero que me den un botecito de “brillolín” para quitarle los arañazos a los muebles, un cuarto de kilo de jabón en escamas, para que sea más fácil su disolución con la ropa delicada, puesto que todavía no se ha inventado “Norit”, el borreguito. Hace un rato que le estoy quitando chinos y cocos a las lentejas, castigo éste muy acreditado en mi casa, cuando alguno se pasa de listo. Lo mismo que pelar habas en temporada, desvainar guisantes, o desraspar el bacalao para los buñuelos, llamados “boladillos” en Graná, y que en tan ingrata tarea, debes aceptar los cargos y condenas que te correspondieren, si una vez guisado el dichoso pescado, alguno de los comensales, sintiera en boca o garganta el menor pinchazo, porque entonces sería mejor que te pasara por encima en diversas ocasiones, tanto el corto de Loja, como el tranvía de la sierra, con veintitrés o veinticuatro jardineras adosadas. Si eso se produjera, es muy aconsejable que la tierra se abra y te trague eternamente. Hace un rato, que he pedido cien gramos de malta, y todavía me la están moliendo. El cuarto de kilo de azúcar en terrón, es mucho más barato que molida, por eso es el que llevo a casa, envuelta en un papel de estraza, mientras en la mano siniestra sostengo la huevera de alambre, con media docena de los gordos, puestos por gallinas de campo. “Güenas poneoras”, dice mi abuela, mientras saca de la faltriquera una moneda de diez céntimos de peseta, para que mi padre le eche gasolina al encendedor de martillo, en el dispensador que hay entrando a Castañeda, en la primera columna a la izquierda. Hace un rato que han tocado a “sabatina” en los hospitalicos, y ayer les recordaron los niños que hacen éste año la primera comunión, que deben confesarse el día antes, y permanecer en ayunas durante 24 horas, antes de tomar la sagrada forma. Ni agua pueden probar hasta que no hayan comulgado. Que difícil pone la iglesia instituida, el tomar el cuerpo de Cristo a unas criaturas de sólo ocho años. Con razón luego se producen los mareos y lipotimias. Hace un rato que he comprado en la mercería unas ligas para los calcetines largos, unos corchetes nuevos para el sujetador de mi tía, y medio metro de cinta de seda rosa, para la trenza de mi hermana. Hace un rato que ha pasado el que atiranta las colchonetas, con su sonoro pregón, el hojalatero, que estaña las sartenes, el macetero con su buen mantillo, el vendedor de cal para blanquear, que porta en grandes serones de su borrico, llamado ¡Volunnnntaaaario!, Y las damas de la parroquia, que han dejado en mi casa, el armarito con hucha, que en su interior porta a la virgen del Carmen. Hace un rato que me he despertado, y todavía sigo soñando con recuerdos de mi infancia, y eso que ya he cumplido los treinta... ¿ o serán sesenta?. Bueno, que más da, si parece que hace... sólo un rato. ¿Acaso seguiré vivo ?.
jueves, 27 de junio de 2013
SLO CON LA DEUDA DE LOS CLUBES...
SÓLO CON LA DEUDA DE LOS CLUBES...
Tito Ortiz.-
Uno no deja de pensar en el déficit, en los desahucios, en las preferentes, y en ese puñado de criaturas, que acorraladas por el sistema, no han visto otra salida que la de quitarse la vida, porque ya no podían soportar más, las injusticias de un gobierno que después de despilfarrar a manos llenas, intenta equilibrar la balanza, a base de arañar nóminas y pensiones, de aquellos que no tenemos escapatoria, ni posibles para ponerlos a salvo en Suiza. Ávidos de imaginación y cordura, quienes nos desgobiernan en el continente, optan por lo más fácil. Estrangular a lo débiles, mientras los que más tienen siguen riéndose, y los políticos, lejos de bajarse el sueldo, se lo suben, hasta que son descubiertos por los medios de comunicación. Y ante tanto horror, el ejecutivo sigue manteniendo cotos privados de deuda, sin que ningún político alze la voz, ni la justicia obre de oficio.
