lunes, 22 de octubre de 2012

ILUSIONES DE POBRES

ILUSIONES DE POBRES A la memoria de Pepe “El Lara”, de la placeta albaicinera de San Miguel El Bajo. Tito Ortiz En aquella Granada de pantaloneras, camiseras y planchadoras, que repartían la faena en un cajón a la horizontal, cuya correa les hacía pender del brazo y hasta la cadera toda la carga, no había sitio para el desánimo. Muy al contrario, constituía una ilusión interminable, que te tocarán dos reales del reintegro de los ciegos, que tu padre apareciera por la puerta con un papelón de recortes de pasteles, que en los obradores se vendían al peso, o que en papel de estraza, trajera de “Casa Ninguno”, un puñado generoso de chicharrones sobrantes de la matanza en el patio de la parra. El simple hecho de poder cambiar un día la merienda de pan con aceite y azúcar, por una rodaja de mortadela “Mina”, que venía embutida en lata, ya era un estímulo, o el acceder a un trocito de carne de membrillo, también. Las alegrías eran cortas y a corto plazo. Te alegrabas cuando un vecino podía comprar un televisor en Molinero Radio, firmando más letras que diez abecedarios, porque eso te habría la posibilidad de pedirle -a ratos- que te dejara verla. Y así acceder al mundo de fantasía de Silla de Pista, con Boliche y Chapinete, o Rin tin tin, con el cabo Rusty. Mantenías la alegría durante toda la semana, hasta llegar a las cinco de la mañana del domingo, si la familia había podido ahorrar, para comprar los tickets necesarios en la barbería de Agustín en la Calle de Elvira, para la excursión que organizaba a la playa de Motril, con parada en la Fuente de Dúrcal a beber agua, y en Vélez de Benaudalla para comprar pestiños. Mientras mi tía Loli almidonaba su cancán para los domingos, mí ilusión era que llegara el Lunes, para acercarme hasta la iglesia de San José, y pedir unos cuantos panecillos de San Nicolás de Tolentino, para repartirlos a los vecinos enfermos. Asunto éste que sólo ocurría los Lunes por la tarde. Mientras mi madre soltaba sobre la pila de lavar, llena de ropa blanca, la “muñequilla” de añil, yo me alargaba hasta el torno del convento de Santa Isabel La Real, para pedirle a las monjas, unos recortes de ostias, que degustaba mientras bajaba por las calles del Albayzín. Eran los tiempos en los que Pedro Julián Lara, lucía melena a lo Jesucristo Superestar, y ya hablaba de un sueño imposible: Una Granada por la que discurra el taxi único metropolitano, el metro y hasta el AVE... ilusiones pobres, a fin de cuentas, pero que a la gente de a pie, siempre nos ha gustado fantasear con esto. Tenemos derecho a la ilusión ¿no?. En aquel tiempo, dijo Vicente González Barberá a los granadinos: Subid y entrad, porque os la pongo gratis. Y con sólo enseñar el carnet de identidad, nos permitió acceder a todos los rincones de La Alhambra, por el sólo hecho de haber nacido al abrigo de ella. Y fuimos felices al ser distinguidos de entre los turistas. Y presumimos hasta el hartazgo, cuando al llegar a la puerta de entrada, el amigo Cañas, le hacía la muesca a los tikes de los guiris, y nosotros entrábamos con sólo enseñarle el DNI. La mirada de sorpresa en ese momento de los visitantes foráneos, era comparable a un semiorgasmo flatulento de orgullo patrio, de la patria chica. Levantábamos la barbilla y entrábamos al recinto con paso decidido, conscientes de la envidia que acabábamos de producir en los que aguardaban en la cola, íbamos cuán legionario que encabeza la escuadra de gastadores, al inicio del desfile de la victoria en la Plaza de Oriente. Todo para llegar al final de las tripas de salchichón, chorizo, morcilla o salchicha, lo que siempre hemos llamado, “el culillo”, con su presilla metálica y todo. Los pequeños trozos de la pieza de queso manchego o de cerdo, el tocinillo sobrante de una libra, el resto de la paletilla de jamón que ya se ha puesto duro como una piedra. Todo esto te lo venden como recortes en un cartucho de a peseta, y cuando llegas a casa y lo pones sobre la mesa, la sensación es de festín con chorreras, o sea, gran ilusión en casa de los pobres, donde se pasa necesidad, aunque no hambre. Siempre hay un boniato asándose en el brasero, un jarrillo de café de malta en el “infernillo”, y unas lentejas que se están haciendo a fuego lento, en la recién estrenada hornilla de petróleo, que aunque más rápida que la de carbón, tizna las ollas y deja aromatizada la comida, de tal guisa, que parece que estés masticando el oro negro. Celtas, Peninsulares, Ideales de papel blanco o amarillo, el popular Caldo de Gallina, todos los pregona “La Perejila”, esa popular albaicinera, que con su lata de carne de membrillo, completada con libritos de papel “Bambú”, y cajas de cerillas de Fosforera Española, con el dibujo – que no foto – de los futbolistas de primera, baja a buscarse la vida a Granada, vendiendo los cigarrillos uno a uno, porque los pobres no tienen para más. El negro a perragorda, el rubio a un real, y puedes elegir entre “Bisontes” o “Philip Morris”, cortos sin emboquillar. En la esquina de la calle Elvira con Plaza Nueva, a las puertas del “Café España”, junto a Pepe el de los iguales, y Melchor, el gitano limpiabotas más honrado que he conocido, “La Perejila” pregona su tabaco, a la espera de poder llevar a casa algo para comer. Es su ilusión, y la nuestra... que éstos personajes no se olviden, y tengan un monumento en la Granada que adoraron, y aún a sabiendas de pasar hambre, no abandonaron jamás la ciudad de La Alhambra.

