martes, 21 de agosto de 2012
SOBRAN POLÍTICOS
SOBRAN POLÍTICOS
Tito Ortiz.-
No se entiende que un país -ejemplo para todos- como Alemania, necesite para llevar a cabo su eficacia política y económica, la mitad de los políticos que tiene España. No se entiende como los germanos son gentes formadas y de alto nivel, y los nuestros, en su mayoría, todo lo más de medio pelo, si es que no amparan los asaltos a supermercados. La corrupción política de la piel de toro, más acentuada como siempre en la derechona facistoide, pero también en la izquierda profesionalizada, que no sabe más que vivir del bote y la demagogia, al carecer de profesión y vida fuera de la actividad política, nos han convertido en tan sólo tres décadas, en una democracia joven, con todos los vicios de una vieja. Individuos sin oficio ni beneficio, que tienen que aferrarse al cargo porque de lo contrario no saben que hacer, o no tendrían que comer, han convertido la actividad política, en un... aquí vale todo; del que no se salva ni la familia real, de tal manera, que los tiempos del hermanísimo de “arfonso”, ya se han quedado hasta en un recuerdo romántico, si advertimos de lo que son capaces éstos adalides de la vagancia y la mangancia.
La carencia de libertad y democracia internas en los partidos, sobre todo de izquierdas, porque a la derecha ya se le supone facha de prietas las filas, es una vergüenza inaceptable, que ha degenerado hasta la muerte, aquel discurso hermoso de la transición, en el que se advertía que la divergencia política, el contraste de pareceres, los matices distintos, lo único que hacían era enriquecer el patrimonio político y democrático de los partidos. Pues bien. Eso ha quedado en agua de borrajas, hasta tal punto, de que sin distinción de anagrama, en los partidos ahora mismo lo que impera es aquel viejo axioma de... El que no está conmigo, está contra mí. Y son manifiestas las vendettas, con navajazos a traición por los pasillos de las sedes, que culminan con las pantomimas y farsas más decabelladas, en las que se han convertido los congresos, a los que ya no se asiste para ver que ocurre, sino que se sueltan unos discursos preparados, porque los resultados ya están amañados desde días antes, las listas cerradas a cal y canto, y los pagos de favores resueltos. La transparencia política de los congresos de nuestros partidos, es comparable a su financiación, un hecho translúcido, como una ciénaga cavernaria, donde nuestros políticos se bañan, con el placer de una Cleopatra en leche de burra.
Hemos sobredimensionado la libertad, la democracia, la igualdad y la maldad, para cada cuatro años, meter en plantilla con grandes sueldos que no se rebajan, a una caterva de impresentables, sin oficio ni beneficio, a los que hemos convertido en profesionales del gorroneo y la petulancia. Sinvergüenzas que deberían protegernos de la crisis, y no meternos en ella. Acéfalos minestriles de la incompetencia, incapaces de reconocer su necedad, que nos llevan cada vez con mayor prisa, a la pérdida de libertad, democracia y bienestar social alcanzados, para paulatinamente y sin remedio, abocarnos a la pobreza, la indigencia política, el descreimiento, la desesperanza, y el abatimiento psicológico. Con su comportamiento, nos están empujando al filo de las cataratas, para que nosotros solitos demos el último salto al vacío.
La única solución a los problemas en los que nos han metido, es atacar a la sociedad que los pusimos en sus escaños, con el fin de amedrentarnos, y en pisándonos el cuello con la presión justa para no fallecer, sólo permitirnos respirar, para que trabajemos y con nuestro sacrificio – no el suyo – los saquemos del atolladero, no como nosotros quisiéramos, sino, como mandan ellos. Los votamos, ese fue nuestro error, y quieren acabar con nosotros, para vivir en los mundos de yupi, sin pueblo al que rendir cuentas. Sólo nos necesitan y oyen el día de las elecciones. A partir de ahí, se consideran con carta blanca para vivir excelentemente a nuestra costa, y cuando no puedan llevar el tren de vida elegido, recortarnos el sueldo y la vida, para poder mantener su tren. Además se multiplican como las plagas, porque a la cifra dislocada con respecto a otros países más grandes y eficaces que nosotros, ellos añaden cargos de confianza a dedo, liberados sindicales, asesores, peritos en mil cosas tan faltos de preparación, que una vez, un taxista, fue el máximo responsable de la empresa autonómica del suelo, director general de la Guardia Civil uno que no tenía el graduado escolar, ministro de interior un electricista, pero todo se hizo en aras de la democracia, porque la democracia nos hace a todos iguales. Pero es que no lo somos. Un hombre, un voto, pero no somos iguales. No entra en cabeza humana, que el vicepresidente de la Junta, pueda pertenecer al mismo partido, o sindicato que asalta Mercadona, empujando de malos modos a las empleadas, con un tinte machista, violento y soez, impropio de quienes dicen robar para dárselo a los pobres. Haciendo de la militancia política y sindical, un ejercicio impropio de un país europeo, culto y democrático. Ejercicios como ese, son muestra de la falta de formación, educación y convicciones democráticas, de los propios militantes de izquierdas, que al carecer de esa imprescindible formación, se convierten en harapos de la incongruencia, fáciles de confundir en sus acciones, con hordas fascistas, de triste recuerdo para éste país. Cuando la plebe carece de formación, es fácil que aún creyéndose ellos mismos que son de izquierdas, su comportamiento y lenguaje sea de derechas, eso es lo que le ocurre por ejemplo, al del pañuelo palestino, que se cree más líder de masas, cuanto menos se ducha. Un esperpento patrio, de la manera de hacer política en otro siglo, pero no en éste.