En éste país llamado España, existe una connivencia, consentimiento, un mirar hacia otro lado, cuando del fútbol de élite se trata, que ya clama al cielo, desespera al Santo Job, y merecería de mayor honradez, por parte de quienes pueden solucionar éste escándalo. Sólo con lo que los clubes de fútbol adeudan a la Seguridad Social, a la Hacienda Pública, lo que se deben entre ellos mismos, lo que no les pagan a los jugadores, y los catering que se sirven, antes, durante, en el descanso y al finalizar el partido en los comodísimos y bien acondicionados palcos VIP, de los estadios españoles, sólo con esa cantidad astronómica, saldríamos de la crisis y no sería necesario seguir masacrando económicamente a las clases sociales más desfavorecidas. Pero claro, ¿quién le pone el cascabel al gato? Cuando muchos de los que hay bebiendo y comiendo gratis en esos palcos, son precisamente, los que deberían actuar de oficio contra sus morosos anfitriones. Esos que cada principio de temporada, les envían entregados en mano, los carnets para ellos y sus familias, completamente gratis, y además, los tratan a cuerpo de rey cuando acuden al partido. Así es muy difícil actuar de oficio, y fácil ralentizar la acción de la justicia, que de llevarse a cabo, terminaría con la situación de precariedad de una sociedad harta de llevarse la peor parte de quienes nos desgobiernan y martirizan.
S los periodistas nos preocupáramos más, de meter los micrófonos en los palcos VIP, que en transmitir a pie de banda, la sociedad entera nos estaría agradecida. No hay más que ver lo que se habla y quienes lo hablan entre tiempo y tiempo del encuentro, para saber los grandes negocios que se fraguan en éstos partidos, donde lo que menos interesa es el resultado de lo que ocurra en el campo. El marcador ni lo miran. Lo realmente extraordinario, es el resultado de las conversaciones de estómagos agradecidos, que no tienen la moral ni la ética, para actuar contra la corrupción reinante en el fútbol español, porque de hacerlo, tendrían que dar muchas explicaciones de lo poco que les cuesta pasar la tarde del Domingo con su familia a mandíbula batiente, en lugar de privilegio, que otros no pisarán nunca.
Si la justicia y los políticos, son capaces de acabar con la deuda que la liga española mantiene desde antiguo con las arcas de todos, la crisis será cosa del pasado. Sólo entonces, podremos hablar de un reparto equitativo de los derechos de televisión entre los equipos, del dinero de las quinielas, -que por cierto es un misterio sin resolver,- digno de ser tratado en Cuarto Milenio por, Íker Jiménez, y su equipo de fenómenos paranormales, y de cómo el fútbol profesional debe mantenerse con el dinero de sus socios, y los ingresos por publicidad, pero no a costa de todos los españoles, incluidos la inmensa minoría a la que no le gusta el fútbol. ¿Por qué el mundo de los toros ha pegado ese bajón de infarto en los últimos años? Porque los toros los pagan los aficionados que pasan por taquilla, y eso es lo que tiene que ocurrir con el fútbol, que lo costee quién le gusta y va al campo, no el resto de una sociedad que cada día engrosa los comedores sociales, ve como su casa se la quita el banco por falta de pago, y contempla horrorizada que las cifras de paro son millonarias, y cada vez son más las familias en las que ningún miembro trabaja ni tiene subsidio que llevarse a la boca. Y si nadie tiene entre la bragueta lo necesario para acabar con esto, que todos los partidos sean televisados en abierto, gratis para todos, es lo menos que pueden hacer, si todos estamos pagando las consecuencias de que los clubes no estén al día con sus deudas al Estado, que todos tengamos la oportunidad de verlos sin pagar. A fin de cuentas, eso es lo que hacen los dirigentes del fútbol español, tener su equipo y su palco para los negocios particulares. Pues en abierto para todos. En el paro, sin casa y enmayaos, pero con fútbol de primera. ¿O no?. Otro día hablaremos de por qué los toros pagan el 21% de IVA, y el fútbol, solo el 10%, de Messi, de su puñetero padre, y de nuestros atletas de élite, que pagan sus impuestos en paraísos fiscales.
lunes, 17 de junio de 2013
¡FEDERICO VIVE!
¡FEDERICO VIVE!
Tito Ortiz.-
Pudiendo escoger cualquier destino en su Andalucía, Federico optó por Granada. Y en aquella década esperanzadora de los noventa del siglo pasado, con su gorra de béisbol ladeada, unas deportivas enormes con los cordones desatados, pantalones surferos caídos en su justa medida, y una camiseta chillona tres tallas más grandes, apareció en la redacción de la empresa pública andaluza, para tragarse Granada, grano a grano, degustándola. Dejaba atrás el viento de poniente, ese fuerte, que sopla en el Atlántico, para cobijarse al abrigo de Sierra Nevada, en el barrio del Realejo, y como un greñúo más, impregnarse de esa malafollá granaina, que como el Chanel número cinco, te da el visado imprescindible, para ejercer como nativo, aún habiendo nacido cerca de donde Colón partió para descubrir un nuevo mundo.