jueves, 20 de septiembre de 2012

GUARDAOS DE LOS FALSOS PROFETAS

GUARDAOS DE LOS FALSOS PROFETAS Tito Ortiz.- Vivimos tiempos convulsos, en los que a río revuelto, ganancia de pescadores. Es ésta una época propicia para el descreimiento, social, político y religioso, pues la crisis se alarga, y al igual que le ocurrió a Moisés, cuando se retiró al Sinaí para recibir los diez mandamientos, -que a su regreso se encontró con que le habían fabricado un becerro de oro para adorarlo en lugar de a dios- estos espacios muertos los ocupan falsos profetas, ayatolás de la mentira y la quimera, que tienen en la desesperanza de las criaturas el caldo de cultivo propicio, para hacerse con una huestes, que ayunas de formación ideológica, siguen sin pestañear, al primero que les prometa comida para el día siguiente, sin meditar si será cierta o no, tamañana promesa. Los ejemplo están claros y se multiplican a lo largo de nuestra historia: Cuando la iglesia católica comenzó a llevar a cabo una mínima apertura, emanante del Concilio Vaticano II, y del único Papa que me ha logrado convencer, llamado Juan XXIII, la parte recalcitrante de la primera parte, se volvió otra vez de espaldas al pueblo y a su misa en latín, con lo cual, se dio por inventado el Palmar de Troya, con su papa Clemente. Un asunto de charanga esperpéntica, que desgraciadamente ha llegado hasta nuestros días. Como las consecuencias de la famosa pinza, protagonizada por el señorito burgués de Baena, metido a comunista, Luís Carlos Rejón, que en su día se alió con la derecha más ignominiosa, para atenazar al gobierno andaluz, y que para desgracia de quienes no hemos perdido el juicio aún, y tenemos memoria, nos fustiga con sus lecciones de honor, ética y clarividencia política, con artículos de opinión, en un periódico al que en su tiempo no dudó de poner en solfa por su línea editorial. Así de grandes tiene las tragaderas éste falso comunista, adalid del oportunismo y la degeneración ideológica. En verdad, verdad os digo: Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces, aunque escriban en periódicos de tirada nacional. Los grandes cataclismos sociales, son profetizados siempre por hechos apócrifos relacionados con la iglesia católica. No ha mucho que ha palmado, aquella criatura, ama de casa y empleada de hogar, que en un momento de penuria económica, dijo ver a la virgen en El Escorial, y en modificando la voz al estilo de un ventrílocuo, y manchándose las manos con sangre, dijo padecer los estigmas de la pasión, y comenzó a forjar un imperio económico, que ríanse ustedes de la antigua Rumasa. Julio Anguita, cuán pescador de almas, también está reclutando para su causa, a todos aquellos que no saben dónde acudir ni a quién escuchar. Bajo el epígrafe de, “desobediencia civil”, o lo que es lo mismo, conmigo todos al monte, el que fuera sultán de la Medina, que ayudó a derrocar a don Santiago, cuando aún está caliente el cadáver de Carrillo, y los Whiskys de Gerardo Iglesias, sin pagar en la barra de Pachá, se yergue como promotor de un frente cívico, y cuán Alonso Quijano, se sube a Rocinante para acabar con todo esto. Eso sí, previa algarada de la clá, que lo pasee en silla gestatoria, que ha sido su ilusión de siempre. Tal y como Melchor Saiz-Pardo Rubio, contaba en éstas páginas, yo también fui uno de los periodistas que tuvieron que hacerse eco, de las lágrimas de sangre de una virgen en San Juan de Dios, allá por 1982. Lo que nadie ha contado todavía, es que la imagen manipulada era propiedad de, Modesto Velasco, un fotógrafo especializado en Semana Santa, de una estrecha vinculación a la cofradía de los gitanos, y que fue pionero del gabinete dactiloscópico de la policía armada de la época. Cuando Modesto descubrió que las lágrimas eran tinta roja, dejó sin efecto su donación a la basílica, pero la Orden no le permitió llevarse la imagen. Así se veía venir lo del comando “Carpanta”, capitaneado por un hidrofóbico Sánchez Gordillo, que con pañuelo palestino al cuello, junto a sus montoneros de sierra morena, se han especializado en el asalto de supermercados, para saciar un hambre inexistente, en una Andalucía de charanga y pandereta, que sólo cabe en sus huecas cabezas. Es la estética trasnochada de una izquierda predemocrática, que al igual que sus sindicalistas, no defiende a sus trabajadores, más bien, dota de vida paradisiaca a sus liberados, que se conforman con colgar un panfleto contra la empresa en el tablón sindical, y con eso, ya tranquilizan sus conciencias, mientras chupan de la teta empresarial, sin defender a los trabajadores, que es para lo que fueron votados. Todo lo más, benefician a sus militantes o a quienes les ríen las gracias, que se resumen a caricaturas de los jefes y pancartas soeces, pero nada efectivo que libre al colectivo que “no” representan, de los desmanes empresariales. Y algunos/as ni se duchan, que ya es el colmo. Hay empresas en las que los llaman, el famoso, “Comando Fétido”. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, Dé qué os sirvió pasar por el noviciado o el seminario. Os camuflasteis después, de militantes en la izquierda o en el sindicalismo rojo, para vivir del cuento a costa de los compañeros, recibiendo prebendas y subvenciones del gobierno al que criticáis. No se puede ser más deshonesto.