domingo, 12 de agosto de 2012
UNA BARCA CON VISERA
LA BARCA CON VISERA
Tito Ortiz.-
La barca que lleva el pescador, se llama como tú... Dolores. Así lo cantaba hace ya más años de los que me gustaría recordar, Pedrito Rico. Un levantino, actor y cantante, que llegó a ser una gran estrella, aquí y en Hispanoamérica. Lo del manejo de la barca, de infausto recuerdo eurovisivo, al igual que la mancha de una mora, con otra verde se quita. Por eso nadie chalaneó mejor con una barca, que mi vecino del Albayzín, Manolo Benítez, aquel de... dos acacias y mi madre en el balcón. Llegado el momento, Manolo decía: La barca, con sólo decir la barca, huele a marisma la boca y sabe a sal la palabra. La barca te permite adentrarte en la mar océana, pero además, aún en soledad, ir acompañado de la persona a quien más amas. La barca lleva en un costado a proa, el nombre de tus sueños, o sea; “Carmen, te quiero”. “Mis niños”. “Estrella del Horizonte”. “Josefina”. “Mari Luz”. Ver las barcas varadas en la arena, y leer sus matrículas de amor, es un bálsamo para el alma, un retornar a la fe en el ser humano. Los pescadores ponen a sus barcas, el nombre de sus amores, el de sus hijos, el de la madre que ya no está, es como si en la soledad de la faena, o en el peligro de la tormenta, el pescador necesitara de la compañía de aquel ser al que adora, y en no teniéndolo a su lado, se conformara con asomarse por la borda, y leer su nombre pintado, con amor al fuego. “Mi Encarni y Luisito”, reza una barca en Garrucha. “Virgen de La Victoria”, en la Malagueta. “Mi Juani y yo”, otra en las tres erres de Motril, y así por todo el litoral, los pescadores confiesan en el costado de sus barcas, esos suspiros de amor que se lanzan durante noches de mar bravía, cuando el recuerdo de los tuyos te atenaza la garganta, y apenas te queda aliento para tirar de la red y echarte un cante por jaberas, que desde el ombligo de la mar, vuele hasta el dormitorio de quién te espera en tierra. Los pescadores andaluces, aún haciéndose a la mar en solitario, siempre van acompañados de los suyos, pintados en el costado del barco. La frase será más poética, cuanto más se esfuerce el marengo. A veces un lacónico, “Te Quiero”, con titanlux en la madera erosionada por la sal, rasga el oleaje en la tormenta, brillando a intervalos periódicos que marcan los rayos y relámpagos. A quién quiera el pescador... eso ya es asunto suyo. Lo importante es que su soledad no es absoluta, sino que está acompañada por el nombre de su estrella polar, de su norte y de su guía, en el costillar de su nave. Los marineros entablan a lo largo de su vida, una relación estrecha e inmaterial con su barca, por eso le tatúan para siempre, el nombre de quién falta. En ese instante supremo en el que la faena, sumida en la soledad del alba, te atiborra la mente de recuerdos de las personas que significan algo en tu alma.