Federico Vaz, tardó menos que un cura loco en persignarse, en hacerse con la ciudad, su historia y sus gentes. A los compañeros nos ha ganado por su simpatía, su solidaridad y su profesionalidad. Al resto de los granatensis, por su gracejo a la hora de cosechar amigos, por su vasta formación y nivel cultural, por sus conocimientos de las bellas artes, de las nuevas tecnologías, y de las vanguardias. Vaz, es un eterno adolescente cincuentón, que sabe preguntar en las ruedas de prensa, eso que a los demás se nos escapa. Que lee entre líneas las declaraciones de los próceres, para saber donde les aprieta el zapato, y entiende a la perfección lo que es un periodismo actual, con frescura, y sabe comunicarlo a través de la radio pública andaluza. También cultiva el artículo de opinión en la prensa local, con un olfato diferente, pues diferencia claramente lo que es información en su medio, de lo que es opinión en el que colabora, pero su visión de periodista contemporáneo y comprometido, está en ambas facetas.
Federico Vaz, ha cantado como nadie a Morente, ha versionado a La Guardia, 091, y Los lagartija. Nos ha mostrado como se enseña un festival de Cine tan moderno como él, leído a los grandes poetas, pintados los mejores lienzos, que harían palidecer por antiguos, a los componentes del grupo “El Paso”, ha repicado a gloría en las espadañas de las ermitas granatensis, leído La Torá en sus sinagogas, y ha llamado a la oración cuán muecín, desde los minaretes de sus mezquitas. Como hombre culto y ecuménico, abrazó gentes diversas, a las que pese a no comulgar el mismo pan ázimo, supo escuchar, comprender y divergir desde el respeto y la educación, con la palabra como único medio para hacerse entender, dando ejemplo de una convivencia posible, de la que Granada, en otros tiempos más cultos, dio lecciones al mundo, pues aquí convivieron pacíficamente, árabes, judíos, cristianos y gitanos, haciendo florecer un Al-Andalus de inolvidable recuerdo.
Federico Vaz, hace más de un año que lucha con una artería obstruida, que una traicionera madrugada, como una parca enamorada, quiso arrastrarlo mar adentro, pero él no se dejó, y afortunadamente, vive, lo vive y lo revive. Es verdad que un lado de su cuerpo, se resiste a obedecer las órdenes que le da su cerebro, pero no es menos cierto, que Federico lleva desde aquella misma noche, varios másteres de rehabilitación en su cuerpo, y que se resiste con una conciencia plena y una inteligencia intacta, a no poder teclear su ordenador, subir las escaleras corriendo como lo hacía, o patinar por los pasillos de los estudios porque llegaba tarde al boletín informativo. Federico lucha todos los días por volver a esa actividad frenética de la redacción, las ruedas de prensa, los actos culturales y las programaciones especiales. Pero una reunión de galenos constituidos en alto tribunal, le han obligado a tomarse unas vacaciones, no sin soportar su gesto contrariado, porque Federico es un periodista de trinchera, y no le gusta descansar, pero bueno, el caso es que para ésta nueva etapa que se abre en su vida, se aconseja al navegante onubense de las letras, que en los últimos años conquistó Granada, se retire a sus cuarteles de invierno en la marisma, para retornar de nuevo, brazo en remo y avanzando hasta la ciudad de la Alhambra.
A Cambio, Federico Vaz, en éste retorno no deseado, pero sí aceptado, recupera a su familia, sus viejos amigos, su tierra natal, su mar, y gracias al móvil, el email, y esas nuevas tecnologías que domina como nadie, no cortará el cordón umbilical que le une a éstas tierras, estos amigos y estos compañeros, a los que tan felices nos ha hecho durante tantos años, gozando de su trabajo y amistad. Como periodista de raza, que lo es y mucho, debe tenernos al día de sus progresos y adelantos, de su recuperación física y de sus nuevas creaciones, porque la mente está intacta, y cuando eso sucede, Federico, no te podemos permitir ni la duda, ni el desaliento, y mucho menos, la inactividad creativa, de un vanguardista como tú, que tanto nos espolea, para que nos actualicemos y no caigamos en la comodidad. Eso es lo que nosotros te pedimos a ti, que nos mantengas informados de tus progresos y tus nuevas actividades. Cuando una puerta se cierra, ya sabes que otra se abre, así que renovarte, redescubrirte a ti mismo, es nuestro mandato. Eres nuestra esperanza Federico Vaz, no nos defraudes, amigo. Compañero del alma... compañero.