jueves, 6 de septiembre de 2012

CHIQUITO DE AMOREBIETA

CHIQUITO DE AMOREBIETA Tito Ortiz.- Casi un millar de muertos se remueven en sus tumbas, al comprobar la extrema sensibilidad de la que hacen gala, la gentuza de Bildu, al proclamar el cese de las corridas de toros en el país vasco, para evitar el sufrimiento animal de un ser vivo, que por otra parte, nace ex profeso para ese ritual. Es una pena que quienes los dirigen ideológicamente, desde el otro lado de los Pirinéos, y quienes con sus votos los han colocado en las instituciones, para vergüenza y destrucción del sistema democrático, hayan perdido “la afición”. Atrás han quedado los tiempos en que auténticos abertzales, gudaris del pueblo, defensores del tiro en la nuca, la extorsión y el secuestro, como el desaparecido, Jon Idígoras, o mejor dicho, Juan Cruz Idígoras Guerrikabeitia, era conocido por sus nombres artísticos, con los que apareció en no pocos carteles taurinos: “Chiquito de Amorebieta”, de “Éibar”, o “Morenito El Alto”. Dando muestras así, que se puede ser partidario de la independencia del pueblo vasco, estar conforme con los asesinatos, y a la vez, no sólo permitir los toros, sino, practicarlos desde la profesionalidad y el sentimiento, a lo “Cocherito de Bilbao”, “Zacarías Lecumberri”, “Fortuna” o “Torquito”. La historia está plagada de toreros vascos, que lograron el éxito más rotundo en plazas de España, América y Francia. Pretender por coj..., y no por razones, acabar con los toros en el país vasco, al igual que se ha hecho en Cataluña, es obligar al pueblo a enfrentarse entre hermanos, repitiendo la historia una vez más de ésta piel de toro, que se mata por idioteces, y deja sin resolver los auténticos problemas que la acucian, impidiendo su desarrollo laboral y económico. Que las comunidades históricas no dejen morir los toros por falta de público en las plazas que es su proceso natural, deja ver a las claras, la torpeza de unos políticos extremistas, hijos de la incultura y la ignorancia, que ven mal estoquear a un toro, pero muy bien, colgarse del cuello de un ganso atado a un cable, mientras unos menesterosos de chapela, te suben y bajan del agua, hasta que te quedas con el cuello del ave en las manos. Eso si que es cultura asesina, y no la del arte de torear, señores abertzales. Y esto sucede en Lekeitio, cuna del nacionalismo vasco, pero claro, a arrancarle el cuello a un ganso, no se le llama “Fiesta Nacional “, por lo tanto, los del nueve parabellum, no se sienten ofendidos por muchos gansos que mueran. Mi padre me enseñaba orgulloso, aquella foto en blanco y negro, en la que el maestro, Matías Prats, entrevistaba días antes de su muerte, al genial “Manolete” en la antigua plaza de toros del Chofre, en San Sebastián, aquella que había simultaneado vida con la más veterana donostierra, llamada de “Atocha”, llegándose a dar toros en las dos a la vez, en los primeros años del siglo veinte y finales del XIX. Tuve el honor de estrenar los refinados tendidos, en la semana Grande de San Sebastián de 1998, de la nueva plaza de toros donostierra, llamada de Illumbe, y compartí risas e ilusión con Chopera, que debe estar retorciéndose en su sepultura, si éste moderno coso, va a quedar sólo para que partan troncos de madera, los agerridos, aizkolaris, en esa proverbial demostración de inteligencia inherente a todos los deportes vascos como el, levantamiento de piedras, manotazos al frontón, y otras lindezas, subvencionadas por los nacionalistas. Para eso ya está la de Tolosa. He disfrutado como no me podía imaginar, ver esa plaza de “Vista Alegre” en Bilbao, preservar la pureza y entereza del toro bravo, en su anual, Aste Nagusia. Ponerse en pie gritando el nombre de “El Formidable”, genial banderillero de la cuadrilla de, Ruiz Miguel, y posar ceremonioso el pañuelo sobre el balconcillo, el señor presidente, para autorizar a la banda que arranque el pasodoble, único lugar donde esto sucede. Y yo que soy del Albayzín, me he rendido a su afición, y verdad de la fiesta, en una entrega de premios taurinos en el imprescindible hotel, Ercilla. Sé que es un tópico, pero lo sospechaba y lo averigüé. Hay más de uno y de una, de los que bocean a las puertas de los cosos contra la fiesta, y de los que se tiran al suelo embadurnados en tinte rojo, que son ingleses. Cuando les pregunté porque no se manifestaban en su país contra la caza del zorro, una no supo que decirme, y el otro, más bravucón que encastado, me miró de arriba abajo, y me dijo en un español deplorable, que me contestaría cuando estuviera en su país, que eso no tocaba ese día. Eché de menos en la manifa, a José Luís, ya saben, a Carol-Rovira, hijo de un Guardia Civil mañico, esa es toda su trayectoria barretina, aunque su madre si asciende algo más en la genealogía catalana, y por lo tanto, él se ha creído siempre, heredero universal de la pureza de raza, desde el estanco familiar, donde se vendía el caldo de gallina, las pólizas y el papel del estado, el español, claro. Éste personaje de guiñol, lleva en su cartera “La Estelada”, cuando lo suyo sería “La Senyera”, y si me apuran, ninguna, porque sólo en una cabeza perturbada, cabe hacer cuestión de vida o muerte, tu idea de patria, de la que tan sólo es tuya al cincuenta por ciento. Se necesita ser memo, o no saber la historia familiar de Juan Carlos Izaguirre. Otro que tal baila. Lo decía mi abuela que era republicana y sabia: Hijo mío, debes saber que en éste país, siempre habla el que más tiene que callar. Somos así de imbéciles.