Marineros y pescadores tienen mucho en común con los camioneros. Unos en la mar y otros en la tierra, identifican sus naves, flotantes o sobre ruedas de la misma manera. La visera de los camiones, es un ejemplo claro de que pescadores y camioneros hablan el mismo idioma y sienten lo mismo. No hay más que pararse en una curva y verlos venir. “Mi Manoli y yo”. Mís niños”. “Mi Joaquín y mi Yurena”. “La Yoli es mía”, “Pepe, Pepita y Pepín”. Los camioneros, ponen con letras de molde en el cristal de sus parabrisas, los nombres de las personas queridas, de tal guisa, que los preceden en ruta, como mascarón de proa en el viaje terrestre. Un camionero que en su cabina no lleve un almanaque con una señora desnuda, la radio en emisora de palabra, la cassette del Fary, y el nombre de su mujer o sus hijos en la visera, no es un camionero. Podrá ir conduciendo un camión, yo no lo niego, pero no es un camionero. Que sería de las emisoras sin los discos dedicados a los camioneros o sus familias, con sus mensajes telegráficos: Para Jacinta en el día de su onomástica, de su Paco, que tanto la quiere, y que siente estar en ruta por Francia. Pues el Paco lleva en la visera, a su Jacinta para no olvidarla. “Mí Jacin y mis churumbeles”, reza el frontal del camión, como una tarjeta de quién anuncia su visita, rompiendo el viento con sus letras. Es como la antesala de la flecha enamorada, que se clava en el tronco, justo en el sitio donde dos corazones, en la corteza se taladran. Ya sean kilómetros de asfalto o infinitas marejadas, manejadas por la Luna también enamorada, pescadores y camioneros, llevan desde Juan de Guntenberg, a sus seres queridos, como bandera o matrícula de su alma. Un atunero, o un palangranero, da lo mismo, trasmallo, marisqueo, con nasa de nécora o de camarón, lo importante es su advocación: “Mi vida por mi Carmela”, “Mi Isidro y Mi perro”, “Que dios te bendiga”. Esto es lo importante, lo pintado a mano en la madera, o lo pegado a fuego en la visera. “Virgen del Mar”, suena a sanatorio. PGC, a suelta el alijo que te endiño. Da lo mismo que sea un viejo Pegaso, que un catorce ejes articulado, lo que de verdad importa es lo que se lea sobre el frontal del parabrisas a modo de visera. “Mamá, no tardo”, dice el que conduce un camión frigorífico que lleva atunes a Japón, y el acongojado que pintó en el cristal...¡Dios siempre conmigo!... y San Cristóbal, también. Por si acaso.
lunes, 16 de julio de 2012
REINA, ¿DÓNDE ESTÁS?
REINA, ¿DÓNDE ESTÁS?
Tito Ortiz.-
Caballero de la espada y la balanza, de sus ojos vendados salieron siempre los rayos de la sabiduría urbana. Defensor del conocimiento eterno, hidalgo del ágora docente, el ciudadano José Reina Rivas, ayuno de títulos académicos y sobrado en conocimientos épicos, y doctrinales, era un anarquista puro, del que aprendían alumnos y profesores de Derecho, que acudían al punto de reunión: Cualquier banco, de cualquier patio, de la facultad, y entonces, también rectorado de la Universidad granatensis. El único Alumno Honoris Causa de la Facultad de Derecho de Granada, y por lo tanto, sólo él disfrutando con este título en la Universidad española, impartía su sapiencia a profesores, alumnos o catedráticos, con los que polemizaba a cerca de sus conocimientos, ya fuera sobre cualquier asignatura, o con la convulsa vida española y extranjera de la transición política, de la dictadura a la democracia. Nacido en la tierra del gran actor, Isidoro Máiquez, nadie supo como dio con su osamenta en la ciudad de La Alhambra, próximo a expirar el General bajito de El Ferrol. Nada más llegar a nuestra ciudad eligió el Albayzín como su barrio para vivir, contactó con los partidos políticos y los sindicatos en la clandestinidad, y sus horas libres las dedicó a perseguir conciencias, espolearlas, y adaptarlas a la discusión del intercambio ideológico, merodeando los alrededores del Gobierno Civil del año 1936, donde fue trasladado Federico, desde la Casa de Los Rosales. Bajo la resignada mirada del eternamente mutilado, Carlos V, protagonizó proclamas, soflamas y ponencias tan sensatas, que hubieran hecho enmudecer al mismísimo Castelar.
Autodidacta de la vida y la docencia, odió con pulso firme la titulación en estudios oficialista, tanto como amó su soledad, pues tal vez fruto de algún desengaño femenino de juventud, su – a veces – mal disimulada misoginia, lo convirtió en personaje justo de aseo externo, luenga barba, boina mugrienta, y bolsillos de chaqueta empanada, de los que, lo mismo salía un ejemplar de “El Capital” de Carlos Marx, que un bocadillo de calamares, envuelto en papel de estraza, comprado a deshoras en el bar “Sótano H” descendiendo la escalinata que va de, La Gran Vía, al Barrio de El Boquerón. Cuando mi inseparable, Pepe Campos de España, técnico de Radio Popular me lo presentó, me escaneó con la mirada de arriba abajo, se ajustó la incipiente visera de la boina, y me dijo que lo que estaba fumando en la pipa era “Apolo”, pero que me recomendaba cambiase al “Cibeles”. Aquella noche terminamos tomándonos medio cubalibre en “El Cebollas”. Yo armado de paciencia, y él recriminándome que hubiera servido en el SIE, durante mi servicio militar, al que me fui voluntario para poder obtener el pase pernocta y así colaborar en Patria. En aquellos tiempos, yo tenía un sentido de la disciplina más acusado que él, así que no llegábamos a estar de acuerdo, pero después, con su ausencia, he comprendido que su doctrina era muy adecuada para romper con la época. En ésta ciudad, políticamente acatetada en la actualidad hasta los tuétanos, necesitaríamos varias docenas de “Pepes” Reina, repartidos por calles y plazas, para recuperar la actividad social, la preocupación del momento, y la riqueza de la aportación de un diálogo, con intercambio de ideas y no de insultos, como hacen éstos paletos que nos desgobiernan, empobreciendo la historia de una tierra, que una vez fue inteligente, culta y alegre, y a la que están condenando al analfabetismo social y político, tanto los que mandan como los de la oposición.