lunes, 3 de junio de 2013
MIS NOCHES EN VÍA VENETON
MIS NOCHES EN EL “VÍA VENETO”
Tito Ortiz.-
Estábamos ante el cadáver de aquel novillero granadino, más niño que adolescente, que en no habiendo fallecido en la plaza, le cupo el honor de ser velado en el club taurino de la Plaza del Carmen. Nadie nos dijo a ciencia cierta si la muerte le había sobrevenido por un atracón de comer, tras largos días de ayuno involuntario, o por una ingesta indebida de agua helada, tras una acalorado entrenamiento de salón. Ricardo Puga Cifuentes, “El Cateto”, matador de toros, hermano del dibujante de humor gráfico, “Frapuci”, y tío del mago “Migue”, se empeñaba en convencerme ante el féretro, de que aquella imagen, me tenía que dar mayor afición para dedicarme de lleno a los toros. Yo coqueteaba por entonces con el arte de Cúchares, pero el rostro de aquel novillero, cuyo cristal de la caja de cinc, dejaba traspasar la imagen cerúlea de unos ojos aún entreabiertos, al modo del Cristo de Mora, me quitó la afición para siempre. Mí padre, que nunca me animó a seguir sus pasos, tal vez porque, mejor que yo, conocía la cantidad hermosa de “jindama” que albergaba en mi osamenta, respetó mi decisión, pero Ricardo no se resistía, creo que para asustarme más aún, me aseguraba que tanto él, como el hombre de confianza de José Julio Granada, Enrique Bernedo “Bojilla”, estaban dispuestos a apoderarme, asegurándome que no torearía menos de 50 novilladas en la temporada, creo que eso fue lo que me echó de los toros. Gracias a “El Cateto”, el mundo de los toros se libró de un albaicinero con más miedo que siete viejas, y el del periodismo taurino, ganó un adepto aficionado práctico, con algunos conocimientos de lo que veía, suficientes para hablar y escribir de toros, sin meter mucho la pata, que por cierto, todavía por aquellos años, se cortaba como máximo trofeo. La del toro, digo.
La luz pobretona del club taurino, con el féretro de aquella criatura, los cuatro cirios de las esquinas, y los afiches pegados por los cristales de, Ricardo Puga “El Cateto”, revestido de pana y albarcas, tocado de gorra rural y un haz de leña a las espaldas, como reclamo para formar carteles, daban a la escena un aire a lo Berlanga, o como mínimo, de película en blanco y negro, de capeas y muerte en plaza de carros de la España profunda. Aquella era una historia al estilo de “El Niño de La Monja”, Sangre y Arena, Currito de La Cruz, -o dedicada a mí,- “Los Clarines del Miedo”. Yo había estado con él, la tarde de su alternativa en Motril, con el declive del gran maestro Curro Girón, y el arte emergente y señorial de un, José Julio Granada, que al día de hoy, no ha sido superado por ningún paisano, - tan sólo se le acercó en su día, el empaque de José Antonio Rodríguez, “El Torero” y los chispazos de Pedro “Chicote”. Por eso aquello me animó bastante, pero ver la muerte de cerca, oler a cadáver de torero como olía la estancia, pese al atúd metálico, por mucho que me animara Ricardo, no había nada que hacer. Fuimos a la barriada de San Francisco, a un lugar llamado “La Granja”, en cuya placita de toros, se soltaban becerras para aficionados y profesionales. Y en el momento en que me tocaba salir a parar la mía, tuve la enorme suerte de que era la única en el corral, y que con un salto de auténtica atleta, se libró del cerco y al galope, se adentro en la sierra de Alfacar, hasta que una semana más tarde la encontraron, pastando con tranquilidad y más gorda de cómo estaba el día en que me iban a poner a prueba. Ante el disgusto de todos los que querían hacer de mí, el próximo figurón del toreo granadino, como proclamaba “El Cateto”, y la enorme alegría de mi corazón, contenido en cara de circunstancias, para no enojar a mis incondicionales, los dioses se aliaron conmigo desde aquel día y hasta hoy, que disfruto como nadie sentado en el tendido, o hablando de toros con quién quiera escucharme. De nada sirvieron las noches interminables en el “Vía Veneto”, cuando Ricardo pensaba que todavía era yo recuperable para el mundo activo del toro, aunque yo estaba más pendiente de las manos extraordinarias del maestro Luís Megías, que sentado al piano, hacía las delicias de los presentes, abordando todo tipo de música con un virtuosismo nada común para encontrártelo en un pub de moda. En sus descansos, José Antonio Antelo, era el sustituto adecuado. Ante la presencia de un bronce sublime del pato Nicol, que era objeto de miradas constantes por parte de Ricardo Puga, -¿quién sabe por qué?-, yo me concentraba en la melodía de los Indios Tabajaras, que Megías ejecutaba, mientras hacía oídos sordos, a los consejos de “El Cateto”, para ir al día siguiente de tentadero.