jueves, 23 de agosto de 2012

LOS POLÍTICOS ME DAN MIEDO

LOS POLÍTICOS ME DAN MIEDO Tito Ortiz.- En muy pocos años, he pasado de verlos como los artífices del cambio democrático, a una pandilla de bandoleros, con menos escrúpulos que José María, “El Tempranillo”. De abnegados servidores de la sociedad, a chaqueteros sin catecismo ideológico, que sólo pretenden perpetuarse en el cargo, para no regresar a la vida anterior, donde tanto frío hace ahora. De impulsores del estado del bienestar protectores de los más desfavorecidos, a ultradefensores de sus propios privilegios, sin más ética que la del dinero y las prebendas. Son aquellos que con su ignorancia e ineptitud, nos han metido en la crisis, y a la hora de que todos paguemos las consecuencias, son los primeros en excluirse. La carcunda mediocre sin dios ni patria ni rey, que ha ido echando de los partidos políticos, a las personas formadas y experimentadas, con proyección, liderazgo, experiencia y honestidad, arrinconándolos en sus casas, haciéndolos invisibles a la militancia y los simpatizantes, para lograr que una caterva de analfabetos políticos y educacionales, sin formación ni educación, que escupen piedras cuando hablan, y además, no saben lo que dicen, se posicionen en la estructura del partido asumiendo el poder con ignorancia supina, y encabecen al unísono las listas, no con compañeros adecuados, sino con compinches camaradas de aventuras, aliados de la farsa y el navajazo trapero, pues todo vale en el panorama actual de los partidos, con tal de pisar el cuello al que no te ríe el chiste, y aupar hasta puestos de gran responsabilidad, a los que te tiran de la chaqueta, o te lamen esa parte anatómica, donde la espalda pierde su casto nombre. En manos de semejante gentuza estamos, y lo peor de todo es, que los hemos votado nosotros. Que los hemos contratado por cuatro años, con sueldos de lujo, chalets de lujo, coches de lujo, escoltas de lujo, y hasta en algún caso que conozco bien... amantes de lujo. Y todo ello, sin pedirles nada a cambio, sin vigilarles de cerca, sin pedirles responsabilidades. Les hemos votado en unas listas que ellos se han preparado sin consultarnos, y luego no hemos hecho el seguimiento de aquellos a los que les hemos encargado, que nos resuelvan los problemas económicos y sociales. Nunca les dimos carta blanca para que nos los crearan, y mucho menos para que recortaran nuestras libertades, redujeran nuestros sueldos, y cada día nos metieran el miedo en el cuerpo, diciéndonos que todo puede ir a peor, y sino, que en el mejor de los casos, esta situación se puede prolongar algunos años más. Estos políticos que no conocen la crisis, que siguen viviendo como antes de la hecatombe, a base de reducirnos los sueldos y las prestaciones, a quienes les hemos votado, no deben repetir. La sociedad soberana debe mandar a los actuales impresentables al paro, metiendo al sistema político en una diálisis, de tal forma que, se permita primero, recobrar a todos los políticos válidos que están depurados por sus huestes en casa, pues somos el país que antes los fagocita, tirando por la borda su capacitación y experiencia. Segundo, refrescar el panorama con los jóvenes de las juventudes de los partidos, y aquellos seniors a los que no se les ha permitido tocar bola. Tenemos que hacer borrón y cuenta nueva, para sacar a éste país de la depresión en la que estos patricios incapacitados lo han sumido, impidiendo a toda costa, que media España política esté encausada en los juzgados, por la carencia total de honestidad en muchos representantes del pueblo a los que hemos votado. Se les llena la boca de decir que están ahí porque les hemos puesto nosotros, como si eso bastara para hacer de la política, el caldo de cultivo de una nueva clase de delincuentes: Aquellos que siendo políticos, se pasan por el forro de las entretelas, su ética y honestidad, con tal de llenarse los bolsillos, traicionando la buena voluntad de quienes los votamos. Desde mi leal indignación, no olvido que dentro de éste panorama tan desolador, no debo caer en la tentación de aquello famoso de... café para todos. Hay políticos honestos de todo signo, que no matan por una foto, ni nos meten el dedo en el ojo a aquellos que un día fuimos a las urnas para contratarlos, con el fin de que nos resuelvan los problemas, y no, que nos los creen. Que tienen vocación de servicio y que se ganan con creces lo que cobran, pero desgraciadamente, empiezo a pensar y gran parte de la sociedad conmigo, que son minoría. Lo que abunda es la falta de educación y formación, el exabrupto gratuito y una nueva moda, el chantaje entre administraciones de distinto signo, cuyas consecuencias pagamos los ciudadanos. La retención de la subvención, por parte de una administración, cuando ésta lleva el destino de otra que no pertenece a su partido. De ésta forma se paran obras, e infraestructuras, ralentizando proyectos necesarios para la ciudadanía, sólo en aras de la confrontación política, sin que les importe un pito, las consecuencias que eso tiene para los ciudadanos. Pues si a ellos no les importa, a nosotros sí. Señorías: Váyanse a la mier...