Con la beca roja que le impusieron como Alumno Honoris Causa, lo mismo participaba en la procesión cívica de inicio de curso, junto al Rector Magnífico y los catedráticos, que en la semanasantera universitaria de Miguel Armillas, precediendo el paso de Jesús de la Meditación, un Cristo que por su pose y actitud, siempre le pareció a Pepe Reina de lo más inteligente, porque – al menos – parecía que le daba por pensar, y eso en los tiempos modernos, es todo un lujo.
Mesa y brasero pusieron a su disposición en la facultad, pero pasó más tiempo en la biblioteca, sobre todo, a partir de mostrar su disconformidad con la CNT, de José Luís García Rúa. Pepe Reina, disentía desde la pureza de las ideas e inmerso en una doctrina filosófica, utópica, y por lo tanto, admirable. Como Goya y Beehetoven, la vejez le condenó a la sordera, y a medida que se iba sumergiendo en ese mundo de silencio, se fue haciendo más suspicaz, intolerante y contestatario, o sea, bellamente admirable, pues poseía la brillantez que sólo los genios esparcen durante su trayecto en la tierra. El ciudadano Pepe Reina, único Alumno Honoris Causa por la Universidad del mundo, sin necesidad de títulos ni encomiendas, sin falsos ropajes y oropeles, con la palabra y la lucidez, que sólo emergen de una inteligencia natural, se hizo acreedor del reconocimiento y respeto de una ciudad, que lo admiró y reconoció en su mérito, como polemista agitador de conciencias y lenguajes, capaz de hacer pensar, a los indolentes granatensis, tan propicios a mirar para otro lado, o refugiarse en casa, cuando los políticos cuadrúpedos, hacen, o mejor dicho, deshacen a su antojo y necedad, ayunos de formación e inteligencia, y sobre todo, de espíritu de servicio al ciudadano. Honor y Gloria siempre, al ciudadano, Pepe Reina, que dejó en herencia todos sus ahorros, para becar a los alumnos, deseosos de conocimiento, de profundizar en las libertades, reclamante de la igualdad y la paridad, aunque esto último no le hiciera mucha gracia. Aún así, Pepe: ¡Vuelve en cuanto puedas!
lunes, 11 de junio de 2012
ASÍ COMENZÓ TODO
ASÍ COMENZÓ TODO
Tito Ortiz.-
Al pasar por su puerta, camino de las carteleras de los cines, en el edificio pensión, que fue la sede del periódico El defensor de Granada, y donde el Titi, afila los cuchillos, sale un olor a madera recién cortada, de los Tableros y molduras “Vílchez” en la calle Jesús y María, 1 teléfono 21.480. Como establecimiento puntero en el ramo, se hace anunciar en la cercanía de Rey Soler, donde puedes alquilar un Isocarro, de los que vende Baquero Motor, y llevarte los tableros donde te hagan falta. Estamos en el Escudo del Carmen, junto a la Fábrica de Hielo “ La Siberia”, y al final de la calle, antes de llegar al teatro Cine Regio, nos encontraremos con la Fábrica de espejos, “La Andaluza” en la plaza de Gamboa, 15. Un lugar donde se gasta el agua destilada por litros, como en cualquier sitio donde se hacen cristales que además refractan nuestra imagen. En el Mesón de ésta placeta, hay un camarero del albayzín, que cuando pide cierto plato, deja boquiabiertos a los turistas. Cuando un visitante le pide un filete tierno con patatas, Baldomero no duda en gritar a la cocina: ¡Marchando un niño con patatas!. Acto seguido se vuelve al comensal y le aclara: No se asuste, Es que aquí la carne la tenemos tan tierna como la de un recién nacido, por eso al bistec más que tierno, le llamamos “niño”. Tan tierno como la carne de un niño señor... se lo aseguro. Y acto seguido el guiri respira profundo y aliviado. Y de postre, que mejor que un cucurucho de, Helados “Pingüino” fábrica de hielo en Afán de Rivera, 23. El sastre “Maroto”, de la calle Marqués de Gerona 3, 1º izquierda, se anuncia como el único en España, que utiliza el famoso corte “Canmabel”, que consiste en que, con tan sólo tres metros de tela, se compromete a coserte una americana y dos pantalones. No se puede dar más por tan poca tela, hay que ser un artista del patronaje, la aguja y el dedal para conseguirlo, y un malabarista con la tijera, que ahí es donde se nota la maestría.