Mi padre que era quién mejor me conocía nunca insistió, y fue quién al final tuvo razón. De nada sirvieron los ánimos de “Rubito”, Antonio “El Gran Pirulo”, “Baquerito”, ni del “Diamante Rubio”, ni de Joaquín García, que después fue el corralero, ni de los hermanos Cambil. Contra el miedo nada se puede, y algunos de ellos dicen que fui muy generoso entonces, porque no les hice perder ni un duro. Desde el principio tuve claro que no llegaría a nada, porque cuando sonaban los clarines, el corazón se me salía del pecho y las piernas me temblaban como varillas de paraguas, y así... ustedes comprenderán que es muy difícil hacer nada conmigo. Por eso hice una buena elección. Cambié el carretón y los trastos, por los sillones de piel, el Vat 69 -por entonces de moda- y la música del genial Luís Megias, en el inolvidable “Vía Véneton”, eso sí, después de mi jornada en Patria, donde tanto aprendí de toros de mi maestro Kastiyo, y en Radio Popular, donde don Lorenzo Ruiz de Peralta, primero, y José Antonio Lacárcel, después, me enseñaron a comunicar aquello que yo sentía. Tuve como compañero y amigo en Ideal a, José Cortés Amate, con quién tanto me divertí, sobre todo cuando formábamos trío periodistico-taurino, con nuestro inolvidable, Santi Lozano. Alguna vez se nos unió el cirujano don Juan Pulgar, y las carcajadas, todavía resuenan en “Los Mariscos”.
miércoles, 15 de mayo de 2013
CON ACENTO
CON ACENTO
Tito Ortiz.-
Aquel año comenzaron a suceder muchas, que poco a poco nos irían forjando el carácter, y nos facilitarían un entendimiento internacional de las cosas, porque hasta entonces, nosotros pensábamos hacia dentro, era una especie de movimiento centrípeto, que nos consolidaba como la reserva espiritual de Europa, cercados psíquicamente por las fronteras de Portugal, Francia, Andorra y Gibraltar... español, siempre español. Todavía se nos podía seducir con un reloj de contrabando comprado en Tánger, con un paquete de cigarrillos gibraltareños, o con unos anticonceptivos, aquí prohibidos por Encíclica de Pablo VI, que se encargó y bien, de dejar en agua de borrajas, el Concilio vaticano II. Incluso con un buen paquete de café lusitano, se nos podía alegrar la vida. Los pudientes pasaban a Francia para ver buen cine sin censura, las pudientes abortaban en Londres, los delincuentes redimidos y los desclasados, se alistaban en el primer banderín de enganche a la Legión que tuvieran a mano. Otros buscábamos consuelo en “La Codorniz”, la revista más audaz, para el lector más inteligente.
Aquel fue el año del Mayo francés, de Vietnam, Biafra, de los asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King, y de un movimiento para hacer la paz y no la guerra, que marcaría a varias generaciones de por vida, estaban naciendo los primeros Hippies. La revista “Pinap” balbuceaba, y Sefarad nos volvía la cara, a otros españoles que cinco siglos antes fueron expulsados, los nuestros ahora se marchaban a Alemania. Y con todo ese batiburrillo en la cabeza, con la reválida de cuarto pendiente, el primer “Bisonte” sin emboquillar en la boca, y un pálido de las “Bodegas Muñoz” de Puentezuelas, en el gaznate, nos hacíamos a la mar del pensamiento leyendo a poetas malditos por la noche en la cama con una linterna, “El Capital “ de Carlos Marx, manoseado por la cuadrilla de amigos que nos precedieron en la señal de la Fé, y un póster de Ann Margret para el amor en solitario. La primera pista la dió Joan Manuel Serrat, negándose a cantar el “La, La la” en castellano. Ojo, un la, La, la, del Dúo Dinámico, que fama, lo que se dice fama de transgresores, no tenían. La segunda, Massiel ganando Eurovisión, donde hasta entonces nos habían ignorado, o nos habían odiado, más que Carod-Rovira una corrida de toros.