martes, 21 de agosto de 2012

SOBRAN POLÍTICOS

SOBRAN POLÍTICOS Tito Ortiz.- No se entiende que un país -ejemplo para todos- como Alemania, necesite para llevar a cabo su eficacia política y económica, la mitad de los políticos que tiene España. No se entiende como los germanos son gentes formadas y de alto nivel, y los nuestros, en su mayoría, todo lo más de medio pelo, si es que no amparan los asaltos a supermercados. La corrupción política de la piel de toro, más acentuada como siempre en la derechona facistoide, pero también en la izquierda profesionalizada, que no sabe más que vivir del bote y la demagogia, al carecer de profesión y vida fuera de la actividad política, nos han convertido en tan sólo tres décadas, en una democracia joven, con todos los vicios de una vieja. Individuos sin oficio ni beneficio, que tienen que aferrarse al cargo porque de lo contrario no saben que hacer, o no tendrían que comer, han convertido la actividad política, en un... aquí vale todo; del que no se salva ni la familia real, de tal manera, que los tiempos del hermanísimo de “arfonso”, ya se han quedado hasta en un recuerdo romántico, si advertimos de lo que son capaces éstos adalides de la vagancia y la mangancia. La carencia de libertad y democracia internas en los partidos, sobre todo de izquierdas, porque a la derecha ya se le supone facha de prietas las filas, es una vergüenza inaceptable, que ha degenerado hasta la muerte, aquel discurso hermoso de la transición, en el que se advertía que la divergencia política, el contraste de pareceres, los matices distintos, lo único que hacían era enriquecer el patrimonio político y democrático de los partidos. Pues bien. Eso ha quedado en agua de borrajas, hasta tal punto, de que sin distinción de anagrama, en los partidos ahora mismo lo que impera es aquel viejo axioma de... El que no está conmigo, está contra mí. Y son manifiestas las vendettas, con navajazos a traición por los pasillos de las sedes, que culminan con las pantomimas y farsas más decabelladas, en las que se han convertido los congresos, a los que ya no se asiste para ver que ocurre, sino que se sueltan unos discursos preparados, porque los resultados ya están amañados desde días antes, las listas cerradas a cal y canto, y los pagos de favores resueltos. La transparencia política de los congresos de nuestros partidos, es comparable a su financiación, un hecho translúcido, como una ciénaga cavernaria, donde nuestros políticos se bañan, con el placer de una Cleopatra en leche de burra. Hemos sobredimensionado la libertad, la democracia, la igualdad y la maldad, para cada cuatro años, meter en plantilla con grandes sueldos que no se rebajan, a una caterva de impresentables, sin oficio ni beneficio, a los que hemos convertido en profesionales del gorroneo y la petulancia. Sinvergüenzas que deberían protegernos de la crisis, y no meternos en ella. Acéfalos minestriles de la incompetencia, incapaces de reconocer su necedad, que nos llevan cada vez con mayor prisa, a la pérdida de libertad, democracia y bienestar social alcanzados, para paulatinamente y sin remedio, abocarnos a la pobreza, la indigencia política, el descreimiento, la desesperanza, y el abatimiento psicológico. Con su comportamiento, nos están empujando al filo de las cataratas, para que nosotros solitos demos el último salto al vacío. La única solución a los problemas en los que nos han metido, es atacar a la sociedad que los pusimos en sus escaños, con el fin de amedrentarnos, y en pisándonos el cuello con la presión justa para no fallecer, sólo permitirnos respirar, para que trabajemos y con nuestro sacrificio – no el suyo – los saquemos del atolladero, no como nosotros quisiéramos, sino, como mandan ellos. Los votamos, ese fue nuestro error, y quieren acabar con nosotros, para vivir en los mundos de yupi, sin pueblo al que rendir cuentas. Sólo nos necesitan y oyen el día de las elecciones. A partir de ahí, se consideran con carta blanca para vivir excelentemente a nuestra costa, y cuando no puedan llevar el tren de vida elegido, recortarnos el sueldo y la vida, para poder mantener su tren. Además se multiplican como las plagas, porque a la cifra dislocada con respecto a otros países más grandes y eficaces que nosotros, ellos añaden cargos de confianza a dedo, liberados sindicales, asesores, peritos en mil cosas tan faltos de preparación, que una vez, un taxista, fue el máximo responsable de la empresa autonómica del suelo, director general de la Guardia Civil uno que no tenía el graduado escolar, ministro de interior un electricista, pero todo se hizo en aras de la democracia, porque la democracia nos hace a todos iguales. Pero es que no lo somos. Un hombre, un voto, pero no somos iguales. No entra en cabeza humana, que el vicepresidente de la Junta, pueda pertenecer al mismo partido, o sindicato que asalta Mercadona, empujando de malos modos a las empleadas, con un tinte machista, violento y soez, impropio de quienes dicen robar para dárselo a los pobres. Haciendo de la militancia política y sindical, un ejercicio impropio de un país europeo, culto y democrático. Ejercicios como ese, son muestra de la falta de formación, educación y convicciones democráticas, de los propios militantes de izquierdas, que al carecer de esa imprescindible formación, se convierten en harapos de la incongruencia, fáciles de confundir en sus acciones, con hordas fascistas, de triste recuerdo para éste país. Cuando la plebe carece de formación, es fácil que aún creyéndose ellos mismos que son de izquierdas, su comportamiento y lenguaje sea de derechas, eso es lo que le ocurre por ejemplo, al del pañuelo palestino, que se cree más líder de masas, cuanto menos se ducha. Un esperpento patrio, de la manera de hacer política en otro siglo, pero no en éste.