En la puerta de la taberna “El Elefante”, con Enrique y Encarna por testigos, “Miguelón” te impide el paso recintándote el poema de la rosa que nunca reclama su perfume, con un ejemplar de su libro “Vivir”, bajo el brazo. El ahora poseedor de un pozo lorquiano de oro, te arranca una sonrisa irónica con su “Columna del Buho”, el mago Aparicio, que viene de Prietos, en la calle Alhamar, donde expone sus butes y calamandurrios, te saca una moneda de detrás de la oreja. Y en la Trastienda, de la placeta Cuchilleros, mientras Fernando Miranda, deshoja un patanegra con bisturí transparente, Pepe Heredia da los últimos toques a Camelamos Naquerar, Juan de Loxa a su “Ay Jondo”, mientras Antonio Mata, lidera una vez más, “Manifiesto Canción del Sur”, él es el mejor de todos. Maldito caballo. El Piki ensaya sus cantes con letra de Blás Infante, se maqueta “El Despeñaperros Andaluz”, Miguel José Hagerty, nos habla de unos libros en plomo, y Enrique Morente, de su próximo homenaje a Chacón, con Pepe Habichuela. Carmelo Bernaola, pide media ración más de morcilla seca, Gómez Martínez y su madre, doña Pepita se apuntan al costa del tonelillo, mientras nos cuenta el director, su último éxito, frente a la orquesta de Herbert von Karajan. Juan José Porto, estrena su “Último Guateque”, Pepe Guerrero vuelve a Granada, con sus cajas de cerilla y sus rajas de Víznar, Miguel Ríos, se va con Waldo de Los Ríos, aunque no es de su familia, y así podría seguir describiendo una actividad cultural de Granada y los granadinos, de primer orden por el mundo, y no la cretinez reinante del momento, sumergida en una cultura de medio pelo, propia de un pueblo perdido en las montañas, o sea, dirigida por catetos que nunca debieron llegar hasta aquí. No me representan.
La Casa de América, El Liceo, El Centro Artístico, Literario y Científico, La Sociedad de Amigos del País, aquí cabe todo el mundo, como en el “Club Larra”, de Jerónimo Páez, convertido en ateneo libertario de la transición política en Granada, donde tengas la ideología que tengas, nunca te sientes extraño. Un lugar y unas gentes que, tan sólo unas decenas de años después, nos asustan por sus mazazos de libertad y valentía entonces, obligándonos ahora a reconocer, que la regresión ha sido grande, que el involucionismo libertario e ideológico es patente, que hemos desandado un gran trecho de la senda que Jerónimo y sus cómplices, nos pusieron en bandeja, y nosotros hemos dilapidado, con la desvergüenza de lo conseguido sin esfuerzo. No hemos valorado la libertad obtenida, los avances sociales, las prestaciones, y eso nos ha llevado a ir perdiendo los conseguido, poniendo sólo cara de sorpresa al final del camino, cuando ya es demasiado tarde. Porque yo estoy ya demasiado cansado como para abanderar otra revolución, así que amigos, hijos míos... el que quiera peces que se moje el cul... A mí, para lo que me queda de estar en éste convento... Enteraos de una vez: Una criatura como yo, sólo hace una transición a la democracia en su vida, la segunda, corre de vuestra cuenta. Ya está bien de criar tontos, sacandoos las castañas del fuego, atajo de inútiles. Me tenéis hasta la coronilla, me voy, os abandono, corro frente al Colegio Mayor Cardenal Cisneros, a “Mi Charango”, donde Uve me espera con su bigote y sus gafas ahumadas tras la barra, y su encantadora mujer en el escenario, cantando como nadie lo ha hecho jamás, “ La Rosa y El Viento”... ay mi rosa de La Alhambra, rosa...
jueves, 31 de mayo de 2012
GÉNERO GRANDE
GÉNERO GRANDE
Tito Ortiz.-
La Orquesta del Teatro Isabel La Católica, es una realidad con éste nuevo montaje, que el entusiasmo inagotable de Miguel Sánchez Ruzafa, nos ofrece de nuevo, con la complicidad de ese grupo entrañable de colaboradores, del que destaca, Lirio José Palomar Faubel. Los días 2 y 3 de Junio, dentro de la temporada estable de zarzuela y arrastrando a nuestros mayores, henchidos de alegría y optimismo, disfrutaremos de “La Patria Chica”, una hermosa partitura del año 1907, en la que un genial levantino, como Ruperto Chapí, imprime banda sonora a un libreto de Joaquín y Serafín Álvarez Quintero, los hermanos utreranos, tantas veces infravalorados por sus éxitos saineteros, pero que demostraron con otras obras, su capacidad para captar diferentes públicos, y que se lo pasaran bien, con un libro en las manos o en un patio de butacas. Caso 230 obras asó lo atestiguan, y el nivel de los intelectuales con los que colaboraron, como Serrano, Guerrero, Vives, el propio Chapí que nos ocupa, y tantos otros.