A tan sólo unos meses de que el onubense, Jesús Hermida, nos contara emocionado la llegada del hombre a la Luna – ¿quién nos iba a decir que años más tarde, nos aburriría soberanamente en la radio de todos los españoles los domingos de madrugada?- los hispanos contábamos para el resto del mundo, y la televisión de todos, aquella en blanco y negro que tardaba una eternidad en encenderse, y que emitía desde el madrileño Paseo de La Habana, mandó a Manuel Martín Ferrand, para grabar uno de aquellos programas titulados “Con Acento”. El guión era fácil, contar las excelencias de los pueblos visitados, como aquel que hizo después Antonio Gala, que se llamó, “Si las Piedras Hablaran”. El caso fue, que el bueno de Martín Ferrand, se sentó en el pretil del Castillo de Santa Elena, con toda la ciudad a su espalda, una guía de Seco de Lucena en la mano, y a partir de ahí, vimos con gozo en la única tele existente, nuestra ciudad y sus encantos. Era la primera vez que la pequeña pantalla, le dedicaba un programa tan largo a Granada, y en el que no faltó ni uno de sus atractivos paisajísticos y monumentales. Más que televisión, aquellos profesionales hacían cine, y del bueno. Aquel programa puso a Granada en el mapa del atractivo turístico, que hasta entonces se había limitado al boca a boca de los visitantes, como medio acreditado de propaganda. Entonces no existía Fitur para promocionar la provincia, y de paso, pasar unos días de pachanda en la Villa y Corte. Un minuto en el NoDo, o un programa en la tele, era el respaldo que necesitábamos para ser algo en la oferta turística, pese a tener trenes que tardaban 12 horas a Madrid, carecer de Aeropuerto, y contar con una carretera nacional que a los suicidas, se lo ponía en siete horas y media, desde la gasolinera de Los Cármenes, hasta la Puerta del Sol. Con la década de los setenta en el horizonte lejano, Val del Omar, rodó sin destino asignado, las primeras imágenes de Granada, que después ya serían historia, con las que completó en 1974. Granada entraba así en la era culta del cine de autor, pues hasta ahora todo había sido tópico y pandereta. En una España que comenzaba a darle la carta de libertad a Guinea Ecuatorial, llegaban noticias de que el doctor Barnard, lograba realizar su segundo trasplante de corazón, cosa que animó mucho al Marqués de Villaverde, y así le fue. Como a la “Primavera de Praga” que terminó con los tanques soviéticos en las calles sembradas de cadáveres. El Mundo se agitaba por aquellos meses, y hasta aquí, aunque con sordina, nos llegaban los ecos de un nuevo amanecer, pero éste, sin yugo y sin flechas. Con la Universidad de la Sorbona tomada por los estudiantes, la muerta del Ché Guevara y la matanza de la Plaza de Las tres Culturas, Granada se enfrascaba en la segunda visita de Zubin Mehta a nuestro festival, y la representación en el Generalife de “El Tragaluz” de Buero Vallejo, que para los tiempos y Granada, ya era apertura, ya.
miércoles, 8 de mayo de 2013
... QUE DIGO YO QUE, SI RECORTAMOS DE AQUÍ Y DE ALLÁ...
Tito Ortiz.-
Ya que éstos/as chicos/as que nos desgobiernan, a la hora de apretar el cinturón a los ciudadanos no tienen misericordia, mientras que el suyo lo dejan muy holgero, se me ocurre que podríamos darles algunas ideas, con el fin de que todos los palos no vayan al mismo burro. Creo que es muy democrático repartir la pobreza, de tal forma de que la clase política y sindical no salga siempre indemne, y los que dependemos de una nómina vayamos con la soga al cuello y cada vez más apretada.
Sólo con lo que éste país ahorraría si quitara las diputaciones de en medio, saldríamos de la crisis de sobra. Las competencias de los órganos provinciales, serían asumidas por las distintas delegaciones de las consejerías de las respectivas autonomías, y todos tan contentos. Pero eso sería borrar de un plumazo, miles de puesto de políticos que mangonean a su antojo, que meten en plantilla a su familia y amigos y que prevarican con la normalidad con que un camionero castizo, desayuna su habitual carajillo en su venerada venta de carretera. Los hay honestos, lo sé, pero como no son capaces de frenar a los descarriados, unos por acción y otros por omisión, en mayor o menor medida, todos son responsables, y si no me creen, formemos una comisión de investigación en la que sólo participen ellos, ya verán como no dará ningún resultado, hoy por mi, y mañana por ti.
Si sacáramos a los políticos y sindicalistas liberados, de los consejos de administración de las cajas de ahorros, ahorraríamos lo suficiente como para arreglar de una vez por todas, la A-7, Autovía del Mediterráneo, que en llegando a su kilómetro 513, lleva años desviada a un solo carril, porque cuando no es la lluvia, es la sequía, el caso es que el terreno avanza como el andarín de Colomera, y no hay forma humana de ver los cuatro carriles en perfecto estado, para que coger la dirección Sorbas o Tabernas, no sea un fiasco, como ocurre desde que el Estado dejó de serlo, para convertirse en el hazmerreír de Europa, a pesar de ser éste, un punto vital para la salida de los productos almerienses vía Murcia y, por lo tanto, hacia el resto del continente.