domingo, 12 de agosto de 2012

UNA BARCA CON VISERA

LA BARCA CON VISERA Tito Ortiz.- La barca que lleva el pescador, se llama como tú... Dolores. Así lo cantaba hace ya más años de los que me gustaría recordar, Pedrito Rico. Un levantino, actor y cantante, que llegó a ser una gran estrella, aquí y en Hispanoamérica. Lo del manejo de la barca, de infausto recuerdo eurovisivo, al igual que la mancha de una mora, con otra verde se quita. Por eso nadie chalaneó mejor con una barca, que mi vecino del Albayzín, Manolo Benítez, aquel de... dos acacias y mi madre en el balcón. Llegado el momento, Manolo decía: La barca, con sólo decir la barca, huele a marisma la boca y sabe a sal la palabra. La barca te permite adentrarte en la mar océana, pero además, aún en soledad, ir acompañado de la persona a quien más amas. La barca lleva en un costado a proa, el nombre de tus sueños, o sea; “Carmen, te quiero”. “Mis niños”. “Estrella del Horizonte”. “Josefina”. “Mari Luz”. Ver las barcas varadas en la arena, y leer sus matrículas de amor, es un bálsamo para el alma, un retornar a la fe en el ser humano. Los pescadores ponen a sus barcas, el nombre de sus amores, el de sus hijos, el de la madre que ya no está, es como si en la soledad de la faena, o en el peligro de la tormenta, el pescador necesitara de la compañía de aquel ser al que adora, y en no teniéndolo a su lado, se conformara con asomarse por la borda, y leer su nombre pintado, con amor al fuego. “Mi Encarni y Luisito”, reza una barca en Garrucha. “Virgen de La Victoria”, en la Malagueta. “Mi Juani y yo”, otra en las tres erres de Motril, y así por todo el litoral, los pescadores confiesan en el costado de sus barcas, esos suspiros de amor que se lanzan durante noches de mar bravía, cuando el recuerdo de los tuyos te atenaza la garganta, y apenas te queda aliento para tirar de la red y echarte un cante por jaberas, que desde el ombligo de la mar, vuele hasta el dormitorio de quién te espera en tierra. Los pescadores andaluces, aún haciéndose a la mar en solitario, siempre van acompañados de los suyos, pintados en el costado del barco. La frase será más poética, cuanto más se esfuerce el marengo. A veces un lacónico, “Te Quiero”, con titanlux en la madera erosionada por la sal, rasga el oleaje en la tormenta, brillando a intervalos periódicos que marcan los rayos y relámpagos. A quién quiera el pescador... eso ya es asunto suyo. Lo importante es que su soledad no es absoluta, sino que está acompañada por el nombre de su estrella polar, de su norte y de su guía, en el costillar de su nave. Los marineros entablan a lo largo de su vida, una relación estrecha e inmaterial con su barca, por eso le tatúan para siempre, el nombre de quién falta. En ese instante supremo en el que la faena, sumida en la soledad del alba, te atiborra la mente de recuerdos de las personas que significan algo en tu alma. Marineros y pescadores tienen mucho en común con los camioneros. Unos en la mar y otros en la tierra, identifican sus naves, flotantes o sobre ruedas de la misma manera. La visera de los camiones, es un ejemplo claro de que pescadores y camioneros hablan el mismo idioma y sienten lo mismo. No hay más que pararse en una curva y verlos venir. “Mi Manoli y yo”. Mís niños”. “Mi Joaquín y mi Yurena”. “La Yoli es mía”, “Pepe, Pepita y Pepín”. Los camioneros, ponen con letras de molde en el cristal de sus parabrisas, los nombres de las personas queridas, de tal guisa, que los preceden en ruta, como mascarón de proa en el viaje terrestre. Un camionero que en su cabina no lleve un almanaque con una señora desnuda, la radio en emisora de palabra, la cassette del Fary, y el nombre de su mujer o sus hijos en la visera, no es un camionero. Podrá ir conduciendo un camión, yo no lo niego, pero no es un camionero. Que sería de las emisoras sin los discos dedicados a los camioneros o sus familias, con sus mensajes telegráficos: Para Jacinta en el día de su onomástica, de su Paco, que tanto la quiere, y que siente estar en ruta por Francia. Pues el Paco lleva en la visera, a su Jacinta para no olvidarla. “Mí Jacin y mis churumbeles”, reza el frontal del camión, como una tarjeta de quién anuncia su visita, rompiendo el viento con sus letras. Es como la antesala de la flecha enamorada, que se clava en el tronco, justo en el sitio donde dos corazones, en la corteza se taladran. Ya sean kilómetros de asfalto o infinitas marejadas, manejadas por la Luna también enamorada, pescadores y camioneros, llevan desde Juan de Guntenberg, a sus seres queridos, como bandera o matrícula de su alma. Un atunero, o un palangranero, da lo mismo, trasmallo, marisqueo, con nasa de nécora o de camarón, lo importante es su advocación: “Mi vida por mi Carmela”, “Mi Isidro y Mi perro”, “Que dios te bendiga”. Esto es lo importante, lo pintado a mano en la madera, o lo pegado a fuego en la visera. “Virgen del Mar”, suena a sanatorio. PGC, a suelta el alijo que te endiño. Da lo mismo que sea un viejo Pegaso, que un catorce ejes articulado, lo que de verdad importa es lo que se lea sobre el frontal del parabrisas a modo de visera. “Mamá, no tardo”, dice el que conduce un camión frigorífico que lleva atunes a Japón, y el acongojado que pintó en el cristal...¡Dios siempre conmigo!... y San Cristóbal, también. Por si acaso.

lunes, 16 de julio de 2012

REINA, ¿DÓNDE ESTÁS?