“La Patria Chica” narra la historia de un pintor andaluz en el París de la primera decena del siglo XX, con sus amigos andaluces, con un millonario inglés que le encarga el retrato de su mujer, y las apreturas propias de la vida bohemia, con artistas abandonados a su suerte, por empresarios sin escrúpulos. La zarzuela, representada en el teatro del mismo nombre, escrita en un solo acto, con cinco magníficos números musicales, pronto destacó entre los madrileños que asistieron la noche del 15 de Octubre, a su estreno. Al decir de los entendidos, sólo el preludio musical de don Ruperto, ya nos pone en el mejor de los antecedentes, puesto que éste lo equiparan al de “La Revoltosa”, o el mismísimo, “Tambor de Granaderos”.
Con éstos montajes que afortunadamente ya se vienen sucediendo en el tiempo, Ruzafa recoge la más alta tradición granadina en el arte de Talía y el lírico. De un lado estaría la Agrupación Álvarez Quintero, heredera del teatro de los geniales hermanos, y del que todavía quedan recuerdos en Plaza Nueva, de aquel Corpus de los setenta, en que el genial y nunca bien reconocido Ramón Moreno, interpretó a sus muchísimos años, aquel papel del soldado en la mili, de los Álvarez Quintero. Todo sucedió a la puerta de la entonces Audiencia Provincial, en Plaza Nueva, que como diría Ángel Luís Sabador, es la plaza de las tres campanas: Campana la de La Audiencia, Campana la de La Vela... Campana la de Santa Ana. Recogería Ruzafa también, el legado inmortal de aquel granadino ilustre que hizo de la zarzuela bandera, y la llevó con su fiel amigo, el secretario de la Universidad granadina entonces, Emilio Prieto, a la sazón, crítico de teatro de Patria, hasta la mismísima Rusia de los zares, realizando toda una antología en el propio Moscú del telón de acero y el muro de Berlín. Eso sólo lo pudo hacer un genio como Pepe Tamayo. Pero además, Miguel Ruzafa mantiene viva la llama imperecedera e incorrupta de la desaparecida Agrupación Musical Francisco Alonso, de la que el tenor Juan Manuel y su esposa Katy Guerrero, tanto deberían decir a éstas alturas de generaciones vanas que los desconocen y, no deberían. Hoy le dices a un joven actor granadino, quién era José María Parro, y se encoge de hombros. Y a ésta pleyade de nuevos directores, les hablas de Pablo López, mi maestro de la pescadería, y no lo conocen. Y les nombras a su esposa Josefina, y titubean, pero vienen cuatro modernos de fuera, y se hacen con los teatros y los medios de comunicación, sin curriculum, y sin idea de lo que están diciendo, con la subvención bajo el brazo porque afectos al régimen. Les hablo de Manuel de Pinedo y de un teatro comprometido cuando Franco estaba aún vivo y no enteran. Y de actores como Alfredo Curiel, y ponen cara de estar oyéndome en chino, y de Granados, cuando estaba en la clandestinidad, en el Banco Popular, y se creen que les hablo del que estaba buscando a Lupita. Vivimos en la era de la alta tecnología, en el tercer milenio de las máquinas, y resulta que es cuando mejor y más rápido olvidamos. Se nos abren los ojos de par en par ante lo que viene de fuera, y despreciamos lo cercano, pese a ser de mayor envergadura y calidad. Un genio que viva en nuestra casa, es un vecino al que saludar por la escalera con cara displicente. Un imbécil redomado que nos sonríe y nos hace la pelota muy gracioso, se convierte en un ídolo al que seguir, como si se tratara del gurú de tu vida. Somos paletos deseosos de que nos tiren de la levita, y despreciamos a todo aquel que, sobresalga del listón de nuestra mediocridad circundante. Si quieres vivir agusto en Granada, ni se te ocurra sacar la cabeza por encima de la tapia, y mucho menos salir en una foto de Ideal, ahí entonces habrás firmado tu sentencia de ignorado de por vida, a perpetuidad, como los nichos en el cementerio. Porque la carcundia lorquiana, la Granada hedionda, te sumergirá en una ciénaga opaca de silencios, aguardando junto a la parca, para rendirte merecido homenaje en el Cementerio de San José. Ésta tierra maldecida por Zafra, don Hernando, el secretario de los Reyes Católicos, que al palmar, se vengó de nosotros, y más que él, la gitana que le echó la maldición al payo rabúo, de inaguantable carácter castellano. Desde entonces no levantamos cabeza. Menos mal, que Sánchez Ruzafa y sus buenas gentes, nos mantienen todo el año arropados por buena música y mejor canto. Honor y gloria a Sánchez Ruzafa y todos sus colaboradores. Ellos nos hacen sentir orgullosos de “La Patria Chica”.
martes, 22 de mayo de 2012
LA BESTIA SE BATE EN RETIRADA
LA BESTIA, SE BATE EN RETIRADA
Tito Ortiz.-
El “juanma” ha sido llamado al orden, y horas antes de que Pepe visite a Teresa, ha decidido retirar su candidatura. Cualquiera que conozca a semejante animal, sabe que ese puchero no se ha cocido en su cabeza, todo lo contrario, éste asambleísta escupepiedras, cuya ignorancia y petulancia le hacen asimismo, acreedor de cualquier cargo o desempeño, -dada su pertinaz grosería-, cree estar capacitado para regir los destinos del mundo, por muy carente de escrúpulos que sea su comportamiento interno, pese a pertenecer a un partido blasonado por una historia democrática, cuya palabra y significado, el “juanma” desconoce, como ya demostró, amenazando a periodistas por teléfono y destituyéndolos posteriormente de su cargo. Grabación hay del asunto, que todavía no ha sido oída, por expreso deseo del afectado, que espera devolverle al “juanma” el favor, el día que se le “ajume el pescao”.