Si los políticos vivieran donde tienen el tajo, nos ahorraríamos millonarias dietas y pernoctaciones, con cargo al contribuyente. Los hay que incluso los fines de semana adelantan su regreso a casa, y con el pretexto de convocar una rueda de prensa sin interés, se embolsan la correspondiente dieta de toma pan y moja, por todo el morro, y nosotros a pagar, que para eso estamos. Bueno, para eso y para votarlos, y así puedan tranquilizar sus conciencias, para robarnos a manos llenas, sin límite ni cortapisa. Cada persona, un cargo. No un concejal con siete puestos en consejos de administración en cajas, empresas municipales, participadas, públicas y privadas según convenga a la oligarquía circundante. Y no me vale lo de que sólo tenga un sueldo, porque si luego le añadimos las dietas por asistir a las sesiones, que se supone son su trabajo, el montante a final de mes es millonario y todos con cara de imbéciles aguantando el tirón, que en éste caso es tanto de cartera como de ética, algo esto último, de lo que carecen bastantes políticos/as y sindicalistas liberados, o no. De ahí que el último primero de Mayo, ya haya sido un clamor, que pese a atravesar el peor momento de la crisis laboral, haya sido el año que menos personas han ido tras las pancartas de los sindicatos mayoritarios, que lejos de arreglar sus problemas internos, ha optado por arremeter contra medios y periodistas, pese a que el profesional de la información, sea más antiguo que la propia dirección del sindicato, en el mismo. Los trabajadores no podemos ser deudores eternos de los logros sindicales de hace décadas, cuando vemos la ineficacia de los liberados y los que no lo están, también. Que dejen ya de chupar la sopa boba, mientras los periodistas vamos al paro, ante la pasividad de los que deberían defender sus derechos. ¡Sin periodistas no hay democracia, Manuel!. También hay sindicalistas honestos y que trabajan por sus compañeros, yo los conozco, sé quienes son y son mis amigos, pero hay un porcentaje muy elevado de ellos, que demuestran a la sociedad y a sus compañeros, que no hace falta estar liberado para defender a los trabajadores, la experiencia dice que se defiende mejor desde el tajo, y no al revés. Ya está bien de creerse habilitado, con sólo colgar unos panfletos en el tablón sindical, usando ordenadores, luz, agua, teléfono, fotocopiadora, papel e impresora de la empresa para asuntos particulares, sin que en años, se hayan aprendido ni el nombre de sus compañeros ni el turno que tienen. Sindicalistas de boquilla, de pancarta y pandereta, de soflama fácil, y de guerra sin cuartel hacia los compañeros que los descubren y no se dejan engañar. A que nivel llegarán, que en lugar de denunciar a la inspección de trabajo a la empresa por las numerosas irregularidades que comete a diario, denuncian a éstos compañeros que nos les ríen las gracias, y que los desenmascaran todos los días, como parásitos de un sistema sindical rancio y podrido, que no da respuestas a los trabajadores, cuando estamos atravesando la peor de las crisis desde la transición política. Recobrad el juicio si alguna vez lo tuvisteis, pedid la reincorporación al trabajo y quemad el carnet sindical. Para el caso que os hacen.
jueves, 2 de mayo de 2013
POR FIN ALGO DE LUZ AL PRINCIPIO DEL TÚNEL
POR FÍN ALGO DE LUZ, AL PRINCIPIO DEL TÚNEL
Tito Ortiz.-
Llevaba tiempo disperso en el pensar, por lo abrumador de los acontecimientos. Sin guía ni referente, sin saber de quién fiarme y a quién seguir, y por fin lo he encontrado. Dirigí mis pasos al Aula Magna de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, y allí me encontré al profesor y poeta, Luís García Montero, con un alarde de lucidez en su oratoria, capaz de captar mi atención, y sacarme de la depresión anímica y política, en la que ésta banda de discapacitados que nos desgobiernan, me han metido hace tiempo. Es sorprendente que un hombre más joven que yo, arroje luz con tanta dignidad, sobre algo que me ha mantenido fuera de juego en los últimos meses. Sostiene Luís, que tal vez sea el momento, ya, de hacer una reflexión sobre los muchos matices que existieron en la transición política española. Aquella fue una época histórica compleja y se le están dando respuestas muy simples. Hubo distintas maneras de pensar, tanto en la transición como en la democracia, con una manera que tenía mucho que ver con la democracia social y los derechos cívicos, que se puede considerar heredera de la República. Y otra, de entender la democracia como una manera de unirse al capitalismo europeo, porque ya las estructuras del franquismo se habían quedado muy estrechas y, había un sector del empresariado español que necesitaba la democracia para hacer negocio. Dice Luís, que “esa” democracia fue la que impuso su cultura, la mentalidad cultural que tiene que ver con la puesta en duda de los valores públicos, el descrédito de lo político. El borrar la dimensión social de la palabra LIBERTAD. Todo eso quedó borrado, y es precisamente lo que creo que hay que recuperar porque es lo propio de la cultura republicana. La conciencia de la virtud pública, de los espacios públicos y de que, la libertad no es un concurso, ni una competición entre individuos egoístas, sino la construcción entre todos de un marco de convivencia.