REINA, ¿DÓNDE ESTÁS? Tito Ortiz.- Caballero de la espada y la balanza, de sus ojos vendados salieron siempre los rayos de la sabiduría urbana. Defensor del conocimiento eterno, hidalgo del ágora docente, el ciudadano José Reina Rivas, ayuno de títulos académicos y sobrado en conocimientos épicos, y doctrinales, era un anarquista puro, del que aprendían alumnos y profesores de Derecho, que acudían al punto de reunión: Cualquier banco, de cualquier patio, de la facultad, y entonces, también rectorado de la Universidad granatensis. El único Alumno Honoris Causa de la Facultad de Derecho de Granada, y por lo tanto, sólo él disfrutando con este título en la Universidad española, impartía su sapiencia a profesores, alumnos o catedráticos, con los que polemizaba a cerca de sus conocimientos, ya fuera sobre cualquier asignatura, o con la convulsa vida española y extranjera de la transición política, de la dictadura a la democracia. Nacido en la tierra del gran actor, Isidoro Máiquez, nadie supo como dio con su osamenta en la ciudad de La Alhambra, próximo a expirar el General bajito de El Ferrol. Nada más llegar a nuestra ciudad eligió el Albayzín como su barrio para vivir, contactó con los partidos políticos y los sindicatos en la clandestinidad, y sus horas libres las dedicó a perseguir conciencias, espolearlas, y adaptarlas a la discusión del intercambio ideológico, merodeando los alrededores del Gobierno Civil del año 1936, donde fue trasladado Federico, desde la Casa de Los Rosales. Bajo la resignada mirada del eternamente mutilado, Carlos V, protagonizó proclamas, soflamas y ponencias tan sensatas, que hubieran hecho enmudecer al mismísimo Castelar. Autodidacta de la vida y la docencia, odió con pulso firme la titulación en estudios oficialista, tanto como amó su soledad, pues tal vez fruto de algún desengaño femenino de juventud, su – a veces – mal disimulada misoginia, lo convirtió en personaje justo de aseo externo, luenga barba, boina mugrienta, y bolsillos de chaqueta empanada, de los que, lo mismo salía un ejemplar de “El Capital” de Carlos Marx, que un bocadillo de calamares, envuelto en papel de estraza, comprado a deshoras en el bar “Sótano H” descendiendo la escalinata que va de, La Gran Vía, al Barrio de El Boquerón. Cuando mi inseparable, Pepe Campos de España, técnico de Radio Popular me lo presentó, me escaneó con la mirada de arriba abajo, se ajustó la incipiente visera de la boina, y me dijo que lo que estaba fumando en la pipa era “Apolo”, pero que me recomendaba cambiase al “Cibeles”. Aquella noche terminamos tomándonos medio cubalibre en “El Cebollas”. Yo armado de paciencia, y él recriminándome que hubiera servido en el SIE, durante mi servicio militar, al que me fui voluntario para poder obtener el pase pernocta y así colaborar en Patria. En aquellos