En vísperas de elecciones internas, bien harían los socialistas granadinos, - si es que todavía queda algún/a sensato/a, - en ir depurando a ésta gentuza que tanto daño hacen a las organizaciones, por su flagrante carencia de educación, formación, convicciones democráticas – éste no sabe ni como se escribe la palabra – y su palpable misoginia, virtudes todas que le invalidan, no como cargo público u orgánico, sino, como individuo sociable en libertad. Éste doberman, amaestrado en su día por otro más peligroso que él, llamado de la pequeña, campa por sus respetos atropellando la libertad y la razón, prometiendo lealtades, a cambio de hacerse responsable único del aparato, palabra ésta que ya produce repelús en cualquier demócrata, pero que un especialista en las cañerías de aguas fecales como él, sabe manejar a la perfección. Lo malo de éstos fontaneros, es que luego le pasan la factura a los jefes, que parecen olvidar, que semejante adhesión inquebrantable, siempre tiene un precio... como la muerte.
Tanto el de la pequeña como el juanma, han hecho de una organización que fue modélica en Andalucía, un esperpento descafeinado, cuya militancia de formación y prestigio, se ha ido marchando a su casa, empujados por los analfabetos y destripaterrones a los que ellos representan. El socialismo granadino necesita una diálisis regeneradora, que aparte de los órganos de gobierno a éstos impresentables y a quienes les ríen las gracias, dando paso a la juventud que se impacienta, y recuperando alguna mente privilegiada que se tuvo que marchar prematuramente, harto/a de soportar, insultos y vejaciones de los juanmas y los de las pequeñas. La pluralidad de ideas, debe volver a enriquecer el discurso socialista granadino, opaco, escorado a la diestra, y encorsetado por una disciplina de partido, que lejos de ser reglamentada para mejor funcionamiento, es aplicada sin piedad, contra los que no beben del pensamiento único, del líder podenco de los campos del aeropuerto.
Socialistas granadinos... ¡Levantaos! Romped las cadenas de un aparato en manos de dictadores analfabetos. Teresa puede ser la salida, apoyad a la compañera que en los últimos años, más ha dado por esta organización y menos ha recibido. La que desinteresadamente, ha recogido un testigo podrido de la anterior ejecutiva provincial, y necesita compañeros y compañeras que le ayuden a dar un halo de esperanza a un partido centenario que jamás debió permitir, que gente sin formación ni capacidad política, formara una ejecutiva bicéfala, que llevó a cabo, como jamás antes se había producido, aquella máxima deleznable en una organización democrática de... el que no está conmigo, está contra mí. ¿ Que formación política tienen éstos dos impresentables ¿ Ni ellos podían haber llagado a más, ni nuestro partido a menos? El de la pequeña y el juanma, deben convertirse cuanto antes, en un pasado oscuro y tétrico que hay que olvidar cuanto antes, para que el aire limpio, libre y democrático, vuelva a envolver la Torre de La Pólvora. Cuando un miembro se gangrena, hay que amputar para salvar la vida del paciente, y si no me creéis, preguntárselo a Pepe Moratalla.
miércoles, 16 de mayo de 2012
LEONES EN BLANCO Y NEGRO
LEONES EN BLANCO Y NEGRO
Tito Ortiz.-
Guarda mi madre como oro en paño, sus fotos más preciadas, en un estuche decorado a mano, con el interior forrado de seda, ya de color sepia, y con un espejo bajo la tapa, que al abrirla, té refleja en primera persona. Uno que ya está más cerca de los sesenta que de los cincuenta, el otro día indagó en su interior, y con regocijo sin límite, me reconocí en un par de fotos. En una, con apenas un año y medio, estoy sobre el caballo de cartón que había en la Plaza de Bibarrambla, con aquel fotógrafo de bata gris y cámara en trípode de madera, con tapón y cadenilla en el objetivo. En la otra, en brazos de mi padre y agarrado a su corbata, estoy viendo pasar la cabalgata de reyes magos, desde la puerta de Correos, en la Gran Vía. Los jóvenes ignoran, que el edificio de correos en los años cincuenta, ocupaba justo la manzana que hoy conocemos como Plaza de Isabel La Católica. Aquel año en que Fidel, había entrado en La Habana, al ritmo que le marcaban, Carlos Puebla y Los Tradicionales, mi padre me había colocado estratégicamente en el frontal de La Gran Vía, para que en lugar de privilegio, viera venir a los reyes magos, justos de luz y caramelos, a lomos de sencillos caballos, con la esquina de Almacenes “La Paz” a un lado, con aquel inolvidable autómata que subía y bajaba las cejas, mientras sacaba de un cubo el letrero de los créditos y, el Banco Central, al otro, con su hermoso patio de operaciones y su “sissiliana” escalinata palaciega a la primera planta.