A Luís, no le gusta tratar la historia desde el punto de vista de las cesiones, los traidores, las promesas incumplidas... Mantiene, que hay que pensar siempre en términos históricos, que son de correlación de fuerzas, y por desgracia, en buena parte de los elementos republicanos más conscientes, no tuvieron la fuerza suficiente para hacer una transición real, y quedaron muchas estructuras del franquismo. Quedó una elite económica muy fuerte. La estructura bancaria que tenemos hoy, es la misma del franquismo, y por eso estamos pagando una factura tan alta, en estos tiempos difíciles de crisis, porque son estructuras muy privilegiadas, muy opacas y que no están nada comprometidas con los espacios públicos de los ciudadanos de éste país.
Si a todo esto le añadimos que lo que nosotros creíamos intocable por honesto, era todo lo concerniente a la monarquía y su ejemplar actitud el 23 F, parece que también estamos equivocados, o al menos, no debemos pagar eternamente, una gratitud que ya se pierde en el tiempo, y cuyo valor no es heredable. Sostiene Luis, con gran lucidez y mejor juicio que, los escándalos no son nada ejemplares. Que la casa real esté complicada en casos de corrupción, pues no ayuda a respetar la institución. Pero aparte de la corrupción, cree que hay bases profundas. La monarquía representa una transición, que ahora está demostrando su factura. España está pagando un precio especialmente duro de la crisis, porque en la transición, se dejaron sin solucionar muchos problemas. Y hay poca conciencia de lo público, y hay poca capacidad para defender las conquistas sociales que se habían conseguido, y eso se debe a que en buena parte, la monarquía representaba unas elites heredadas del franquismo, que no se fueron de éste país, y que continúan gobernándolo desde el punto de vista económico, y en ese sentido, el cuestionamiento de la monarquía parece que ya, está siendo algo profundo, y no se debe simplemente a los casos de corrupción, sino que éste país que se está empobreciendo de manera galopante, y que está perdiendo todas las conquistas sociales que ha hecho, se está cuestionando la historia reciente, que es la historia de la transición diseñada por los monárquicos. Decimos ambos que: Desde mi punto de vista es el momento en el que los ciudadanos tengamos coraje cívico, y digamos, ¡basta ya!. No podemos vivir con la corrupción, no podemos vivir con el descrédito de la política, no podemos vivir en el... ¡ y tú más ¡. Si yo robo, tu robas. Hay que dignificar lo público, y para eso deberíamos buscar la configuración de una nueva mayoría social democrática, dispuesta a defender el pensamiento democrático, desde nuestro punto de vista muy particular, en la tradición republicana. Pero como no seamos capaces de configurar esa nueva mayoría, se está creando un caldo de cultivo para que vengan soluciones totalitarias, nada democráticas, que van a utilizar el populismo para imponer un salvador de la Patria, y yo creo – dice Luis, y yo también lo digo - que los ciudadanos, en vez de buscar salvadores de la patria, debemos asumir nuestra responsabilidad, y hacer lo que podamos con coraje cívico, para defender los sistemas públicos de sanidad, educación, y todo lo que ahora se está borrando, porque, quién ha dado por terminada la transición, ha sido la derecha. Han sido las elites económicas, que aprovechando la crisis, quieren liquidar todas las concesiones que tuvieron que hacer en la Constitución del 78, y están acabando con la democracia social que había en nuestra Constitución. Y remato yo diciendo: Gracias Luís García Montero. El último, que encienda la luz. Por mis muertos en la tapia del cementerio, que de ésta salimos. Palabra de republicano. No pasarán. A las barricadas, de una puñetera vez. ¡ A que estamos esperando!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