tiempos, yo tenía un sentido de la disciplina más acusado que él, así que no llegábamos a estar de acuerdo, pero después, con su ausencia, he comprendido que su doctrina era muy adecuada para romper con la época. En ésta ciudad, políticamente acatetada en la actualidad hasta los tuétanos, necesitaríamos varias docenas de “Pepes” Reina, repartidos por calles y plazas, para recuperar la actividad social, la preocupación del momento, y la riqueza de la aportación de un diálogo, con intercambio de ideas y no de insultos, como hacen éstos paletos que nos desgobiernan, empobreciendo la historia de una tierra, que una vez fue inteligente, culta y alegre, y a la que están condenando al analfabetismo social y político, tanto los que mandan como los de la oposición. Con la beca roja que le impusieron como Alumno Honoris Causa, lo mismo participaba en la procesión cívica de inicio de curso, junto al Rector Magnífico y los catedráticos, que en la semanasantera universitaria de Miguel Armillas, precediendo el paso de Jesús de la Meditación, un Cristo que por su pose y actitud, siempre le pareció a Pepe Reina de lo más inteligente, porque – al menos – parecía que le daba por pensar, y eso en los tiempos modernos, es todo un lujo. Mesa y brasero pusieron a su disposición en la facultad, pero pasó más tiempo en la biblioteca, sobre todo, a partir de mostrar su disconformidad con la CNT, de José Luís García Rúa. Pepe Reina, disentía desde la pureza de las ideas e inmerso en una doctrina filosófica, utópica, y por lo tanto, admirable. Como Goya y Beehetoven, la vejez le condenó a la sordera, y a medida que se iba sumergiendo en ese mundo de silencio, se fue haciendo más suspicaz, intolerante y contestatario, o sea, bellamente admirable, pues poseía la brillantez que sólo los genios esparcen durante su trayecto en la tierra. El ciudadano Pepe Reina, único Alumno Honoris Causa por la Universidad del mundo, sin necesidad de títulos ni encomiendas, sin falsos ropajes y oropeles, con la palabra y la lucidez, que sólo emergen de una inteligencia natural, se hizo acreedor del reconocimiento y respeto de una ciudad, que lo admiró y reconoció en su mérito, como polemista agitador de conciencias y lenguajes, capaz de hacer pensar, a los indolentes granatensis, tan propicios a mirar para otro lado, o refugiarse en casa, cuando los políticos cuadrúpedos, hacen, o mejor dicho, deshacen a su antojo y necedad, ayunos de formación e inteligencia, y sobre todo, de espíritu de servicio al ciudadano. Honor y Gloria siempre, al ciudadano, Pepe Reina, que dejó en herencia todos sus ahorros, para becar a los alumnos, deseosos de conocimiento, de profundizar en las libertades, reclamante de la igualdad y la paridad, aunque esto último no le hiciera mucha gracia. Aún así, Pepe: ¡Vuelve en cuanto puedas!