Pero yo me volvía una y otra vez, hacia el edificio de correos, sin que mi padre encontrara explicación, hasta que por fin, sus ojos también los vieron. Desde que nací, sentí una fascinación especial, por los buzones de correos, pero no por unos buzones cualquiera. Los del edificio central de Correos en Granada, estaban formados por la cabeza y fauces de unos hermosos leones de bronce, por cuya boca había que meter las cartas, y eso era lo que a mí me gustaba. Mi abuela me había enseñado a perderle el miedo a aquellos temibles animales, porque cada vez que había que escribirle a alguien de la familia, mi abuela Juana, me llevaba en brazos con la carta en la mano, y yo era el encargado de meter el brazo en la tremenda boca del león, que unas veces brillaba más que otras, dependiendo del tiempo que hiciera que mi abuela, los había limpiado con Netol, ya que ella era la encargada de hacerlo, como limpiadora en plantilla, de Correos en Granada. Cuando el edificio fue derruido para hacer la plaza, y Correos pasó a donde está ahora, en Puerta Real con Ganivet, las caras de los leones desaparecieron para dar paso a unos modernos rectángulos con trampilla a modo de estilístico buzón, que ya perdieron todo el encanto de los leones de mi infancia.
Leones de ese estilo también hubo en su momento, en la estafeta de Correos que había en la Plaza del Padre Suárez, junto a la entrada en retaguardia, de Capitanía General de la IX Región Militar, frente a la Casa de Los Tiros, en el edificio del mítico restaurante de Juan Conde y Padial, “Alacena de Las Monjas”, mirando al monumento del actor cartagenero, Isidoro Máiquez. Con el pasar de los años, me gustó mucho recuperar los buzones de los leones, en la esquina del edificio de la Calle Real de La Alhambra, antes de llegar a la taberna de “El Polinario”. Parece que Gallego Morell, a su paso por el patronato Alhambreño en los sesenta, tuvo mucho que ver con el traslado de éstos mascarones a la Alhambra, con el fin de que los turistas que visitaban el monumento, tuvieran a mano una estafeta de Correos, donde franquear a sus casas, postales y giros telegráficos, sin necesidad de bajar a la ciudad. Un servicio que desgraciadamente, hoy ha desaparecido, siendo la Alhambra el monumento más visitado de España, o sea, en pocos sitios de éste país, se haría más necesaria la instalación de una oficina de Correos, que diera servicio a miles de usuarios, y que ya existió en su momento, pero claro, desde que el organismo público, dejó en manos privadas compartidas el servicio postal, para enajenar tal vez y junto a ello, la mente de su director general, el asunto no lo ven claro sus responsables, que sólo saben dar permiso para que en el centro oficial de Madrid, se proyecten espectáculos de multimedia con fuegos artificiales. Ese si parece que es el futuro de Correos, el de recibir a los reyes magos madrileños a sus puertas, pero lo de dar un servicio digno a los usuarios, eso es sólo una quimera. Es vergonzoso que la campaña de Navidad se haya destripado, con el cambio en el coste del franqueo, y a parte el desabastecimiento de sellos en los estancos, - que ha sido un clamor vergonzoso, - se haya resuelto tarde y mal, adjuntando un sello de un céntimo, de los antiguos de pegar con saliva, para poder mandar un crhistma. Vale más hacer un sello de éste importe, que el céntimo, pero haber quién se lo explica a éstos tuercebotas, funcionarios de matasellos manuales y sacas grises con la bandera española. Desde que Correos cayó en manos del correcaminos, el cartero de “Crónicas de un Pueblo” se ha suicidado contra reembolso. La de guiris que tuve que apartar la otra tarde a las cuatro, hasta llegar a la ventanilla de Atención al Cliente en Puerta Real, para comprar un sello, y poder mandarle una postal a Madrid, a mi admirado Juan de Loxa. Si hubiera una oficina de Correos en la Alhambra, eso no ocurriría, pero para eso hay que pensar, y en el ministerio ya no están para eso. Menos mal que al salir, pude recordar mi infancia, echando las cartas para Juan, en el buzón con cara de león que hay a la entrada. En ese momento me acordé, y volví a cogerme de la corbata de mi padre, aunque ya no estábamos en la Gran Vía, y él, hace dieciséis años que la tiene dentro del nicho. La corbata... digo. Un beso papá. Espérame todo lo que puedas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
